TANGO EN ROJO

Por Pablo Stasiuk

Cuenta la historia que el 2 de diciembre de 1905 nació en el Barrio Villa Crespo, uno de los artistas más representativos de nuestro pueblo: Osvaldo Pedro Pugliese…”El Maestro”, para los entendidos. Se crió en familia de músicos, pero pisando la década del 20, su primer trabajo fue en un taller de imprenta. Más adelante, su padre lo convenció de estudiar música, y ahí arrancaría la historia de uno de los artistas más respetados por sus pares y el público.

No tardó en llegar su primera composición. Fue el tango “Recuerdo”, al que otro monstruo del tango como Julio De Caro, calificó como “un tango que adelanta mil años…que pertenece al futuro de la música”.

En la década del 30 y ya consolidado en su versión artística, vio cómo la crisis empezaba a golpear a los músicos que se veían obligados a trabajar por contratos miserables y ser víctimas de maltrato. Fue uno de los fundadores del Sindicato de Músicos Populares y luchó para la creación de la Sociedad de Músicos Argentinos.

Entre crisis y noticias que llegaban sobre la guerra civil española, Don Osvaldo decide afiliarse al Partido Comunista Argentino, con su carnet número 108, del cual sería militante hasta el día de su muerte.

En plena formación de una de sus orquestas, fue detenido por tocar en un acto de inauguración del local del PC…así que hubo que esperar su liberación para el debut exitoso en el café “El Nacional”. Su recorrido musical empezó en la zona sur de Buenos Aires, lo que lo convirtió en uno de los preferidos de la clase trabajadora. El maestro siguió su militancia y durante el primer gobierno peronista sufriría una feroz persecución. Boicoteaban sus espectáculos, enviaban provocadores a los bailes, se les exigía documentación completa a los músicos o se lo detenía horas antes de sus actuaciones. «En 1948 prácticamente me borraron —recordaba don Osvaldo—. Nadie me daba trabajo, padecí humillaciones diversas, pero la orquesta siguió funcionando, sin pianista, estando yo preso, con un clavel rojo sobre el piano»

Dicen algunos, que Perón en su regreso en 1973, se cruzó con el maestro y le dijo “Gracias por haberme perdonado”.

Para todo esto, Don Osvaldo ya formaba parte de la avanzada del tango, contando entre innumerables admiradores a un tal Astor Piazzolla, quien diría: “El maestro Pugliese es la misma esencia del tango, es la historia y el futuro de nuestra música ciudadana”.

El maestro seguía tocando, creando y militando. En la década del 80, después de unas declaraciones a favor de la revolución Cubana, el periodista fascista Bernardo Neustadt le dijo: “Mejor siga tocando la Yumba” a lo que el maestro contestó:  «Me permito recordarle que aparte de músico, y aun por encima de mi profesión, soy un ciudadano. Un ciudadano con ideas, que me mantuve toda la vida con ellas a pesar de la cárcel, las persecuciones y discriminaciones. Que soy un comunista y de los que no se doblegan ante las dificultades y fracasos».

Fue el impulsor y principal defensor de lo que se llamaría “la Orquesta Cooperativa”, donde todos cobraban en partes iguales, lo que generaría la “envidia” de las otras orquestas, al ver que sus directores o cantores se llevaban el grueso de la recaudación. Cada vez que se le preguntaba a Don Osvaldo por sus detenciones políticas, respondía: “No creo que estar preso sea una virtud para andar proclamándola… Cuando uno opta por militar en un partido, opta por todas las satisfacciones y por todos los inconvenientes y sinsabores de la cosa. Lo hace porque le parece lo mejor, porque lo siente como una obligación”.

De esta manera, Pugliese se convertiría en uno de los más grandes exponentes musicales del tango y a la vez se ganaría un lugar como símbolo de un Partido que ha visto integradas sus filas por los artistas más destacados, tanto en la poesía como en la música.

Desde CENTENARIO, lo que queremos, es rescatar los símbolos culturales que ha tenido nuestro partido a través de la historia. Porque de verdad creemos que hay una cultura comunista, y que ésta ha sido, muchas veces, la base para otras manifestaciones culturales. Muchos artistas consagrados declararon su pertenencia al PC, aun en los momentos más difíciles y nuestra tarea es recuperarlos y mostrarlos como lo que fueron: artistas comprometidos no solo con la calidad en lo que hacían, sino también con los reclamos y luchas de su pueblo.

El Maestro sostuvo siempre que él era un trabajador de la música y eso lo convertía en parte integrante de una clase, la clase obrera, y que esa clase tenía un partido que la representaba: El Partido Comunista.

En éste primer número de CENTENARIO celebramos la memoria de nuestro artista más emblemático, Don Osvaldo Pugliese…el músico…el obrero…el comunista.

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Editorial N° 0: Centenario, una revista de ideas

De ideas comunistas para el siglo XXI, un siglo que se abrió con la recuperación plena y casi absoluta del dominio imperial sobre la mayor parte del mundo pero que, en poco más de quince años, presenta la vieja antinomia de Rosa Luxemburgo; Socialismo o Barbarie, como algo tan evidente que hasta una larga lista de “analistas” moderados, la visualizan como la más posible de las hipótesis de futuro.

Centenario se presenta como una revista comunista de ideas en un país donde el comunismo es acaso la cultura política más nacional y tradicional de todas las tradiciones culturales políticas. También el país donde la cultura comunista ha sido la más estigmatizada, perseguida y reprimida. Desde la sanción de la Ley 4144 de 1902 hasta la política de exterminio de militantes de la última dictadura; desde la Ley 17401 de represión a las actividades comunistas sancionada por la dictadura de Onganía hasta la actual campaña de estigmatización de la militancia a la que se le vuelve a gritar en los programas de televisión el clásico “andate a vivir a Cuba” lo que es lo mismo que decir que el comunismo, la militancia de izquierda, es algo exótico, “infiltrado”.

La comunista es acaso la cultura política más antigua de la Argentina.  De hecho, desde 1850 en adelante existen periódicos y esfuerzos organizativos por parte de representantes de la población negra (El proletario, 1857) y de grupos de inmigrantes europeos con antigua tradición de lucha (Sección Francesa de la Primera Internacional en Buenos Aires,1872). 

Pero el antecedente directo más antiguo de la tradición política socialista y comunista se remonta a la Comisión Organizadora de los actos del Primero de Mayo de 1890 (en simultaneo con la celebración mundial por vez primera), que constituyó el primer intento por fundir la cultura revolucionaria con el movimiento obrero realmente existente. Y eso es precisamente el comunismo como movimiento social.

De aquella Comisión Organizadora -conservamos sus nombres: José  Winiger, Nohle Schultz, August Khun y Marcelo Jacqueller-, surgió luego el intento de organizar una central obrera en la Argentina, que tuvo en el periódico El obrero de Germán Ave Lallemant su órgano de clara definición marxista.  Al fracasar la formación de la Federación Obrera Argentina, en 1892 se tomó la decisión de constituir la Agrupación Socialista.  En 1894 se funda el periódico socialista La Vanguardia, y en 1896 ya se constituye formalmente el Partido Socialista en cuya fundación participaron algunos de los más renombrados intelectuales de la época: José Ingenieros, Roberto Payró y Leopoldo Lugones entre otros. Desde su segundo Congreso, el Dr. Juan B. Justo se convirtió en el principal referente, llevando al Partido Socialista todas las contradicciones, virtudes y límites que hoy se pueden analizar de quien fue traductor del primer tomo de El Capital de Carlos Marx, un intelectual de nota que utilizaba indistintamente nociones del positivismo y el liberalismo, junto con ideas socialistas, con el desastroso resultado que es de imaginar.

Aunque pocos lo admiten, esa contradicción iría a acompañar como la sombra al cuerpo los más de cien años de cultura comunista en la Argentina que ha cobijado y educado a miles de militantes revolucionarios que organizaron sindicatos, clubes, cooperativas, organizaciones estudiantiles, agrarias y de derechos humanos con una perspectiva de acumular fuerzas para la revolución en la lucha cotidiana. Pero también, y es tan innegable que en el propio gobierno ultraderechista de Macri hay una colección de ex comunistas cuyo nombre ni siquiera merece mencionarse en este articulo, una pléyade de conciliadores reformistas de bajo vuelo y hasta traidores sin escrúpulos.

En Juan B. Justo y sus iguales, la tendencia al reformismo se inscribía en un corrimiento generalizado a la derecha en el movimiento socialista mundial de la época (del que los bolcheviques rusos de Lenin y los seguidores de Rosa Luxemburgo en Alemania eran la excepción). 

Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, los debates se agudizan y las posiciones se separan: la mayoría de la dirección y la totalidad de los legisladores se deslizan  hacia un intervencionismo pro Entente (Gran Bretaña, Francia, Rusia, EE.UU., etc.) como un modo de sacar provecho electoral de la neutralidad asumida por Irigoyen.  En abril de 1917 el Partido Socialista realiza un Congreso Extraordinario e imprevistamente el grupo de izquierda consigue aprobar un mandato prohibiendo a los legisladores socialistas convalidar medidas belicistas. En setiembre, con la excusa del ataque por los alemanes de un barco argentino, los diputados aprueban leyes de tal carácter desatando una crisis de proporciones en el Partido Socialista.  Al advertir la gravedad de la situación, los diputados apelan a una maniobra oportunista: amenazan renunciar a las bancas si no se les renueva la confianza cambiando el eje de la discusión del hecho de que ellos han violado las resoluciones congresales y llevado al Partido a una posición seguidista del imperialismo inglés. Chantajeados por la perspectiva de perder la representación parlamentaria, la mayoría de los militantes del partido se pronuncia por la dirección, y ésta  expulsa a los internacionalistas los que, estimulados por el triunfo de la Revolución Socialista en Rusia en noviembre de 1917, deciden abandonar el Partido Socialista, realizar su propio Congreso y fundar un nuevo partido: el Partido Socialista Internacionalista, más tarde Partido Comunista.  Era el 6 de enero de 1918.

El primer Comité Ejecutivo del nuevo partido estuvo encabezado por Luis Emilio Recabarren (que fuera años después fundador del partido chileno), Guido A. Cartey, Juan Ferlini, Arturo Blanco, Aldo Cantoni (más tarde, uno de los fundadores del bloquismo sanjuanino), Pedro E. Zibechi, Carlos Pascali, José Alonso, Emilio González Mellén y  Alberto Palcos (luego miembro de la  Academia Nacional de Historia). Difunden un Manifiesto que explica lo sucedido al pueblo: El Partido Socialista, ha expulsado de su seno, deliberada y conscientemente al socialismo. No pertenecemos más al Partido Socialista. Pero el Partido Socialista no pertenece más al socialismo. Denunciar esta verdad a los trabajadores y fundar el verdadero Partido Socialista Internacional son deberes morales imperativos a los cuales no podremos sustraernos sin traicionar cobardemente al proletariado y a nuestra conciencia socialista. Lucharemos en defensa de los intereses de los trabajadores. Pero cuando breguemos por el programa mínimo será a condición de abonarlo, de empaparlo, por decirlo así, en la levadura revolucionaria del programa máximo, consistente en la propiedad colectiva, por cuya implantación, a la mayor brevedad, lucharemos sin descanso y sin temores.

Entre el proyecto revolucionario y la institución, eligieron el proyecto revolucionario y eso le dio la legitimidad histórica que reivindicamos. Han pasado desde entonces casi cien años y el análisis detallado de ese recorrido será uno de los objetivos de Centenario desde la perspectiva gramsciana que tanto molesta a los burócratas de turno: He aquí por qué del modo de escribir la historia de un partido deriva el concepto que se tiene de lo que un partido es y debe ser.  El sectario se exaltará frente a los pequeños actos internos que tendrán para él un significado esotérico y lo llenarán de místico entusiasmo.  El historiador, aún dando a cada cosa la importancia que tiene en el cuadro general, pondrá el acento sobre todo en la eficacia real del partido, en su fuerza determinante, positiva y negativa, en haber contribuido a crear un acontecimiento y también en haber impedido que otros se produjesen“ o dicho de un modo muy concreto, un partido es lo que es en la lucha de clases. Ni más ni menos.

La inesperada, para muchos, coincidencia temporal entre la celebración del Bicentenario de la Declaración de la Independencia del 9 de julio de 1816 y el establecimiento de un gobierno como el de Macri, expresión cabal del proyecto imperialista para la región en las nuevas condiciones de crisis civilizatoria capitalista y lucha desesperada de los EE.UU. por conservar su rol hegemónico mundial, nos pone frente a una crisis de alternativa que tiene múltiples lecturas pero una de ellas nos remite a la frustración de los esfuerzos centenarios de la cultura comunista, en sus más diversas formas de existencia, que no pensamos desde una sola institución sino desde un espacio cultural que ha admitido y admite diversas formas de existencia. Una cultura que no pudo resolver, hasta ahora, ni por sí ni acompañando otras culturas, la crisis de alternativa revolucionaria que arrastramos desde la derrota de Moreno, Monteagudo, San Martín, Artigas y Belgrano.

Digamos de entrada que es necesario superar las visiones más simplistas y primitivas sobre el poder. Aquellas que lo cosificaban y por eso hablaban de “asaltar el poder” o “tomarlo” en un acto único y casi mágico. También es necesario descartar el arsenal que proveyeron aquellos que llamaban a dar la espalda al Poder, ignorarlo de modo tal que por el camino del “no poder” se termine superando la situación de dominación. Ideas que no solo venían de Tony Negri sino que aquí fueron impulsadas por una larga lista de dirigentes sociales e intelectuales que alimentaron el “horizontalismo” y la negación de toda forma de partido político en un anticipo paradójico de lo que consumó el Pro y su revolución de la alegría despolitizada.

El poder es una de esas categorías relacionales, es decir que solo se puede pensar el Poder de un grupo social en relación a otro grupo social en relación de subordinación hacia el primero. Lo que queremos decir es que a veces cuando se discute la crisis de alternativa del campo popular se deja de lado el análisis del modo de construcción del Poder por parte de las clases dominantes. De sus labores represivas y destructivas de organización revolucionaria pero también de sus labores de captación de hombres, corrientes y hasta partidos políticos enteros.

Dicho de un modo pedagógico, hay una determinada cantidad de Poder en una sociedad y si un bloque construye mucho es en detrimento del otro bloque. Y el poder del bloque dominante no nació en las escaramuzas de la 125 sino que tiene una larga historia.

Muchas cosas han cambiado en el territorio que hoy es la Argentina desde que los españoles lo usurparon, pero el bloque de poder que se constituyó entre los herederos de las tierras usurpadas, los comerciantes porteños y el Imperio Británico, sobrevivió y esterilizó la Revolución de Mayo y la Campaña Libertadora de San Martín, las luchas entre federales y unitarios y todas las transiciones que hubo desde Roca a Cristina Fernández. Es el poder de un bloque social inmensamente rico que basa su fortaleza en aquello que Carlos Marx llamaba la renta diferencial agraria, ese plus valor que le genera a la burguesía el usufructo de las tierras como campo de cultivo, de cría de ganado y de extracción de hidrocarburos y minerales. Es el poder de un bloque social que aprendió política con los Ingleses Colonialistas y hoy está íntimamente articulado con el Imperio Yankee, el único poder global del siglo XXI; un Poder basado en su fuerza militar y cultural que sobrevive a sus propias crisis de valorización del capital y de situaciones críticas en las materias primas y la energía.

