Se trata de derrotar un proyecto político que excede largamente a sus rostros visibles

Desde la conquista del gobierno nacional, y de los principales distritos: la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, Corrientes, Jujuy y Mendoza, por lo menos, el conglomerado de fuerzas económicas, sociales y políticas representadas por la Alianza Cambiemos, no solo vienen aplicando un programa de despojos y redistribución regresiva de la riqueza (incluida las industrias y productos culturales), de modificación del sentido común golpeando aquellos valores culturales construidos en largos años de lucha por derrotar la derrota de 1976: también, y acaso sea ese el peligro más grave y oculto, están reconfigurando el bloque de poder a favor de los sectores más concentrados, poderosos y subordinados al imperialismo de los EE.UU.

El capitalismo es un sistema articulado de relaciones de dominación y producción inescindibles de modo tal que las fortalezas en alguno de los campos se puede trasladar a otros y de un modo incesante. La correlación de fuerzas surge del conjunto de esas relaciones de dominación y no solo de un resultado electoral o de la pujanza o declive del ciclo económico, es algo un poco más complejo que requiere un analisis integral de la sociedad desde una perspectiva histórica de mirada larga.

Existe un bloque de poder de larga historia, acaso sus orígenes más remotos nos lleven a la Conquista Imperial Española cuyo heredero y descendiente directo, el ex Rey de España Juan Carlos II, presidiera simbólicamente la celebración impúdica de la derrota sucesiva de aquel gesto soberano del 9 de Julio de 1816; pero se sabe que aquel bloque histórico ha sufrido sucesivas modificaciones y cambios de hegemonías, expulsiones e incorporaciones de diversos sujetos sociales y políticos a lo largo de estos casi trescientos años de colonia, neo colonia y formas diversas de “independencia formal” y dependencia real, como el mismo Lenin pensara a la Argentina para comienzos del siglo XX.

Y con eso que no sabía de los golpes de Estado de 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y el más letal de todos ellos, el genocidio de Martínez de Hoz y Videla.

Igual que le ocurriera a Napoleón en su campaña contra la Rusia Zarista, que avanzó tanto que su línea de abastecimiento se debilitó y cortó facilitando la contraofensiva rusa; en su osadía y pasión del converso, el Peronismo Menemista destruyó tantos límites que cuando el ciclo neoliberal se agotó, y en ese agotamiento cuenta de un modo principal la resistencia obrera y popular de la que la izquierda en general y la Izquierda Unida en particular fueran protagonistas principales, la crisis alcanzó niveles inéditos de dificultad para garantizar el ciclo de reproducción ampliada del capital, la valorización del capital a la que aspira todo burgués y las clases propietarias y dominantes en general, que desembocaron en el Diciembre Popular de 2001.

Hemos dicho ya que la crisis de alternativa permitió, una vez más, que la burguesía se quede con el fruto de las luchas obreras y populares. Claro que para ejercerlo debieron asumir la máscara progresista, y luego, para hacerse creíble, debió asumir parte de las demandas populares y democráticas de la década de luchas contra el neoliberalismo.

Tanto por la decisión de los sectores del Poder Real que consideraron “suficiente” la experiencia kirchnerista; como por los límites del gobierno que encabezaron los Kirchner, en el contexto regional de una ofensiva imperial de recuperación del pleno dominio económico, político y militar; Macri y sus aliados de la Unión Cívica Radical llegaron al gobierno con los ánimos revanchistas y la angurria de una clase que conserva en la memoria profunda los rastros genéticos de su cultura predadora originaria.

Y de nuevo, la recepción entusiasta y cipaya del gobierno ante la presencia del ex Rey de España, dice mucho más de las clases dominantes argentinas que del corrupto y asesino Juan Carlos II.

Se trata entonces de enfrentar un proyecto de dominación que excede largamente a los miserables personajes puestos a gobernar, y para ello hay que refundar la izquierda revolucionaria, comunista por luchar contra el capitalismo, no importa los nombres que asuma o las tradiciones políticas o culturales que exhiba como propias, en la Argentina del siglo XXI1.

Si miramos los seis meses del macrismo gobernando desde la perspectiva del movimiento obrero y popular, podremos verificar, en la práctica de la lucha de clases real y no en los debates académicos o de café, que los dos partidos tradicionales de la Argentina: el Radicalismo y el Peronismo, son incapaces de confrontar con un proyecto de este tipo.

Que a lo máximo, en función de oportunistas intereses electorales, pueden señalar o dificultar algún aspecto exagerado del saqueo (como puede ser el aumento de las tarifas del gas).

Pero a contrapelo de las lecturas simplistas de que el país había quedado dividido en dos partes casi iguales, buena parte de los gobernantes, legisladores, políticos e intelectuales del vasto campo de fuerzas que sostuvo la candidatura de Scioli ha apoyado sin vergüenza y hasta con entusiasmo el rumbo revanchista y regresivo del gobierno de la Alianza.

Ahora se sabe, wikileaks mediante, que el hombre que Scioli mandó a negociar a los EE.UU., el salteño Urtubey2 formaba parte al mismo tiempo del grupo más cercano a Macri3.

Otros, como el Movimiento Evita, cuyo dirigente Taiana había concitado el apoyo de un vasto espacio social y político con su precandidatura presidencial, que luego declinó, intentan caminar con un pie en cada lado: no dejan de participar en el movimiento social donde impulsan acciones de resistencia al tiempo que han abierto espacios de dialogo, acuerdos y cogestión con el gobierno de María Eugenia y de Mauricio.

Nadie tendría demasiado derecho a las sorpresas o las burdas acusaciones de traiciones. Son viejas prácticas políticas inspiradas en un modelo de acumulación de fuerzas de espaldas al poder.

Y el mismo balance se podría hacer de la dirigencia sindical peronista de las C.G.T. (salvo pocas y honrosas excepciones) o de la dirigencia estudiantil radical de la F.U.A. o de buena parte de las direcciones de las nuevas ONG o cooperativas, surgidas de la mano del gran capital y no luchando contra ellas.

A pesar de todo ello, nunca hubo un gobierno que en sus primeros seis meses tuviera que soportar tantas marchas masivas, concentraciones y hasta paros nacionales.

Resaltan en esa serie la movilización del 24 de Marzo, por su alta definción política y la convocada por todas las centrales sindicales del 28 de abril por su componente de trabajadores estables y sindicalizados, algo que no se veía desde hace años en esa dimensión. La renuncia de Loperfido mostró el resultado de la alianza entre los organismos de derechos humanos y el mundo de la cultura. Hubo muchos otros actos de resistencia, más o menos explicitos.

Tenemos pues, como diría Pirandello4, un sujeto en busca de la representación social y política, pero ya sabemos que el encuentro entre “ellos” y “nosotros” no será ni automático ni sencillo.

Todo lo más que llegó el progresismo en el gobierno fue a reivindicar el derecho al consumo, pero el incremento del consumo por sí mismo no se vincula a valores culturales anti sistema, y es más en ciertas condiciones puede funcionar como su contrario.

Se ha dicho más de una vez, que un burgués más rico es más de derecha, no menos. Pero también hay que decir que el solo aumento del consumo (sin organización popular autónoma, despliegue de la cultura revolucionaria y el pensamiento crítico) pueden desarrollar más expectativas burguesas que revolucionarias. Fue Frank Fannon el que explicó porque “no pasa día en que el dominado no sueñe con ocupar el lugar del dominador”5

Conviene también releer aquella carta del Che a la revista uruguaya Marcha en 1965 titulada “El socialismo y el hombre en Cuba”, donde despliega con cierto detalle su concepción humanista revolucionaria, según la cual no habrá cambio social sin una transformación radical del hombre como ser, un cambio que depende del esfuerzo individual, del estudio y el compromiso con las causas colectivas, pero solo como parte de la lucha por destruir las bases de sustentación del capitalismo. Creemos que su reflexión metodológica es central en toda lucha social, aún en la más modesta reforma del capitalismo; digamos, como la que propuso el kirchnerismo.

Hemos dicho más de una vez que el kirchnerismo nació como un modo de renovar la credibilidad en el capitalismo, sometido al desprestigio de la catástrofe neoliberal y resistido por crecientes porciones de la población argentina pero que, al igual que el primer peronismo, en su despliegue, despertó fuerzas sociales y políticas que lo hicieron ir más lejos de lo pensado y que esas fuerzas lo imaginaron (como ilusión) en una clave transformadora que nunca tuvo, ni pensó en tener, como las conocidas declaraciones pro capitalistas de sus lideres lo demuestran.

Más allá de lo que pensaban unos y otros, el proceso real fue de crecimiento de los bienes materiales y culturales que recibieron los sectores más postergados de la sociedad, y se sabe que el entrelazamiento con los países de la región, comenzado por rigurosas razones energéticas y financieras (que maravilla que pasados doce años los mismos dos problemas agobian a la economía argentina, lo que muestra lo extremadamente limitado de la solución kirchnerista, al tiempo que la violencia del despojo macrista exhibe la diferencia entre uno y otro proyecto burgués, remitiendo el kirchnerista a la tradición de Estado de Bienestar fundada por el primer Perón y siendo la macrista la expresión más brutal de la matriz forjada a fuerza de desapariciones y apagón cultural por la dictadura de Martínez de Hoz y Videla) desembocó en mecanismos de integración regional que amenazaron en algún momento la hegemonía absoluta de EE.UU. sobre la region.

Pero las limitaciones del proyecto quedaron expuestas cuando el proceso electoral los enfrentó a lo que no habían construido: ni lideres populares que asumieran su proyecto ni organización política que contactara de un modo genuino (fuera del clientelismo estatal que viene de Rosas y pasó por Perón pero que puede mantener María Eugenia o algún otro derechista con dos dedos de frente) con el sujeto social que se veía beneficiado por diversas políticas, pero más como receptor u espectador pero no como actor.

Más allá de la voluntad de una parte de la militancia comprometida con el proyecto kirchnerista, éste no superó los pobres límites de una reforma “humanista” al capitalismo argentino, que como se sabe solo tolera esas maniobras en momentos de extrema debilidad y temor al pueblo, como en el 2002/2003, por lo cual apenás pudo confrontó, desgastó y derrotó el proyecto K.

La acción regresiva del macrismo da cuenta de lo que les dolía, y por lo tanto de lo valioso que había en el periodo de gobierno anterior; pero la facilidad con que en seis meses han cambiado el país hablan de la debilidad estructural del supuesto “modelo nacional y popular”.

Y el espectáculo pornográfico de la exhibición de riquezas (legal o ilegalmente obtenidas que para el caso es lo mismo, si el ideal de la vida es la riqueza, qué otra cosa que capitalismo es lo que se propugna?) por parte de una buena parte de la dirigencia del proyecto K, empezando por el de la familia Kirchner dice más de lo realmente ocurrido que los miles de litros de tinta empleados en embellecer la supuesta “década ganada”.

Y no en el sentido vulgar y oportunista que el macrismo exhibe de la corrupción K, sino porque si los lideres se hacen millonarios, qué dudas cabe que es la riqueza individual el horizonte propuesto para la sociedad. Hechos y no palabras muestran los proyectos reales y las conductas de quienes se proponen encabezar gestas tales como la propuestas por el kirchnerismo, o al menos por sus voceros de izquierda.

Ya desde la batalla del ballotage por impedir que Macri llegue al gobierno nacional, se comenzó a notar que todo lo sólido se disolvía en el aire, como diría Marshal Berman6, y que del aparente avasallante aparato político kirchnerista no iba quedando mucho más que ilusiones.

En los primeros seis meses, esa tendencia se ha acelerado y pocos discuten que se prepara un renacimiento del viejo Pejota, incluyendo a Massa y todos los que se fueron por derecha del Frente para la Victoria; un Pejota más cercano a Menem que a Cristina; más dispuesto a reconstruir el bipartidismo que a confrontar con el proyecto político que hoy gobierna.

La desaparición del kirchnerismo afecta seriamente también a quienes desde la izquierda se sumaron al kirchnerismo y hoy se encuentran que no tienen referencia política más allá de los patéticos Encuentros con los referentes más corruptos y vacilantes del progresismo: Anibal Ibarra que arrastra la Masacre de Cromañón sobre sus espaldas o Eduardo Sigal, uno de los exponentes más desfachatados de la claudicación ética y política de los que se fueron del comunismo luego de la caída del Muro de Berlín.

El encuentro con pajarracos de esa calaña no puede convencer a nadie de que tal espacio pueda jugar un papel medianamente serio en la lucha política contra el macrismo.

Otros espacios, que apostaron a la oposición casi sistemática o directamente sistemática, como el Frente de Izquierda y los Trabajadores o el partido de Víctor de Gennaro, no pasan por mejores tiempos, más allá de algunas posiciones institucionales.

Aquellos que en su momento apostaron al horizontalismo y la construcción de espaldas al poder, parecen congelados en el tiempo, con sus atributos y sus carencias de los últimos diez años.

Nunca como hoy aquello de Mariategui: o inventamos o erramos. La izquierda, para ser digna de su nombre, está hoy desafiada a reiventarse.

A producir una verdadera reforma intelectual y moral al decir de Antonio Gramsci; una reforma intelectual y moral que mire de frente y comience a superar las dos limitaciones que históricamente han impedido que tanto esfuerzo militante, y hasta tanto heroísmo, naufrague una y otra vez desde la aparición del comunismo como corriente política a finales del siglo XIX hasta la “década perdida” para construir, al menos, una alternativa verdadera al capitalismo: el posibilismo de tercera vía, hegemónico en el movimiento popular hasta ahora y el sectarismo dogmático, que se autoproclama vanguardia sin contar con ninguno de los atributos para ello.

Una reforma intelectual y moral que comience por asumir con humildad algo tan evidente como la crisis de alternativa; y que es nuestra crisis de alternativa la principal fortaleza política del Macrismo por lo que la discusión sobre la reforma intelectual y moral de la izquierda a fin de ponerse en condiciones de aportar seriamente a la construcción de una alternativa verdadera al macrismo no es para nada una cuestión “internista”, sino un problema que hace a las condiciones de vida del pueblo, aunque gran parte de los afectados ni lo imagine. Es uno de los efectos de la crisis de alternativa.

Para que quede claro, no proponemos, ni imaginamos, una reforma intelectual y moral de espaldas a las luchas de resistencia en marcha, ni fuera de los debates sobre los modos de articular fuerzas para confrontar con el proyecto, ejerciendo el arte de sumar fuerzas sin caer en las trampas del Poder que busca elegir quien puede criticar al Macrismo de modo tal que ninguna lucha y ninguna crítica lesione seriamente al Proyecto (y eso es Massa y sus referentes sociales, aliarse con ellos no es sumar, es hacerle el juego al plan de dominación).

Tampoco proponemos una reforma intelectual y moral en contra de ninguna fuerza política o social de las que han luchado todos estos años para superar los límites del capitalismo; es más, creemos que todas son necesarias y que no nos sobra ni una organización ni un militantes. Todos hacemos falta.

Pero para nosotros está claro que así no triunfaremos y los comunistas (todos los que luchan contra la explotación y la dominación capitalista, al decir de Marx y Engels en El Manifiesto Comunista) no existimos ni luchamos por morigerar los males del capitalismo, luchamos para terminar con el sistema que nos explota y domina. Porque otra vida es posible, acaso en el siglo XXI más posible que nunca antes.

En esta batalla por la renovación de la izquierda revolucionaria se juega la tradición comunista a poco de los cien años de la fundación del partido que ha sido por largos años el centro de la cultura comunista. Hace treinta años, en medio de los debates congresales Athos Fava solía repetir machaconamente: hay que cambiar para salvar al partido, hay que salvar al partido para cambiarlo. Cambiar es existir para los revolucionarios.

Y tenemos plena confianza porque el comunismo es el futuro de la humanidad, como decía nuestro Roque Dalton, es esa enorme aspirina que curara los enormes dolores de cabeza que hoy sufrimos. Y hay muchos que buscan cumplir el sueño eterno de ser libres para terminar con la prehistoria de la humanidad y comenzar la verdadera historia, la de los seres humanos libres y asociados. Comunistas.

1 la tradición inspirada en Marx nació en 1890 con la celebración del primer 1* de Mayo; en 1896 nació el P. Socialista, en 1918 el P. Comunista y luego una larga lista de organizaciones que se desprendieron de aquellas como las troskistas, las maoistas o guevaristas (el PRT/ERP); pero luego de 1955 se fue configurando una izquierda peronista, con contacto con corrientes cristianas de liberación que desembocó Montoneros y la Jotape Regionales; de todos ellos hay hoy “herederos” y fuerzas que se identifican con una o varias tradiciones de tal modo que el universo es casi inconmensurable.

4 Luigi Pirandello, gran dramaturgo italiano escribió un clásico “Seis personajes en busca de autor”7

5 “Los condenados de la tierra” 1961

6 Todo lo sólido se desvanece en el aire (All that is solid melts into air) es un libro escrito por Marshall Berman entre 1971 y 1981 y publicado en Nueva York en 1982. El libro examina la modernización social y económica y su relación conflictiva con el modernismo. El título del libro está tomado del Manifiesto comunista en relación a la capacidad del capitalismo de disolver los vínculos sociales tales como el patriarcado y la subordinación feudal.

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Alertas rojas: señales de implosión en la economía global

Por Jorge Beinstein—-

El capitalismo global a la deriva

A fines de Mayo, durante la reunión del G7 Shinzo Abe, primer ministro de Japón, anunció la proximidad de una gran crisis global1, el comentario más difundido por los medios de comunicación fue que se trataba de un alarmismo exagerado reflejo de la difícil situación de la economía japonesa. De todos modos no faltan los que admiten la existencia de peligros pero en general los atribuyen a los desequilibrios financieros de China, a la recesión en Brasil o a las turbulencias europeas. La situación en los Estados Unidos suele merecer comentarios prudentes distantes de cualquier alarmismo. Sin embargo el centro motor de la última gran crisis global (año 2008) fue la explosión de la burbuja inmobiliaria estadounidense, ahora los expertos no perciben allí burbujas en plena expansión a punto de estallar sino todo lo contrario: actividades financieras, industriales y comerciales estancadas, crecimientos anémicos y otras señales al parecer tranquilizantes que alejan la imagen de algún tipo de euforia descontrolada.

Pero es imposible ignorar la realidad. Los productos financieros derivados constituyen la componente mayoritaria decisiva de la trama especulativa global, solo cinco bancos de los Estados Unidos más el Deutsche Bank han acumulado esos frágiles activos por unos 320 billones (millones de millones) de dólares2 equivalentes a aproximadamente 4,2 veces el Producto Bruto Mundial (año 2015), eso representa el 65 % de la totalidad de productos financieros derivados del planeta registrados en diciembre de 2015 por el Banco de Basilea. Esa hiper-concentración financiera debería ser una señal de alarma y el panorama se agrava cuando constatamos que dicha masa financiera se está desinflando de manera irresistible: en diciembre de 2013 los derivados globales llegaban a unos 710 billones de dólares, apenas dos años después, en diciembre de 2015 el Banco de Basilea registraba 490 billones de dólares… en solo 24 meses se evaporaron 220 billones de dólares, cifra equivalente a unas 2,8 veces el Producto Bruto Global de 2015.

