Por Pablo Stasiuk

En el primer número de CENTENARIO no podía faltar la despedida a una de nuestras camaradas más valientes. Se llamaba Lohana Berkins, porque así lo eligió ella, haciendo uso de la libertad que amó desde el mismo momento en que eligió su identidad.

En Salta, una de las provincias más “educadas” por el patriarcado y la religión, vino a nacer una travesti que no iba a aceptar el mandato de la sociedad y que aparte, iba a luchar para cambiarlo. Fue travesti por elección, porque como bien decía ella “yo no me siento hombre ni mujer, simplemente soy travesti…eso es lo que siempre sentí y con lo que me siento cómoda”.

Se fue de su casa para evitar el maltrato al que era sometida, y fue a parar a una casa donde compartió vida e historia con otras travestis y donde descubrió que las personas de esa condición eran empujadas inevitablemente a la prostitución por un sistema que segrega a todo el que es diferente, y mucho más si la diferencia es económica o de elección sexual.

Lohana fue descubriendo que toda la problemática sobre género era imposible de analizar y de modificar si no era desde el punto de vista político-ideológico, y por eso abrazó al marxismo como herramienta de lucha. Militante comunista consecuente, aunque los medios, después de su muerte, trataron de esconder la cara política de Lohana, ella hizo hincapié en la necesidad de luchar contra el patriarcado y ofrecer a las travestis una salida laboral digna. Se proclamó siempre abolicionista de la prostitución, aún en disputa con sus propias compañeras, porque la consideraba “el castigo que tiene el capitalismo hacia las personas que toman su propia decisión sobre su condición sexual”. Denunció siempre que, fuera de la prostitución, para las travestis, la oferta laboral era nula; por eso decidió crear una escuela-cooperativa textil solo para travestis, y así se fundó la Cooperativa Textil Nadia Echazù, que dio trabajo a más de 100 personas.

Fue candidata a diputada allá por el 2001, y se convirtió en asesora en la Legislatura Porteña, lo que la convirtió en la primer travesti contratada por el Estado. Lohana fue una de las principales impulsoras de la Ley por la Identidad de Género, aprobada en el 2012.

Alegre, enérgica y con convicciones muy claras, supo desde el principio que la única salida a su problemática y a la de todos los que son sometidos en éste sistema, podía venir únicamente de la mano del socialismo. Para eso militó activamente en el Partido Comunista Argentino y fue una de sus grandes referentes.

Lohana, nuestra querida camarada, siempre se proclamó “negra, travesti y comunista”, y eso a muchos les molestaba. La historia de nuestro partido está plagada de estos referentes que a partir de la lucha por una causa nos fueron marcando el camino, por coherencia y trayectoria. Hoy querìamos rescatarla a ella, tan mariposa, tan luchadora y sobre todo tan comunista. Emociona mucho su frase “En un mundo de gusanos capitalistas hay que tener coraje para ser mariposa”….desde CENTENARIO, humildemente, cambiamos su frase por homenaje: “EN UN MUNDO DE GUSANOS CAPITALISTAS HAY QUE TENER CORAJE PARA SER MARIPOSA, LUCHADORA Y COMUNISTA”

Hasta la victoria siempre, camarada!!!

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Categoría

Cultura, Pablo Stasiuk, Política