Entre las tantas tonterías que ha dicho la izquierda argentina resalta aquella que habla de un país pobre de desarrollo capitalista insuficiente. Todo lo contrario. Es el poder burgués en un país inmensamente rico y con yacimientos estratégicos que hoy desatan la lujuria imperial que sueña con reeditar entre nosotros los efectos del Plan Colombia, propagandizado como arma contrainsurgente pero que tuvo funciones organizativas de la mega minería y de la producción de sustancias plausibles de comercializar como drogas de consumo humano adictivo.

No disimulamos nuestras propias falencias, pero partimos de reconocer las capacidades del enemigo. Sus fortalezas materiales y subjetivas. Su enorme hegemonía cultural, que no la conquistó de otro modo que con la picana y la capucha, pero que se reproduce por medio de un enorme aparato de modelación de las subjetividades al que el kirchnerismo apenas rozó y que en mucho terminó reproduciendo. Y en este terreno, lo que no se derrota y desarticula, se fortalece hasta cobrarse revancha por las ofensas recibidas.

En noviembre de 1986, en el XVI Congreso del Partido Comunista, se afirmó que el Partido Comunista, aquel fundado en 1918, había sufrido una desviación oportunista de derecha; y es más, se avanzó luego en la relectura de la historia política argentina y del actuar comunista para afirmar que el heroísmo militante había sido interferido y hasta esterilizado por una cultura política denominada de “frente democrático nacional” que confiaba en la existencia de una burguesía nacional como aliada de la clase obrera y en una visión etapista por lo que antes de la lucha abierta por la revolución había que conquistar la democracia efectiva y diversas reformas. Por esos caminos, se dijo, el Partido Comunista había perdido su norte estratégico que no es otro que la conquista del poder político mediante una revolución que ponga en marcha un largo proceso de cambios para asegurar la liberación nacional y avance hacia el socialismo y el comunismo.

Dado que por décadas, el Partido Comunista ocupó un lugar central no solo entre las fuerzas de izquierda sino en toda la cultura de rebeldía, la “cultura del frente democrático nacional” no solo jugó un papel sustancial en la frustración del objetivo prioritario de constituir una fuerza revolucionaria que pueda hegemonizar la construcción de una fuerza alternativa verdadera (frustración de la posibilidad de principios del siglo que precipitó y posibilitó la aparición del Irigoyenismo; la frustración de la posibilidad que generó la heroica resistencia a la década infame de los 30 del siglo pasado, en las condiciones del triunfo contra el eje de Alemania, Japón e Italia, que permitió el surgimiento del peronismo; la frustración del ciclo abierto por el Cordobazo en 1969 y aplastado a sangre y fuego por el Terrorismo de Estado genocida o en la última oportunidad perdida del ciclo abierto en el 2001. Lo dramático y paradójico que muchas de las fuerzas que se proclamaron superadoras de las limitaciones reformistas del Partido Comunista terminaron repitiendo y aún ampliando la cultura del frente democrático nacional en lo que tiene de posibilismo y etapismo.

Es que el posibilismo más vulgar ha dominado desde 1983 en adelante el pensamiento político de las fuerzas de centro izquierda y de izquierda moderada. Para fines de los ochenta del siglo pasado, la derrota de los procesos de transición al socialismo modificaron la vieja Tercera Vía socialdemócrata que dejó de buscar un lugar intermedio entre el socialismo y el capitalismo para comenzar a imaginar un supuesto lugar intermedio entre el capitalismo neoliberal, “salvaje” y “financiarizado” y otro capitalismo nacional, “humano” y “productivo”, intentos vanos de ponerle apodos a un sistema que con su nombre y apellido define sin error posible a un modo de producción y dominación que funcionan de un modo inescindible y poco reformable, el capitalismo.

Agotada la legitimidad del Kirchnerismo, ante las clases dominantes, como modo de superar la crisis capitalista del 2001 y herramienta de depuración del capitalismo de sus modos neoliberales ya gastados (y eso se visualizó sin dificultad en la crisis por las retenciones a la especulación sojera ante el intento de la resolución 125 del 2008), todos los intentos de “profundizar” el proyecto -de modo tal de recuperar legitimidad social y derrotar una derecha que pretendía recuperar a pleno el modelo de país que se fundó con la picana eléctrica y se configuró plenamente por el peronismo en su modo menemista-, se frustraron una y otra vez por la hegemonía ideológica de esta combinación de posibilismo y Tercera Vía posmoderna, posibilismo de Tercera Vía que esterilizó los esfuerzos militantes y aún los aciertos del gobierno en el terreno de la Memoria, la asistencia social focalizada en los más pobres y el acercamiento a los procesos de búsqueda de cambios en Latinoamérica (afectados también, en diverso grado, por el mismo virus cultural del posibilismo de Tercera Vía).

Si la apuesta del “Viraje del Partido Comunista” a recuperar los atributos fundacionales se enfrentó con dos escollos inesperados y enormes: la derrota de los procesos de transición al socialismo en la URSS y buena parte del llamado campo socialista y el triunfo del menemismo en la Argentina; en la última década los esfuerzos por construir una estrategia revolucionaria comunista en la región chocaron contra la potente hegemonía del Posibilismo de Tercera Vía en los procesos progresistas y aún en la izquierda.

Y se sabe que el progresismo es cruel en el modo de ejercer la hegemonía cuando la conquista. Alcanza con releer a Emir Sader o los modos con que se manejó la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional en manos de Ricardo Forster, el mismo que justificaba los crímenes de Milani a nombre de la “razón de Estado” como un Suslov nacional y popular, para entender la debilidad del pensamiento comunista verdadero y la necesidad de potenciarlo.

Centenario no tiene todas las respuestas ni mucho menos.

Sobre algunos temas tenemos hipótesis y sobre otros tenemos preguntas pero sí tenemos algunas convicciones que son sencillas de explicar.

El capitalismo es el problema y no la solución.

El socialismo no surgirá sin lucha revolucionaria y sin la destrucción del orden burgués que tiene mucho más de cien años en la Argentina.

Las revoluciones son creación heroica de los pueblos o no son nada.

Y hacen falta fuerzas organizadas para hacer realidad un proyecto revolucionario, fuerzas políticas que sean capaces de reconocer la realidad en su más dura expresión para transformarla y de construirse con los atributos necesarios para jugar el rol de vanguardia que se requiere de ellas.

Fuerzas comunistas que anticipen en su modo de existencia la sociedad de iguales por la que luchamos. La cultura de la rebeldía, de la solidaridad. El espíritu creador y subversivo que se necesita para derrotar la cultura

No nos arrepentimos de nada ni de nadie de los que han luchado por el socialismo en la Argentina y estamos convencidos que hace falta una nueva fuerza política que honre a todos esos luchadores y lleve sus sueños a la victoria.

En esa nueva fuerza tienen lugar y razón de ser los herederos de la cultura comunista, para lo cual habrá que encontrar los mejores modos de correspondencia entre el proyecto y la institución pero desde Centenario solo venimos a aportar debates e ideas; no nos animan enfoques internistas ni venimos a fundar ninguna otra cosa que una revista.

Una revista de ideas.

De ideas comunistas, nada menos

La vía precaria del capitalismo mafioso argentino

Por Jorge Beinstein

Reflexiones para la resistencia popular

A partir de su llegada a la presidencia Macri encabezó una ofensiva que apunta hacia la conformación de una dictadura con rostro civil, convergencia mafiosa de camarillas empresarias, judiciales y mediáticas monitoreada por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos. Pero lo que demuestran los primeros meses del proceso es que esa marcha objetiva tropieza con numerosas dificultades que amenazan convertir a la aventura reaccionaria en una gigantesca crisis de gobernabilidad.

El huevo ya ha generado a la serpiente, la ruptura del cascarón se produjo el 10 el diciembre de 2015, no es todavía un animal maduro aunque ya ha comenzado a deslizarse triturando algunas presas, le va tomando el gusto a su nueva vida y se prepara para cacerías mayores. El contexto de su desarrollo es una recesión económica que se prolongará hasta convertirse en depresión, es decir en un funcionamiento económico de baja intensidad con altas tasas de desocupación, salarios reales muy reducidos y baratos en dólares. Ello impulsará (ya lo está impulsando) un desarticulación social cuya magnitud prevista no tiene precedente en la historia argentina. No se trata del retorno del viejo neoliberalismo de los años 1990 ni mucho menos de una imitación del régimen oligárquico de fines del siglo XIX, sino de la tentativa de instauración de un sistema caótico manipulado, parasitado por elites mafiosas.

Los tiempos han cambiado, la “doctrina de la seguridad nacional” vigente en la época de Videla y Pinochet coincidía con la visión militar-profesional del Imperio, se trataba del control milimétrico de la sociedad colonizada, del funcionamiento ordenado de un cuartel y coincidió históricamente con la última etapa del predominio en los Estados Unidos del “complejo militar-industrial” tradicional, alianza entre la gran industria armamentista y los altos mandos militares subordinando a las elites políticas. Resultado del keynesianismo militar que marcó a la superpotencia desde la Segundo Guerra Mundial y que entró en decadencia en los años 1980. Más adelante el “Consenso de Washington” reinó durante la era de Carlos Menem en Argentina, Collor de Mello y Cardoso en Brasil señalando el auge de la financierización de la economía y de la política a nivel de los Estados Unidos y del conjunto de potencias dominantes sin por ello dejar de lado a la componente militar que comenzó a transformarse.

Esos dos momentos trágicos expresaron la afirmación del sometimiento colonial de Argentina, el primero con formato militar-dictatorial y el segundo con rostro civil-constitucional, que se correspondieron con diferentes configuraciones imperialistas: en el primer caso con un imperialismo norteamericano industrial ascendente, disputando la Guerra Fría y en el segundo con la presencia de la única superpotencia global que venía de ganar esa guerra y que se aprestaba a ejercer la hegemonía planetaria. Aunque al mismo tiempo se financierizaba, el parasitismo empezaba a corroer el sistema degradando sus pilares productivos, instalando la cultura del consumismo desenfrenado.

Esa prosperidad malsana contagió a elites periféricas como la de Argentina… mientras Bill Clinton se entretenía con Mónica Lewinsky en la Casa Blanca, Carlos Menem y María Julia Alsogaray replicaban a niveles más bajos las hazañas de sus jefes. En los Estados Unidos la fiesta se convirtió en ola militarista desde 2001 y la mega burbuja financiera estalló en 2008, en las pampas sudamericanas el show se convirtió en recesión la que a su vez culminó con un gran desastre económico, social e institucional en 2001.

La llegada de Macri a la Casa Rosada significa el sometimiento integral de Argentina a los Estados Unidos, el hecho no se corresponde con el auge global del Imperio sino con su decadencia, su degradación económica y social, su retroceso geopolítico internacional que busca ser parcialmente compensado mediante una estrategia de control total de su patio trasero latinoamericano asegurando la súper explotación de recursos naturales decisivos como el petróleo, el gas, el litio, el oro y otras riquezas mineras así como los grandes acuíferos y vastos territorios fértiles para la producción de agrocombustibles. Pero también para introducir a la región como pieza propia de su juego global: como señuelo para sus socios europeos en la OTAN o como retaguardia segura en el armado del “Acuerdo Transpacífico”.

Este imperio ya no es el de la hegemonía militar-industrial sino el de la decadencia comandada por la burguesía financiera, sobreviviendo con bajas tasas de crecimiento productivo, parasitando sobre el resto del mundo, incapaz de movilizar a su población detrás de sus aventuras militares y en consecuencia cada vez más dependiente del reclutamiento de mercenarios extraídos de las cloacas de todos los continentes mientras multiplica sus fuerzas operativas profesionales clandestinas. La lumpenburguesía imperial (burguesía imperialista degradada) no busca instaurar una jerarquía mundial estable reproduciéndose en el largo plazo sino depredar recursos naturales, saquear estados, destruir defensas sociales periféricas extendiendo formas caóticas, desestructurantes, desintegradoras de identidades nacionales y culturales. A esa configuración lumpenimperialista le corresponden decadencias periféricas recargadas como la que actualmente comienza a sufrir Argentina.

De la recesión a la depresión

El año pasado el FMI había pronosticado para Argentina un crecimiento económico real negativo de 0,7 % para 2016, pero ya instalado el nuevo gobierno el organismo corrigió a la baja esa anticipación llevándolo al -1 %. De todos modos cuando observamos las caídas que ya se han producido en indicadores decisivos desde diciembre de 2015 es posible bajar aún más esa cifra hacia el -3 % o más bajo aún independientemente del dibujo estadístico que presente el INDEC cuando reanude sus publicaciones. En enero de 2016 la recaudación del IVA declinó en términos reales en torno del 10 % respecto de enero del año anterior (si hacemos una suerte de promedio ponderado entre las diferentes mediciones de inflación) lo que señala una clara disminución en el consumo privado1 y en consecuencia de la actividad industrial. La Universidad Torcuato Di Tella calcula un “índice de confianza del consumidor” (con metodología similar a la utilizada en la elaboración del índice de la Universidad de Michigan) que señalaba para diciembre de 2015 una caída del 9 % respecto del mes anterior, en enero de 2016 la declinación parecía suavizarse con un -1,6 % pero en febrero se hundió un -15,6 %2.

Por su parte la cámara que agrupa a los supermercados “chinos” (Cedeapsa) señaló a comienzos de Marzo reducciones en las ventas en volumen en sus casi diez mil bocas de expendio en Argentina del orden del 10 % respecto de sus niveles habituales, los grandes supermercados registraban mermas similares3.

La fuerte caída de los salarios reales, causada entre otros factores por la megadevaluación, los aumentos de las tarifas de electricidad y la eliminación o reducción de retenciones y sus impactos inflacionarios (cuyo efecto multiplicador sobre el sistema de precios se amplifica a medida aumenta su inestabilidad), está siendo en parte corregida por los aumentos salariales – paritarias mediante – pero ese alivio es efímero ya que la inflación prosigue su marcha al ritmo de las presiones de los grandes grupos económicos.

Si a todo esto agregamos la suba de las tasas de interés y los despidos masivos en la administración pública (que empiezan a ser seguidos por el sector privado) tenemos un panorama recesivo provocado por el gobierno cuyo objetivo principal es reducir los salarios reales y su valor en dólares.