No se trató de un accidente sino del resultado de la interacción perversa, a nivel mundial, entre la especulación financiera y la llamada economía real. Durante un largo período esta última pudo sostener una desaceleración gradual evitando el derrumbe, gracias a la financierización del sistema que permitió a las grandes empresas, los estados y los consumidores de los países ricos endeudarse y así consumir e invertir. La declinación de la dinámica económica de los capitalismos centrales pudo ser ralentizada (aunque no revertida) no solo con negocios financieros, la entrada de más de 200 millones de obreros industriales chinos mal pagados al mercado mundial permitió abastecer con manufacturas baratas a los países ricos y el derrumbe del bloque soviético brindó a Occidente un nuevo espacio colonial: la Unión Europea se amplió hacia el Este, capitales de Europa y de los Estados Unidos extendieron sus negocios.

Así fue como los Estados Unidos y sus socios-vasallos de la OTAN siguieron adelante con los gastos militares y las guerras, enormes capitales acumulados bloqueados por una demanda que crecía cada vez menos pudieron rentabilizarse comprando papeles de deuda o jugando a la bolsa, grandes bancos y mega especuladores inflaron sus activos con complejas operaciones financieras legales e ilegales. Los neolioberales señalaban que se trataba de un “circulo virtuoso” donde las economías real y la financiera crecían apoyándose mutuamente, pero la fiesta se fue agotando mientras se reducian las capacidades de pago de los deudores abrumados por el peso de sus obligaciones.

La crisis de 2008 fue el punto de inflexión. En diciembre de 1998 los derivados globales llegaban a unos 80 billones de dólares equivalentes a 2,5 veces el Producto Bruto Global de ese año, en diciembre de 2003 alcanzaban los 200 billones de dólares (5,3 veces el PBG) y a mediados de 2008, en plena euforia financiera, saltaron a 680 billones (11 veces el PBG), la recesión de 2009 los hizo caer: para mediados de ese año habían bajado a 590 billones (9,5 veces el PBG). Se había acabado la euforia especulativa y a partir de allí las cifras nominales se estancaron o subieron muy poco reduciendo su importancia respecto del Producto Bruto Global: en diciembre de 2013 rondaban los 710 billones (9,3 veces el PBG) y luego se produjo el gran desinfle: 610 billones en diciembre de 2014 (7,9 veces el PBG) para caer en diciembre de 2015 a 490 billones (6,2 veces el PBG).

El aparente “circulo virtuoso” había mostrado su verdadero rostro: en realidad se trataba de un círculo vicioso donde el parasitismo financiero se había expandido gracias a las dificultades de la economía real a la que drogaba mientras la cargaba de deudas cuya acumulación terminó por enfriar su dinamismo lo que a su vez bloqueó el crecimiento del globo financiero.

La primera etapa de interacción expansiva anunciaba la segunda de interacción negativa, de enfriamiento mutuo actualmente en curso la que a su vez anuncia la tercera de enfriamiento financiero marchando hacia el colapso y de crecimientos anémicos, estancamientos y recesiones suaves de la economía real acercándose hacia la depresión prolongada, todo ello como parte del probable desinfle entrópico del conjunto del sistema.

La financierización integral de la economía hace que su contracción comprima, reduzca el espacio de desarrollo de la economía real. El peso de las deudas públicas y privadas, la creciente volatilidad de los mercados sometidos al canibalismo especulativo, grandes bancos en la cuerda floja y otros factores negativos ahogan a la estructura productiva.

Por otra parte el sistema global no se reduce a un conjunto de procesos económicos, nos encontramos ante una realidad compleja que incluye una amplia variedad de componentes interrelacionadas (geopolíticas, culturales, militares, institucionales, etc.), eso significa que la crisis puede desencadenarse desde distintas geografías y focos de actividad social. Por ejemplo un hecho político como la decisión del electorado de Gran Bretaña de salir de la Unión Europea pudo haber sido el detonador tal como lo anticipaba George Soros que esperaba un “Viernes negro” seguido por una reacción en cadena de turbulencias fuera de control si el jueves 23 de Junio triunfaba el Brexit3, el desastre no se produjo pero pudo haber ocurrido… aunque el sacudón fue bastante fuerte4.

Podría ser una ola de protestas sociales en Europa más extendida y radicalizada que la ocurrida recientemente en Francia o el derrumbe del Deutsche Bank que acumula papeles volátiles por unos 70 billones de dólares casi equivalentes al Producto Bruto Mundial5. También la economía italiana ofrece su cuota de riesgos, afectada por la degradación acelerada de los bancos acorralados por los impagos de sus deudores que sumaban en marzo de 2016 unos 200 mil millones de euros (equivalentes al 12 % del Producto Bruto italiano)6. Y por supuesto Japón aparece como un importante candidato al derrumbe con una deuda pública de 9 billones de dólares que representa el 220 % de su Producto Bruto Interno, no ha conseguido salir de la deflación y sus exportaciones pierden competitividad7.

Los Estados Unidos centro de la economía global (sobre todo de su hipertrofia financiera) es naturalmente el motor potencial de futuras tormentas globales. Allí se han ido acumulando en los últimos meses las señales recesivas: desde la persistente tendencia a la baja en la producción industrial desde fines de 20148, hasta el ascenso continuo de deudas industriales y comerciales impagas (que ya han alcanzado el nivel de fines de 2008 – aumentaron casi un 140 % entre el último trimestre de 2014 y el primer trimestre de 2016)9, pasando por la caída del conjunto de ventas (mayoristas, minoristas e industriales) al mercado interno desde el último cuatrimestre de 201410 y de las exportaciones desde noviembre del mismo año11.

A ello debemos agregar una deuda pública nacional que sigue aumentando, ya ha superado la barrera de los 19 billones de dólares (casi 106 % del PBI) que sumado a las deudas privadas llega a los 64 billones de dólares (3,5 veces el PBI de 2015)12, y también claras señales de deterioro social como el hecho de que unas 45 millones de personas reciben actualmente ayudas alimentarias por parte del Estado13, la agencia encargada de monitorear los programas alimentarios gubernamentales, FRAC por su sigla en inglés, señalaba en su último informe que “más de 48,1 millones de estadounidenses viven en hogares que luchan contra el hambre”14

Para un creciente número de expertos, sobre todo los especialistas en temas financieros el interrogante decisivo no es si la crisis se va a producir o no sino cuando va a ocurrir. Para algunos podría tomar la forma de un estallido financiero al estilo de lo ocurrido en 2008 o en anteriores eventos de ese tipo, para otros lo que está por llegar es una gran implosión del sistema.

Caben dos hipótesis extremas, la primera de ellas es que la acumulación de deterioros debería generar tarde o temprano un salto cualitativo devastador, la historia del capitalismo está marcada por una sucesión de crisis de distinta magnitud, mirando al pasado sería razonable suponer un desenlace bajo la forma de hiper crisis.

La segunda hipótesis es que la pérdida de dinamismo del sistema no es un fenómeno pasajero sino una tendencia pesada que obliga a superar la idea de gran turbulencia repentina, de tsunami arrasador e introducir el concepto de “decadencia”, de envejecimiento prolongado, de degradación civilizacional, lo que no excluye las crisis sino que las incorpora a un recorrido descendente donde el sistema se va apagando, desarticulando, caotizando, perdiendo vitalidad, racionalidad.

Larry Summers, ex Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, relanzó recientemente con gran repercusión mediática la teoría del “estancamiento secular” según la cual las grandes potencias tradicionales están ingresando en una era de estancamiento productivo prolongado arrastrando al conjunto del sistema global15, recuperaba de ese modo las ideas de Alvin Hansen expuestas en plena crisis de los años 1930. Por su parte académicos importantes como Robert Gordon16, Tyler Cowen17 o Jan Vijg18 apuntalaban ese punto de vista desde la visión de la ineficacia creciente del cambio tecnológico en términos de crecimiento económico, este último planteando el paralelismo entre la decadencia estadounidense y las del imperio romano y de China en la era de la dinastía Qing (entre mediados del siglo XVII y comienzos del siglo XX). En los años 1970 cuando se iniciaba la larga crisis global que llega hasta nuestros dias Orio Giarini y Henri Loubergé por entonces en la Universidad de Ginebra habían elaborado la hipótesis de los “rendimientos decrecientes de la tecnología” a partir del procesamiento de una gran masa de información empírica19, por su parte el historiador Fernand Braudel señalaba que la gran crisis de esa década era el comienzo de una fase cíclica descendente de larga duración20. Desde una visión marxista Roger Dangeville, también en esa época, afirmaba que el capitalismo en tanto sistema global había ingresado en su etapa senil21, yo retomé esa hipótesis desde fines de los años 199022 que más adelante fue asumida por Samir Amin23y otros autores.

Ahora las señales de alarma se multiplican, desde desajustes financieros graves hasta perturbaciones geopolíticas cargadas de guerras y desestabilizaciones, desde crisis institucionales hasta declinaciones económicas. Los comentaristas occidentales se maravillaban en los años 1990 ante el espectáculo de la implosión de la URSS, es probable que dentro de no mucho tiempo empiecen a horrorizarse ante desastres mucho mayores centrados en Occidente.

1 Philippe Mesmer, “L’alarmisme de Shinzo Abe surprend le G7”, Le Monde, 26.05.2016.

2 Tyler Durden, “Is Deutsche Bank The Next Lehman?”, Zero Hedge, http://www.zerohedge.com/news/2015-06-12/deutsche-bank-next-lehman Michael Snyder, “Financial Armageddon Approaches”, INFOWARS, http://www.infowars.com/financial-armageddon-approaches-u-s-banks-have-247-trillion-dollars-fexposure-to-derivatives/

3 Antoine Gara, “George Soros Says Brace For ‘Black Friday’ If Brexit Vote Succeeds”, Forbes,Jun 21, 2016, http://www.forbes.com/sites/antoinegara/2016/06/21/george-soros-says-brace-for-black-friday-ifbrexit-vote-succeeds/#7e295d543a89

4 Wolf Richter, “European Banks Get Crushed, Worst 2-Day Plunge Ever, Italian Banks to Get Taxpayer

Bailout, Contagion Hits US Banks”, Wolf Street, June 27, 2016, http://wolfstreet.com/2016/06/27/european-banks-get-crushed-worst-2-day-plunge-ever-italian-banks-toget-taxpayer-bailout-contagion-hits-us-banks/

5 Michael T. Snyder, “Will Deutsche Bank Survive This Wave Of Trouble Or Will It Be The Next Lehman

Brothers?”, Smarter Analyst, May 23, 2016, http://www.smarteranalyst.com/2016/05/23/will-eutschebank-survive-this-wave-of-trouble-or-will-it-be-the-next-lehman-brothers/

6 Jeffrey Moore, “Will Italian banks spark another financial crisis?”, Global Risk Insights, March 7, 2016.

7 Takashi Naakamichi, “Japan emerges as key victim in fallout from Brexit”, Market Watch,June 27, 2016.

8 U.S. Board of Governors of the Federal Reserve System, “Industrial Production and Capacity Utilization”.

9 Worlf Richter, “Business Loan Delinquencies Spike to Lehman Moment Level”, May 19, 2016,

http://wolfstreet.com/2016/05/19/delinquencies-of-commercial-industrial-loans-spike/

10 FRED – Federal Reserve Bank of St. Louis, Total Business Sales.

11 U.S. Census Bureau, “U.S. International Trade in Goods and Services”.

12 FRED – Federal Reserve Bank of St. Louis, All Sectors; Debt Securities and Loans.

13 United States Department of Agriculture, Food and Nutricion Service

14 FRAC, Food Research & Action Center, “U.S. Makes Progress Addressing Food Hardship, but One in

Six American Households Still Struggle to Put Food on the Table”, June 30, 2016, http://frac.org/u-smakes-

progress-addressing-food-hardship-but-one-in-six-american-households-still-struggle-to-put-foodon-

the-table-report-finds/

15 Laurence. H. Summers, “Reflections on the New Secular Stagnation Hypothesis”, Secular Stagnation:Facts, Causes, and Cures, CEPR Press, 2014.

16 Robert J. Gordon, “Is US Economic Growth over? Faltering Innovation confronts the six Headwinds”, NBER Working paper series, 18315, August.2012.”The turtle’s progress: Secular stagnation meets the headwinds”, Secular Stagnation:Facts, Causes, and Cures, CEPR Press, 2014.

17 Tyler Cowen, “The Great Stagnation”, Dutton, 2011.

18 Jan Vijg,”The American Technological Challenge: Stagnation and Decline in the 21st Century”, Algora

Publishing, 2011.

19 Orio Giarini y Henri Loubergé,”La Civilisation technicienne à la dérive.Les rendements décroissants de la

technologie”, Dunod, Paris, 1979

20 Fernand Braudel, “Civilisation matérielle, économie et capitalisme, XVe XVIIIe Siècle”, tome I, Armand

Colin, Paris, 1979.

21 Roger Dangeville, “Marx-Engels. La crise”, Editions 10/18, Paris 1978

22 Jorge Beinstein, “La larga crisis de la economía global”, Corregidor, Buenos Aires, 1999 y “Capitalismo

senil. A grande crise da economia global”, Record, Rio de Janeiro, 2001.

23 Samir Amin, “Au-delà du capitalisme sénile”, PUF, Paris, 2002.

El progresismo como aporía del campo popular; los desafíos de la izquierda

Por Leonardo Juárez—-

Con el triunfo del neoliberalismo y el repliegue de la clase obrera, elementos que se conjugaban con mucha fuerza en la posdictadura, las ideas y el compromiso político revolucionario fueron muy castigados, lo que en décadas anteriores era ocupado por militantes que abrevaban en el marxismo, el nacionalismo, el populismo y por activistas eclesiásticos vinculados a la teología de la liberación, pasó a ser ocupado en parte por políticos e ideólogos capitalistas, por tecnócratas. Lo nuevo, lo presentado como realmente inteligente, fue un “no compromiso” que eludiera las definiciones fuertes, las afirmaciones terminantes y los enfrentamientos con los sectores del poder. La “sombra” de la dictadura cívico- militar facilitaba la adaptación a tiempos duros; y económica, política e ideológicamente este primaba como postura práctica frente a la política y a la vida intelectual como un todo. (Se conoció luego como posibilismo)

El horror de la dictadura conmino a “muchos”, otrora marxistas, a entender la democracia, como el único horizonte político, no solo pensable, sino también deseable. El sistema sociocultural dominante ofrece al movimiento popular el “progresismo” como límite de sus aspiraciones y rebeldías (lo llena de significantes vacios, ayer la “democracia” que todo lo resolvía, hoy lo “empodera”, lo invita a una épica vacua, a un antiimperialismo de pacotilla). Se lo pretende moderado y constructivo en sus finalidades, pero sobre todo “parlamentario” en sus métodos: la “ciudadanía” anuladora de diferencias de clase permanece como una categoría central, ineluctable1. La condena al “capitalismo salvaje” y la invitación a un “capitalismo serio” , es una modalidad que permite exculpar por omisión al capitalismo, al conjunto de la dirigencia política y al sistema parlamentario que alberga, que no se vuelve sobre los males congénitos al capitalismo; así como desvía la mirada de las falsedades de la democracia parlamentaria convertida en el non plus ultra de los ordenamientos político-institucionales ,lo que permite aliarse alegremente con algunos de los mentores más eficaces del ajuste modernizante, a los fines de combatir las consecuencias excesivas del mismo una vez realizado. (en esta metamorfosis los ajustadores de anteayer son los populistas de ayer y ajustadores nuevamente de hoy).

Ante esta abrumadora hegemonía política cultural del posibilismo, las izquierdas no lograron superar los debates de salón, las disputas de capillas, y la profesión de fe marxista para asumir desde esas limitaciones evidentes, la defensa de la perspectiva transformadora y socialista. La reticencia a reconocer la magnitud y el alcance de ciertas derrotas,( la de los 70 entendiendo el golpe del 76 como una contrarrevolución preventiva con carácter de genocidio, la desaparición de la URSS, sólo por mencionar dos de las mas significativas) se combinó con cierta pereza para encarar la polémica con los mejores representantes del pensamiento de derecha, así, unas pocas frases hechas condenando el famoso texto de Fukuyama parecían querer liquidar una ofensiva económica, política e intelectual de colosales dimensiones.(queda claro que el breve opúsculo de Fukuyama, alcanzó una repercusión desmesurada, pero este tenía más que una pretensión intelectual, una gran fuerza política, que aspiraba a enclaustrar a las ideas y prácticas políticas anticapitalistas en el parque jurásico, y no fue fácil mantener los principios, el pensamiento crítico y el decoro, ante semejante ofensiva de alcance planetario).

Con la caída de la URSS y la desintegración del campo socialista se constituyeron en el movimiento revolucionario tres campos teóricos políticos: “en uno se agruparon los que creían que todo esfuerzo había sido en vano, que la revolución es una utopía en el sentido vulgar de imposible de alcanzar, pronto contactarían con un sector socialdemócrata que abandonaba el modesto sueño de encontrar un lugar intermedio entre socialismo estatalista y capitalismo para pasar a buscar el punto intermedio entre el capitalismo neoliberal (en pleno despliegue) y el viejo capitalismo con distribución, también conocido como Estado de Bienestar, así se constituyó una corriente de pensamiento y acción política que conquistó la hegemonía del movimiento revolucionario, del movimiento popular y que fue hegemónico en el proceso abierto con el triunfo de Chávez, Lula, Kirchner y Tabaré Vásquez en América Latina. Los ex comunistas que asumieron el proyecto del Frente Grande primero y del kirchnerismo después, expresaron esta posición de una manera muy clara.

El segundo campo agrupó a aquellos que no se enteraron de la derrotas y que atribuyeron todo lo ocurrido a conspiraciones y traiciones. Este campo se dividió a su vez entre un sector mayoritario que, por el camino del dogmatismo, volvió a la cultura del evolucionismo, la lucha contra el enemigo principal y el etapismo que los llevó a las filas del neoprogresismo de tercera vía. El Partido Comunista Congreso Extraordinario puede ser un buen ejemplo de este recorrido. De la resistencia al viraje y la unidad de los revolucionarios al seguidismo más patético y desinhibido.

