Pablo Stasiuk


Hace unos meses anda circulando por las redes, un documento que habla sobre la izquierda del SigloXXI, con autoría de Emir Sader. que después de expresar una catarata de lugares comunes del posibilismo, culmina su exposición de ésta manera:
“La izquierda del siglo XXI es, por lo tanto, antineoliberal, la que logra construir fuerzas concretas, alternativas bajo la forma de gobiernos, de plataformas, de grandes liderazgos contemporáneos. El resto son palabras que se lleva el viento, sin cambiar la realidad y, al parecer, ni l
a cabeza de los que las escriben y son derrotados junto con ellas.
La historia de la izquierda contemporánea está escrita y protagonizada por los que logran avanzar en la construcción de alternativas concretas al neoliberalismo”. Por lo que se pudo ver, éste documento tuvo buena acogida entre amplios sectores de izquierda o “progresistas”, incluso también la tuvo en sectores de nuestro partido.

Pensando seriamente en las aseveraciones de Sader…¿desde cuándo la izquierda asume identidad de tal, solo cuando logra el triunfo o cuando construye alternativas bajo formas de gobiernos? La izquierda del siglo XXI se encuentra en una gran encrucijada, en gran parte, culpa de que los caminos que se eligen están regidos por ese posibilismo que descarta de plano las “palabras que se lleva el viento, sin cambiar la realidad y, al parecer, ni la cabeza de los que las escriben y son derrotados junto con ellas”(según Sader). ¿Desde cuándo para un militante de izquierda, la derrota significa estar equivocado?¿Cuándo una victoria electoral significó estar en el camino correcto? Nuestra historia comunista está llena de héroes derrotados, de tipos simples que pelearon contra toda la maquinaria fascista…Y NO ESTABAN EQUIVOCADOS, Y NO PUDIERON CONSTRUIR… NI TAMPOCO FUERON GOBIERNO.

Podemos considerar acaso, al Negrito Avellaneda como un fracaso de la izquierda? A Alexis Banilys? A Marcelo Feito? Y a Iris y a Fanny? A los más de cien comunistas secuestrados, torturados y asesinado durante al última dictadura militar? Éste documento parece estar muy cerca de la creencia actual de que a la izquierda de los actuales procesos latinoamericanos está la pared, y no es así. ¿Se puede contar como victoria un proceso de más de una década en donde el capital se concentró de manera exponencial y no se tocó ni uno solo de los resortes fundamentales de la economía, en manos casi todos de empresas Norteamericanas?¿Se puede considerar “exitosa” a una izquierda que insiste una y mil veces en ser furgón de cola de los proyectos de la burguesía? Si lo que Sader dice es verdad y la última década en nuestro país fue gobernada por la izquierda…¿dónde están las medidas de fondo que lleven a pensar en esa locura? ¿Dónde están la Junta Nacional de Granos y la Nacionalización de la Banca y los recursos naturales? Porque si de izquierda hablamos, esas deberían ser tres de las principales medidas a tomar en lo inmediato desde lo económico. ¿Cuál es la izquierda, según Sader…la que sigue a Dilma y su enorme giro a la derecha o la del Partido Comunista Venezolano, que hace rato viene marcando que se estaban haciendo concesiones a la burguesía que llevarían al actual gobierno de Maduro a una encrucijada? 
La historia de la izquierda del siglo XXI, va a estar marcada por la unidad de los que quieren conquistar el poder para cambiar el mundo…porque esto que está pasando en américa, nos deja sabor a poco. Después veremos si es triunfo o es derrota, pero primero debemos tener en claro que (como dice un hermoso tema) “hay que dar vuelta el viento, como la taba…el que no cambia todo, no cambia nada”

La izquierda no puede medirse por victorias o fracasos. Los comunistas no podemos medirnos por victorias o fracasos. Lo más parecido a una “victoria” que podemos lograr es encontrar verdaderamente el rumbo, acertar en nuestra línea política, basados en la riquísima historia que tenemos, que según Sader estaría plagada de “fracasos”, pero que debería servirnos como referencia para entender de una vez por todas, que la actitud de un partido revolucionario no es recostarse cómoda y obsecuentemente sobre un proyecto de la lumpen burguesía, y discutir, confrontar, no huir al debate con la chicana de la organicidad, ya que los tiempos de la derecha nos corren y nos pasan por encima.

No es tan difícil. Organizarnos detrás de un proyecto revolucionario y anticapitalista, que discuta con todos los sectores populares, pero que por delante tenga un programa que garantice la acción en base a la coherencia. LOS COMUNISTAS TENEMOS NUESTRA PROPIA HISTORIA, NO PRECISAMOS ABRAZARNOS PARA ESPERAR A NADIE.

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Número 0, Pablo Stasiuk, Política