En los primeros meses del gobierno macrista el deterioro fue amortiguado de manera virtual mediante una avalancha mediática que ocultó como pudo los desastres y cuando no fue capaz de hacerlo se los achacó a los males heredados del gobierno anterior, pero esa manipulación tiene una vida corta, la recesión en curso terminará dentro de no mucho tiempo por afectar de manera muy severa necesidades elementales de las clases bajas y medias, en esas circunstancias el juego comunicacional habrá perdido buena parte de su eficacia y los medios deberán buscar otras vías de acción-confusión. Uno de los problemas que tendrán que resolver es que la recesión actual no viene precedida por una situación caótica (como la hiperinflación del alfonsinismo terminal) ni por un estancamiento prolongado, no existió un proceso de degradación social acostumbrando a la población a las malas novedades sino una caída brusca en el nivel de vida de las clases bajas y del grueso de la clases medias.

La avalancha de cambios ha desatado en algunos círculos el debate en torno del supuesto “modelo de desarrollo” que la derecha estaría intentando imponer. Decretos, endeudamientos, subas de precios y despidos se han sucedido de manera vertiginosa, buscarle coherencia estratégica a ese conjunto es una tarea ardua que a cada paso choca con contradicciones que obligan a desechar hipótesis sin que se pueda llegar a una conclusión mínimamente rigurosa. En primer lugar la contradicción entre medidas que destruyen el mercado interno para favorecer a una supuesta ola exportadora evidentemente inviable ante el repliegue de la economía global, otra es la suba de las tasas de interés que comprime al consumo y a las inversiones a la espera de una ilusoria llegada de fondos provenientes de un sistema financiero internacional en crisis que casi lo único que puede brindar es el armado de bicicletas especulativas.

Algunos han optado por resolver el tema adoptando definiciones abstractas tan generales como poco operativas (“modelo favorable al gran capital”, “restauración neoliberal”, etc.), otros han decidido seguir el estudio pero cada vez que llegan a una conclusión satisfactoria aparece un nuevo hecho que les tira abajo el edificio intelectual construido y finalmente unos pocos, entre los que me encuentro, hemos llegado a la conclusión de que buscar una coherencia estratégica general en esas decisiones no es una tarea fácil pero tampoco difícil sino sencillamente imposible. La llegada de la derecha al gobierno no significa el reemplazo del modelo anterior (desarrollista, neokeynesiano o como se lo quiera calificar) por un nuevo modelo (oligárquico) de acumulación, sino simplemente el inicio de un gigantesco saqueo donde cada banda de saqueadores obtiene el botín que puede obtener en el menor tiempo posible y luego de conseguido pugna por más a costa de las víctimas pero también si es necesario de sus competidores. La proclamada “libertad del mercado” no significó la instalación de un nuevo orden impulsor de una reconversión elitista-exportadora sino el despliegue de fuerzas entrópicas altamente destructivas.

Esto nos debería llevar a la reflexión acerca del significado del 10 de diciembre de 2015 visualizado por algunos como un traspié resultado de una derrota electoral por escaso margen y por otros como el producto de una manipulación mediática prolongada combinada con operaciones de la mafia judicial, de grupos económicos concentrados y del aparato de inteligencia de los Estados Unidos. Esta última evaluación está más cerca de la realidad sin embargo es insuficiente, el “golpe blando” existió (lo que pulveriza la presunta legitimidad democrática del gobierno actual) pero falta explicar porque fue exitoso.

Ciñéndome a ciertos aspectos económicos del tema observo que el motor externo empezó a enfriarse desde 2012 luego de la breve recuperación de la recesión global de 2009, la situación se agravó desde mediados de 2014 cuando los precios de las commodities cayeron en picada, la economía pasó a una etapa de crecimientos anémicos sostenidos por el mercado interno, la tasa de crecimiento real anual promedio durante el período 2003-2007 había sido del orden del 8,7 %, durante la recuperación de 2010-2011 llegó al 8,9 % y en el período 2012-2015 bajó al 1,2 % (con 0,5 % aproximadamente en 2014 y en 2015)4. Los grandes exportadores aumentaron sus presiones destinadas a obtener en la economía nacional beneficios que les permitieran compensar las menores ganancias externas convergiendo con intereses financieros y agrupando al conjunto de la derecha mediática, judicial y política, se trató de una jauría que se fue envalentonando a medida que su enemigo perdía espacio económico y que se acentuaba la crisis global.

Los equilibrios del gobierno fueron cada vez más inestables, las compuertas neokeynesianas que bloqueaban la marea comenzaron a sufrir fisuras para finalmente desmoronarse, la candidatura presidencial de Daniel Scioli fue una opción defensiva y débil que no pudo evitar el derrumbe.

“Teóricamente” la encerrona era evitable sobre la base de una enérgica reactivación planificada del mercado interno apuntalada por el control estatal del comercio exterior, el mercado de cambios, el sistema financiero y la formación de precios internos, más aún esa estrategia aparecía como necesaria a partir de los escenarios más previsibles derivados de la crisis global de 2008 y la recesión de 2009 y urgente desde 20125.

Sin embargo esa alternativa teórica no tenía nada que ver con el perfil ideológico y los compromisos políticos locales y regionales del gobierno ya que la misma significaba ni más ni menos que una ruptura estratégica con los grupos económicos dominantes y sus extensiones globales, es decir con el capitalismo argentino real estructurado en torno de un reducido número de grupos financierizados y transnacionalizados articulando a un núcleo duro de clases altas y medias-altas (que a su vez arrastraban –bombardeo mediático mediante- a una espacio social más vasto), por mucho menos se había ganado su hostilidad. El grueso de la dirigencia justicialista y sus principales aliados no estaban dispuestos a correr semejante aventura.

Cierto kirchnerismo de izquierda y cierta izquierda prokirchnerista solían reclamar de tanto en tanto la “profundización del proyecto” entendida como izquierdización, se trataba de un autoengaño o una hipocresía (las fronteras entre ambas actitudes son borrosas) que les permitía formar (o creer formar) parte del poder político. La conducción del kirchnerismo nunca había planteado, ni siquiera insinuado, traspasar los límites del sistema, su mayor osadía fue la tentativa fracasada de democratización de la estructura mediática eficazmente bloqueada por la mafia judicial. Pero así como ese izquierdismo quedó atrapado en el pantano de las ambigüedades, el otro izquierdismo progresista, antikirchnerista rabioso (cuya expresión más importante es el FIT), navegó entre discursos duros, sometimiento a los mecanismos institucionales y convergencias tácticas con lo más corrupto de la burocracia sindical. Por ejemplo el acompañamiento a huelgas orquestadas por las CGT de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo apuntaladas por centrales empresarias y los medios de comunicación dominantes que formaban parte de la estrategia de desgaste del kirchnerismo y de acumulación de fuerzas para la llegada de Macri al gobierno. Nos encontrábamos por consiguiente con un espacio kirchnerista y dos izquierdas (una oficialista y otra opositora) completamente atrapados en la jaula del sistema y sus adornos legales que la propia derecha, el amo estratégico, suele transgredir de tanto en tanto.

Macri, depresión y después

La recesión ha llegado y diversas señales nacionales e internacionales nos indican que lo hizo para quedarse durante un largo (e indeterminado) período, nos encontramos ante el comienzo de una depresión económica resultado de la reproducción de un sistema que ha ingresado en una fase de contracción más o menos desordenada, más o menos marcada por la apatía o la rebeldía popular según lo disponga la dinámica social donde intervienen factores culturales locales no siempre visibles así como cambios internacionales de difícil pronóstico.

Una referencia importante es la de la salida de la recesión desde 2003, en ese período convergieron dos factores principales: el alza de los precios internacionales de las commodities y la reanimación del mercado interno. El “motor externo” fue impulsado por un auge de mercados emergentes como los de China o Brasil entre otros lo que permitió una mejora sustancial de las cuentas externas de Argentina. El índice de precios de las commodities del FMI, por ejemplo, señala subas notables en esos años (creció un 23 % entre 2003 y 2004, 25 % entre 2004 y 2005, 20 % entre 2005 y 2006, entre 2003 y 2007 el índice subió 107 %)6. impulsadas no solo por la expansión de la demanda sino también por el crecimiento de la especulación financiera. Las operaciones globales con productos financieros derivados basadas en commodities llegaban en Diciembre de 2003 a 1,4 billones de dólares, en Diciembre de 2,5 alcanzaban los 5,4 billones, en Junio de 2007 llegaban a 8,2 billones y en Junio de 2008 a 13,1 billones de dólares 7.

El “motor interno” funcionó empujado por el ascenso de los salarios reales y de los ingresos de las capas medias. El salario real promedio había caído un 28 % entre 2001 y 2003 pero subió 6,9 % entre esa última fecha y 2004, un 7,8 % entre 2004 y 2005, 12 % entre 2005 y 2006 y 6,4 % entre 2006 y 20078, como consecuencia de este ascenso continuo el consumo privado que había descendido de 248 mil millones de dólares en el año 2000 a 79 mil millones en 2002, empezó a subir en 2003 (103 mil millones de dólares) y siguió creciendo hasta llegar 262 mil millones en 20089 lo que a su vez hizo expandir al tejido industrial. La economía argentina se recuperó creciendo a tasas excepcionales

Si el crecimiento anémico de los últimos años del gobierno anterior incentivó la voluntad de rapiña de los grupos económicos concentrados es altamente probable que la recesión actual la acentúe mucho más, al achicarse la economía como resultado de los ajustes y las transferencias de ingresos esos grupos intentarán al menos sostener su volumen real de ganancias apropiándose de una porción creciente del ingreso nacional, aunque empujados por su propia dinámica y por el ejercicio de la totalidad del poder es casi seguro que buscarán absorber un volumen real mayor. Además las medidas que buscan reequilibrar los desequilibrios provocados por las propias medidas económicas del gobierno causan mayor inestabilidad y empobrecimiento del grueso de la población. Es el caso de la tentativa de desacelerar la suba de la cotización del dólar subiendo las tasas de interés con lo que a veces se consigue frenar por poco tiempo esa tendencia pero a costa del agravamiento de la recesión y de la evasión de divisas (que provoca subas en la cotización del dólar) o cuando se pretende achicar el déficit fiscal reduciendo el gasto público (despidiendo empleados, clausurando programas, etc.) lo que agrava la recesión y en consecuencia reduce los ingresos fiscales y aumenta el déficit. En suma, nos encontramos ante un círculo vicioso de concentración de ingresos, achicamiento del Estado y hundimiento de la actividad económica.

La caída de salarios reales no alienta más inversión interna o externa desalentada por el desinfle de los mercados nacional y global (no hay alternativa exportadora). Mientras tanto el gobierno parece aferrarse ante lo que supone sería su tabla de salvación: el endeudamieno externo que teóricamente le permitiría realizar inversiones reactivadoras, pero el clima enrarecido del sistema financiero internacional comprime el espacio de los potenciales acreedores cada vez más duros ante una economía nacional deprimida. De todos modos las inversiones realizadas vía endeudamiento externo significarían alivios insuficientes frente a los efectos devastadores de las medidas de ajuste en curso y las que seguramente llegarán.

Los dos motores de la salida de la recesión en la década pasada no funcionan ahora. La políticas que buscaban contraponerse al ciclo recesivo global han sido eliminadas, Argentina fue incorporada alegremente y de la peor manera a una crisis global heterogénea donde algunas economías se desaceleran, otras se estancan y otras han entrado en recesión en una marcha general apuntando hacia una depresión prolongada.

Es posible elaborar un modelo excesivamente abstracto de estabilización del proceso depresivo bajo la forma de “economía de baja intensidad” o de “penuria” es decir una estructura económica dual con un sector popular contraído y un sector elitista exportador parasitando sobre el primero (superexplotación de los trabajadores y otros saqueos a las clases medias y bajas). Ello permitiría mantener relativamente bajos niveles de importaciones que asegurarían (no siempre) saldos positivos de la balanza comercial destinados a pagar deudas externas. Estas últimas, además de llenar las arcas de las redes financieras, podrían ser utilizadas para bloquear peligros de implosión y de revuelta social, es decir como una suerte de droga dosificada destinada a preservar la reproducción del sistema.

Ese modelo económico siniestro necesitaría de manera ineludible del apoyo de un aceitado sistema de represión y degradación de las clases inferiores, se trataría de la instalación de un neofascismo mafioso acorde con la doctrina de la Guerra de Cuarta Generación (restringiéndonos a la realidad latinoamericana no está de más observar lo que ocurre en México o en países de América Central).

Dicho escenario de muy difícil pero no imposible realización empalmaría con tendencias depresivas globales lideradas por las grandes potencias capitalistas tradicionales.

En 2012 el Banco Natixis-BPCE, integrante de uno de los grupos financieros más importantes de Europa, publicaba un documento cuyo título lo decía todo: “La crisis de la zona euro puede durar 20 años” donde de manera rigurosa describía fenómenos que no podían ser superados a corto o mediano plazo como el alto nivel de endeudamiento público y privado en esos países, los deterioros estructurales causados por diversos procesos de desindustrialización o el desempleo crónico10. Cuatro años después los últimos restos de optimismo se han esfumado y ese diagnóstico forma ahora parte de una suerte de “sentido común” europeo. Desde los Estados Unidos los pronósticos no son mejores, la idea de que los países tradicionales de alto desarrollo han ingresado en una era de “estancamiento secular” se ha popularizado en las élites dominantes11.

China, cuyo mercado había sido en el pasado el principal soporte de los precios altos de las commodities, desacelera su expansión económica y está poniendo en marcha una estrategia de crecimiento hacia adentro que sin descuidar sus posiciones globales busca suavizar desajustes, ahorrar materias primas, apoyarse cada vez más en su mercado interno, privilegiar a sus socios eurasiáticos intentando así un repliegue ordenado defensivo capaz de bloquear los impactos negativos de la crisis internacional uno de cuyos detonadores parece ser el desborde financiero. No es seguro que lo logre, numerosos indicadores apuntan en sentido contrario, el “éxito” capitalista de China, su prosperidad interrelacionada con el espacio global de negocios, aparece ahora como la causa principal de su crisis.

La declinación económica viene acompañada por el ascenso de la inestabilidad: el aumento de la volatilidad de mercados decisivos, la proliferación de guerras, los deterioros institucionales en las grandes potencias, los derrumbes de estados periféricos y otros síntomas claros señalan que el planeta no se encamina rumbo a la paz de los cementerios sino hacia horizontes de alta turbulencia. Mientras tanto la bomba financiera global acrecienta su peligrosidad, actualmente el Deutsche Bank, por ejemplo, acumula productos financieros derivados por unos 75 billones de dólares, masa de papeles volátiles equivalente en 2015 a unas 22 veces el Producto Bruto Interno de Alemania y 4,6 veces el PBI de la Unión Europea12, en los Estados Unidos solo cinco grandes bancos (Citigroup, JP Morgan, Goldman Sachs, Bank of America y Morgan Stanley) acumulan derivados por cerca de 250 billones de dólares equivalentes a 3,4 veces veces el Producto Bruto Mundial o bien unas 14 veces el Producto Bruto Interno de los Estados Unidos13.