Y hubo también un intento de renovar el pensamiento revolucionario sin perder la esencialidad. La Carta de los Cinco marcó una perspectiva que podría haber sido un camino de superación de la trampa ideológica en que buscaba encerrar el Imperio al movimiento revolucionario de todo el mundo: claudicar o desaparecer era el chantaje.”2

La marca en el orillo del“progresismo”, tanto la superestructura política e intelectual como su militancia, es que una y otra vez caen en las redes del modelo actuante, y del sistema en su globalidad, volviéndose incapaz incluso de sostener sus propias prerrogativas discursivas. El reclamo de honestidad no es principio válido de articulación política. La acumulación electoral no puede ser la racionalidad básica y fundante de un proyecto transformador. El reclamo de reconstruir la “solidaridad” y los vínculos sociales, se torna reaccionario si no índica los fundamentos de esos quiebres. ( el alfonsinismo, el frente grande y el kirchnerismo son claros ejemplos en este sentido). Este, a la hora de tomar nota de lo político institucional se decanta en perfeccionamiento de lo existente, y cuando aborda lo socio-económico, lo hace como un pedido de piedad para los desamparados, de “redes de asistencia social” que contengan a los que son expulsados del mercado.

Ayer y hoy, los viejos y nuevos profetas de la “adaptación”, forman su propio recambio y en estas condiciones, es difícil encontrar “intelectuales comprometidos” que se piensen como militantes de las transformaciones y no como “funcionarios de la ideología”, como agentes de la “hegemonía”, como “operadores de la superestructura”, en definitiva como meros soportes ortopédicos, a veces erudito, la mayoría de las veces vulgares, del estado burgués.( “El club de cultura socialista” en el alfonsinismo y “carta abierta” en el kirchnerismo terminaron jugando este rol).

A modo de síntesis podemos concluir que el progresismo en los 70 en la argentina estaba vinculado a la periferia del partido comunista o a la izquierda revolucionaria, en los 80 asociada al alfonsinismo se planteo como único horizonte político la democracia , en los 90 al frente grande y al frepaso asumiendo como propia la tercera vía entre neoliberalismo y socialdemocracia planteándose la lucha contra la corrupción , (pero asumiendo como una verdad económica incuestionable la convertibilidad) y en la actualidad es la periferia del neoliberalismo duro , que se desarrollo a partir del consenso de las comoditties (kirchnerismo).

LOS DESAFIOS DE LA IZQUIERDA

Sería obtuso negar la necesidad de avanzar en un proceso de unidad que posibilite la construcción de una alternativa política, que desarrolle adecuadamente la relación entre Reforma y Revolución, entre Programas y Vías, entre amplitud y profundidad, entre coalición de fuerzas preexistentes y movimiento, entre otros clivajes  que requiere la construcción de dicha fuerza que no ha existido nunca en la Argentina, y aunque parezca una tautología, la unidad se da entre fuerzas diversas. Es necesaria esta unidad para empujar un proceso general que en su propio desarrollo irá expresando diversas tendencias, que a su vez será la expresión hacia el interior del mismo de naturales disputas por hegemonizarlo.

 En definitiva no es  proclamando   una ficticia comunidad de fines (donde nos pondríamos todos de acuerdo y marcharíamos unidos y armoniosamente), como se construye una fuerza política frentista; pero claramente la tarea de los comunista es la de avanzar en este proceso desde nuestra tradición política, es decir desde Marx, Lenin, Gramsci , el CHE y definitivamente lejos de los progresismos claudicantes.

A partir de tener un horizonte programático básico, es legítimo preguntarse acerca de cómo, de cuándo, con qué fuerzas, en qué etapas aquello se puede realizar, tan legítimo como afirmar que esto nos permitirá transitar un camino claro con una propuesta no enigmática ni ambigua y que le ha provocado una gran atonía al movimiento popular.

Construir una Fuerza de Programa puede convertirse en la llave de bóveda para resolver el problema de la Alternativa en la Argentina que es el gran talón de Aquiles de nuestro pueblo, teniendo conciencia de que este camino es una tarea de generaciones y no la puede realizar un solo partido por grande y poderoso que se presuma.

Los comunistas podemos y debemos jugar un rol en esta tarea y para ello, necesitamos más organización, ideas claras, luchas duras, y un liderazgo colectivo capaz de hacer pedagogía, rico en ideas y prestigio, solidario y unido.

La izquierda revolucionaria tiene que superar las tentaciones propias a asumir una marginalización definitiva, a refugiarse en ghettos de supervivientes. La enormidad de las injusticias, los dolores múltiples y cotidianos de marginados, excluidos y precarizados de mil maneras, nos exige alcanzar estatura histórica para enfrentar los viejos y nuevos desafíos.

1 Los argumentos sobre los que se sostienen estos discursos se asientan, en que hablar de clases es reduccionista”, porque las clases se están disolviendo y los principales puntos de partida políticos son culturales y se enraízan en diversas identidades (raza, genero, etnicidad, preferencia sexual). Asimismo se afirma que el Estado es el enemigo de la democracia y la libertad, y es corrupto e ineficiente como distribuidor del bienestar social. En su lugar la “sociedad civil” es la protagonista de la democracia y del mejoramiento social. Con el agravante que la caída del denominado socialismo real habilito la idea, de quelas revoluciones siempre terminan mal o son imposibles y que las transformaciones sociales amenazan provocar reacciones autoritarias y que por lo tanto la alternativa es luchar por consolidar transiciones democráticas para salvaguardar los procesos electorales.

2 José Shullman, trabajo inédito.

Crónicas Palestinas

Por José Schulman—-

Adelanto del libro que se editará en los siguientes meses en relación a la visita del autor, junto a un colectivo de compañeros a Palestina.

 Durante doce dìas he recorrido los territorios ocupados por el Estado de Israel que pertenecen, y donde vive, el pueblo palestino. He conversado con ex presos políticos de 27, 17 y 15 años de permanencia y con niños torturados por el ocupante. Hemos estado en Jerusalem, Ramalah, Belen, Jericò, Hebròn, el valle de Jordàn y hasta presenciamos un “juicio” en una corte militar que es la que funciona en los territorios ocupados (o sea toda Palestina). Tanto los palestinos como los israelíes miran a los niños palestinos. Unos con la expectativa de su rebeldía, otros con el pánico del dominador que no controla algo”

Los Palestinos

 Durante doce días he recorrido los territorios ocupados por el Estado de Israel que pertenecen, y donde vive, el pueblo palestino. He conversado con ex presos políticos de 27, 17 y 15 años de permanencia en las cárceles y con niños torturados por el ocupante.

Hemos estado en Jerusalén, Ramalah, Belén, Jericó, Hebrón, el valle de Jordan y hasta presenciamos un “juicio” en una corte militar, que es la “justicia” que funciona en los territorios ocupados (o sea toda Palestina).

Hemos estado en campos de refugiados (construidos en 1948), en las casas de los palestinos en Jerusalén y en las aldeas campesinas de Cisjordania, hemos recorrido los barrios que los israelíes instalan con violencia en territorio palestino y hemos conversado con decenas de militantes y expertos en la cuestión palestina.

Luego, entramos a Israel y caminamos por Jerusalén Occidental y Tel Aviv, los dos centros urbanos más importantes del estado ocupante. Pudimos mirar la realidad desde varias perspectivas y así enriquecer la mirada.

Los niños están en el centro de estas crónicas porque están en el centro de todas las miradas.

Tanto los palestinos como los israelíes miran a los niños palestinos. Unos con la expectativa de su rebeldía, otros con el pánico del dominador que no controla algo.

Estas crónicas procuran hablar de la vida cotidiana de un pueblo bajo ocupación militar desde la perspectiva que me da una larga militancia humanista y comprometida con los derechos de los pueblos.

Aspiran a que más seres humanos nos comprometamos con la causa de un pueblo que merece largamente vivir sin que otros le marquen cada paso de su vida.

La lección del niño palestino

 

Fue en Hebrón

el encuentro.

En una calle

de piedras

que bajaba a la mezquita

Mohamed me dijo

que trece años tenia

y en inglés nos comunicamos.

Un argentino

de apellido judío,

que no habla hebreo

y un niño

palestino,

que sí habla ingles,

con cincuenta años

entre ellos,

compartieron miradas.

Que es eso?

pregunté,

al ver una barrera

entre nosotros

y la mezquita

El, seguro que

lo explico muy bien,

pero yo no sé

tanto inglés.

Fue entonces

que el soldado israelí,

casi un niño también,

grito que yo podía pasar

pero el dueño de casa

no.

Volvimos, pues,

por la calle de piedras

¿Y que piensas de ellos ?

le dije apenado

Sus manos fueron

al cuello

al suyo, se entiende, no?

y apretó lentamente

mientras decía

y can not stand them

y eso sí que lo entendí

Es que yo también

alguna vez,

hace como una vida,

tome una piedra

y puse mis sueños a volar

en ella

Igual que los sueños

que vuelan con las piedras

del niño palestino.

Mohammed triunfará?

Quien lo puede saber?

Pero, ahora que reviso

mis bolsillos,

veo que alguna piedra sigue

allí.

Para volar

con las tuyas Mohammed.

Para volar.

Ramalah, capital de la autoridad palestina, fines de mayo de 2016

Los palestinos: un pueblo de refugiados

Las políticas cotidianas expulsivas que vimos en acción

Cuando uno circula por Palestina siente que camina por el sitio justo donde se cruzan la historia de Occidente y de Oriente. Allí han ejercido dominios toda clase de imperios y proyectos coloniales.  Contar su historia de un modo “objetivo” requeriría separarse de los tres relatos religiosos universales: el cristiano, el Islam y el judío.

No es mi intención, ni está remotamente dentro de mis posibilidades, realizar alguna discusión histórica o bíblica;  aunque el ocupante actual, el Estado de Israel, sus fuerzas políticas hegemónicas (la derecha ultra religiosa y la derecha de origen sionista, liberal  en la acepción imperial o yanqui) recurren constantemente al argumento bíblico, pretendidamente “una verdad inapelable” porque es “palabra de Dios”, como argumento de legitimación de su supuesta “propiedad” histórica.

Simplificando hasta el extremo, el discurso de justificación de la usurpación del territorio palestino, y por ende de la consideración de sus pasados y actuales ocupantes como “intrusos” a los que hay que expulsar de un modo u otro, se basa en un silogismo falso: “el Estado de Israel es la continuidad de aquellos judíos que fueron expulsados por los  romanos siendo que a “ellos” Dios le había dado la “Tierra Prometida”, los judíos fueron perseguidos por todos los pueblos y en todas las ocasiones hasta llegar al paroxismo del Holocausto provocado por Hitler, por lo que el “retorno” a la Tierra Prometida por Dios al Pueblo Elegido es “legitimo” y no se puede tener misericordia a los que “ocupaban” su territorio en 1948; y si estas razones no fueran suficientes, los judíos tendrían derecho a ocupar Palestina como resarcimiento por los sufrimientos ocasionados por los ataques antisemitas europeos del siglo XIX y el odio asesino de los nazis”

El proyecto de crear un Estado para los judíos nació para fines del siglo XIX como respuesta a la situación discriminatoria que en casi todos los países de Europa sufrían los judíos.  No fue la única propuesta, hubo una fuerte corriente de judíos que optaron por integrarse con los pueblos adonde vivían y se incorporaron al movimiento revolucionario, como los nombres de Carlos Marx, León Trotsky o Rosa Luxemburgo lo atestiguan.  En la Rusia zarista, en paralelo a la creación del Partido Bolchevique de Lenin, crearon el Bund como un partido socialista judío.

Estas dos tradiciones se expresaron con fuerza también durante la Segunda Guerra Mundial y aún en los Campos de Exterminio: la tradición socialista, comunista y revolucionaria se unió de un modo decidido a las fuerzas guerrilleras o makis de los países ocupados o de los Ejércitos de los Países enfrentados al Eje; una parte de la tradición sionista, la más elitista, optó en muchos casos por la negociación con las autoridades nazis para salvar algunos de ellos a cambio de dinero o la pura colaboración, como se probó en diversos juicios de la década de los 50 en  Israel (antes del juicio a Eichmann,  un jefe nazi refugiado en Argentina y secuestrado en 1961 para juzgarlo en Israel, se realizaron varias investigaciones contra judíos colaboracionistas de los nazis,  hubo juicios y hasta una condena a muerte contra Yehezkel Ingster, aunque su pena fue conmutada) aunque cierto es que en los Campos y Ghettos la distancia entra las dos tradiciones se achicó a favor de la resistencia .

Durante muchos años el sionismo fue claramente minoritario entre las comunidades judías de Europa y América; fue en la posguerra de la victoria contra el Fascismo, en medio del clima de sublevaciones nacionalistas y operaciones colonialistas de creación artificial de nuevas naciones (especialmente en el “Oriente” que los imperios estaban creando “a su medida y necesidades”) que el sionismo se hizo fuerte y de la mano de grandes poderes imperiales logró su propósito. Pero tuvo, y tiene, tres problemas muy difíciles de resolver: en el lugar elegido había y hay una población originaria, el pueblo palestino; las tierras, las viviendas y las empresas que ambicionaba y ambiciona tienen dueño, hay pues una cuestión de propiedad que resolver  y por último, aún expulsando la población originaria y desconociendo sus derechos, queda por resolver el modo de colonizar el territorio.

Cada uno de estos problemas tiene su historia, y una historia trágica, donde ha predominado el factor militar. Los palestinos identifican dos momentos claves en este proceso: la Nakba, la “catástrofe” de 1948 y la Nazca, la “tragedia”, en 1967.  Con estos dos movimientos militares Israel expulsó primero a unos 700.000 palestinos mediante la técnica de arrasar aldeas, unas quinientas; asesinar y provocar la huida de las poblaciones indefensas.  Así  se apoderó del 78% de la superficie de la Palestina Histórica (lo que era objeto de la Dominación Británica desde 1920) para más tarde apropiarse prácticamente de todo el territorio, incluyendo toda la ciudad de Jerusalén, luego de la guerra de 1967 que produjo otros 300.000 palestinos refugiados (de los cuales 100000 ya eran refugiados desde 1948).

Israel expulsó fuera del territorio palestino a varias oleadas de refugiados constituyendo a los refugiados palestinos en el mayor grupo humano de refugiados del mundo y desde hace casi setenta años.

Intentemos un resumen de la situación actual.

En los territorios bajo la administración palestina viven unos cuatro millones de palestinos; exactamente 4.108.630 entre la Franja de Gaza y Cisjordania

Dentro de lo que el Estado de Israel considera su territorio, trata a los palestinos que allí viven en inferioridad de derechos con respecto a los israelíes judíos. Viven en Jerusalén y otras ciudades un millón y medio de personas a los que se les reconoce la “ciudadanía” de Israel pero no la “nacionalidad” israelí por lo que hay que considerar que hay no menos de cincuenta leyes y acordadas de la Corte Suprema que diferencian, a favor de la nacionalidad, entre nacionalidad y ciudadanía.  Los palestinos de ciudadanía israelí tienen restringidos sus derechos de vivienda, movilidad y en general, sus derechos civiles. 

Por ejemplo, el dirigente palestino Omar Barghouti, inspirador del movimiento internacional de Boicot a Israel, con quien estuvimos reunidos en Ramalah, está impedido de viajar al exterior por una decisión arbitraria de las autoridades israelíes.

Veamos su caso para tratar de entender la complejidad del tema, reproduciendo unos párrafos de una entrevista actual:  Omar Barghouti: Cada dos años debo renovar mi documento de viaje israelí, sin el cual no puedo abandonar o reentrar en el país. Dado que soy un residente permanente en Israel no puedo salir con otro pasaporte excepto con este documento de viaje israelí.  P: ¿Tienes algún otro pasaporte?  Barghouti: Sí, tengo la ciudadanía jordana.  P: Pero para poder salir de Israel, necesitas este permiso cada dos años.  Barghouti: Sí. El 19 de abril el Ministro del Interior in Acre, donde vivo oficialmente, nos informó de que no nos iban a renovar mi documento de viaje, y por tanto prohibiéndome de forma efectiva el viajar. Esto llega como acertadamente has señalado, en un contexto de un incremento de la represión contra el movimiento BDS, el cual busca la libertad, la justicia y la igualdad para los palestinos. Busca los derechos para los palestinos bajo la ley internacional. Pero dado que se está convirtiendo en algo muy efectivo, dado que el apoyo ha crecido tremendamente en los últimos dos años, significa que ahora estamos empezando a pagar el precio por el éxito del movimiento.  P: En lo que a tu estatus en Israel se refiere y al derecho a viajar, si no estoy confundido tú vives en Israel con tu esposa, la cual es una ciudadana israelí, ¿correcto?  Barghouti: Sí, correcto, mi mujer es una palestina ciudadana de Israel.  P: Así pues ¿de qué forma ellos podrían revocar tu estatus de residencia permanente? Barghouti: Cuando se trata de los No-judíos, como somos llamados en Israel -cualquiera sabe a qué es aplicable esa definición y a qué no-, como sabes hay más de 50 leyes en Israel que discriminan a la población palestina, por supuesto dejando aparte a los palestinos de Cisjordania y Gaza, que ni siquiera son ciudadanos.  Así que un ciudadano palestino en Israel no tiene una carta de derechos completa como un ciudadano judío debido a que simplemente un palestino no es un “Judío nacional”, y sólo si eres un “Judío nacional” –sea lo que sea lo que eso signifique- entonces tienes completos derechos. Esto es una definición extra territorial de la nacionalidad dado que Israel no tiene una “nacionalidad israelí”, no existe tal cosa.[1]

Entonces, en la Palestina histórica viven unos cinco millones seiscientos mil palestinos, pero fuera de Palestina viven unos cinco millones de palestinos.  Refugiados de primera, segunda o tercera generación.  En Jordania 2.800.000, en Siria 465.110, en el Líbano 438.301, en Egipto unos 72.000, casi un millón en los otros países árabes  y casi trescientos mil en América (del norte y del sur).[2]

De todos ellos, la autoridad de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) registró en el 2010 más de 4.700.000 refugiados palestinos, de los cuales el 29% seguía viviendo en campamentos para refugiados en Medio Oriente y con eso que la UNRWA es muy estricta al momento de comprobar la condición de los refugiados y su descendencia.

Jaled vive en el campamento de refugiados de Yenin y dice “Soy de Jaffa, antes de 1948 era el puerto más grande de Palestina.  Era un niño en 1948 pero te contaré lo que mi padre me contó. El partió con la esperanza de volver pronto a su pueblo. Tenía gallinas y les dejó suficiente comida para siete días, pensaba que pronto volvería…Después de 1967 regresé a mi poblado, habían construido una base militar. Traje un poco de tierra de mi poblado y se la di a mis hijos para que permanecieran ligados a ella”.

¿Puede pensarse en una solución definitiva y justa al conflicto palestino/israelí sin considerar la situación de estos cinco millones de refugiados que la propia ONU reconoce como resultantes de las operaciones militares de 1948 y 1967?

Pero Israel no está satisfecha con la situación actual y mantiene políticas muy activas para expulsar hasta el último palestino de “su “ territorio (los que viven en Jerusalén o algún otro lugar de Israel, los llamados palestinos de 1948) o de los territorios que formalmente están bajo administración palestina: la franja de Gaza y Cisjordania.

Por Cisjordania y por Jerusalén Oriental caminamos en la última semana de mayo, visitamos dos campos de refugiados, uno en Belén, Aída y el otro en Ramalah, Al Jalazoon y con la ayuda de la organización Badil (www.badil.org) pudimos entender las políticas cotidianas que construyen una situación que procura hacer insoportable la vida de los palestinos. Para que se vayan, abandonen su tierra en aras del proyecto colonial racista expansionista del Estado de Israel.

En base a la documentación de Badil y de la Agencia Alternativa de Turismo, y a nuestra propia experiencia (que incluye largas conversaciones con la compañera Tilda Rabi de la Federación Argentina de Entidades Palestinas y los funcionarios de la Embajada Palestina en Buenos Aires), intentemos sistematizar estas políticas.

  1. Denegación de residencia, vivan donde vivan los palestinos, es Israel quien decide si se quedan allí o no. El elemental derecho de vivir donde uno quiera está coartado en los territorios ocupados ya que cada palestino requiere de un permiso de residencia para vivir donde aspira.  Hagamos un ejercicio de imaginación:  supongamos que una chica de Belén va a estudiar a Jerusalén, para ello deberá conseguir un permiso especial que le especifica los días y las horas del ingreso a Jerusalén.  Supongamos que conoce a un muchacho que vive en Jerusalén Oriental y tiene permiso de residencia en la ciudad.  Supongamos que se enamoran y deciden vivir juntos.  Gran problema.  Israel no le dará permiso de residencia a ella, porque significaría salir del territorio administrado por Palestina para entrar al territorio del Estado de Israel.  Y tampoco le dará permiso a él para ir a vivir a Belén, porque en el momento en que él se mude a Belén, podrá estar expuesto a la ley de expropiación de viviendas por la Ley del Ausente (1948) que permitía expropiar la vivienda de todo aquel que saliera del país o la de 1951,llamada del Ausente Presente que permitía expropiar la vivienda del que aún quedando en Israel abandonaba su barrio o pueblo.  Lo más probable que se arriesguen a alguna de las dos soluciones y que en algún momento sean apresados y juzgados por el Estado de Israel por “enamorarse” de la persona equivocada.

  1. Régimen de permisos. Los palestinos debe pedir permiso para casi todas sus actividades.  Israel ha construido cientos de kilómetros de muros que rodean las ciudades, los separan de los campos y obligan a cruzar por unos puestos militares llamados check points que hacen de “frontera” entre los lugares donde el palestino habita y el resto del mundo. Los muros tienen ya una dimensión superior a los 700 kms. y hay más de setecientos cincuenta check point de modo tal que cada espacio palestino está encerrado como en el régimen sudafricano del Apartheid, los famosos “batustanes”.  Hasta para ir al medico deben pedir permiso, hacer una cola ante un funcionario israelí racista y provocador que hará uso de su autoridad del modo más arbitrario que pueda. Así ha habido casos trágicos de mujeres embarazadas que abortan y hasta mueren en la cola del check point por no contar con el permiso correspondiente.  También para los productores agrícolas cuyas fincas han quedado de un lado del muro y su vivienda del otro.  Hace solo días, luego del ataque de Tel Aviv a comienzos del Ramadán (mes santo para los musulmanes) Israel anuló más de ochenta mil permisos para que las familias se encuentren[3] lo que confirma su poder discrecional casi absoluto sobre la vida de los palestinos

  1. Urbanismo discriminatorio.  Israel ha transformado la política urbanística en un arma de ocupación y genocidio.  En Jerusalén nos contaron que en todo el 2015 la oficina de permisos de mejoras y nuevas construcciones solo dio doce permisos de modo que condena a los habitantes de las viejas barriadas palestinas de Jerusalén, de los Campos de Refugiados, de las aldeas, etc. a seguir viviendo en el mismo espacio que hace décadas, con la consiguiente molestia y hacinamiento.  Y si alguien se atreve a mejorar su casa o construir una nueva sin permiso, corre el peligro cierto de que un buldózer le demuela la casa.  De hecho, los colonos del valle del Jordán utilizan uno de esos equipos de demolición como símbolo de la “nueva vida” (?). En Jerusalen Oriental hay barrios enteros construidos sin “permiso” y sometidos a una presión continua de desalojo y demolición; las ordenes judiciales están emitidas, solo la lucha popular las detiene, por ahora.

  1. Confiscación de tierras.  Hemos relatado la dinámica militar de la ocupación y expropiación de tierras.  Las guerras se complementan con leyes (del “ausente”, para los refugiados fuera de Israel, del “ausente presente”, para los que quedan dentro de las fronteras reclamadas como propias por el Estado de Israel) que se apoderan de las casas y las tierras de los palestinos.  Otro camino es el declarar a las tierras afectadas para “parques nacionales”, “territorios de tiro y adiestramiento de las fuerzas armadas” o simplemente “territorios afectados a la seguridad estatal” y con ese simple trámite, el Estado expropia y demuele las viviendas, en general para construir nuevas viviendas que den lugar a un barrio solo para Israelíes judíos, o sea Colonias, ya que el ocupante militar tiene prohibido construir nada que no sea imprescindible para su función militar (Segundo Convenio de Ginebra sobre conflictos armados)

  1. Racismo Institucionalizado. Desde el momento mismo que Israel se piensa no como un Estado nación, con población y fronteras, donde todos tengan iguales derechos sino como el “hogar de los judíos del mundo” donde cualquier judío de cualquier país que acepte radicarse en Israel es tributario de una impresionante lista de concesiones, subsidios y derechos especiales por encima de los que tienen los habitantes originarios, los Palestinos del 48, el racismo es indiscutible.  Habría que agregar que en los últimos veinte años, la disputa entre las dos fracciones de la derecha en el poder, los ultra religiosos y los sionistas, se zanjó para el lado de los ultra religiosos con un viraje del racismo al fascismo desembozado donde hay ministros que escriben en los diarios que hay que expulsar a todos los palestinos o matar a las mujeres embarazadas para que no nazcan terroristas árabes.  Ya hemos dicho de la insólita diferencia entre nacionalidad y ciudadanía, acotemos que dado que los ultrarreligiosos consideran el canto de una mujer pecaminoso, han logrado que el Parlamento disuelva un coro mixto para dar lugar a un varón solista en la entonación del himno. Como muestra basta un delirio

  1. Denegación de recursos naturales y de servicios.  En nuestra crónica sobre La Guerra del agua hablaremo sobre el modo en que Israel se apodera del agua de los palestinos, lo roba y encima luego les vende a precio vil la poca agua que les entrega.  Lo mismo hace con los otros servicios: de energía eléctrica o de aguas cloacales. La formula es siempre la misma: menos servicios y más caros para los palestinos; más servicios y subvencionados para los israelíes de las colonias y territorios ocupados.

  1. Creación de colonias. Contra todas las resoluciones de los organismos internacionales, Israel tiene una política estratégica de creación de nuevas y nuevas colonias.  Unas de vivienda y otras de producción.  Todas ilegales puesto que usurpan territorio ocupado militarmente. Para las colonias de vivienda tienen  una política de seducción de los israelíes en problemas económicos puesto que les ofrecen créditos inmobiliarios más baratos, con mayor porcentaje sobre el costo total y con muchas más facilidades que para comprar en las ciudades pre existentes.  En una colonia muy cercana a Jerusalén nos contaron que una parte de los colonos había participado en las movilizaciones de los “indignados” del 2011/2012 y que fueron “sobornados” con la concesión de todas sus demandas y la oferta de casas baratas nuevas y trabajo bien renumerado.  Muchos de los palestinos deben elegir entre la demolición de sus casas o ir a la corte israelí, pagar la demolición y los honorarios de los abogados e ingenieros. En Jerusalén Este alrededor de 400 palestinos se vieron obligados a demoler sus propios hogares entre 2000 y 2014. En este sentido los palestinos no solo pierden su casa, sino también su parcela de tierra que le es usurpada. En cuanto a las tierras robadas, la potencia ocupante usurpó deliberadamente casi 8000 dunums de tierra entre enero y junio de este año en Jerusalén, Belén, Jericó, Hebrón y Salfit, aumentando un 39% en comparación con el año 2015. Como consecuencia, este ilícito crecimiento dio lugar, según estadísticas, que “hasta el 31 de diciembre de 2015 los colonos judíos en la RO y en Jerusalén superaron los 770 mil personas, cuando en 1993 eran un poco más de 100 mil colonos”. Se podría decir que el Estado de Israel promueve una claudicación ética en su población de manera sistemática y perversa, pero eficaz;  que es resistida por una pequeña parta de la población, los otros israelíes, de los que hablaremos en nuestra última entrega

 [1] http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=61347

[2] todas las cifras y datos históricos están tomados del libro en castellano: Palestina y palestinos del Grupo de Turismo Alternativo, www.atg.ps  donde pueden consultar toda la información

[3] http://www.infobae.com/america/mundo/2016/06/09/israel-suspende-visitas-de-palestinos-por-el-ramadan/

La guerra del agua

 

Existir es resistir”
Consigna del movimiento popular
del Valle del Jordán
 
Acción  constitutiva  de Genocidio
Sometimiento intencional del grupo a
condiciones de existencia que hayan
de acarrear su destrucción física, total o parcial”
inciso c del Art II del Convenio de prevención
y castigo del delito  de Genocidio
sancionado en 1948, el mismo año que
Israel expulsó casi un millón  de palestinos de sus tierras

Dicen que Golda Meir, ex primer ministra de Israel llegó a decir que los palestinos no existen.

La frase, brutal pero representativa del pensamiento de las elites israelíes y sus socios imperialistas europeos y norteamericanos, me vino a la memoria al transitar lo que se conoce como “territorios bajo la Administración Palestina”: especialmente Jerusalén Oriental y Cisjordania,  en las que recorrí con cierto detalle los campamentos de refugiados, los barrios palestinos, los pequeños poblados del Valle del Jordan y algunas de sus ciudades más importantes: Ramalah, Belén, Jericó, Hebrón y el valle del Río Jordan.  A Gaza no pudimos ingresar.

De mi visita queda claro, que lo que genéricamente se conoce como Palestina, no es más que un conjunto de territorios y ciudades  ocupadas militarmente por Israel;  que las aísla a cada una de ellas de modo tal que no hay ninguna continuidad entre ellas dado que cada ciudad palestina está encerrada en un muro que solo se puede atravesar por algunos puntos llamados check point .

Los Check Point están controlados por el Ejercito Israelí que tiene toda la potestad de dejar pasar o no, detener a quien quiera ya que como todo es considerado territorio ocupado militarmente es la Autoridad Militar, y no la Autoridad Palestina, la que dicta la norma y los reglamentos que cambian al ritmo de la resistencia palestina bajo la ley inversa de que a menor resistencia menor rigor y al revés, a mayor resistencia palestina, mayor control, represión y muerte.

Así que, lo que un grupo de dirigentes de organismos de derechos humanos de Colombia, México, Chile, Paraguay, el País Vasco y la Argentina recorrimos y vimos en los últimos días de mayo de 2016 (periodo sin bombardeos sobre Gaza ni misiles sobre Israel, casi de “paz” para los parámetros palestinos) es el mejor rostro que el ocupante puede mostrar, aunque no deja de ser un rostro horrible, el rostro de la discriminación que llega al apartheid, el rostro del Juez Militar que condena a niñas y niños a brutales penas por tirar piedras contra un check point, un tanque o un soldado, el rostro del ladrón de agua con lo que continuaremos nuestras crónicas palestinas.

Recuerden que hablamos de un territorio milenario que ha pasado por diversos dominios, si pensamos en Jerusalén como centro histórico y político de Palestina, entre el ingreso victorioso de Saladino a la ciudad en 1187 y el inicio del mandato colonial británico iniciado en 1920, la ciudad sagrada para tres religiones, estuvo bajo el dominio de los pueblos árabes, de los turcos y del Imperio Otomano. En la resolución de la ONU de 1948 sobre la creación de dos Estados (que jamás se cumplió) a Jerusalén se le reservaba un status especial, como ciudad internacional que pueda garantizar el libre acceso de musulmanes, judíos y cristianos que tienen allí el centro de sus cultos.   En 1948 el proto ejercito de Israel ocupó lo que se conoce como Jerusalén occidental y en 1967,  el Estado de Israel, Jerusalén Oriental.

Se trazó entonces una línea divisoria (muy relativa y para nada equivalente a una frontera entre Estados Nación como puede haber entre EE.UU. y México, por ejemplo) que fue modificada casi totalmente al finalizar la guerra de 1967, cuyos resultados en general no fueron modificados ni por los acuerdos de Oslo (1994) y siguen firmes hasta hoy día.

Si las acciones militares exhiben sin maquillajes una estrategia de ocupación territorial que busca expulsar al palestino de sus casas y cultivos; en tiempos de “paz”, el eje de la estrategia expulsiva en tiempos de paz pasa por las políticas urbanísticas y del agua.

Políticas sencillas, contundentes, aparentemente “civilizadas” pero ciertamente genocidas, como veremos.

Los campamentos de refugiados fueron establecidos por las Naciones Unidas como corolario de su resolución 194/1948 que condenaba la expulsión de los palestinos de sus territorios y establecía hogares temporales para ellos en lo que entonces eran territorios Jordanos.  Nosotros estuvimos en dos, uno en Belén, llamado Aída porque se estableció alrededor del comercio de una señora palestina muy cordial y solidaria conocida justamente como Aida, donde viven unos cinco mil palestinos y el otro, conocido como Al Jalazoon, donde viven unos quince mil palestinos en condiciones de superpoblación y hacinamiento, en las afueras de Ramalah, una ciudad vecina de Jerusalén, antigua ciudad cristiana designada sede de la autoridad palestina por los acuerdos de Oslo; de lejos la ciudad con mayor libertad para los palestinos y los visitantes.

Uds. pensarán que la razón es el poco espacio para construir o ampliar lo construido; pues no, la razón es más sencilla, desde 1948 los israelíes niegan cualquier permiso urbanístico con lo cual condenan a los habitantes de esos barrios (bastante parecidos a los barrios obreros porteños, aquellos que fueron Villas Miserias y mejoraron su traza por el esfuerzo de nuestros villeros) a amontonarse y vivir como presos en sus propias casas.  O a designar amplias zonas como “parques naturales”, o territorios destinados al adiestramiento militar, o simplemente zonas de seguridad lo que habilita en todos estos casos a que los militares demuelan las casas con los bulldozers que circulan por todo el territorio de la Palestina ocupada como amenaza brutal del desalojo.

Según la Segunda Convención de Ginebra sobre los territorios ocupados, el ocupante no puede construir ninguna edificación que no sea estrictamente necesaria para la fuerza militar ocupante: barracas para los soldados, almacenes, hangares, etc.  Toda otra construcción es considerada ilegal según la normativa internacional y considerada una “colonia”.

Israel tiene una política sistemática de instalación de colonias en el territorio ocupado, incluso al interior de las ciudades que supuestamente se han reservado para los palestinos.  Nosotros mismos vimos en Hebrón como en medio de los barrios palestinos instalaron una colonia de israelíes que se auto percibe como un barrio cerrado a los palestinos.   Estas colonias urbanas están cercadas por barreras y protegidas las 24hs por tropas armadas del Ejercito que impiden la circulación y garantizan un mundo artificial de confort y consumismo para los colonos.

Y ¿cómo sabes cuál barrio es colonia y cuál es un barrio palestino?

Por el color del tanque de agua.

Los palestinos tienen tanque de agua de color negro y la mayoría de los  israelíes tienen un calentador solar de  color blanco porque la autoridad israelí controla todo el agua y establece diferencias racistas entre los israelíes judíos (el israelí se autopercibe como europeo, occidental, la “civilización democrática” que debe controlar/salvar al “salvaje autoritario palestino”,  de nuevo Civilización o Barbarie donde los israelíes son Roca y los palestinos nuestros indios) y por ello reciben agua corriente, casi sin medida, de tal modo que hasta piscinas tienen en sus barrios cerrados y los que tienen tanque de color negro no tienen agua corriente y solo les llega agua un par de veces por semana, la que tiene que almacenar y guardar por que no sabe cuando volverá a recibir agua porque en  cualquier momento (por ejemplo si hay un acto de rebeldía o un niño tira una piedra a un soldado) puede recibir menos, casi nada  o aún quedar sin agua por horas y días. Y hasta semanas.   Así de cruel y genocida es la ocupación militar israelí.

Se entendió, ¿no?    En un mismo barrio viven israelíes judíos y palestinos, unos reciben agua corriente y otros no.  Unos tienen agua en abundancia para beber, asearse y hasta trabajar.  Los otros reciben un hilito de agua y en cualquier momento, por causas que él no domina ni conoce, se queda sin agua.

Encuadra perfectamente en una práctica compatible con el Apartheid sudafricano y con el inciso C del articulo dos del Convenio de Prevención y castigo del delito de genocidio.

La estrategia genocida es clara, encerrados en lugares de los que no pueden salir sin permiso del ocupante, separados de sus cultivos por muros, privados del agua en lugares de clima desértico, los palestinos son empujados a huir hacia Jordania o Siria o hacia donde puedan, si pueden huir a algún lado.  Y si los niños, desesperados por la opresión, el racismo, las familias destrozadas por los siete mil presos políticos y los “permisos de residencia” que impiden trasladarse a los palestinos por su propia patria; digo, si un niño o una niña, toman una piedra y la echan a volar, como Mahommed en Hebrón, será reprimido, torturado, encarcelado no importa su edad que para Israel no hay límites de edad ya que los “terroristas” no tienen edad y deberán “calmarse” en una cárcel exclusiva para palestinos, que hasta a los presos israelíes trata con privilegios sobre los palestinos.

En periodos de paz, como el de estos días, la privación del agua es una estrategia clara del plan de expulsión de los palestinos de sus hogares y cultivos.

La guerra del agua se percibe más clara en el Valle del Jordán, en el mismo territorio por donde hace unos dos mil años un tal Jesucristo predicaba por  poblados que hoy están desapareciendo.

Veamos algunos números.  En 1967, antes de la invasión israelí, había unos 130 mil campesinos palestinos, hoy no llegan a cincuenta mil que consumen 25 m3 promedio mientras los colonos israelíes judíos consumen 380 m3 ! lo que explica que los palestinos trabajaban 180 mil has de tierra en  1967 y que hoy solo disponen de 40 mil y que las diferencias de productividad entre las colonias israelíes y las aldeas palestinas sea notable por la diferencia del acceso al agua y la tecnología.