De la resistencia a la revolución popular

El gobierno macrista se comporta como suelen hacerlo los llamados “sistemas caóticos” que a diferencia de los sistemas “inestables” (en desorden permanente) y de los “estables” (que tienden hacia el orden de manera irresistible), oscilan entre un polo ordenador, es decir un “atractor” neofascista y fuerzas que lo desordenan, que lo conducen hacia la crisis de gobernabilidad.

La marcha hacia la república mafiosa está apuntalada por tres estrategias convergentes: la corrupción de dirigentes, la represión de las protestas sociales y políticas y el bombardeo mediático. Se trata de operaciones de eficacia incierta navegando en medio del hundimiento económico y de la pugna de intereses entre grupos dominantes.

La corrupción de dirigentes políticos y sindicales puede serle útil para imponer decisiones impopulares o frenar protestas pero también desgasta a los corruptos, erosiona sus posiciones de poder reduciendo a no muy largo plazo su capacidad operativa, las hace cada vez más vulnerables ante el descontento popular. Es lo que se percibe en los primeros meses de gobierno macrista respecto de la compra de sindicalistas, diputados, senadores y gobernadores.

La represión avanza, intenta banalizar, hacer habitual la violencia institucional abierta y “clandestina”. Funciona un Ministerio de Seguridad monitoreado por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos, han regresado las “policías bravas”, se produce el ataque sistemático con balas de goma (por ahora) a las movilizaciones populares, la introducción de armas “novedosas” como las pistolas taser (arma de electrochoque o eléctrica cuyo uso ha sido condenado por el Comité de Naciones Unidas contra la Tortura considerándola un instrumento de tortura), ha sido dictado un “Protocolo” de represión de protestas populares que reproduce formas operativas de las dictaduras militares. Ello se combina con las primeras expresiones, aparentemente desprolijas, de represión clandestina como la actuación impune de bandas neonazis en Mar del Plata, la acción de un francotirador tirando balas de plomo contra una reunión kirchnerista o las amenazas telefónicas contra dirigentes sindicales… evidentemente se trata de “ensayos” apuntando a operaciones de mayor alcance retomando tradiciones parapoliciales autóctonas coincidentes con acciones similares (con distintos niveles de virulencia) en países como México, Honduras o Colombia descubriendo uno de los modus operandi de la asistencia policial-militar norteamericana. Pero no es para nada seguro que esa estrategia de amedrentamiento tenga éxito, probablemente las dosis represivas aumentarán si las protestas continúan pero es muy posible que su efecto también en este caso sea el opuesto al que busca el gobierno, existe en Argentina una enraizada cultura de confrontación contra la brutalidad estatal que puede resultar un catalizador del desborde opositor.

Finalmente el bombardeo mediático fue un instrumento decisivo de la llegada de Macri a la presidencia, tuvo una elevada eficacia atacando al gobierno y ampliando un vacío político que podía ser ocupado por opositores de derecha que se limitaban a denunciar al oficialismo contraponiendo promesas vagas de felicidad futura. Ahora esos medios tienen que cargar con la compleja tarea de defender a un régimen claramente antipopular, ocultar sus arbitrariedades, su corrupción. En este nuevo escenario su eficacia es decreciente y el intento por compensar ese declive aumentando la presión mediática (de por si abrumadora) produce efectos de saturación y descrédito de dichas intoxicaciones hasta generar rechazos cada vez más fuertes.

En síntesis, el sistema dispone de tres instrumentos crecientemente vulnerables, su fuerza depende en última instancia del grado debilidad de su adversario: el espacio popular. Si este se pone en marcha fortaleciéndose en la pelea, el instrumental autoritario podría sufrir fisuras, desgarramientos cada vez más importantes, su inevitable centralismo operativo acosado por una marea ascendente de ataques, resistencias y repudios iría perdiendo vitalidad acentuándose sus contradicciones internas. El contexto global turbulento debería contribuir a dicho proceso. En consecuencia tarde o temprano la resistencia popular puede llegar a convertirse en ofensiva general contra el sistema, la acumulación de despliegues combativos de los de abajo produciendo repliegues en las élites dominantes terminaría por generar un salto cualitativo de grandes dimensiones, no sería la primera vez que ocurre ese fenómeno en Argentina aunque su aspecto y contenido puede llegar a incluir muchas novedades.

Una de las armas privilegiadas de la derecha es el pesimismo, como dijo recientemente el ministro de energía: “es lo que hay”. En los 1990 nos explicaban que no había opción al neoliberalismo, su carácter global era presentado como una ola gigantesca de la que nadie podía escapar.

Pero la depresión argentina no es inevitable, el sistema global no constituye una jaula de la que nadie puede liberarse, se trata de un conjunto heterogéneo en proceso de crisis y despolarización lo que otorga importantes márgenes de autonomía a los países con voluntad política para ejercerla. Por otra parte en el caso argentino es evidente que los equilibrios neokeynesianos del último tramo del gobierno kirchnerista carecían de la solidez necesaria para enfrentar la embestida de los grupos concentrados y del aparato de inteligencia de los Estados Unidos. También es evidente que la actual experiencia elitista-saqueadora incuba una gran crisis de gobernabilidad cuya superación positiva, es decir popular aparece como una opción posible. Resulta difícil pronosticar la duración de la actual pesadilla, las formas concretas (económicas, políticas, institucionales) de su probable final, cuanto antes termine esta triste experiencia tanto mejor para el pueblo argentino.

La resistencia popular aparece entonces como una necesidad histórica, su desarrollo no es inexorable, su fracaso abriría la puerta a siniestros escenarios de degradación social.

Sin esa fuerza resistente potencialmente antisistema, no será posible salir del pantano, su restricción a las reglas de juego formales de la institucionalidad mafiosa constituye el camino seguro hacia el fracaso. Ya vimos como leyes votadas por el parlamento y reglamentadas por el Poder Ejecutivo pueden ser arbitrariamente anuladas por jueces basándose en su “libre interpretación” de la Constitución. Ya vimos como podemos gritar y patalear a gusto mientras todo el espacio comunicacional es ocupado por la mafia mediática haciendo ininteligible nuestra protesta. En Argentina la libertad de prensa es una farsa, la justicia también. Y las mafias que forman parte de una articulación elitista que dispone dictatorialmente del Poder, pueden en ciertas circunstancias replegarse tácticamente, ceder una que otra posición, pero no pierden el control estratégico del sistema (de su sistema). Intentar cambiar ese sistema desde adentro es una esperanza vana, no hablemos de cambios estructurales sino incluso de transformaciones que lo harían más vivible en una época signada por el capitalismo de saqueo. Esta afirmación podría parecer excesiva sin embargo lo ocurrido antes y después del 10 de Diciembre demuestra que se trata de una conclusión realista.

Además la dinámica de la crisis deflacionaria global en curso, su expresión específica en Argentina demuestra como ya lo señalé antes que para salir de la depresión económica es necesario romper con el sistema, estatizar sus pilares económicos principales, democratizarlos, democratizar los medios de comunicación y la estructura judicial, ampliar de manera radical el espacio de la democracia productiva, de la economía popular.

Eso quiere decir que los reformismos progresistas o izquierdistas no son más que expresiones de buenos deseos, círculos viciosos que nos obligan a girar y girar para volver siempre al mismo sitio (o para hundirnos en algo peor).

La resistencia para no fracasar tiene que convertirse en el camino hacia la revolución popular, hacia el desborde social de los de abajo bajo la forma de una avalancha incontenible. La llegada de Macri al gobierno, expresión de la crisis profunda del país burgués, inaugura una era donde la vía revolucionaria es necesaria y posible.

1“La recaudación que depende del mercado interno (IVA DGI) se incrementó en enero de 2015 un 24% con respecto al mismo mes del año anterior. Este aumento está por debajo del aumento recaudatorio producto de la aceleración inflacionaria (+35% ene-15/ene-14, según estiman las estadísticas provinciales), anticipando una caída en los niveles de consumo debido a la menor actividad”, CESO, Informe económico mensual, Febrero 2016.

2Índice de confianza del consumidor, Centro de Investigación en Finanzas, Universidad Torcuato Di Tella.

3Raul Dellatorre, “Avisan que el ajuste también llegó al changuito“, Página 12, 12 de marzo de 2016.

4CEPAL – CEPALSTAT, “Poducto Interno Bruto (PIB) anual a precios constantes en dólares”.

5Un buen indicador de la gravedad de la situación es que según lo informa el Banco de Basilea la masa especulativa de productos financieros derivados basados en commodities que había sufrido un fuerte desinfle en 2008 comenzó a contraerse en 2012 (sobre todo en sus últimos meses) anticipando la caída de precios de 2014.

6 Fuente: “Primari Commodity Prices, FMI.

7Fuente: “Semiannual OTC derivatives statistics”, Bank for International Settlements (BIS).

8Eduardo M. Basualdo, “La distribución del ingreso en la Argentina y sus condicionantes estructurales”, Memoria Anual 2008, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Argentina.

9CEPAL – CEPALSTAT, “Poducto Interno Bruto (PIB) anual por objeto del gasto a precios corrientes en dólares”.

10Patrick Artus, “La crise de la zone euro peut durer 20 ans”, Natixis – Flash Économie, Recherche Économique, París, 12 Août 2012, No 534,

116 Lawrence H. Summers, “”U.S. Economic Prospects: Secular Stagnation, Hysteresis, and the Zero Lower Bound”, Business Economics , Vol. 49, No. 2, National Association for Business Economics.Keynote Address at the NABE Policy Conference, February 24, 2014.

12Tyler Durden, “Is Deutsche Bank The Next Lehman?”, Zero Hedge, http://www.zerohedge.com/news/2015-06-12/deutsche-bank-next-lehman

13Michael Snyder, “Financial Armageddon Approaches”, INFOWARS, http://www.infowars.com/financial-

armageddon-approaches-u-s-banks-have-247-trillion-dollars-of-exposure-to-derivatives/

CAMBIO DE ÉPOCA: LA GRAN ESTAFA

Por Leonardo Juárez

El inicio del siglo XX estuvo marcado por la revolución de octubre, que abrió paso a la primera revolución socialista de la humanidad sosteniéndose por décadas.

Al calor de aquellos “días que conmovieron al mundo”, la revolución dirigida por Lenin y los bolcheviques demostró a los trabajadores y a los pueblos, mal que le pese a los que aún hoy festejan su derrota, que es posible que la clase obrera y el pueblo conquisten el poder y se lo arrebaten a las clases dominantes; que es posible construir una sociedad distinta a la del capitalismo, una sociedad sin explotación. Este viraje histórico, revolucionario por disruptivo en la política mundial nos permite entender la victoria en la segunda guerra mundial contra las fuerzas más agresivas del imperialismo encabezadas por el nazismo, y el desarrollo del proceso que culminaría con la revolución china y el triunfo vietnamita en el sudeste asiático. Asimismo abrió paso al proceso de descolonización de África y los movimientos liberadores en Asia y en América latina, así como la democratización de Europa.

No es posible entender el New Deal de Roosevelt, el estado benefactor, el plan Marshall, sin la revolución rusa y sin la Unión Soviética.

En el siglo XX EE.UU. recibe su gran derrota político-militar directa en Vietnam, más política que militar. Los vietnamitas entran en Saigón, y es probable que los contemporáneos no hayan vivido un momento más emotivo que aquel; cuando se vio por televisión, huir como ratas a los últimos yanquis. Verlos escapar frente a la entrada del Ejército Regular del Vietnam del Norte, que arrasa con la infantería, con las tropas blindadas, con la cohetería, con la fuerza aérea produjo, seguramente, el momento de mayor debilidad del imperio norteamericano en su historia.

La Revolución Rusa cambió y cargó de nuevos significados a la política mundial, su desaparición es la confirmación de que la lucha de clases es el motor de la historia , para adelante o para atrás, o para expresarlo en otros términos que la historia es un devenir nunca un devenido, y que la humanidad más temprano o más tarde deberá aquilatar con más justeza, la importancia de la primera revolución proletaria en el mundo , la revolución que abrió una nueva perspectiva para el sueño secular de libertad e igualdad entre los hombres.i

LA IDEA DEL CAMBIO DE EPOCA

¿Qué expresa la idea de cambio de época? ¿Qué tiene de nuevo? Es una forma de pasar gato por liebre, lo aparente por lo real, en la práctica condensa los viejos debates hijos de las dictaduras militares y de las estrategias norteamericanas para las transiciones democráticas, como el posibilismo, la tercera vía, y el progresismo; verdaderas claudicaciones a los proyectos revolucionarios, la subsunción en las estrategias de dominación imperial, y la extensión de certificados de defunción a la posibilidad de alternativas anticapitalistas.

La caída de la ex Unión Soviética y la desaparición del bloque del este, actúo como una certeza de que nada por fuera de las “democracias occidentales”, se podía construir, ni siquiera pensar, posteriormente la crisis del bipartidismo en América latina les dio la oportunidad de alternar en los gobiernos, sobre esa idea articuladora de que el único horizonte político posible era la democracia, como una categoría absoluta que todo lo podía, pero que no explicaba un orden social más desigual y excluyente.

Así, el progresismo no se remonta nunca a las alturas del poder de quienes realmente lo detentan y se contenta con llenar las funciones de servidor espiritual del capitalismo, profetizando sus supuestas bondades desde distintos pulpitos, apuntándose esto como un mérito de su humildad, y de su realismo político.

El fracaso es de los que buscaban un horizonte humano en el capitalismo; el capitalismo NO es la respuesta a todos los problemas, sino que es la pregunta a los problemas que en su desarrollo él engendra.

LO QUE EN REALIDAD HAY EN AMÉRICA: LA REALIDAD DE AMÉRICA

En la propaganda como en la teología los hechos no tienen importancia, en este sentido advertimos que la afirmación de “cambio de época” había que tomarla con mucha cautela, con muchos matices, evitando considerar como completamente nuevo lo que viene madurando desde hace mucho tiempo, o de tomar como general y consumado, algo que es solamente una tendencia.

Ecuador, Venezuela, Brasil, y hasta hace cuatro años, Paraguay, eran representantes del cambio de signo. Sus gobiernos “de nuevo tipo” eran el paradigma del progresismo.

Ninguno de ellos había nacionalizado ni el petróleo ni otros recursos naturales. Esos procesos, ya habían ocurrido. Algunos en la década del ochenta, y otros en la del noventa. Pero ya habían ocurrido. No fue Chávez el que nacionalizó el petróleo de Venezuela, tampoco Lula inventó Petrobras. Y Correa no impuso el “revolucionario dólar” como moneda en Ecuador.

Sin embargo, todos estos países pretendieron tibiamente, convertirse en modelos de enfrentamiento con el imperio. Pero ¡oh casualidad! solamente Evo Morales levanta consignas precisamente antiimperialistas en lo económico y en lo social.