El Estado Israelí ha perforado pozos a ochocientos metros de profundidad al lado de los ríos que dan agua a los palestinos, se roban el agua que llevan por cañerías a los colonos y dejan sin agua a los originarios y hasta practican la perversión de expropiar los tanques de agua que los palestinos compran para poder tomar algo de agua.

Todo eso lo vimos con nuestros propios ojos, pero no todo es desolación, también vimos la resistencia de los que organizan cooperativas y defienden la identidad cultural en medio de los soldados y los colonos, de los que buscan agua a pesar de todo y se resisten a abandonar los territorios que sus ancestros han habitado por cientos de años.

Unos apuestan a doblarlos por la sed, los otros apuestan a que la infamia no puede ser ni eterna ni impune.

Estuvimos con ellos en la aldea  Al Jiftlik, en el Valle del Jordan, en una casa que ellos mismos construyeron en 24hs con maderas y barro; la idea es que si los militares la destruyen la puedan reconstruir rápido, a bajo precio y con el trabajo de la gente del poblado.

Su función principal consiste en alentar a la gente a no irse del Valle y su lema es “Existir es resistir”. Nos contaron de los talleres en que las mujeres de la aldea aprenden a transformar lo que tienen, hasta carozos de aceituna, en objetos de arte que se puedan vender. O de la casa de barro y madera que se puede construir en un día de trabajo para que si el Ejercito Ocupante la destruye no sea tan penoso reconstruirla. En una de esas casas nos reunimos con los compañeros del movimiento para escuchar de sus luchas que resumen en ese “existir es resistir”.

Ellos nos mostraron los sitios donde los israelíes se roban el agua y nos contaron de su decisión de quedarse pese a todo. Nos llevaron montaña arriba hasta el sitio donde nace el curso de agua que alimenta la aldea. A su lado, a diez metros, los israelíes construyeron un pozo con una bomba eléctrica que perfora hasta 800 mts. de profundidad y deriva el agua a una cañería que pasar por encima de la aldea y se dirige hacia la colonia ilegal de modo tal que la aldea no tiene agua ni para tomar, no hablemos de los cultivos que han sostenido por siglos, y los colonos tienen agua hasta para bañarse en piscinas que ofenden con su sola presencia a los palestinos privados del agua.

Israel cumple uno a uno los requerimientos de la Convención de 1948 de prevención y castigo al delito de genocidio. En el Museo del Holocausto en Jerusalén se pretende establecer una línea histórica de continuidad entre la resistencia del Ghetto de Varsovia y las políticas colonialistas de Israel de estos días; nada más mentiroso.

No son las suyas políticas defensitas por temor a un nuevo holocausto por parte de los palestinos;  el robo del agua, la demolición de las casas, el encierro de siete mil patriotas palestinos, incluidos niños y mujeres, las prácticas sistemáticas de la tortura y el terror sobre toda la población no son practicas enfermas o de venganza, son parte de un plan colonial de apropiación de un territorio al que pretenden deshabitado.

Igual que Roca en la Patagonia.

Los palestinos son nuestros indios, los herederos de la resistencia antifascista de Europa y América Latina.

Son los palestinos los que ponen los muertos.

Los genocidas son ellos, los sionistas y los ultra religiosos que compiten en expandir el Estado de Israel a costa del pueblo palestino.

Así de contundente.

                           Resumen de un informe sobre el Valle del Jordán de un organismo judío de Derechos Humanos Be Tselem publicado en inglés en http://www.btselem.org/publications/summaries/dispossession-and-exploitation-israels-policy-jordan-valley-northern-dead-sea

 

Despojo y explotación: las políticas de Israel en el Valle del Jordán y el norte del Mar Muerto

La región del Valle del Jordán y el norte del Mar Muerto contiene la más grande reserva de tierra de Cisjordania. El área cubre 1.6 millones de dunams [1 dunam = 1000 mt2], que constituyen 28.8% de la superficie de Cisjordania. 65.000 palestinos y palestinas viven en 29 pueblos y aldeas, y alrededor de 15.000 más viven en docenas de pequeñas comunidades beduinas. En la zona viven también alrededor de 9.400 colonos israelíes repartidos en 37 colonias ilegales.  Israel ha establecido en esta región un régimen de explotación intensiva de los recursos como en ninguna otra área de Cisjordania, lo que demuestra su intención declarada: la anexión de facto del Valle del Jordán y el norte del Mar Muerto al Estado de Israel.

 

Tomando control de la tierra

Israel ha usado varios métodos para poner bajo control la mayor parte de la tierra en esa área, a saber:

Miles de dunams de tierra fueron arrebatadas a los refugiados palestinos y usadas para construir allí las primeras colonias, a partir de 1968 y a lo largo de los Setenta. Esto, incluso violando una orden militar.

Mediante manipulación legal, Israel ha ampliado el inventario de “tierra estatal” en la región, de manera que el 53.4% del área, cuatro veces más grande que antes de 1967, es ahora considerada tierra estatal.

Israel ha declarado 45.7% del área como “zona militar de entrenamiento” [firing zone], aunque las tierras están situadas cerca de carreteras importantes, colonias edificadas, granjas y tierras cultivadas por los colonos.

Israel ha declarado 20% de las tierras como “reservas naturales”, aunque sólo una pequeña porción fue acondicionada para tales fines y abierta a los visitantes. De hecho dos tercios de las “reservas naturales” son también zonas de entrenamiento militar.

Israel ha incautado tierras en el norte del Valle del Jordán para instalar la Barrera de Separación y ha establecido allí 64 campos minados cerca de la ruta del río Jordán. El mismo ejército ha dicho que las minas terrestres ya no son necesarias para la seguridad.

A través de todas estas vías, Israel ha tomado bajo control 77.5% de la tierra y ha prohibido a la población palestina construir o usar el resto de la tierra en la zona. 12% del área ha sido destinada a las colonias ilegales, incluyendo toda la orilla norte del Mar Muerto. Estas políticas han aislado a las comunidades palestinas de la región y fragmentado su ámbito espacial. En los últimos dos años, la autoridad militar israelí ha demolido reiteradamente instalaciones de las comunidades beduinas de la región, a pesar de que varias de ellas se establecieron antes de 1967.

 

Tomando control de los recursos de agua

Israel ha puesto bajo su control la mayor parte de las fuentes de agua de la zona y las ha asignado para uso casi exclusivo de los colonos.

28 de las 42 fuentes de agua subterránea controladas por Israel en Cisjordania están ubicadas en el Valle del Jordán. Estas fuentes proveen a Israel unos 32 millones de metros cúbicos al año, la mayor parte de los cuales son destinados a las colonias ilegales. La asignación de agua a los 9.400 colonos -incluyendo fuentes subterráneas, el río Jordán, aguas residuales tratadas y reservorios artificiales- es de 45 millones de metros cúbicos anuales. Esto ha permitido a las colonias desarrollar métodos de agricultura intensiva y explotar la tierra durante todo el año, exportando la mayor parte de la producción. El volumen de agua asignado a los 9.400 colonos es un tercio de la cantidad de agua accesible a los 2.500.000 palestinos que viven en toda Cisjordania.

El control israelí de las fuentes de agua en la región ha hecho que algunos manantiales palestinos se sequen, y ha provocado una reducción en la cantidad de agua que se puede extraer de otros manantiales y pozos. En 2008 los palestinos extrajeron 31 millones de metros cúbicos, lo que representa 44% menos de lo que extraían en la región antes del Acuerdo Interino de 1995 [conocido como “Oslo II”].

Debido a la escasez de agua, los palestinos tuvieron que abandonar ciertos tipos de cultivos agrícolas y pasar a sembrar cultivos menos rentables.

En el distrito de Jericó, la cantidad de tierra usada para la agricultura es la menor de todos los distritos de Cisjordania: 4.7%, comparada con un promedio de 25% en los otros distritos.

El control israelí de la mayor parte de la tierra también impide un reparto más equitativo de los recursos de agua para la población palestina de esa región, así como la distribución de agua a otras comunidades palestinas fuera de esa zona. El consumo de agua en las comunidades beduinas es cercana a la cantidad que Naciones Unidas ha establecido como la mínima necesaria para sobrevivir en situaciones o áreas de desastre humanitario.

 

 Restricciones a la construcción

La política de planeamiento israelí en el Valle del Jordán hace imposible a la población palestina construir y desarrollar sus comunidades. La “Administración civil” [nombre oficial de la autoridad militar] ha elaborado planes sólo para una pequeñísima porción de comunidades palestinas locales. Más aun, esos planes no son más que líneas de demarcación, que no asignan tierras para nuevas construcciones o desarrollo. Por ejemplo, el plan para Al-Jiftlik, la comunidad más grande en el Área C (área bajo completo control israelí), dejó el 40% de la superficie construida de la aldea fuera de sus límites; como resultado, las casas de muchas familias están bajo amenaza de demolición. El plan asigna a Al-Jiftlik una superficie de tierra menor que el plan trazado para la colonia israelí Maskiyyot, a pesar de que Al-Jiftlik tiene 26 veces más habitantes.

 

Tomando control de los lugares turísticos

Israel ha puesto bajo su control los lugares turísticos más importantes de la región: la orilla norte del Mar Muerto, Wadi Qelt, las cuevas del Qumran, los manantiales de la reserva de Ein Fashkha, y Qasr Alyahud (donde Juan bautizó a Jesús). Todos estos sitios son administrados por autoridades israelíes, que también controlan el acceso turístico a Jericó, canalizando el flujo de turistas hacia la entrada sur de la ciudad; como resultado, pocos visitantes pernoctan en Jericó, lo cual ha provocado grandes pérdidas a la industria turística de esa ciudad palestina.

 

Explotación de los recursos naturales

Israel permite a empresarios israelíes explotar los recursos de la región del Valle del Jordán. La firma de cosméticos Ahava, ubicada en el kibbutz Mizpe Shalem, elabora productos con barro rico en contenidos minerales extraído del norte del Mar Muerto. Una cantera israelí cercana a la colonia Kokhav Hashahar produce materiales de construcción. Israel también ha establecido en el Valle del Jordán instalaciones destinadas al tratamiento de aguas residuales y al enterramiento de residuos provenientes de Israel y de las colonias.

El Derecho Internacional prohíbe [al poder ocupante] explotar los recursos del territorio ocupado y establecer colonias en el mismo.

Una inmensa cárcel llamada Palestina

La estrategia de encarcelar como modo de dominación

Si la estrategia de expansión colonial se descubre en las acciones sistemáticas e integradas que hagan insoportable la vida de los palestinos en su territorio, como intentamos explicar en el texto sobre la guerra del agua, la estrategia de dominación tiene  uno de sus centros en el sometimiento de una alta porción de la población palestina a la prisión política en condiciones extremas (que constituyen tortura en sí misma) y por largos periodos de tiempo, de modo tal que haya siempre una proporción alta de la militancia entre rejas con el múltiple efecto imaginado: sobre el prisionero, su familia, su entorno social y la sociedad palestina toda.

Desde el comienzo de la ocupación israelí del Territorio Palestino en 1967, más de 750.000 ciudadanos palestinos han sido detenidos. Entre ellos, 15.000 mujeres y decenas de miles de niños.  Desde el año 2000 hasta este día, más de 85.000 casos de detenciones han sido registrados. Entre ellos más de 10.000 son niños (menores de 18 años) y aproximadamente 1.200 son mujeres, más de 65 ministros o miembros del Consejo Legislativo Palestino y más de 24.000 bajo detenciones administrativas[1] que pueden renovarse varias veces.  Durante los últimos cuatro años, ha comenzado a quedar claro que los niños palestinos son objetivos de detenciones. Se registraron más de 3.755 casos de detenciones a niños, de los cuales 1.266 ocurrieron durante 2014. Durante el primer trimestre del año en curso, más de 200 casos de detenciones a niños han sido registrados sin consideración a su edad o debilidad física y sin atender a sus necesidades básicas. Han sido tratados duramente, torturados, sus derechos humanitarios básicos negados, sentenciados y condenados a prisión, multados y confinados en sus hogares. Más de 95% de los niños liberados de las cárceles aseguran que han sufrido torturas y maltrato durante el interrogatorio y la detención. Estas acciones suponen una amenaza real a la niñez palestina y su futuro.

Más de 7000 presos políticos se encuentran aún en las cárceles de la ocupación israelí.  Entre ellos 478 condenados a cadena perpetua una o varias veces, 70 mujeres, 104 niños menores de 16 años, 414 niños menores de 18, 715 bajo el régimen de Detención Administrativa, tres miembros del Consejo Legislativo Palestino, 1500 enfermos de los cuales 80 están en grave estado de salud, 30 están detenidos desde antes de los Acuerdos de Oslo de 1994, 459 con sentencias de más de veinte años, 16 pasaron más de 25 años en prisión tal como Karim Younis y  Maher Younis que hace 33 años ininterrumpidos que están en la cárcel y 65 de ellos siguen en prisión a pesar de haber cumplido condenas de 20 años..  Los presos políticos palestinos están distribuidos en 22 cárceles y centros de detención israelíes, las más destacadas son Nafha, Remon, Asqalan, Beir Sabee, Hadareem, Jalbou, Shata, Ramlah, Damoun , Hasharoon, Hadarim, Naqab, Ofar y Majedo.[2]

Nuestra experiencia directa

Durante los días que estuve en Palestina, la cuestión de los presos políticos se imponía en cada encuentro.  Difícil encontrar algún dirigente social o político que no haya pasado por alguna forma de encierro y más difícil que en las entrevistas en los campos de refugiados, las barriadas de Jerusalén Oriental o los movimientos sociales de Cisjordania no surgieran referencias muy directas a los presos políticos.

El autor de estas líneas tiene alguna idea de la cuestión.  Tuvo su propia experiencia de permanencia en un centro clandestino, La Cuarta de Santa Fe, y una cárcel, Coronda; además durante algunos años, bajo la dictadura, trabajó como receptor de denuncias en la sede de la Liga de Rosario, en la mítica Ricardone 74, y en los últimos diez años ha compartido con los equipos jurídicos de la Liga la participación en decenas de juicios donde ha escuchado cientos de testimonios sobre los centros y las cárceles de la dictadura.

Lo primero que debo decir que todo fue rebasado en Palestina.  Por el número (se calcula que el 40% de los palestinos varones han pasado por la cárcel desde 1967) y por la perversión industrializada.  Los organismos defensores de los derechos humanos del pueblo palestino han identificado más de cien técnicas de tortura.

De ellas nos habló Yacoub Odeh, miembro del Consejo Directivo de Addameer (la entidad que nos invitó y organizó la gira política por Palestina) quien pasó diecisiete años en prisión por ser parte de la resistencia a la ocupación militar de 1967 y quien, por las razones ya explicadas de solo contar con “permiso de residencia” hace más de siete años que no puede salir de Jerusalén.

El testimonio de Yacoub Odeh es casi insoportable de receptar:  hasta le arrancaron el cuero cabelludo y los daños que recibió en las interminables sesiones de tortura todavía se muestran a flor de piel.  Sin embargo, ni una sombra de odio hay en su discurso donde abundan reflexiones humanistas y la convicción de que solo ganando una parte de la sociedad israelí y buena parte de la opinión publica mundial se podrá encontrar salida a la aparente encerrona del “conflicto”

En un barrio palestino de la Jerusalén Oriental visitamos la familia de Majd Barbar; él está preso desde hace quince años acusado de instigar la Segunda Intifada del 2000.  Tomamos te con su compañera y sus dos hijos, de dieciséis años el muchacho y de quince años la muchacha.  Ambos vestidos al modo occidental, estudiantes de una escuela católica que les permite estudiar a pesar de que ellos son musulmanes no practicantes. La niña no más que intentó decir algo que se emocionó tanto que salió corriendo de la habitación donde estábamos. Su madre la disculpa y explica que todavía está conmovida por un hecho extraordinario: por primera vez en quince años de encierro de su padre la han dejado darle un abrazo, tocarlo, y sacarse una foto.  Sería la segunda que tiene con su padre (a dos semanas no se la habían dado y podría ocurrir que la seguridad estatal decida que la foto es un peligro para la seguridad de Israel, así de absurdo y perverso es todo), en la primera ella tenía dos semanas y su padre quince años menos. La madre cuenta que cuando fue detenido su esposo también detuvieron su hermano y que en una ocasión, cuando ambos ya tenían meses de detención la llevaron a ella para torturarla delante de ellos, para quebrar su voluntad de resistir.  Lo cuenta con la humildad y la naturalidad de quienes han hecho del patriotismo y la dignidad una opción de vida que no admite opción. Tiene prohibido trabajar en cualquier empresa israelí, pero ha conseguido empleo en una ONG de ayuda al pueblo palestino.  Su ilusión es que finalmente su marido salga (falta muy poco para el cumplimiento de la condena, pero eso no es ninguna garantía) y se preocupa por el estudio y salud de sus hijos.  Está particularmente temerosa de que el muchacho se enrede en alguna pelea con los israelíes que actúan como matones en las calles.  Los escupen y golpean, amparados en la policía israelí.  El muchacho explica que él se cruza de calle cuando los ve pero que ellos lo provocan, lo empujan. Se adivina el conflicto: el muchacho no tiene mucha más paciencia, la madre tiene terror a que lo encarcelen antes que salga el padre.

En el campo de refugiados de Ramalah, Al Jalazoon, nos encontramos con ese drama.  Resulta que Murad Nakhla está a punto de salir luego de quince años de prisión (todos son los presos de la Intifada del 2000, la Segunda Intifada) y la visita se programó porque en estos casos, los vecinos pintan murales, tiran luces de colores y todo el barrio se prepara para la recepción.  Eso lo vimos en el Campo de Refugiados Aída de Belén.  Pero aquí la fiesta se aguó.  La noche anterior a nuestra visita el Ejercito Israelí asaltó el Campo y allanó la vivienda de Murad Nakhla para detener a su hijo de quince años Osaid.  La autoridad militar israelí no proporcionó ninguna información y se sabe que está en “interrogatorios” donde seguramente será torturado salvadamente, sin que las sesiones tengan que ser filmadas o grabadas gracias a la gracia de la Corte Suprema Israelí que desafía la comunidad internacional y permite la tortura del Ejercito aún contra los niños.

El clima es tenso, dramático. Nuestro discurso se vuelve inútil. Tonto.

En un momento muy duro en Jerusalén, cuando nosotros repetimos el discurso de la solidaridad internacional, el muchacho nos preguntó qué podíamos hacer por su padre y nosotros dijimos que podíamos hacerlo más visible. Que podíamos protestar ante la embajada de Israel.  El nos preguntó si alguna acción nuestra podría obligar a Israel a liberar a su padre o algún preso y cuando le dijimos que no entonces él dijo que no podíamos hacer nada por él.