Venezuela continuó empeorando su casi absoluta dependencia de la exportación petrolera, llegando a ser casi un emirato árabe en su modelo de explotación de los recursos energéticos. Ecuador continuó apoyándose en las exportaciones petroleras bajando su producción agraria. Brasil, Argentina y Paraguay, aumentaron a tasas chinas la producción de commodities agropecuarias y su participación en el mercado internacional. Todo el sistema de producción de commodities de estos tres países es absolutamente dependiente del modelo estadounidense de producción que controla a través de las multinacionales cerealeras la producción en todo el Mercosur.

Sólo Brasil tuvo alguna posibilidad a través de los BRICS, de intentar el comercio internacional de commodities con financiación propia. La caída estrepitosa del petróleo que arrastró también a las commodities agropecuarias, terminó rápidamente con ese sueño.

Paraguay no tiene ninguna veleidad antiimperialista. Y es muy coherente en su discurso pro-yanqui. Quizás sea la banda mafiosa-empresaria más sincera. No muy diferente a la Argentina o Paulista, sólo más sincera. Excepto Brasil, todos los demás dependen del precio internacional de uno o dos commodities en su modelo productivo.

La absoluta incapacidad de estas “burguesías nacionales” latinoamericanas, de precario desarrollo, se visualiza fácilmente en la imposibilidad de generar un Banco Latinoamericano de Comercio, que nunca se hará mientras Estados Unidos controle la región.

En ninguno de los procesos los sindicatos de trabajadores y el pueblo en su conjunto pudo construir direcciones que controlen o propongan controlar los procesos de producción y mucho menos los de distribución.

En el Mercosur no se elaboraron proyectos de soberanía alimentaria que afecten los intereses del capitalismo. A lo sumo se alzaron oraciones a la Pachamama, para que genere y distribuya comida. ¡Patéticas! Las oraciones y los resultados.

Ninguno de los países, desarrolló un programa de reforma y revolución agraria que cambie, no sólo la estructura de tenencia de la tierra, sino que también revolucione sus sistemas productivos. El primer vendaval serio en el precio de las commodities hace temblar todas las economías de la región las muestras endebles y las hace caer casi indefinidamente con la honrosa excepción de Bolivia.

¿Hasta cuándo se puede sostener el relato del cambio de época?

Algunos sectores populares y de izquierda plantearon la idea de que el clivaje en el que se desarrollaban los procesos políticos en cursos era “profundización o restauración”, este se ha mostrado erróneo. El “cambio de época” devino en exégesis del capitalismo rentista, con postergación de la revolución socialista y puestas posibilistas del mito democrático; aunque sin olvidarse de colgar en algunos casos de sus solapas ideológicas la insignia de Marx, para justificar el capitalismo y no para criticarlo, para intentar ocultar desde el punto de vista político ideológico el proceso inflacionario del reformismo oportunista y un proceso recesivo del marxismo.

Los intelectuales, cada vez menos, que siguen sosteniendo este galimatías, se escuchan a sí mismos, sus trayectorias mutaron de un marxismo crítico y a veces sugerente, a convertirse en soportes eruditos del posibilismo oportunista.

Los defensores del “capitalismo humano”, de la tercera vía, de la convivencia democrática, olvidaron que el capitalismo, los traga, los mastica y luego escupe sus huesos y así hay que entender el paseo por los tribunales de dirigentes y ex presidentes que se ubican en este segmento ideológico autodenominados progresistas.

La izquierda impotente, reducida a su papel de comparsa, no tuvo más remedio que contemplar el cambio pasivamente, y algunos hasta levantando banderas keynesianas.

En estas circunstancias el denominado “cambio de época” significo un verdadero caballo de Troya que permitió meter de contrabando, una política de subordinación, de vasallaje neocolonial, instalando un cuadro político ideológico adverso (el progresismo), una especie de fuga, que más o menos disimuladamente, plantean una integración en el sistema.

El marxismo leninismo es hoy más necesario que nunca. Sin la organización del pueblo bajo la conducción de la Clase obrera y su Partido, no hay cambio de época.

i El objeto del artículo no es analizar la Revolución de Octubre, sino solamente mostrar las huellas dejadas por la misma en el escenario político mundial, durante gran parte del siglo 20.

La verdadera historia de Patrice Derian y Jane Kirkpatrick, el “destino manifiesto” de los EE.UU. y sus continuadores.

Por José Schulman

Los dichos a favor del Imperio

Con el anuncio de la visita del presidente Obama a la Argentina, una verdadera campaña propagandística se desató desde los medios hegemónicos Clarín y La Nación, con audaz protagonismo del nuevo secretario de derechos humanos (?) Claudio Avruj, conocidos voceros de la ultraderecha y aún conocidos intelectuales y dirigentes del movimiento de derechos humanos, que han pretendido instalar la idea fuerza que Obama no tiene nada que ver con el apoyo del gobierno de los EE.UU., y aún más, que este apoyo fue solo de una fracción del poder norteamericano ya que hubo otra fracción, Clinton, Derian, que no solo no los apoyaron sino que hubieran sido los más importantes apoyos solidarios de la lucha antidictatorial. En algunos casos, el mito Clinton-Derian-mejores-amigos-de-la-democracia-argentina se complementa con groseros ataques a Fidel Castro y la revolución Cubana, a la Unión Soviética y el Partido Comunista Argentino. Al escribir estas notas dejamos constancia que esta maniobra no ha recibido la condigna respuesta de quienes se proclaman la izquierda revolucionaria en la Argentina, ni siquiera de quienes se auto proclaman los mejores amigos o herederos de los estigmatizados con el calificativo de “cómplices” de la dictadura.

Empecemos por repasar algunos de los dichos por uno de los voceros de la Embajada de los EE.UU., el editor de Clarín Ricardo Kirschbaum: “ Hablando de la Guerra Fría, es interesante repasar el papel que EE. UU. y la ex Unión Soviética tuvieron con la dictadura argentina. No hay duda alguna que la Casa Blanca prohijó el golpe de 1976, al que apoyó sin reservas en la primera época. Todavía se recuerdan las palabras de Henry Kissinger al entonces canciller de Videla, César Guzzetti, en Santiago de Chile: “Lo que tengan que hacer, háganlo rápido”. Se refería a la represión salvaje y brutal que se extendió más que la sugerencia de Kissinger. Ocurre que James Carter ganó la Presidencia en EE.UU. y se convirtió en un grave problema para los militares argentinos. El jefe de la Casa Blanca presionó fuertemente en favor de los derechos humanos. Y Patricia Derian, encargada por Carter para esta tarea, se convirtió en uno de los personajes más odiados por la dictadura. Paradójicamente, la relación de la dictadura con la ex URSS -acusada de promover, con Cuba, el terrorismo- fue intensa. El jefe del Ejército rojo visitó en esos años la Argentina, que se negó a plegarse al boicot cerealero contra Moscú que promovía Carter, entre otras acciones como la de abstenerse en votaciones en la ONU sobre violación de derechos humanos en Cuba. En el plano interno, la cúpula del PC sostenía que el ala “pinochetista” de los militares argentinos presionaba de tal manera que se debía darle margen de acción y apoyo a la dupla de los generales Videla-Viola. Estas conductas políticas deben explicarse en el contexto histórico en que se desarrollaron y no pueden ser ignoradas por ignorantes que manipulan la historia para acomodarla a la coyuntura presente.” i

Seguiremos el consejo y mediante la contextualización de las políticas de entonces demostraremos las mentiras del escriba de Magnetto.

Pero sigamos con Clarín, en un articulo de Sergio Bufano destinado a descalificar al dirigente Carlos Pisone por su rechazo a la visita de Obama a la ex Esma estampa lo siguiente: “Veamos: entre 1977 y 1981 fue Estados Unidos el país que insistió en Naciones Unidas, una y otra vez, para que el organismo internacional enviara una comisión que investigara la existencia de campos de exterminio. El presidente en ese entonces era Jimmy Carter, perteneciente al mismo partido que Obama. No lo logró, porque Cuba y la Unión Soviética se opusieron tenazmente a que se investigara a la dictadura de Videla. Un dato más, en todos los discursos que pronunció Fidel durante esos años, jamás hizo alusión a los crímenes que se estaban cometiendo en Argentina. Como no lo lograba en Naciones Unidas, EE.UU. recurrió a la OEA, organismo en el que Cuba no tenía representación. La moción se aprobó, una delegación visitó Argentina y recibió miles de denuncias de familiares de desaparecidos. Esas denuncias recorrieron los medios de todo el mundo, provocando la indignación de las naciones del planeta. Mientras Cuba permanecía en silencio.”ii

Lo de Bufano hubiera llamado mucho la atención a la dictadura que consideraba públicamente que Fidel y la Revolución Cubana habían armado y preparado la “subversión” que ellos combatían, y era exactamente al revés según el Clarinista, cosas veredes diría el Quijote a su amigo Sancho.

Y traigamos al inefable Claudio Avruj, de larga trayectoria como dirigente sionista y del gobierno porteño de Macri (del que jamás se le escuchó decir una palabra sobre el genocidio hasta sus patéticas palabras del primero de marzo donde condenó “la violencia institucional y la violencia política” y no el golpe, el terrorismo de estado y la impunidad de quienes lo gestaron).

En el portal Diario 24.com se puede leer: “A pocos días de la llegada de Barack Obama, la consejera para la Seguridad Nacional de la Casa Blanca anunció que darían respuesta al pedido de los organismos de derechos humanos respecto a la desclasificación de documentos vinculados con la última dictadura. En este marco Claudio Avruj señaló que “podemos llegar a conocer cosas que no sabemos”. En esta línea sostuvo que “Estados Unidos tuvo dos actitudes diferentes en las presidencias de Ford y Carter”. “Por suerte existió un presidente como Carter interesado en descubrir lo ocurrido en la dictadura y empezar a dar luz de lo que estaba sucediendo en la Argentina, colaborando para que den testimonio los responsables de las cúpulas militares argentinas”, detalló. Por su parte remarcó que de esta manera se “ratifica la lucha por los derechos humanos”. “La gestión del gobierno argentino es para ponderar porque escuchó el pedido de Estela de Carlotto”, dijo en diálogo con Bien Temprano, por AM 950 Belgrano y añadió: “Cuando las demandas son justas y razonables el gobierno tiene que escucharlas y actuar en consecuencia”. “El gesto de Obama es fundamental para saber qué nos pasó durante la dictadura”, comentó Avruj y concluyó: “Hay una expectativa muy alta con la visita de Obama y marca una nueva forma de ver la política del gobierno argentino”.”

Y en un comunicado oficial Abuelas coincide con Avruj en el tema de los archivos y la relación Obama Clinton: “Las Abuelas de Plaza de Mayo celebramos que el presidente de Estados Unidos de América, Barack Obama, a través de la consejera para la Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Susan Rice, haya comunicado la decisión de desclasificar los archivos que desde hace décadas venimos solicitando y gestionando a través de los distintos gobiernos argentinos. Es un gesto de gran humanidad que en vísperas de su visita a nuestro país en el marco de los 40 años del último golpe de Estado cívico militar –en el que el Estado norteamericano estuvo tan implicado-  el gobierno estadounidense manifieste la voluntad de dar respuesta a los familiares y víctimas de los crímenes cometidos en aquella dictadura implantada entre 1976 y 1983. De esta forma, el presidente Obama profundiza la primera desclasificación realizada durante el gobierno de Bill Clinton -que brindó importantes pruebas para los juicios de lesa humanidad que se desarrollan en todo el país-; y  recupera la mejor tradición de solidaridad con nuestro pueblo inaugurada por el ex presidente Jimmy Carter”iii

Razones del genocidio argentino

En la negativa del Poder Judicial a calificar los crímenes de la Triple A y las Fuerzas Armadas desde finales de 1973 hasta los finales del gobierno militar de Galtieri (algunos prisioneros de la Esma estuvieron bajo control represivo hasta muy entrado el año 1984) como genocidio hay mucho más que razones jurídicas.

El concepto mismo de Genocidio, concebido por un abogado judeo polaco, Joseph Lemkin, en medio del dominio nazi sobre la Europa ocupada para dar cuenta de un fenómeno nuevo, pretendía señalar que no solo se destruía un grupo nacional, se borraba su identidad sino que se buscaba implantar una nueva, la del dominador. Todo genocidio importa la destrucción de un grupo nacional para reorganizar radicalmente la sociedad preexistente. En sus reflexiones Lemkin comprende que la desaparición del grupo de judíos de Varsovia no solo afecta a los judíos, sino al conjunto de polacos. Polonia no sería la misma sin la participación cultural, científica, política de los judíos así como la Argentina que sobrevivió a la dictadura ya no sería la misma de antes. Digo, la del Cordobazo y la Reforma Universitaria, la del Grito de Alcorta y las huelgas con toma de fábricas de los 60, la de Berni, Cortazar, Urondo y Gelman.

Obama viene a resignificar el 24 de marzo, a reinstalar la idea que fue un exceso en una lucha justa contra el comunismo, que hubo una guerra entre dos contendientes más o menos iguales de perversos, “guerra sucia” dice para decir que no hubo plan de exterminio planificado por los mandos de las Fuerzas Armadas en coordinación con el Comando Sur del Ejercito de los EE.UU., su gobierno y sus agencias de inteligencia. Un plan de exterminio de un grupo nacional integrado por todos los que luchaban por una solución popular y antimperialista de la crisis del modelo capitalista basado en el mercado interno (ya para esos años en crisis por las luchas obreras y populares que ponían en duda la cuota de ganancia media y hasta la misma supervivencia del capitalismo argentino. Y no solo para eliminar el desafío que se había construido en un largo ciclo de luchas que al menos arrancan con las luchas de resistencia al golpe gorila del 55, crecen con el impacto del triunfo de la revolución cubana en el 59 y obligan al propio Perón a regresar al país para frenar el prestigio de la Patria Socialista en las jóvenes generaciones de peronistas y militantes de la izquierda marxista en sus más variadas formas de existencia.

Lejos de la simplificación que ahora se pretende reinstalar el Genocidio argentino tiene tres dimensiones: es el capitulo nacional de una Operación Continental de Contrainsurgencia diseñado y ejecutado por el Imperialismo norteamericano cuyo primer episodio se puede pensar en el golpe contra Jacobo Arbenz en la Guatemala de 1954 en lo que sería un modelo clásico de intervención de la CIA en los procesos latinoamericanos que se repetiría en el Brasil de 1964, la Argentina de 19666, el Pinochetazo de 1973 en Chile, la Bordaberrización del Uruguay en 1974 y el golpe del 24 de marzo de Videla que de algún modo completa el dominio militar sobre casi toda América, quedaría Cuba en su obstinada voluntad de defender su revolución, y alentar las luchas de toda América, mal que le cueste al señor Bufano. Como hemos dicho, también es el modo de eliminar un desafío al poder local y al dominio imperial por parte de un conjunto de fuerzas sociales y políticas, algunas de las cuales habían optado por la lucha armada, aunque eran ampliamente minoritarias en el conjunto de las fuerzas opositorasiv, en este punto solo quiero marcar la diferencia que hay entre el modo de reprimir de los golpes anteriores (1930/1945/1955/1962/1966) y el del 76 que es la distancia que hay entre debilitar y exterminar, entre los miles de preso políticos y torturados de todas las dictaduras y los treinta mil desaparecidos, los miles de presos políticos, exiliados, cesanteados y obligados al exilio interno de la última de Videla. Y last but no least el acto fundacional de lo que sería el modelo neoliberal del capitalismo argentino con los cambios brutales al interior de las clases subalternas (precarización de los trabajadores, perdida de la homogeneidad relativa, empobrecimiento y perdida de derechos sociales históricos, etc.) y de las clases dominantes (predominio y concentración del sector más subordinado al capital internacional y las estrategias imperiales de dominación).