Seguramente que un análisis fino de la cuestión nos daría la razón y la idea de la acumulación de críticas y de acciones finalmente traerá algún resultado, pero creo que el muchacho, igual que aquel otro de Hebrón que agarró una piedra cuando el soldado le prohibió cruzar la reja para acompañarme hasta la Mesquita, está al borde de la paciencia, de la rebelión, aunque no tengan ni plan ni estrategia de victoria.

En el campo Al Jalazoon nos llevan de casa en casa.  Todos tiene familiares presos o asesinados por el Ejercito.  En todas está la foto de los compañeros en un sitio de honor.  Las madres de ellos son honradas como también lo son las madres de mártires y es algo muy profundo en la cultura palestina, árabe y musulmana.  Recuerdo algunos nombres.  Alí Safí asesinado por el Ejercito.  Khaled Safi preso desde hace años.

Los israelíes pretenden darle a toda su política de encarcelamiento masivo y sin causa una pátina de legalidad. Tienen todo un menú de opciones para encarcelar por que sí a los palestinos pero en todos los casos, fingen una instancia judicial.  Claro que no se aplican los derechos humanos del derecho internacional, ni siquiera el derecho que protege las acciones de guerra o las de las personas que quedan bajo dominio  de un ocupante militar.  No por casualidad Israel se niega a adherir a la Corte Penal Internacional y cuestiona toda labor de los organismos internacionales que sistemáticamente condenan su accionar.   El autoritarismo es tan perverso y cínico que han llegado a sancionar una ley que prohíbe la huelga de hambre, casi el único recurso que le quedaba a los presos para manifestarse. En efecto,  el 30 de de julio de 2015 la Knesset israelí (el parlamento) aprobó la “Ley para prevenir daños causados por Huelga de Hambre”, que permite la alimentación forzada de los palestinos en huelga de hambre en cárceles de la ocupación Israelí quitando el último recurso de ejercer la voluntad para los presos.

Junto a la abogada de Addameer, Farah Bayadsi, tuvimos la oportunidad de presenciar un juicio en la Corte Militar de Ramalah, adjunta a la Cárcel de Ofer.

Llegar al recinto fue toda una travesía. Cruzar una vez y otra y otra vez los controles militares.  Someterse a los chequeos, presentar una y otra vez los documentos para finalmente esperar en un patio alambrado el turno para entrar al momento de la apelación final.  El joven palestino llevaba un año en prisión, sus padres vinieron de Hebrón y estaban sentados solos en una pequeña sala.  La acusación era que había tirado una piedra contra un soldado israelí y eso constituye según el ocupante militar el delito de agresión a la autoridad y el fiscal pidió dos años y una multa de cuatro mil new   sheckel (la moneda israelí, aproximadamente unos mil dólares, una suma importante para la economía palestina) que de no pagarse aumentaba la pena.

La mayoría de los juicios se tramitan como los “juicios abreviados” de Argentina. La autoridad militar impone la situación de que si no se acepta la culpa del delito por el cual es acusado, la espera del juicio será mucho más que la posible condena.  De este modo, toda la discusión es sobre el monto de la pena y no sobre la inocencia o culpa del acusado.  La mayoría de los casos se constituyen con el testimonio del soldado o de los Servicios de Inteligencia como única prueba, suficiente para el “orden jurídico militar” que por supuesto presupone la credibilidad de la palabra militar y la falsedad del testimonio del acusado palestino.  El nivel de absoluciones es mínima y la pena por tirar una piedra oscila entre los dos a los cinco años.

Cinco años por tirar una piedra y pueden ser condenados hasta los niños.

La ley dice que solo pueden ser condenados a los 16 años, pero no prohíbe apresarlos antes y esperar que cumplan los años necesarios en prisión.

De todo esto hablamos mucho con el encargado de la autoridad palestina para los asuntos de los presos políticos, un cargo insólito para un funcionario de gobierno, pero Issa Qaraqa no se amilana y enumera las acciones que su oficina realiza: desde acciones de esclarecimiento de los derechos que le corresponden a los presos políticos hasta el sostenimiento de un equipo de abogados que intenta, en las condiciones más adversas por que la Justicia Israelí permite el uso de prueba secreta o que los compañeros lleguen al juicio oral sin haber visto al abogado, quien a su vez conoce la acusación en el momento mismo de la audiencia oral lo que convierte la labor jurídica en un burdo remedo del “debido proceso” y demás condiciones que hacen a un Estado de Derecho, que a todas luces Israel no respeta ni por asomo.

Quisiera terminar esta crónica con la opinión de una periodista israelí, Amira Hass,  publicada en abril de 2013, ante una seguidilla de detenciones de palestinos acusados de tirar piedras. . El artículo se titula: La sintaxis interna de las piedras palestinas y afirma:   “Lanzar piedras es el derecho y el deber de toda persona sometida a la dominación extranjera. Lanzar piedras es una acción tanto como una metáfora de la resistencia. Perseguir a los que arrojan piedras, incluyendo a los de 8 años de edad, es parte inseparable -aunque no siempre explícita- de los requisitos laborales del gobernante extranjero; no menos que disparar, torturar, robar tierras, restringir la libertad de movimiento y asegurar la distribución desigual del agua.  La violencia de los soldados de 19 años de edad, de sus comandantes de 45, y de los burócratas, juristas y abogados, es dictada por la realidad. Su trabajo consiste en proteger los frutos de la violencia intrínseca en la ocupación extranjera: recursos, lucro,  poder y privilegios. (…) A menudo el lanzar piedras es producto del aburrimiento, el exceso de hormonas, la emulación, la jactancia y la competencia. Pero en la sintaxis interna de la relación entre el ocupante y el ocupado, el lanzamiento de piedras es el adjetivo que acompaña al sujeto: “Ya hemos tenido suficiente de ustedes, ocupantes”.

Otro israelí, Guideon Levy,  comentó el texto diciendo  que el comentario de Hass fue publicado pocos días después que los judíos leyeran la Hagadá [lectura de Pascua], que relata su historia de liberación, “una lucha que incluyó calamidades mucho más terribles que las piedras lanzadas contra los que les negaban la libertad. Generaciones de judíos leen este texto con temor y asombro, y se lo narran a sus hijos. Pero no están dispuestos a aplicar la misma regla básica (…) según la cual la resistencia, incluyendo la resistencia violenta, es el derecho y el deber de toda nación oprimida”; porque “En la experiencia israelí está profundamente arraigada la idea de que lo que está permitido al pueblo judío está prohibido a los demás.” Levy afirma una verdad de Perogrullo, pero a menudo soslayada por los defensores de Israel: “La única manera de acabar con [la violencia] es poner fin a la ocupación.”[3]

En una entrevista con Ahmad Attoun, ex preso político y parlamentario por Hamas de Jerusalén Oriental, hoy expulsado de su vivienda y radicado en Ramalah, dijo algo parecido: “la etapa actual del movimiento de liberación nacional palestino es terminar con la ocupación militar, así se podría discutir democrática y con total libertad el modo de organizar el estado palestino y el tipo de sociedad que los palestinos quieren para sí”.

Es que lo primero es lo primero y no tengo ninguna duda que en Palestina, lo primero es terminar con la ocupación militar, causante de todas las injusticias y desigualdades, de la prisión política y de las políticas de apartheid que no solo denigran y humillan al pueblo palestino que la sufre, también denigran y degradan a la parte del pueblo de Israel que las consiente y aprueba.  Hay otros israelíes que resisten la ocupación y la fascistización de Israel pero su valiente lucha amerita otra crónica palestina: la de los que construyen la paz a pesar de todo.

Banderas rojas y palestinas en las calles de Tel Aviv

Los otros israelíes

Mi impresión general es que, para la

mayoría de los israelíes, su país resulta invisible.

Estar en él implica una cierta ceguera

o incapacidad de ver qué es

y qué ha ocurrido y lo que resulta

más extraordinario, una falta de disposición

para comprender qué ha significado para otros

en el mundo y especialmente en Oriente Medio.”

Edward Said. Nuevas Crónicas Palestinas.

Pág. 148. Editorial Mondadori. 2002.

En 1967, cuando el ejercito israelí completó la ocupación casi total de la Palestina histórica, incluyendo toda Jerusalén, la franja de Gaza y casi toda Cisjordania, yo tenía quince años, me acababa de afiliar a la Federación Juvenil Comunista y combinaba mi militancia clandestina en el movimiento estudiantil secundario con la participación en una institución judeo progresista en la ciudad de Santa Fe, capital de la provincia del mismo nombre. Recuerdo, como si fuera hoy mismo, la realización de una gran asamblea de los asociados y el publico en general, ante el desarrollo de la guerra.

También recuerdo mi asombro ante los pocos que asumimos la causa palestina contra la barbarie sionista y el accionar genocida del Ejercito del Estado de Israel. Educado por mis padres en el amor a la verdad y la paz, la justicia y el progreso social, nunca tuve dudas sobre de qué lado del “conflicto” estaba la verdad y la razón.

Poco tiempo después, el auge de las luchas populares me inclinó a concentrar mis inquietudes sociales en las luchas generales y fui perdiendo contacto con aquella institución, a la que tanto debo en cuanto a la formación ética y humanista, como con aquellos debates. Luego como en una vorágine vino la primavera camporista, el regreso de Perón, la triple A y el terrorismo de estado me ubicaron en el campo de los agredidos y ya nada volvió a ser lo que pudo haber sido.

De mi larga experiencia en la lucha contra la impunidad aprendí que no hay violación a los derechos humanos, y mucho menos si son actos sistemáticos y de extrema gravedad, que no tengan un discurso de justificación y una parte de la población que asienta o acompañe tales actos terroristas de Estado.

En sus Nuevas Crónicas Palestinas dice Edward Said que es en ese terreno de la lucha cultural que el sionismo ha establecido una clara ventaja sobre el movimiento de liberación nacional palestino; por las debilidades ideológicas del movimiento palestino pero también por el eficaz modo en que el sionismo logró resignificar la historia del pueblo judío, del nazismo y el genocidio de los pueblos durante la Segunda Guerra Mundial y aún toda la historia del “conflicto” con los palestinos, al que nunca se lo llama con su nombre: ocupación militar del territorio y sometimiento a condiciones sub humanas de vida para su población.

Se dice que supieron aprovechar de manera inteligente el sentimiento de culpa de las “democracias occidentales” que, desde la traición a la Republica Española hasta la ilusión de que la Alemania Nazi destruiría la odiada Unión Soviética, permitieron la persecución a los judíos, los ghettos y los campos de exterminio, en fin, el genocidio de los judíos que el sionismo, para separar de los otros genocidios y construir el camino “exclusivo” del pueblo judío, llama holocausto o shoa, en una maniobra semántica que no tiene nada de ingenua.

Luego de estar en Palestina, cruzar el check point y penetrar al Jerusalén Occidental o viajar a Tel Aviv tiene la ventaja de sentir como viven del otro lado, como comienzan a hacerse invisibles los niños palestinos de las aldeas y cómo se borran los muros y los fusiles automáticos de los omnipresentes soldados y soldadas. Siempre es útil mirar la realidad de los dos lados.

Y también resultó sumamente útil conversar con las compañeras y compañeros de B ´Tselem, de Médicos para la Paz, del Partido Comunista y del Meretz, fuerzas políticas con representación parlamentaria con una particularidad: todos los que conversaron con nosotros habían vivido en la Argentina (algunos salieron del país escapando del terrorismo de Estado, otros de las sucesivas crisis del capitalismo argentino). Para Efraim Davidi, docente de la Universidad de Tel Aviv y dirigente comunista, en Israel se verifica un proceso de fascistización de las elites (tanto la ultra religiosa como la “liberal” en el plano religioso y la vida cotidiana, aunque tan feroz en el odio a los palestinos como la otra) que va moviendo la sociedad israelí hacia la derecha. De algún modo uno mismo puede verificar ese corrimiento releyendo los textos y debates de los 90, sobre todo luego de los acuerdos de Oslo, en los que se puede seguir la batalla perdida por los sectores moderados del sionismo ante la ultraderecha de todo pelaje. Ese corrimiento a la derecha le ha quitado aire a la centro izquierda y, paradójicamente o no tanto, ha abierto el espacio para la izquierda consecuente y radical: los comunistas y los partidos que se proponen representar a los israelíes no judíos también llamados los “palestinos del 48” porque son los descendientes de aquellos palestinos que quedaron encerrados en el territorio que Israel proclamó como propio y que sin portar la nacionalidad judía, conservan la ciudadanía israelí como ya hemos explicado en otra crónica. Comunistas y partidos palestinos constituyen la lista unificada que llega a trece diputados, y a su vez acuerdan con el Meretz que tiene otros cinco diputados. La Lista Unificada es el tercero en importancia de los bloques legislativos de los que funcionan en la Knesett (el parlamento israelí tiene 120 diputados), con derecho a interpelar ministros, siendo la oposición real en las instituciones de Israel, con todo lo que eso puede tener de valioso y de limitado, como cualquiera imaginará.

Existe también, y no necesariamente vinculado estrechamente a las izquierdas, un movimiento de derechos humanos que actúa como vocero de las víctimas de la ocupación militar. Muchas de estas instituciones, igual que las palestinas con las que muchas veces coordinan y articulan, nacieron luego la Segunda Intifada del año 2000. La compañera de B ´Tselem (en su pagina web http://www.btselem.org/ publican constantemente denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos en territorio ocupado por Israel) nos contó brevemente su historia plural y un riguroso método de recolección de denuncias que incluye la capacitación y financiamiento de una red de militantes palestinos en el territorio ocupado que recogen las denuncias que luego son confirmadas, contextualizadas y sistematizadas por un importante colectivo de expertos en derechos 7humanos que trabajan en Jerusalén. Igual que los organismos de derechos humanos bajo la dictadura, sufren robos de computadoras, sabotajes y provocaciones. También persecuciones judiciales que los ha llevado a anunciar que no realizarán más denuncias contra el Ejercito porque este las usa para, investigaciones fraguadas y fraudulentas mediante, pretender que cumple parámetros de respeto a los derechos humanos. A otra organización, “Rompiendo el silencio”, de ex militares por la paz, los jueces presionan para que rompan el pacto de confidencialidad con los denunciantes y así aplastar hasta la más mínima denuncia.

La colaboración de B ´Teselem con Addameer y otros organismos palestinos de derechos humanos es fenomenal: sus denuncias constituyen un apoyo sólido a la labor de las y los compañeros palestinos. El rigor de la recolección de las denuncias y el profesionalismo con que la analizan y procesan le han dado a la organización israelí una gran credibilidad nacional y el odio de los ultras que no pueden descalificarlos como antisemitas o “terroristas” aunque si los tratan como traidores y agentes de gobierno extranjero (hay una propuesta de que deban llevar una identificación que diga que son financiados por ONG extranjeras, cualquier semejanza con el brazalete con la estrella de David que imponía Hitler no es pura casualidad).

Con casi todos ellos estuvimos el sábado 30 de mayo poco antes de compartir un acto en la calle, en pleno centro de Tel Aviv, donde una tres mil personas, con banderas rojas, palestinas y de otros colores, marchó en repudio de la designación como Ministro de Defensa del nazi Avigdor Lieberman quien en sus discursos electorales aboga directamente por “cortar la cabeza de los árabes con un hacha” (para los estadistas israelíes no existen los palestinos, son “árabes”, el principio de negar hasta la existencia del enemigo se cumple a rajatabla).

Detengamosno un minuto en el Ministro para ilustrar de que hablamos cuando hablamos de fascistización de Israel. Avigdor Lieberman habita en Nokdim, una colonia israelí (colonia es toda construcción no militar en territorio ocupado y por ello ilegal sin más) ubicado en Cisjordania. Habla de bombardear Irán, como también Beirut. Propulsor del llamado Plan Transfer que consiste en trasladar a Jordania u otros países árabes a todo habitantes árabes que vivan en Israel y los territorios ocupados. Un Lieberman con opiniones tales como “Sería mejor ahogar a los palestinos en el Mar Muerto, si fuera posible, puesto que es el punto más bajo del mundo”. Ideas y prácticas similares a las expresadas por los partidarios del nacionalsocialismo hitleriano, que implementó una política de exterminio del pueblo judío, tal como el sionismo lo  concreta con el pueblo palestino. Una paradoja cruel que asimila el nacional/socialismo con el nacional/sionismo.

Y en esa sociedad, en ese clima social de claudicación ética de masas un grupo de jóvenes, muchos jóvenes, mujeres y hombres de todas las edades, levanta su bandera roja, hace flamear la insignia palestina y avanza cantando en hebreo la Internacional, dando gritos contra la ocupación militar y el racismo.

Se dirá que es lo mínimo que pueden hacer por su humanidad. Y es cierto.

Pero se acordará que hay que tener una valentía ética y una dignidad envidiable para atreverse a tanto en un espacio tan intolerante y agresivo.

Con esas banderas rojas y palestinas flameando al viento de Tel Aviv prefiero cerrar estas crónicas palestinas. Porque no hay salida de la tragedia palestina si una parte de la sociedad israelí no despierta del sueño imperial que hoy la droga y embrutece.

Como mi marcha no es muy firme, en el acto busqué una silla a un costado y me senté. Frente a mi se fue poblando de banderas y banderas hasta hacerme confundir. Ya no estaba en el centro de la ciudad más moderna y poderosa de Israel. Volvía a aquellos actos de homenaje a los combatientes del ghetto de Varsovia en la Santa Fe de los 60 del siglo pasado. Cuando la idea del origen judío se vinculaba a los viejos obreros que contribuyeron a fundar el movimiento obrero y socialista de la Argentina. Y el ejemplo de mi papá, antiguo obrero maderero, autodidacta y convencido comunista que una y otra vez fracasó como comerciante porque su ética estaba por encima de todo enriquecimiento.

De esos judíos me siento heredero, porque son de la misma estirpe que los niños palestinos que disparan piedras contra el ocupante. Sueño con que pronto, otros niños, judíos, se le unan en el sueño eterno de ser libres, porque no hay pueblo libre si esclaviza a otro y también el pueblo judío será reivindicado si se finaliza la ocupación militar y se camina hacia el reconocimiento pleno y efectivo de todos los derechos para todos los palestinos. Para los que quedaron dentro de Israel, para los que habitan en Cisjordania, Jerusalén y la Franja de Gaza. Para los que están desparramados por casi todo Medio Oriente. Para todos los que guardaron la llave de la casa de la que los expulsaron, para todos los que con Mahmud Darwish contestan así sobre la identidad palestina

Escribe
que soy árabe;
que robaste las viñas de mi abuelo
y una tierra que araba,
yo, con todos mis hijos.