El genocidio tuvo estas razones y fue perpetrado por un bloque de poder donde confluían los empresarios locales, las agencias gubernamentales y las empresas de los EE.UU. y las cúpulas de la Iglesia, los partido políticos tradicionales y casi toda la industria de la comunicación de entonces.

En un excelente articulo, Néstor Kohan repasa uno a uno los sectores verdaderamente cómplices de la dictadura v: el gobierno de los EE.UU.; los grupos económicos, los dirigentes de los partidos políticos tradicionales, la burocracia sindical, etc.; pero en ningún caso nombra a Fidel, la URSS o el partido Comunista. Refiriéndose al mito de que fue una acción solo militar escribe Néstor: “Fue sólo un golpe militar, de tres generales borrachos y cuatro sargentos violadores”. No señor, no señora. Según un informe que el diario La Nación, vocero orgánico de la dictadura y de todo extremismo de derecha hasta el día de hoy, publica en aquella época nefasta, basado en un estudio de la propia inteligencia militar de la SIDE de 1978, en el cual se informa que los 23 gobernadores militares de la dictadura militar contaban con un 35% de intendentes de la Unión Cívica Radical [UCR] (310 intendentes); 20% del Partido Justicialista [PJ] (169 intendentes); 12% del Partido Demócrata Progresista [PDP] (109 intendentes); 10% del MID – liderado por Frondizi y Frigerio (94 intendentes); 9% Fuerza Federalista Popular – liderado por Manrique (78 intendentes); Partidos Conservadores provinciales 8% (72 intendentes); Neoperonistas 3% (23 intendentes); Demócrata Cristianos [DC, fuerza dirigida por el Vaticano] 2% (16 intendentes); Partido Intransigente de Oscar Alende 0.5% (4 intendentes). [Véase Diario La Nación, 25 de marzo de 1979, sección “Semana política”, titulada “La participación Civil” ]. Si a eso le sumamos la activa participación de la burocracia sindical (todavía hoy con juicios pendientes por complicidad en los secuestros de comisiones internas, como en la empresa Mercedes Benz o Ford) y el apoyo de las altas jerarquías eclesiásticas a la dictadura… el golpe está armado desde una estrategia político-militar, pero acompañada de un apoyo y sustento también financiero, civil, mediático y eclesiástico. Su finalidad fue reordenar de raíz el capitalismo argentino.

Los EE.UU. y la noción del “destino manifiesto”

En 1630 un colono inglés, pastor puritano para más datos, escribía “Ninguna nación tiene el derecho de expulsar a otra, si no es por un designio especial del cielo como el que tuvieron los israelitas, a menos que los nativos obraran injustamente con ella. En este caso tendrán derecho a entablar, legalmente, una guerra con ellos así como a someterlos.” . Era el modo de justificar la ocupación violenta de las tierras y el asesinato a mansalva de los pueblos originarios de América del Norte. Aún cuando en 1776, junto con la independencia de las trece colonias británicas se emitiría una declaración humanitaria que proclamaba la igualdad de los hombres, la nueva nación asumió el legado del destino manifiesto como valor constitutivo de su identidad y de sus políticas de desarrollo. En 1846 se proclamaría la famosa doctrina Monroe “América para los americanos”, o sea para ellos. En 1848 comenzaría la expansión sobre México al que terminarían robando la mitad del territorio. En 1898 avanzarían sobre Cuba, Filipinas y Puerto Rico. En 1902 impondrían la sanción Platt a Cuba para convertirla en una colonia, de nuevo tipo, con apariencia de independencia formal pero sujeta en todo a los EE.UU. hasta la revolución de 1959. En 1915 invaden Haití por vez primera y seguirían con Nicaragua, Guatemala y el resto de Centro América. Pero no podían avanzar sobre el sur de las Américas, como escribía un diplomático norteamericano sobre la declaración de la Independencia del 9 de julio de 1816: El gobierno de estas provincias es demasiado sumiso a Gran Bretaña para merecer el reconocimiento de los Estados Unidos como potencia independiente”. La oportunidad de avanzar recién vendría con el declive del Imperio Británico con el fin de la segunda guerra mundial; y allí comienza la historia del genocidio argentino. Con el golpe de 1954 contra Arbenz se pondría en marcha la seguidilla de golpes y acciones desestabilizadoras (no todas triunfantes, todavía les duele la derrota de Playa Girón en 1961 ante las tropas de la Revolución Cubana comandadas personalmente por Fidel) que desembocarían en nuestro Genocidio.

No fue un exceso de la CIA o un delirio de Kissinger, fue la expresión del “destino manifiesto” en un momento histórico muy concreto, de dura confrontación con las fuerzas revolucionarias del mundo que le habían propinado dos derrotas excepcionales como la Cubana y la Vietnamita y donde los propios analistas del Pentágono ponían en dudas el triunfo de Occidente. Al servicio de tal Operación Continental de Contrainsurgencia el Imperio puso todas sus fuerzas: el gobierno de los EE.UU. con sus fuerzas armadas y sus poderosas agencias de Inteligencia, sus empresas trasnacionales con sus vínculos y relaciones al interior del país en todas las esferas de la vida social, y sus relaciones de poder en las organizaciones internacionales como la ONU, la OEA y otras. Hay un episodio, menor si se quiere, que me contaron los trabajadores de la Ford que sobrevivieron al secuestro y la tortura. En un momento del 77, el directorio de la Ford Argentina le escribe al embajador de los EE.UU. en el país para quejarse porque habían pedido que “desaparecieran” una cantidad de trabajadores y los grupos de tareas de Institutos Militares (con asiento en Campo de Mayo) habían secuestrado el doble. No solo eran los gobernantes o agentes de inteligencia, todo el Imperio Norteamericano, incluyendo sus empresarios, se involucraron de manera directa, personal y decisiva en el Genocidio. Todo lo demás es anécdota menor.

Patrice Derian y Jane Kirkpatrick

En 1977, el presidente Clinton nombró a Patrice Derian como Secretaria para Derechos Humanos y Asuntos Humanitarios quien asumió un rol activo en receptar las denuncias argentinas y potenciarlas. En 1977 viajó a la Argentina y se entrevistó con Massera y otros altos jefes militares. Por su labor el Congreso de los EE.UU. suspendió la venta de armas y restringió algunos acuerdos bilaterales, también aportó que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, viajara al país a pedido de los organismos y fuerzas políticas, entre las que destacaron el partido Comunista y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre de lo cual puedo dar testimonio personal ya que no solo viajé de Rosario a Buenos Aires para dar testimonio sobre mis secuestros sino que trabajé junto a otros compañeros y camaradas en organizar el viaje de decenas de víctimas y familiares a presentar testimonio ante la CIDH a pesar de los aprietes represivos contra la Liga entre los que se contó un allanamiento del local de la calle Corrientes al 1785 y el secuestro de los archivos de la Liga. La labor de Derian finalizó en 1981.

¿Cuáles fueron las razones que llevaron al gobierno de los EE.UU. , que había gestado y perpetrado el ciclo de golpes de estado que ya denunciamos, a crear esta Secretaría y respaldar algunas de estas acciones? Contextualicemos como pedía el escriba de Clarín. Contextualicemos.

En primer lugar, porque los EE.UU. se encuentran en shock por la repulsa popular a la guerra de Vietnam, de la cual salieron derrotados en 1973 y necesitan contener la oleada de reclamos que no cesa en los campus universitarios y el crecimiento del movimiento contra el racismo que ha dado lugar a fenómenos sociales como el surgimiento de una fuerza revolucionarizada de masas como las Panteras Negras.

En segundo lugar porque desde el golpe pinochetista de 1973 y del nuestro de 1976 una oleada de exiliados políticos ha recorrido Europa y los propios EE.UU. alimentando un inédito movimiento de solidaridad con las víctimas de las dictaduras que han ido creando un clima cada vez más hostil hacia el stablishment de los EE.UU. y sus principales figuras como Henry Kissinger o las empresas como ITT que actuaron desfachatadamente en el golpe chileno.

Y en tercer lugar porque los “think tanks” que siguen de cerca los procesos en la Unión Soviética y los países del llamado “campo socialista” apuntan a un punto débil que estos procesos tienen: el poder popular se ha licuado, la democracia socialista se ha estrechado, la guerra fría ha creado un clima de intolerancia que bien puede ser aprovechado por una potencia que desde su “destino manifiesto” no ha dejado de presentarse como el campeón de la democracia y los derechos humanos.

Más allá de las motivaciones personales de Patrice Derian, su labor debe inscribirse en esta triple perspectiva funcional a la estrategia imperialista sin perder de vista que las dictaduras militares se caracterizaron por la creación de toda clase de espacios clandestinos por lo que debe relativizarse la verdadera eficacia de las medidas de suspensión o sanción puesto que lo que se interrumpía por una vía llegaba por otra y lo indiscutible que a las Fuerzas Armadas en Operaciones contrainsurgentes nunca le faltaron ni municiones ni combustible para mover sus vehículos, casualmente yankees en su inmensa mayoría.

Y es llamativo que al resaltar la labor de Derian pocos se acuerden de Jane Kirkpatric, nombrada embajadora de los EE.UU. ante la ONU en 1980, adquiriendo gran influencia en la política exterior del Imperio y autora de lo que se conoció como doctrina Kirkpatrick la que ella misma resumió brutalmente los gobiernos autoritarios tradicionales son menos represivos que las autocracias revolucionarias”. O lo que es lo mismo: sostendremos a todas las dictaduras anticomunistas y combatiremos cualquier gobierno que pretenda el menor nivel de autonomía de nuestro dominio.

Derian también tuvo una estrecha relación con la Argentina y se presume que fue ella la que indujo al General Galtieri a invadir las Islas Malvinas convencido de que los EE.UU. lo apoyarían por su rol en la lucha contra el comunismo, que la dictadura ya había extendido a la guerra contrarrevolucionaria en El Salvador y Nicaragua por medio del Batallón 601, especialista en Inteligencia Militar.

Pretender que la acción de Patrice Derian estaba disociada de la labor general del gobierno de los EE.UU., que siempre se movió bajo el paradigma que conocemos como Doctrina Kirkpatrick, es al menos una ingenuidad. Y en la mayoría de los casos un fraude intelectual de proporciones gigantescas encaminado a resignificar la historia del Genocidio con patrañas contra Fidel, la Unión Soviética y el partido Comunista que no necesitan de la defensa de nadie.

La Revolución Cubana no solo inspiró a la inmensa mayoría de los revolucionarios argentinos de todas las tradiciones, no solo aportó a la formación política y combativa de cientos y miles de ellos sino que su embajador en Buenos Aires fue atacado por la Triple A en 1975 y varios de sus funcionarios cubanos y de sus empleados argentinos, desaparecidos por los grupos de tareas tal como se probó en el juicio por la causa Orletti, el centro clandestinos de Floresta al servicio de la Operación Cóndor.

Es sabido que el Partido Comunista realizó una profunda reflexión sobre el periodo dictatorial del cual yo mismo he escrito un extenso textovi, pero esa discusión siempre fue sobre la falta de eficacia de las políticas desplegadas que impidieron acumular el heroísmo de su militancia, el aporte inmenso de la estructura partidaria a la lucha por los derechos humanos dentro y fuera del país en ese periodo y nunca se pudo comprobar colaboración alguna del Partido Comunista como la que denuncia Kohan sobre casi todos los otros partidos con representación parlamentaria de entonces.

Y sobre la Unión Soviética, se puede discutir si en los organismos internacionales fue más o menos explícita en la condena a la dictadura pero nadie vio jamás a un militar soviético en algún centro clandestino o alguna empresa estatal soviética aprovecharse del Plan Martínez de Hoz, más bien todo lo contrario, el proceso que impulsó la dictadura aumentó la concentración en manos de los grupos económicos norteamericanos, enemigos mortales de la URSS de entonces.

Más allá o más acá de errores, inconsecuencias o limitaciones, no estuvo en la izquierda argentinavii o los gobiernos encabezados por los partidos Comunistas el respaldo, legitimación, financiación y aprovechamiento del golpe genocida sino en el Imperio y sus socios locales subordinados, empresarios, políticos, intelectuales, etc.

Y quienes continúan a Derian y a Kirckpatric?

Si existe una aparente contradicción entre Patrice Derian y Jane Kirkpatrick, sobre la cual se construye todo el discurso justificatorio de la bondad de Obama, supuesto continuador de las políticas de defensa de los derechos humanos de Clinton/Derian, esta se resuelve en la comprensión que ambas, Derian y Kirkpatrick, encarnaban dos formas distintas de cumplir el mandato fundacional del Imperio: expandir por el mundo los valores y concepciones de los padres fundadores de los EE.UU., pues ese es el “destino manifiesto” con que Dios eligió al pueblo del norte.

Y no estamos chicaneando, una larga serie de políticos contemporáneos, comenzando por el republicano Trump, insisten en que sus planteos están inspirados en el mismo Dios, cuestión que incide en la creciente tensión entre el Vaticano y la ultra derecha norteamericana.

Derian creía que era con gestiones, apoyando a las fuerzas amigas del Tercer Mundo para que no cuestionen el capitalismo sino que luchen por mejorarlo (como diría años después el documento estratégico Santa Fe IV al señalar que había dos clases de organismos de derechos humanos, y que, por supuesto, había que apoyar a los que inscribían, e inscriben sus esfuerzos en la mejora del capitalismo) que se lograría expandir los valores de la democracia y los derechos humanos que les son propios.

Kirkpatrick, por el contrario, creía que en un mundo en guerra (no importa si Fría o Caliente) no había lugar para sensiblerías y había que apoyar sin vacilaciones ni cuestionamientos a sus aliados, sean como sean. Tal como había dicho años atrás Franklin Delano Roosevelt (también demócrata con fama de humanitario) “Somoza será un hijo de puta pero es nuestro hijo de puta”.

Obama encarna al mismo tiempo la tradición Kirckpatrick, que derivó en el Acta Patriota del 2001, que borró todo compromiso con la democracia y la idea de la igualdad entre las personas y su consecuencia lógica, la Guerra contra el Terrorismo que los ha llevado a invadir o intervenir de todas las maneras posibles, una y otra vez Libia, Siria, Afganistán, Irak, Irán, Honduras, Paraguay, Colombia, Venezuela para no nombrar el interminable acoso contra Cuba, nada de lo cual interrumpió Obama a pesar de sus promesas electorales, inspiradas cierto en la tradición Clinton Derian, pero solo de palabra.

Para ir concluyendo digamos que la historia es clara, en las políticas reales, los EE.UU. se movieron mucho más en razón de la doctrina Kirkpatrick que por el discurso de Patrice Derian, y eso ha sido probado en sede judicial en los juicios por la Operación Cóndor de la Argentina y otros países, así como por infinitos investigadores de la cual prefiero citar a la compañera Stella Calloni que ha dedicado largos años a rastrear el accionar clandestino y subversivo de las agencias de los EE.UU.

Y de las fundaciones. Dice Stella en un trabajo conjunto con Alcira Argumedo Además del control oligopólico privado de los medios de comunicación masiva -primero agencias de noticias, radio y cine; más tarde la poderosa televisión- otros instrumentos son los planes de acción psicológica.
Para esto Estados Unidos necesitaba obtener análisis de situaciones a partir de investigaciones de carácter socio-político, que eran básicos para implementar las doctrinas de contra-insurgencia. Y a tal fin diseñó un trabajo de cooptación de intelectuales o universitarios progresistas, cuyas investigaciones les permitirían diseñar políticas precisas para legitimar su hegemonía ideológico-cultural. También en los últimos tiempos se conocieron nombres de intelectuales comprometidos en trabajos aparentemente culturales que eran pagados y utilizados por los organismos de inteligencia estadounidenses. Es en este tipo de tareas que una serie de fundaciones filantrópicas cumplen un papel esencial, otorgando becas, subsidios y generosos financiamientos.”viii

Por toda América Latina estas fundaciones han desparramado millones de dólares buscando coptar intelectuales que les provean de los conocimientos que buscan al tiempo que comienzan a modelarlos en lo que se conoce como el “pensamiento becario”, aquel pensamiento que se va adaptando a lo que se espera de él, y comienza a producir una reflexión más y más cercana al pensamiento que el dominador quiere que hasta los dominados reproduzcan. Frank Fannon llegó a decir que no hay día en que el colonizado no sueñe con el lugar del colonizador, y eso no es fruto de la casualidad o de las puras condiciones de vida, sino de una construcción cultural donde estos “pensadores progresistas pero moderados” juegan un papel fundamental.

Cierto es que en la Argentina desde el fin de la dictadura ha sido el Estado el encargado de “financiar” a algunos organismos de derechos humanos con la consabida perdida de autonomía que hemos analizado en otras oportunidades, por ejemplo en la crisis de la Fundación de la Asociación Madresix.

Pero no podemos dejar de señalar que si hay una organización, el Centro de Estudios Legales y Sociales que no ha dejado de percibir cuantiosas donaciones por parte de Fundaciones como la Ford, la National Endowment for Democracy conocida como NED, o la fundación del complejo farmacéutico Merck, uno de los más poderosos del mundo. El monto de lo reconocido por el Cels de las “donaciones” recibidas es asombroso: entre 2003 y 2012 es de casi 10 millones de dólares según consta en el cuadro de su web oficial que reproducimos

  1. 519.190 USD

  2. 531.259 USD

  3. 646.519 USD

  4. 647.104 USD

  5. 813.577 USD

  6. 969.666 USD

  7. 963.223 USD

  8. 1.241.052 USD

  9. 1.692.751 USD

  10. 1.946.864 USD x

Y en la misma pagina se reconoce que en el 2003, el 94% de los ingresos eran de Fundaciones y Organizaciones Internacionales, los aportes y donaciones personales apenas llegaba al 4% de lo ingresado.

La Fundación Ford es bien conocida por su labor articulada con la CIA tal como lo denuncia el biólogo argentino Daniel Goldstein citado en el articulo de Calloni Argumedo que ya señalamos: “la Fundación Ford es (…) un organismo paragubernamental destinado a formular la táctica de contrainsurgencia civil para las dos Américas. La Fundación Ford se ha convertido en realidad en una nueva agencia de inteligencia destinada a los problemas sociales de los pueblos neocoloniales”.

Y basta señalar que la NED fue denunciada por el investigador francés Thierry Meissan como la cara legal de la CIA en un detallado informe que adjuntamos al pie de pagina donde entre otras perlitas informa que el propio Henry Kissinger es el administrador de la NED, entre otras estrellas de la defensa de los derechos humanos: El consejo de administración de la NED no es por lo tanto otra cosa que una correa de transmisión del Consejo de Seguridad Nacional. En aras de salvar las apariencias, se decidió que, de manera general, los agentes o ex agentes de la CIA no podían figurar en el consejo de administración. A pesar de lo anterior, las cosas no pueden estar más claras. La mayoría de los altos funcionarios que han desempeñado un papel central en el Consejo de Seguridad Nacional han sido administradores de la NED. En ese caso se encuentran, por ejemplo, Henry Kissinger, Franck Carlucci, Zbigniew Brzezinski y Paul Wolfowitz, personalidades que la Historia no recordará precisamente como idealistas de la democracia sino como estrategas cínicos de la violencia.”

En las paginas del Cels sobre proyectos ejecutados los primeros tres proyectos de los que se da cuenta fueron financiados por la Fundación Ford y la NED: “Proyecto de fortalecimiento institucional Fundación Ford – Chile Fortalecimiento de organizaciones de derechos humanos: Programa de apoyo a organizaciones sociales National Endowment For Democracy (Ned) – Estados Unidos. Derechos humanos en las provincias argentinas y en la región, a través de la consolidación de sus organizaciones de la sociedad civil National Endowment For Democracy (Ned) –Estados Unidos”xi Y si uno se toma el tiempo de revisar los proyectos y los sponsors se encontrará con sorpresas que la mayoría de los grupos y compañeros que acuden al Cels en procura de ayuda, seguramente ni imagina y que algún día su presidente Horacio Verbitsky, uno de los más enfáticos acusadores de complicidades con la dictadura de los comunistas de Argentina y todo el mundo, debería dar cuenta.

Algunos analistas hablan de palomas y halcones en el Pentágono, en estos días se ha fortalecido el mito de la corriente humanitaria Clinton Derian y la idea que Obama no pudo realizar sus proyectos humanitarios porque el stablishment se lo impidió. Pamplinas. Opiniones de ignorantes como diría el escriba de Clarín que reclamaba contextualizar que pretende ignorar que Obama es el jefe de un imperio tanto como Macri es el heredero de Martínez de Hoz y de Videla.

Por eso tanto amor entre ellos y tanto esfuerzo por disimular su proyecto de sometimiento nacional y de súper explotación social en curso.

Pero una vez más se equivocan porque nos subestiman.

Como subestiman al pueblo cubano al que pretenden comprar con una docena de hamburguesas y celulares con florcitas.

No ignoramos que nuestro pueblo ha sufrido una derrota profunda que ha generado una frustración importante; pero este mismo pueblo supo sobreponerse al terrorismo de estado y reinstalar en la escena nacional las viejas e irresueltas cuestiones de la igualdad, la dignidad y el buen vivir de nuestro pueblo. Más temprano que tarde volveremos a luchar por ellas, y ojala la próxima contemos con las herramientas imprescindibles para dar la pelea en regla: una fuerza política alternativa y una vanguardia que supere el sectarismo y el posibilismo, que se inspire en las mejores tradiciones revolucionarias y se proponga representar en una nueva fuerza todas las banderas y todos los sueños que animaron a tantos miles de revolucionarios desde aquellos años en que se fundó la tradición comunista en la Argentina.

iv un listado minucioso de las organizaciones de todo tipo que el Terrorismo de Estado atacaría se encuentra en el anexo II de Inteligencia del Plan de Operaciones del Ejercito disponible en la pagina 129 del libro Documentos del Estado Terrorista www.jus.gob.ar/media/…/41-anm-documentos_del_estado_terrorista.pdf ,

vii toda la teoría de los dos demonios pretende enrostrar a la izquierda armada la responsabilidad del inicio del conflicto; porque en realidad los Dos Demonios nunca son dos, es la izquierda la culpable de todo, los “represores” fueron forzados al “error”

CONSENSO BURGUÉS Y LUCHA DE SENTIDO

Por Lautaro Toth

Instado por una retórica radicalizada para los últimos 33 años de peronismo, el fenómeno kirchnerista se ha instalado como un evento rupturista en la historia argentina, siendo capaz de provocar una polarización en la sociedad civil y generar un sentido puntual de la sensibilidad política en, por lo menos, la etapa 2008-actualidad.

Una ruptura histórica está signada por ciertos rasgos de irreversibilidad tanto en el aspecto material como cultural. Lo cierto es que la estructura económica argentina no ha dejado su matriz de país dependiente agro-exportador en lo esencial. Su PBI está compuesto mayormente por la venta de servicios y, en cuanto a la entrada de divisas, la venta de maíz, trigo, girasol y soja definen los ingresos. La impronta industrialista peronista no ha superado mucho más que el discurso en este lapso, ya que la extranjerización de la economía se ha expandido en un período de alza de los precios de las commodities, siendo esta circunstancia internacional favorable el verdadero motivo del crecimiento sostenido de la Argentina hasta el 2011/12, y no el desarrollo de una clase que se proponga pasar de ser meramente clase dominante a clase dirigente. No existe interés en la burguesía en constituirse en una clase para sí, que se proponga un proyecto de industrialización y desarrollo autónomo.

El círculo vicioso, y no virtuoso, heterodoxo tantas veces alardeado por el ex Ministro de Economía Axel Kicillof es insostenible económica como culturalmente. El fuerte hincapié al desarrollo del mercado interno y el fomento al consumo sólo es posible bajo una coyuntura favorable como lo era cuando la demanda asiática estaba en alza y los precios de las materias primas, soja y petróleo principalmente, rondaban precios históricos altísimos. Por su parte, el reflejo cultural de estas políticas no es la construcción de poder en torno a un sujeto social transformador, los trabajadores, sino el desclasamiento de los mismos llevándolos a un terreno donde ya no se sienten incluidos en el proceso que les generara mejores cimientos materiales para el desarrollo humano. La construcción cultural del pretendido proceso transformador resulta empero el fomento al consumo y máxime el ahorro en moneda local: no hay un proceso democratizador de las bases que sustentaran el proceso ni construcción de poder en torno a un polo socio-político que dispute la hegemonía de las clases dominantes.

Luego de la derrota electoral del Frente para la Victoria en las recientes elecciones nacionales se ha instalado en la retórica kirchnerista como alegato de batalla “somos el 49% vs. el 51%”. Independientemente de la volatilidad de alrededor de un 20% de voto indeciso y que la sociedad no es una cuenta de resto cero, así planteado se colijarían dos polos contendientes aparentemente antagónicos, o al menos, con contradicciones estructurales capaces de enfrentarse para volver al poder del estado unos; y para defender lo actual otros. Es decir, una polarización social y política en el seno de la sociedad civil. ¿Polarización entre Bein y Frigerio? ¿Entre Blejer y Prat Gay? ¿Entre Scioli y Macri? Siendo vastas las coincidencias en el ajuste y las políticas en torno a las fuerzas represivas del estado suena extraño plantear una polarización. Pero… “El candidato es el proyecto”, dirían algunos. Consigna que tal vez encubra, sin querer queriendo, que no hay tal polarización. Si el candidato es el proyecto significa que no hay candidato para el proyecto, ni hay proyecto común con el candidato. Se trata de una pugna interburguesa con diferentes bases de sustento, pero con coincidencias sustanciales en torno a la estructura económica y a la política monetaria a corto plazo. Los mecanismos de dominación y subordinación social y cultural, la ideología, operan de la misma forma en ambos sectores.

En el aspecto que tal vez haya más consenso en torno a los contendientes por la banda presidencial y el devenir del sentido de la política es el relato. Hasta el asesor de marketing más mediocre le hubiera sugerido a un candidato presidencial que, aún con cualquier programa política, la retórica debería se opuesta a la generada desde el sillón de Rivadavia en los últimos años. (La “oposición responsable” planteada por las variantes del PJ en el Congreso en estos días es signo de ello). El sentido común burgués reaccionario, fomentado y profundizado por los medios hegemónicos de comunicación, coincide en la vuelta a la normalidad política, ficción instalada, a una forma no populista.

El mayor triunfo del kirchnerismo sea tal vez la producción de sentido político. Y es así que el kirchnerismo le dio a todos los debates políticos otra sensibilidad, reafirmada por sus contrincantes, de absolutamente cualquier sector político, al jugar en esa sensibilidad y no en otra. La confirmación de esta tesis podría encontrarse en que a poco más de cien días de gobierno de Mauricio Macri la sensibilidad política es la misma que cuando Cristina Fernández, pero con roles invertidos. La construcción de discurso y el repertorio cultural en el fenómeno kirchnerista son quizás el campo del que más difícil sea salir. La epopeya retórica de Cristina; la apropiación cultural de las fechas patrias; la estatización de la lucha por los derechos humanos así como vastas esferas de lo público; la trasformación de lo sensible y toda su épica: han generado y expandido las expresiones progresistas y populares bajo nuevas formas de canalización y movilización de las inclinaciones, así como su inverso, el furor reaccionario que atraviesa transversalmente todos los sectores sociales.

CONSENSO BURGUÉS

El sentido común de la clase dominante instala que el pasado siempre ha sido mejor y que, en clave nuestra, se expresa en la eternidad del presente donde no hay mayor verdad que la realidad. En Argentina, como en buena parte del mundo, la dominación burguesa, el sostenimiento del estado y sus estructuras jerárquicas, y la reproducción del sistema se sustentan con el juego bipartidista que garantiza la ficción democrática y la tasa de ganancia capitalista.

El bipartidismo burgués, que también cuenta con patas zurdas del sistema que hacen más permeables la legitimidad del sistema y el juego pluripartidista, se traduce en el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical (el PRO y su modelo de “nuevo partido”, afincado en fundaciones, ONG´s y meetings a lo Tea Party, no se podría haber instalado en la exterioridad de la Gral. Paz sin la estructura partidaria, estatal y clientelar del radicalismo) en nuestro país. Unos con impronta industrialista vertical, la sociedad moderna con los de arriba y los de abajo: y otros más afianzados con los sectores medios y burgueses no hegemónicos agropecuarios junto con los sectores medios urbanos. Desde ya, la identificación con la clase dirigente no existe sino que subyace detrás, prerrequisito para integrar el juego bipartidista.

El peronismo, en su faceta kirchnerista, ha sido un engranaje más de la reproducción del sistema, pero con la capacidad de ampliar la base de sustento al sujeto popular saneando los cimientos destrozados del entramado social que habían dejado sus predecesores. La modernización del peronismo fue una condición sine qua non para recomponerse luego de la destrucción de las bases productivas de la nación que había generado. En tanto necesidad de ampliar su bagaje cultural ante el descrédito del peronismo más estrecho, el kirchnerismo estatizó la lucha por los derechos humanos y contra el menemismo, licuó buena parte del movimiento piquetero y construyó la memoria de los derrotados que luchaban por el socialismo en los 60´ y 70´ en tanto “lucha por la democracia”. Ese pasó a ser el desvelo de los luchadores por el mundo nuevo, cerrando filas a la más estrecha hermenéutica de la memoria colectiva.