Que sólo nos dejaste
estas rocas…

¿No va a quitármelas tu gobierno también,
como se dice?

Escribe, pues…

Escribe
en el comienzo de la primera página
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Más, que si tengo hambre,
devoraré la carne de quien a mí me robe

SOBRAS DE HOY

Por Lucho Broz—-

I

Durante este mes de julio otra ola de artesanía terrorista dejó un tendal de víctimas civiles en Europa. Sólo días separaron a los atentados de Niza y Alemania. Daesh se atribuyó ambas acciones. Dijo al mundo que eran soldados suyos los que habían llevado el terror a occidente. En los dos casos, un solo hombre atacó a transeúntes anónimos y se cargó decenas de vidas antes de ser inevitablemente abatido. Como respuesta a los hechos de Niza, el premier francés anunció más bombas en Siria. Todos los días, en aquellos territorios del Oriente cercano, caen del cielo explosivos por toneladas y miles de civiles son muertos. Una masacre con pericia profesional, de escalas que superan por muchísimo la artesanalidad desesperada de Daesh y sus asesinatos absurdos en Europa.

Daesh es una burguesía petrolera que se trasviste con atuendos del Islam medieval, se proclama continuadora de un imperio extinto hace siglos, toma posesión de los pozos de oro negro, apropia circuitos comerciales estratégicos y da rienda suelta a sus negocios tradicionales en un territorio arrebatado a la jurisdicción siria e iraquí, libre de controles, trabas y gravámenes. Ese escenario de lucrativa ilegalidad lo sostiene con la fuerza de sus milicias privadas. Los soldados de Alá andan en Toyota 4X4, portan armamento y tecnología cero kilómetro y el Califa tiene Twitter. Liturgia arcaica para legitimar un capitalismo terrorista de lo más moderno. Claro está que la explotación del sentimiento antioccidental despertado por los crímenes permanentes de Europa y Estados Unidos en aquellas tierras, puede convertir la ficción religiosa en último refugio para sectores de una población azotada por las bombas y la miseria. Suplantar la agónica muerte de hambre por una muerte en combate sirviendo en las milicias de Dios, para luego acceder a un paraíso de goce eterno en el más allá, se vuelve una opción atractiva. Daesh recluta con dinero y con el Corán. Una masa trabajadora de la que se ha decidido prescindir acaba enrolada o huyendo de él y de las intervenciones militares de los aliados atlántico-mediterráneos, vagando por el desierto para migrar a Europa, el lugar donde despegan los bombarderos de los que buscan salvarse. La religión la educa para morir en las guerras sin fin de Oriente o en las fronteras militarizadas de Occidente. El Capital mundial se libra así de una porción de la clase obrera sobrante. El excedente en circulación no cuenta con darle de comer en sus países de origen y la guerra sagrada le ofrece una muerte de prestigio. Una forma de continuar la vida en celestiales parajes que ya no olerán a pólvora, ni sangre, no sabrán de sed, ni de hambre. Y otra porción de la gente que está de más en el sistema sirve a las tropas que asaltan Oriente, ya que los marines de hoy son de todo, excepto norteamericanos. Por cada oficial autóctono en el presunto ejército de Estados Unidos hay decenas de inmigrantes, hombres de todas las latitudes del mundo, a quienes el capitalismo contemporáneo no reserva ni el más marginal de los empleos. Los reclutan contratistas militares privados para formar una tropa terciarizada que compone el grueso del ejército yanki operativo en el exterior. La opción de estos residuos sociales devenidos mercenarios es cobrar un sueldo hasta encontrar la muerte en la guerra. El trabajo de los que sobran.

La multipolaridad no existe, por mucho que les duela a quienes buscan consuelo en la cosmética internacional de Rusia (cuyo gobierno, hay que recordar, aún integran los desmanteladotes de la Unión Soviética). Vivimos una no polaridad donde el capitalismo hace rato que es una unidad mundial y los Estados Nacionales son la forma en que se realizan las tareas específicas que la red multinacional asigna. El imperialismo de nuestro tiempo es el Capital sin nacionalidad. La nacionalidad de cada patria en el mundo fue configurada con arreglo a una etapa de desarrollo económico hoy superada, y es cada vez más una reliquia emotiva conservada en el lamento de nuestros martínfierristas 2.0. Esto no significa que en los entretelones del universo se reúna un gabinete de genios malignos, dominadores el mundo, pero sí una interdependencia, un matrimonio entre los nodos de concentración de guita internacional, mutuamente complementarios, por mucho amor/odio que se dispensen, y esas liñitas punteadas en los amarillentos mapas de museo, que alguna vez conocimos como fronteras nacionales, subliman de sólido a gaseoso.

No hay China sin Estados Unidos. Viceversa.

II

En Argentina, el saturante balbuceo presidencial sobre las inversiones que la Patria debe esperar vestida para la ocasión, lo cual implica miles de despidos, tarifas intergalácticas, sablazo al gasto social, paritarias vergonzantes que no corren ni de lejos a la inflación, es falopa de la mala. Pantalla poco presentable para transferir riqueza, es decir saquear el bolsillo de la inmensa mayoría de la población y repartir entre socios y amigos. Para muestra, el amigo Aranguren, ministro de Energía y Minería explicó que las empresas productoras empezaron a cobrar más caro el gas. Ordenó el tarifazo porque debe pagarse lo que vale. La boleta nos vino monstruosa. La producción de gas depende de las petroleras. Una las principales es Shell. Uno de los accionistas de Shell es Aranguren. Y todos nosotros le pagamos el aumento del valor de sus acciones al ministro tarifazo.

Argentina no necesita ni espera inversiones. No produce nada serio, nada que mida en el mercado mundial, que no salga de la agroindustria. Y allí hace mucho rato que el Capital internacional ya invierte y desarrolla a escala absolutamente moderna la producción. Por supuesto que eso no le pertenece a la Patria, es propiedad privada trasnacionalizada, un tentáculo del pulpo planetario. Si el empleo que genera no es suficiente para la plebe autóctona, ya no es problema del Capital, por eso, a pesar de que podamos tener trabajo, nosotros somos clase obrera tan sobrante como la que se extermina en los países de Oriente, aunque los países de Oriente no te suenen ni de nombre. La producción de mercancías que no sean necesarias en la circulación por la red del mercado externo es obsoleta para el mundo, y quienes las producen también lo son. Los que trabajamos de eso que no tiene nada que ver con la soja y sus derivados, sus servicios, la red bancario-financiera y alguna que otra sede local de firmas mulnacionales for export, somos una fuerza de la que puede prescindirse. Por ello recibimos remuneraciones que no alcanzan para nuestra propia reproducción. Nuestro único papel en este teatro de operaciones suprafronterizo es vagar en el desierto de una existencia miserable, inquilina, negreada, entretenida con bijouterie, que sólo sirve para tirar hacia abajo el costo de los salarios. Somos el ejemplo de lo mal que se puede cobrar para que se disciplinen y se sometan los laburantes vinculados a la extranjerizada producción de exportación primaria. Nuestros vergonzosos acuerdos paritarios inspiran a esos trabajadores a comérsela doblada porque todavía tienen un sueldo algo mejor. Si rompen mucho las pelotas pueden venir a hacernos compañía en esta inexistencia y dormir bajo los puentes de las autopistas internacionales por donde circula la posta del mundo.

El modelo de masiva clase obrera sobrante existe, por lo menos, desde la llegada de la dictadura neoliberal, con o sin kirchnerismo, no perdió vigencia jamás. No es una originalidad argentina. No voy a insistir en esto.

Ante dicha situación hay dos opciones. Si no tenés muchos recursos, vos podés estudiar en una universidad pública, centros educativos que le ahorran al Capital privado pagar los costos de formación de sus futuros empleados calificados, graduarte, salir a golpear puertas de los cuarteles de las multinacionales, suplicarles ser su empleado, superar tests laborales nazis que te hacen ordenar cuadraditos de papel glacé, primero el color que te guste más y los siguientes en orden decreciente, para evaluar tu psiquis (el rojo y el negro dejalos siempre para el final, al principio mandá el verde clarito, el amarillo y todo los colores identitarios del neoliberalismo), quedar contratado y dedicar toda tu vida, tu cuerpo y tu intelecto al proyecto económico de gente multimillonaria que nunca vas a conocer. Esta es la forma de migración a un primer mundo que ya no se localiza en un país determinado sino dentro de ciertas empresas. La otra opción es enrolarte en el Daesh de tu barrio, o sea, laburar en algún comercio, en una pyme o en una hamburguesería de firma trasnacional pero distribuída en franquicias negreras locales.

III

Porque había una idea de que los subsidios eran para los morochos, para la gente pobre, para los villeros, para los negros, para los cabezas como decían antes despectivamente. Y no, los subsidios eran para toda la economía, eran para las pequeñas y medianas industrias y también para las grandes”, acaba de decir la Jefa, mientras retacea su jefatura a los desorientados que todavía la esperan. Imposible mayor claridad, todo lo que yo agregue va a ser redundante, pero allá voy. Los subsidios del gobierno kirchnerista no eran para los villeros, eran para los empresarios.

Por otra parte, hace algunos días, circulaba a través de las redes el quejido de cierto pasquín reaccionario. En él se mencionaban las virtudes y desconciertos de un héroe mitológico al que llamaba Capitalismo, enfrentado en una batalla por la civilización, el orden y el progreso, con el cíclope alcohólico y antropófago que el mundo conoció como Populismo. Capitalismo versus populismo es la contienda que la derecha más trasnochada y cavernícola se desvive por instalar, a fin de que todo quede dentro de los márgenes deseados. Un enfrentamiento a muerte entre dos variables del mismo sistema con el objetivo de enrolar los humores sociales en falsos antagonismos y, así triunfe uno u otro bando, el sistema resulte siempre victorioso.

Por ejemplo, en las mencionadas líneas propagandísticas tradicionales se mencionaba el caso del IAPI para graficar todo el mal que el populismo es capaz de engendrar. Este organismo público llegó a pagar por el trigo que le compraba a los oligarcas sólo un 33% del valor al que luego lo vendía en el mercado externo. Lo que no dice la reacción es que cuando los precios primarios se desmoronaron en el exterior, aún durante el peronismo clásico, el IAPI pagó a los capitalistas del agro un precio mayor al valor internacional. Básicamente, el Estado subsidió entonces a la oligarquía.

Esta es la oferta nacanpop, viable sólo cuando las commodities cotizan mucho. El fisco públicio depende de lo único que se produce en el país para competir seriamente en el mercado externo, es decir que recibe una porción del Capital mundial. Si la soja y su familia vuelan en valor, el Estado retiene un porcentaje y fragmenta esa porción de torta en migas que no reparte entre la población que al Capital no le intresa alimentar, sino entre pequeños capitales incompetentes, incapaces de ingresar al circuito internacional con algo de peso. Así florecen las PYMES y no tan PYMES que serán el refugio de los trabajadores sobrantes en el esquema transnacional. Estos Daesh locales, capitalistas minúsculos que no tienen razón de ser en el capitalismo actual, descargan su falta de competitividad negreando el doble a sus empleados, y pagan a través de la sobreexplotación humana su entrada en un sistema que los excita, pero que los rechaza. A fuerza de acaparar subsidios y largar salarios infrahumanos, reducen los costos de producción y pueden vender barato para subsistir como clase.

La idea es generar masivamente empleo que, aunque indigno, permita a los sobrantes poseer una mínima capacidad de consumo y puedan comprar lo que ellos mismos producen en esos antros de explotación parasitaria.

Un círculo vicioso interno que se desmorona cuando se contraen los humores del mercado exterior y se corta el chorro de recursos redistribuibles.

Por supuesto que en tiempos de contracción internacional, la prioridad continúa siendo la ganancia de las multinacionales y, a fin de sostener los dividendos que estas reclaman, la clase obrera sobrante, eterna variable del ajuste, recibe de lleno el sablazo económico.

El Estado abandona la financiación del Capital fragmentario, pequeño, y las industrias no competitivas se ahogan. Mas en su agonía despiden, recortan salario, aumentan sustancialmente la precarización, se retorna al orden de cosas anterior al proceso redistributivo. Todos los sectores se vuelven feroces contra los sobrantes que, en cualquiera de los casos, salen perdiendo. Porque ese es nuestro lugar en este juego, perder.

Así puestas las cosas no tienen solución. Según dispongan las fuerzas del Capital privado internacional, nos tocará liberalización y desempleo o nacanpopismo y precarización. Esa es la falsa antinomia tras la cual se eclipsa la superación posible. Si lo actual es un infierno, lo anterior fue el paraíso, dirán los emocionalistas. Y, como vimos, fue el auge nacanpopista lo que permitió la recomposición de la gobernabilidad y las plenas atribuciones estatales para financiar, según palabras de la Jefa, no a los villeros sino a los empresarios, chicos, medianos y grandes, a la espera de que esos financiados prohombres de bien abran un lugar en su corazón, y un puesto de trabajo en sus empresas, para albergar a la negrada.

Empresarios como los que hoy gobiernan.

La contradicción principal de todo lo expuesto es que el capitalismo internacional reproduce un costosísimo e innecesario sujeto: la burguesía. La salida es la eliminación de ese sujeto parasitario mediante la centralización absoluta del Capital bajo gestión estatal. De ser así, hablaríamos de un proceso reformista profundo donde el Estado podrá contar, ya no con variables porcentajes de retenciones a las ganancias extraordinarias, sino con el total de la riqueza que el sector internacionalmente competitivo genera. Pasaría a organizar la producción y a usufructuar plenamente su inserción en el mercado, con los recursos necesarios para desarrollar al máximo posible las fuerzas productivas, cosa que el Capital privado no puede hacer porque requiere desviar ingentes sumas a su obsoleta reproducción social. Claro que cortar y apropiarse de un tentáculo del pulpo planetario despertaría la reacción retardataria de quienes necesitan fugar riqueza al agujero negro de las ganancias privadas. No hay que aguardar la llegada de inversiones, caídas como frutos maduros del bosque. El Capital ya está aquí, hay que tomarlo. El empleo digno, productivo y con salario acorde a las condiciones normales de reproducción de la clase trabajadora, depende de eso.

En 2011 sólo la mitad de las exportaciones argentinas representaron 37.883 millones de dólares, apropiados por 25 empresas multinacionales. Una suma equivalente a tres veces el pago que recibieron los fondos buitre fue a parar a manos del Capital mundial, durante el transcurso de apenas un año, cuando todavía faltaba bastante para la gestión PRO. Así, no es de extrañar la alineación colaboracionista del PJ ante el pacto con la rapiña usuraria en el Congreso. Luego, la quita de retenciones ejecutada por el gobierno macrista profundizó esta tendencia.

Aquí puede situarse la base de la discusión. De tanto evitar lo obvio, acabamos olvidando lo necesario. Un proyecto al cual consagrar la lucha debe incluir la apropiación social de estas riquezas. Quien decida prescindir de ellas y entregarlas a magnates sin rostro ni nacionalidad, no quiere gobernar. Camino de décadas que cuanto más largo, tanto mayor es la urgencia de emprenderlo. O bien podemos esperar que las luces de jefaturas infalibles inunden la caverna y nos guíen a dar la vida por Alá.

Sobras de hoy, más de lo mismo en un mundo peor.

HAMLET LIMA QUINTANA: EL POETA, EL SOÑADOR, EL COMUNISTA

Por Pablo Stasiuk—-

Lima Quintana supo estar a la altura del condicionamiento de su nombre. Fue poeta, fue bohemio, fue soñador, fue duende, fue noctámbulo, comunista, mago, seductor, amigo, quijote. Fue un Hamlet hecho y derecho. O izquierdo, para ser justos”.

Así lo describe Juan Carlos Muñiz en la presentación del libro Crónica de un Semejante, de Enrique Llopis, sobre la vida del poeta.

Hamlet Lima Quintana fue, y es, a mi entender (junto al Barba Castilla) uno de los poetas más musicales de nuestra cultura popular. No solo por la cantidad de poemas que fueron convertidos en canciones, sino por la musicalidad de su texto. Cuando uno lee a Hamlet hay una música rondando en el aire, una música que genera su poesía. En cada uno generará distintas melodías, pero es indiscutible que Hamlet la Poesía y la Música van atados por un hilo invisible, ese hilo que genera el poeta verso a verso y que lo ha convertido en uno de los referentes cuando uno busca y escarba en los cimientos de nuestra cultura popular.

Éste hombre-poeta fue a nacer en Morón, allá por septiembre de 1923, pero siempre que pudo dijo que a pesar de haber nacido allì, él se consideraba oriundo de Saladillo, Provincia de Buenos Aires, ya que gran parte de su infancia y adolescencia habían pasado en esa ciudad bonaerense.

Hay gente que con solo decir una palabra
Enciende la ilusión  y los rosales;
Que con solo sonreír entre  los ojos
Nos  invita a viajar por otras zonas,
Nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente que con solo dar la mano
Rompe la soledad, pone la mesa,
Sirve el puchero, coloca las guirnaldas,
Que con solo empuñar una guitarra
Hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
Llega a todos los límites del alma,
Alimenta una flor, inventa sueños,
Hace cantar el vino en las tinajas
Y se queda después,  como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
Desterrando una muerte solitaria
Pues sabe que a la vuelta de la esquina
Hay gente que es así, tan necesaria.

Así como Tejada Gómez era descendiente de Huarpes, Hamlet era descendencia de la Tribu de Coliqueo por parte de madre. Viéndolo a la distancia, quizá fue esa ascendencia india la que les transmitió a éstos poetas su original mirada sobre las cosas simples, la tierra, la gente de trabajo, la música, el interés de apegarse a los más pobres y desprotegidos.

Los movimientos culturales responden siempre a los ciclos sociales de una sociedad, no crecen porque sí como una flor en el desierto. Estos movimientos de creación son siempre producto de lo que una sociedad está determinando y ordenando, lo que pasa es que a veces el creador se hace el distraído y mira para otro lado. Nosotros, en cambio, fuimos una generación que hizo de la canción social un objeto hasta de ternura dentro del combate” sentenciaba el poeta.

Y no le erraba Hamlet en su sentencia. Esa generación de poetas y músicos que se iniciaron allá por la década del ’60, representaron un movimiento que llenó de contenido la poesía y la música…en tal magnitud, que aún hoy son referente firme para las nuevas generaciones de cantautores interesados en transmitir, a través de su obra, el sentimiento de su pueblo. No necesariamente con poesía panfletaria. La poesía puede ser revolucionaria desde su sencillez, y éstos monstruos sagrados lo demostraron literalmente con su obra. En una de sus más hermosas poesías cuenta, con la sencillez y la maestría de su alma en la palabra, sobre su padre y la melancolía:

A veces me gustaba sentarme con mi padre
ante una breve mesa dispuesta entre las plantas.
Con toda lentitud, mientras hablaba,
él cortaba el pan en pequeñas porciones
con sus manos acostumbradas a acariciar la vida,
después vertía el vino blanco en vasos verdes
y entre tranquilos sorbos
decía que hermoso el mediodía.
No sé por qué en una mañana de esas
se fue a cortar el pan a la melancolía
y a beberse el vino entre el rocío.
A veces, todavía, me gusta sentarme con mi padre
para contarle como va la vida.