Si se viera de verdad amenazado el orden social, si corrieran un grave riesgo los grandes principios sobre los que ese orden descansa. Entonces muchos de los más decididos oposicionistas, de los republicanos más entusiastas, estamos convencidos de que serían los primeros en incorporarse a las filas del partido conservador.” Cavour del Piamonte, en medio de las revoluciones plebeyas de Europa en 1848.

VERDES: MEJOR SOLOS QUE MAL ACOMPAÑADOS

Por Carlos Cefal

A mediados de los noventa las multinacionales cerealeras que ya controlaban los recursos alimentarios de la humanidad desarrollaron el plan globalizador generador de alimentos más importante en la historia.

Argentina, Brasil y Estados Unidos utilizando la misma tecnología, parecidos recursos naturales, y los mismos mecanismos de comercialización globalizaron la producción mundial de soja, y un poco más adelante, de maíz. Esta multinacional de los alimentos controla “científicamente” quién va a comer, cómo lo va a hacer, y a quién y cuánto va a pagar por esa comida.

Dos de esos países se propusieron lograr el autoabastecimiento energético además de convertirse en el primero y segundo exportador mundial de granos. Estados Unidos y Brasil lo lograron. Esta década, Estados Unidos volvió a autoabastecerse de recursos energéticos. ¿Quedaron atrás las viejas discusiones con la OPEP? Parecería ser que sí. Seguridades: Argentina, ya no forma parte del trío, es imposible que se autoabastezca energéticamente. El imperialismo parece que ya redefinió su rol. Rebotando permanentemente en el entorno de los cien millones de toneladas de granos de producción, ve alejarse a los dos colosos. ¿Qué nuevo plan nos preparan? ¿qué sector del peronismo lo va a ejecutar? ¿A quiénes tendrá el peronismo como furgón de cola para seguir apoyando como la pata” izquierda” de la mesa y darle un poco de colorido a los planes de la burguesía? Será el nuevo Peronismo Macrista?

El biocombustible, la herramienta indispensable por su capacidad de regular precios en los mercados granarios, se desarrolló rápidamente en los tres países. En la Argentina lo hace en base a soja, pronto lo hará – al igual que en los otros dos – también con el maíz. Las cerealeras manejan así las posibles caídas de demanda y así sostienen el precio. Debemos acostumbrarnos a estas nuevas Juntas Nacionales de Granos el peronismo decidió que fuera así para Argentina.

El capitalismo no quiere resolver el problema del hambre, ni aún en los Estados Unidos. Mucho menos, en Brasil y Argentina. Por eso, la mayor producción de alimentos debe ser controlada por esa válvula de escape que es la generación de biocombustibles. En Estados Unidos y en Argentina se pone como pretexto los “beneficios ambientales” de la supuesta fijación de dióxido de carbono que se realiza utilizando biodiesel o etanol. No lo hacen por el ambiente, lo hacen para encarecer la comida y así controlar las masas en el mundo globalizado. Cínicos. Estados Unidos vuelve a ser la superpotencia autoabastecida de todo. Le falta la moral, claro. Y esa no se compra en los mercados.

La visita de Obama pone en evidencia quien conduce la Internacional Verde contra el CAMBIO CLIMÁTICO sic¡¡ y porque se somete Argentina mansamente. Sólo falta que se pretenda estúpidamente desarrollar algún ridículo plan de agricultura urbana y que lo dirija Maduro, aclaremos que también es verde.

Macri y sus diputados de Greenpeace, toda la izquierda argentina ,TODA, el Papa, la Sociedad Rural, las cámaras de biocombustibles, las cerealeras encabezadas por Cargill, el Grupo Clarín entre otros “ambientalistas “ TODOS UNIDOS TRIUNFARÁN en lograr el cierre del programa DE CENTRALES NUCLEARES de la COMISION NACIONAL DE ENERGIA ATOMICA DE LA ARGENTINA.

ESO QUIERE OBAMA!!!

La misma semana que el ambientalismo verde, rojillo, o el color que uno pida, insiste en las dudas que generan las centrales atómicas , Macri echa 2400 empleados de los proyectos en marcha, al mismo tiempo, recrudecen las presiones para llevar al maíz como la nueva mega estrella de la agricultura “ambientalista” argentina. Pretenden elevar el área sembrada y destinarla a la generación de biocombustibles para fijar carbono. A través de éste proceso prometen suplantar la generación eléctrica de las centrales de Atucha y Embalse. Todo el sistema de producción de maíz moderno es genéticamente dependiente de los Estados Unidos. El modelo independiente de desarrollo nuclear argentino en manos del peronismo-macrista es una utopía.

Es fundamental iniciar un debate serio, profundo para entender quiénes están detrás de las ONGs, a qué intereses sirven cuando amenazan a la humanidad con catástrofes ambientales sin cuestionar al Capitalismo. ÉSTE ES EL PROBLEMA A SUPERAR!!!

Territorios en disputa en la batalla cultural 1

Por Gonzalo Ramos

A los libros hay que darles picana, como a sus autores. Zurdos. Hay que quemarlos como lo hacía la Inquisición. Y mientras queman libros los muchachos se divierten.” Osvaldo Bayer

Asistimos, impávidos y un tanto adormecidos, tal es la tónica de estos días, al saqueo de la palabra, al robo indiscriminado de materiales simbólicos propios de una clase, de un determinado imaginario asentado en la materialidad signada por la lucha de clases, la resistencia y el sueño eterno de la revolución. Revolución, hablemos: término fuerte y consistente si los hubieron, y digo si los hubieron porque ha fenecido en manos de la estrategia macrista de cooptación del espacio simbólico vehiculizado por el deforme, torpe y no menos eficaz, aparato de propaganda de la derecha argentina. Pero, tenemos que pensar, intentar pensar que este es un proceso propio de la pugna de sectores con intereses contrapuestos porque, queda cada vez más claro, la disputa material no se concibe como tal sin la simbólica, es inherente a las confrontaciones “afanarse” las banderas del otro, algunas para quemarlas, otras, en un proceso más sutil, de cargarlas del sentido contrario para así darle el golpe más certero.

De la biblioclastía a la “liberación de libros”

Tomemos el ejemplo de lo que se conoce como biblioclastía, propensión a la destrucción de libros, una patología propia de la mayoría de los procesos dictatoriales; un fenómeno del que no estuvo ajeno el último proceso genocida de nuestro país, en 1980 se quemaron, en un terreno baldío de la localidad bonaerense de Sarandí, un millón y medio de libros pertenecientes al Centro Editor de América Latina en presencia del mismísimo fundador de la editorial, (morbo punto com) Boris Spivaco. En el proceso de censura ordinario, la prohibición, la negación o la biblioclastía incinerante actúa en el sentido opuesto al que busca, hace del objeto ordinario un objeto de deseo, de búsqueda, de promiscuidad que debe ser saciada con la aprehensión de lo prohibido. Pero, hablando de modernización, la derecha y sus intelectuales de clase han tomado nota de la lección y recurren a un proceso más sutil y efectivo, a la vez que más trabajoso, costoso y perdurable: dejar libre al libro, incluso incentivando las campañas de “liberación” de libros y sendas campañas de lectura, porque tras un periodo de terror, seguido por vaciamiento educativo y cultural signado por la relativización posmoderna de la palabra y su peso semántico, para rematarlo con la fugacidad del discurso y lo efímero de la escritura, ha logrado pergeñar su “lector ideal”. Un lector que no es capaz de fijar la atención por más de cinco líneas, un lector que está en la búsqueda de lo soez por sobre lo reflexivo y crítico, un lector que prefiere leer las intrascendentes dosis homeopáticas de vida ordinarias y ajenas en las redes sociales a un libro de cuentos o de poesía, ni hablar de análisis políticos o sociológicos. Hecha esta tarea, poco importa que circulen El Capital, la Guerra de Guerrillas, o el Manifiesto Comunista. No hay lectores para esos libros.

¿En qué consiste la batalla cultural, por estos días?

Probablemente arribemos a la triste conclusión de que deberíamos alfabetizarnos, peor aún, re-alfabetizarnos para tener las armas necesarias para dar tal batalla. La fugacidad del ser y el parecer expresada en la histeria de las redes sociales es el dato cabal de que hay que reeducar al soberanos, es decir, como escribidores (y somos varios y disímiles en esta revista de debates) tenemos que dar un paso atrás y formar a nuestros lectores con las premisa básica de que nos lean con los simples procesos de significación y cohesión necesarios para que el mensaje surta el efecto deseado. También podemos pensar que deberíamos, como se dice “aggiornarnos” a los tiempos y escribir a lo sumo en 128 caracteres o en el vacuo e ilegible registro de Facebook. Pues no, el primer movimiento en esta batalla es exigir, invitar, incentivar, atraer, seducir al lector a que se salga del marasmo panmediático para fijar su atención en la lecto-escritura, el análisis, la reflexión y la crítica. Y no es que no queramos adaptarnos a los tiempos que corren, o en realidad sí, no queremos acomodarnos a estas formas breves, fugaces y volátiles. Nosotros queremos escribir con sangre y lágirmas nuestros textos y defenderlos con el cuerpo y la vida si es necesario, ¡y es necesario!, replico rápidamente para no caer en relativismo absurdos. Es necesario defender con nuestro accionar las palabras que decimos y escribimos, somos gente de letras y palabras tanto como de acción y de calles recorridas.

Nos toca, librar una batalla no menor, en el plano de lo discursivo, de lo simbólico, en fin en la mentada batalla cultural cristalizada hace unos años por el Comandante Fidel Castro, pero hija de las reflexiones insistentes y perennes de Antonio Gramsci.

En este plano nuestro desafío es crear, imaginar, seducir, pergeñar, formalizar ese “lector ideal” en un proceso progresivo pero exigente, partiendo desde la atracción visual y otros mecanismos de captación para proponer lecturas más profundas, más extensas y sobre todo más movilizantes, más subversivas, más rompedoras de cráneos, en fin, Revolucionarias.

EL POSIBILISMO Y SUS ABANDERADOS

Pablo Stasiuk


Hace unos meses anda circulando por las redes, un documento que habla sobre la izquierda del SigloXXI, con autoría de Emir Sader. que después de expresar una catarata de lugares comunes del posibilismo, culmina su exposición de ésta manera:
“La izquierda del siglo XXI es, por lo tanto, antineoliberal, la que logra construir fuerzas concretas, alternativas bajo la forma de gobiernos, de plataformas, de grandes liderazgos contemporáneos. El resto son palabras que se lleva el viento, sin cambiar la realidad y, al parecer, ni l
a cabeza de los que las escriben y son derrotados junto con ellas.
La historia de la izquierda contemporánea está escrita y protagonizada por los que logran avanzar en la construcción de alternativas concretas al neoliberalismo”. Por lo que se pudo ver, éste documento tuvo buena acogida entre amplios sectores de izquierda o “progresistas”, incluso también la tuvo en sectores de nuestro partido.

Pensando seriamente en las aseveraciones de Sader…¿desde cuándo la izquierda asume identidad de tal, solo cuando logra el triunfo o cuando construye alternativas bajo formas de gobiernos? La izquierda del siglo XXI se encuentra en una gran encrucijada, en gran parte, culpa de que los caminos que se eligen están regidos por ese posibilismo que descarta de plano las “palabras que se lleva el viento, sin cambiar la realidad y, al parecer, ni la cabeza de los que las escriben y son derrotados junto con ellas”(según Sader). ¿Desde cuándo para un militante de izquierda, la derrota significa estar equivocado?¿Cuándo una victoria electoral significó estar en el camino correcto? Nuestra historia comunista está llena de héroes derrotados, de tipos simples que pelearon contra toda la maquinaria fascista…Y NO ESTABAN EQUIVOCADOS, Y NO PUDIERON CONSTRUIR… NI TAMPOCO FUERON GOBIERNO.

Podemos considerar acaso, al Negrito Avellaneda como un fracaso de la izquierda? A Alexis Banilys? A Marcelo Feito? Y a Iris y a Fanny? A los más de cien comunistas secuestrados, torturados y asesinado durante al última dictadura militar? Éste documento parece estar muy cerca de la creencia actual de que a la izquierda de los actuales procesos latinoamericanos está la pared, y no es así. ¿Se puede contar como victoria un proceso de más de una década en donde el capital se concentró de manera exponencial y no se tocó ni uno solo de los resortes fundamentales de la economía, en manos casi todos de empresas Norteamericanas?¿Se puede considerar “exitosa” a una izquierda que insiste una y mil veces en ser furgón de cola de los proyectos de la burguesía? Si lo que Sader dice es verdad y la última década en nuestro país fue gobernada por la izquierda…¿dónde están las medidas de fondo que lleven a pensar en esa locura? ¿Dónde están la Junta Nacional de Granos y la Nacionalización de la Banca y los recursos naturales? Porque si de izquierda hablamos, esas deberían ser tres de las principales medidas a tomar en lo inmediato desde lo económico. ¿Cuál es la izquierda, según Sader…la que sigue a Dilma y su enorme giro a la derecha o la del Partido Comunista Venezolano, que hace rato viene marcando que se estaban haciendo concesiones a la burguesía que llevarían al actual gobierno de Maduro a una encrucijada? 
La historia de la izquierda del siglo XXI, va a estar marcada por la unidad de los que quieren conquistar el poder para cambiar el mundo…porque esto que está pasando en américa, nos deja sabor a poco. Después veremos si es triunfo o es derrota, pero primero debemos tener en claro que (como dice un hermoso tema) “hay que dar vuelta el viento, como la taba…el que no cambia todo, no cambia nada”

La izquierda no puede medirse por victorias o fracasos. Los comunistas no podemos medirnos por victorias o fracasos. Lo más parecido a una “victoria” que podemos lograr es encontrar verdaderamente el rumbo, acertar en nuestra línea política, basados en la riquísima historia que tenemos, que según Sader estaría plagada de “fracasos”, pero que debería servirnos como referencia para entender de una vez por todas, que la actitud de un partido revolucionario no es recostarse cómoda y obsecuentemente sobre un proyecto de la lumpen burguesía, y discutir, confrontar, no huir al debate con la chicana de la organicidad, ya que los tiempos de la derecha nos corren y nos pasan por encima.

No es tan difícil. Organizarnos detrás de un proyecto revolucionario y anticapitalista, que discuta con todos los sectores populares, pero que por delante tenga un programa que garantice la acción en base a la coherencia. LOS COMUNISTAS TENEMOS NUESTRA PROPIA HISTORIA, NO PRECISAMOS ABRAZARNOS PARA ESPERAR A NADIE.

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