Hamlet se integró al Movimiento del Nuevo Cancionero junto a Armando Tejada Gómez, Oscar Matus, Tito Francia y Mercedes Sosa. Hay casi 400 canciones compuestas en base a sus poesías y es uno de los autores más prolíficos de nuestro cancionero, sobre todo, teniendo en cuenta la calidad de toda su obra. No concebía a la poesía separada de la música. Siempre decía que hasta que lo impreso pudo estar al alcance del pueblo, eran los antiguos juglares los encargados de transmitir la obra de los poetas a la gente común, al pueblo, y que esa relación música/poesía se había hecho demasiado fuerte como para separarlas por gusto.

El poeta también consideró que la poesía y la música iban de la mano con la militancia, y allí se destacó como artista militante. Fue integrante del Comité Central del Partido Comunista y militante hasta el día de su muerte. Fue así que su última aparición pública fue en el Luna Park en un acto de cierre de una campaña para una consulta popular organizada por el FRENAPO (Frente Nacional contra la Pobreza).

En una carta de despedida después de su muerte, el poeta y cuentista catamarqueño Carlos “tata” Herrera, cuenta que buscando entre sus libros encontró una dedicatoria de Hamlet que decía:  “Tata: Me dicen que ya no estás en la ginebra. La ginebra no sabe lo que se pierde: Una ternura irrepetible. Un abrazo, Hamlet. Agosto/95”. La poesía al servicio de lo más simple, de lo elemental…la amistad, el amor, el trabajo, la gente.

Desde Centenario creemos fundamental la tarea de rescatar a nuestros artistas militantes, comunistas…no para ponerlos en un grupo selecto, todo lo contrario…para demostrar que la política se construye desde lo simple, como un poema o una canción. Hombres como Armando, Hamet o Tuñon tiran abajo esas teorías ridículas sobre la politización del arte. Somos sujetos políticos, nuestra vida está construída por hechos políticos y los artistas no pueden permanecer ajenos a esos hechos y tampoco pueden prescindir de intentar cambiar la realidad a través de su obra. Ese es su trabajo militante, y en ese sentido, Hamlet, fue uno de los más destacados.

 “Alguna vez tuvimos un país./ Cuando recuerdo, entre brumas,/ me parece mentira./ Pero tuvimos un país, /una limpia manera de respirar el aire,/ el viento solidario y las mañanas/ con luminosas ganas de vivirlas./ Cuando recuerdo, entre la noche, / me parece mentira,/ tal vez un cuento que me contó mi padre/ o el País de Alicia entre las Maravillas. / Un país que se parecía mucho a la alegría, / como un viejo contento./ Pero, para qué recordarlo/ si con lo que tenemos/ ya es suficiente para el sufrimiento.”

Hamlet nos dejó (en cuerpo) el 21 de febrero de 2002. En sus últimos años, ya padeciendo un largo derrotero con su enfermedad, escribía sobre la muerte:

“Hay una gran luminosidad

en el fondo del horizonte

y con todo el miedo ancestral

por lo desconocido

pero con toda parsimonia,

mientras viajo por las rutas,

he tomado conciencia

que hacia ella me encamino.”

Cuando alguien, como yo en éste caso, intenta buscar información sobre éstos artistas, se da cuenta del ninguneo al que han sido sometidos por el aparato comunicacional del sistema. Si uno busca en las redes diez sitios distintos, todos dicen las mismas 5 frases sacadas de una nota de Telam sobre su muerte. No hay historias, no hay anécdotas, no hay lugares donde éstos artistas hayan expresado sus vivencias más allá de lo que escribieron, y no porque ellos no hayan querido hacerlo, sino porque lo que decían molestaba. Podemos encontrar anécdotas de ignotos jugadores de fútbol o de mediocres actores, pero nada que nos cuente la vida de Hamlet, de Armando, del Barba Castila, del Cuchi Leguizamón, de Atahualpa y de tantos grandes que cimentaron nuestra cultura y la fortalecieron a través de su obra.

Desde Centenario, número a número, intentaremos aportar nuestro grano de arena para rescatar a los artistas que hicieron honor a la palabra, a través de la poesía o del canto, pero con el firme compromiso de que el artista debe ser la voz de su pueblo…si el artista no cuenta lo que le pasa a su gente, se convierte en un monigote que trabaja para el sistema. En el pueblo, como en el arte, como en la política, hay dos alternativas posibles: se está con el pueblo o se está del lado de los poderosos. Los que hayan leído a Hamlet Lima Quintana sabrán que siempre estuvo a la altura de su nombre y de su pueblo.

Romperá la tarde mi voz, 
hasta el eco de ayer,
 
Voy quedándome sólo al final,
 
muerto de sed, harto de andar
 
pero sigo creciendo en el sol, vivo.
 
Era el tiempo viejo la flor,
 
la madera frutal,
 
luego el hacha se puso a golpear,
 
verse caer, sólo rodar,
 
pero el árbol reverdecerá, nuevo,
 
Al quemarse en el cielo la luz del día, me voy,
 
con el cuero asombrado me iré,
 
ronco al gritar que volveré,
 
repartido en el aire al cantar, siempre.

FRANTZ FANON: LA LUCHA ANTICOLONIAL ESCRITA EN LA PIEL

Eduardo Ibarra—-

Frantz Fanon fue uno de los tantos condenados por el racismo y la explotación europea, que marcó una época de la que él mismo fue emergente, la de la post Segunda Guerra Mundial, donde el mundo fue conformado por dos grandes bloques absolutamente antagónicos, que dividieron la política internacional y nacional en función del bipolarismo capitalismo/socialismo. Aunque en cada región geográfica y política cada pueblo recreó este binarismo de acuerdo a la historia propia y la geopolítica de los grandes intereses en pugna.

Fanon fue parte de ese mundo llamado a ocupar un tercer lugar medido en una escala de valores preestablecidos por las potencias hegemónicas. Fue parte de esos pueblos que comenzaron a despegarse de los viejos imperialismos europeos, producto de la caducidad de sus estructuras económicas y de la devastación acaecida por las guerras.

Si bien, en esa época, el viejo continente ya no tenía la capacidad ni la fuerza de voluntad para mantener su dominio mundial, el desprendimiento de las colonias no fue un proceso homogéneo ni mucho menos pacífico.

Como ninguna clase se suicida ni entrega sus privilegios mansamente, las burguesías europeas decadentes no entregaron los recursos de las viejas colonias al libre albedrío de los pueblos autóctonos. Pero tampoco los que lucharon por la liberación tuvieron una respuesta contundente al nuevo tablero internacional, para el que si bien los paradigmas en juego constituyeron una guía, no pudieron dar respuestas a todos los problemas e interrogantes que cada pueblo, con su historia y su realidad particular, necesitaba. Además de la descolonización de las viejas potencias, los Frentes de Liberación se encontraron frente a un nuevo imperialismo y a nuevas relaciones de dependencia hegemonizadas por EE.UU.

Fanon nació en una pequeña isla del Caribe llamada Martinica, que formó, y forma parte, del resabio colonial francés dentro de un conjunto de pequeñas islas llamadas Antillas menores.

En ese contexto, donde el capitalismo europeo combinaba racismo y explotación, Fanon fue desarrollando su identidad y su búsqueda. Conoció Francia, primero como soldado y después como estudiante de distintas carreras hasta graduarse de psiquiatra. Ya como médico logró obtener un cargo como jefe del servicio psiquiátrico del hospital de Blida en el suroeste de Argel.

En esa época, Argelia era el epicentro de la lucha por la liberación de África dentro de un contexto de descolonización global. Las fuerzas francesas guiadas por la derecha más despótica y racista, que siempre manifiesta su odio más visceral y sanguinario en los enclaves conquistados frente a los habitantes autóctonos, llevaron adelante el peor genocidio implementado por unas novedosas practicas contrainsurgentes, que fueron posteriormente ejemplos para los distintos ejércitos represivos en todos los continentes, en especial América Latina. Es en ese contexto donde Fanon llevó adelante un nuevo método de tratamiento hacia los pacientes psiquiátricos, creo yo, y sin un conocimiento acabado del tema, con muchas similitudes a los métodos de Pichon Rivière, siendo en ese entorno donde comenzó a entender la raíz profunda del colonialismo francés y sus consecuencias.

Las tesis de Fanon a partir de su experiencia en el hospital argelino fueron las siguientes:

I El comportamiento del norafricano causa a menudo en el personal médico una actitud de desconfianza en cuanto a la realidad de su enfermedad.

II La actitud del personal médico es a menudo apriorista. El norafricano no llega con un fondo común a su raza sino con un fondo construido por el europeo. Dicho de otra forma, el norafricano, espontáneamente, desde el momento de su aparición, entra en un cuadro preexistente. Todo árabe es un enfermo imaginario.

III Las mejores voluntades, las más puras intenciones deben ser aclaradas. De la necesidad de obtener un diagnóstico de la situación. “El síndrome norafricano” citado por María José Yaksic.

Tratando las patologías tanto del torturador como del torturado, del blanco colonizador como del negro colonizado, llegó a entender que la realidad médica se encontraba ligada a la realidad social y que la solución no era clínica sino política, lo que lo llevó a integrar el Frente de Liberación Nacional argelino hasta su muerte.

TEORÍA Y PRAXIS

Si Lenin encarnó al marxismo desde su teoría y praxis, Fanon entendió que la teoría era la praxis misma, era el hacer para ir conociendo, no por una cuestión de especulación intelectual, sino por la viva realidad por la que atravesaron los luchadores argelinos.

Su bibliografía da cuenta de un análisis teórico desde una situación real y no desde preceptos determinados y preconcebidos. Esto tuvo efectos y resultados que forjaron cambios en los movimientos insurreccionales, ya que pudo plasmar el modo en que se manifestaba la explotación capitalista y el colonialismo, al entender la visión del negro colonizado frente al blanco y del blanco en una posición de superioridad social frente al negro. Pudo conocer al hombre real con sus miedos, su mirada y su identidad, cómo colonizador y colonizado forjaron sus identidades a partir de su opuesto y su transformación en sujetos distintos a lo que fueron y a lo que serán.

Sus libros, Piel negra, máscaras blancas (1952), Sociología de la revolución (1959), Los condenados de la tierra (1961) y su último libro post mortem Por la Revolución africana (1964), fueron el legado de la lucha contra la explotación y el racismo marcado en el cuerpo, del padecimiento en la carne y la tristeza, pero también de la lucha y la felicidad de una cultura de un ser negado pero que quiere ser.

Al igual que Lenin, Fanon entendió al sujeto revolucionario como aquel que es forjado en la lucha, con todos sus pros y contras, con su propia identidad dentro de las relaciones sociales de producción en la estructura de cada región. No antepuso un modelo revolucionario tomado de la clase obrera europea del siglo XIX a su realidad contemporánea, cosa que Marx y Engels tampoco propusieron, pero que los marxistas de museo han repetido hasta el cansancio, sino que tomó a los hombres y mujeres reales en su propia realidad: el cuerpo vivo que habla, sufre y propone.

En Los condenados de la tierra marcó la diferencia en las relaciones sociales entre los negros campesinos pobres de las aldeas, tomados como sujetos revolucionarios, en contraposición al obrero urbano implantado e integrado a los sectores privilegiados. Pero no sólo vio a los campesinos como sujetos revolucionarios, sino que también incorporó al lumpen proletario a la causa revolucionaria, ese sujeto tan denostado por el marxismo clásico. Entendió que era importante politizarlo para no ser atraído hacia el lado de los opresores:

El campesinado es descuidado sistemáticamente por la propaganda de la mayoría de los partidos nacionalistas. Y es evidente que en los países coloniales sólo el campesinado es revolucionario. No tiene nada que perder y tiene todo para ganar (analogía con el Manifiesto hacia el obrero). El campesinado, el desclasado, el hambriento, es el explotado que descubre más pronto que sólo vale la violencia.” (Los condenados de la tierra)

El lumpen-proletariat, cohorte de hambrientos destribalizados, desclanaizados, constituyen una de las fuerzas más espontáneas y radicalmente revolucionarias de un pueblo colonizado.”

El lumpen-proletariat constituido y pesando con todas sus fuerzas sobre la “seguridad” de la ciudad significa la podredumbre irreversible, la gangrena, instaladas en el corazón del dominio colonial. Entonces los rufianes, los granujas, los desempleados, los vagos, atraídos, se lanzan a la lucha de liberación como robustos trabajadores.”

Si bien analizó la realidad de los argelinos en la época en que le tocó vivir, entendió que la vida de un pueblo no es estática, ni una repetición hacia el futuro de costumbres y culturas preestablecidas.

Un ejemplo claro fue cuando ponderó la resistencia de la mujer del islam frente a la cultura occidental, pero sin dejar de proponer un cambio cultural hacia la mujer en un tiempo post colonial:

Vemos que la joven argelina, analfabeta, cubierta con un velo y enclaustrada, igual que Argelia entera, por la dominación colonial, está mal preparada para asumir las tareas revolucionarias. La joven argelina siente vergüenza de su cuerpo, de sus senos, de sus menstruaciones. Siente vergüenza de ser mujer delante de los suyos

Este cúmulo de restricciones sufrirá una conmoción y será puesto en tela de juicio por la lucha de Liberación nacional. La nueva mujer argelina, que ocupa un lugar cada vez más importante en la acción revolucionaria, desarrolla su personalidad y descubre la vivencia excitante de la responsabilidad. La libertad del pueblo argelino se identifica con la liberación de la mujer, con su ingreso en la Historia.”

Las mujeres recibirán un lugar idéntico a los hombres, no sólo en los artículos de la constitución, sino en la vida cotidiana, en la fábrica, en la escuela, en las asambleas.” (Los condenados de la tierra).

Entendió la cultura como dinámica, donde la confrontación brutal entre la cultura capitalista occidental y la cultura negra africana hizo que se modificaran mutuamente. Ya ninguna sería lo que fue:

Existe el momento de ser para otros de Hegel, pero toda ontología es irrealizable en una sociedad colonizada y civilizada..

Hay en la Weltanschaung de un pueblo colonizado una impureza, una tara que prohíbe toda explicación ontológica. Es posible que se objete que es común a todo individuo, pero es disfrazar un problema fundamental. Cuando se ha admitido de una vez por todas que la ontología deja de lado la existencia, no nos permite comprender el Ser del negro. Pues el Negro ya no tiene que ser Negro sino frente al Blanco.” (Piel negra, máscaras blancas).

LA VIOLENCIA, PARTERA DEL HOMBRE NUEVO

En la actualidad, la violencia popular, revolucionaria, o simplemente la de los de abajo, es censurada y repudiada por el establishment mediático. La hegemonía de la ideología liberal, producto de la globalización y derrota de los movimientos de liberación, impone la idea, hecha sentido común, de que sólo el Poder constituido plasmado en los Estados nacionales burgueses puede ejercer la violencia legítima, revalorando el concepto de Max Weber, pero poniendo en entredicho el monopolio de la burocracia estatal, por medio de la mercantilización de la seguridad y de las guerras.

Sólo se convalida, de una u otra forma, la violencia en la defensa de los principios liberales. Los llamados comunicadores sociales e intelectuales son una parte esencial de la hegemonía burguesa para generar e imponer la valorización subjetiva de que la defensa de los intereses de las burguesías es universal a todas las clases subalternas. Desde el discurso pacifista se justifica el orden establecido, por injusto que sea, en nombre de una paz sin derechos ni igualdad, legitimando de esta manera la indefinición jurídica de quién es terrorista y quién no lo es, de quién puede ser objeto de todos los males en el que volcar todos los métodos de tortura y asesinato.

La indefinición ideológica y el discurso tibio ante la opresión y las guerras imperialistas (de baja o alta intensidad), son la expresión nefasta del encubrimiento, desde un discurso que trata de no develar la ideología ni los intereses que encubren. Son los señores “serios y creíbles” que se desgarran las vestiduras ante la violencia “ajena”, los que dan “clases de buena política”, pero que, desde su lugar privilegiado y miserablemente cobarde, nunca van al fondo de los hechos, ni a la raíz de los problemas. No buscan la solución, sólo un paliativo verbalizado en bonitas palabras para una ideología criminal.

Fanon, en la actualidad, sería el epicentro de todos los males, el enemigo perfecto a estereotipar y defenestrar por los Medios hegemónicos y sus secuaces. Fanon sería la verdad brutal escupida en las caras de los hipócritas.

La violencia en el capitalismo es intrínseca al sistema, es endógena a la relación social que lo constituye. Es el propio capital, como relación social, el que genera necesariamente violencia, no sólo desde su génesis de acumulación primaria, que como bien decía Marx nace chorreando sangre y lodo, sino que la profundiza y desarrolla en su propia reproducción.

En el modo de producción esclavista, la violencia fue ejercida hacia los cuerpos, a través de la captura y sometimiento de los esclavos para obligarlos a generar excedentes, mientras que durante el feudalismo, en la relación social de producción servil, la violencia fue utilizada para la obtención del tributo que los campesinos producían dentro de las posesiones señoriales (sea secular o eclesiástico). En el capitalismo, la violencia se ejerció en una primera etapa como forma de desposeer a los artesanos y campesinos de los medios de producción (acumulación primaria), para después explotar libremente (en ambos sentidos, tanto del burgués como del obrero) sin necesidad del poder punitivo, ya que el excedente quedaba en manos de los nuevos propietarios, quienes después devolvían una parte de lo producido al trabajador.

Por lo tanto, en el capitalismo no se necesita de un medio exógeno para obtener el plusvalor generado por el trabajo ajeno, la violencia está implícita en la propia relación social. Sólo la violencia es exógena a la relación de producción, cuando se exterioriza la resistencia del obrero a continuar ser explotado, quien no tiene otro medio que la violencia ante una situación de despojo y opresión económica. Es el obrero el que, por distintos medios, materializa la violencia social implícita y, por lo tanto, es señalado como el causante y no como la consecuencia. Es así cómo el discurso dominante puede señalar al sujeto social que explicita la violencia como el sujeto disruptivo. Al transformar en victimario al oprimido se naturaliza la violencia del opresor.

Fanon fue desmontando toda la construcción subjetiva del discurso del colonizador blanco hacia el negro, develando la matriz de la violencia en la cual el negro fue despersonalizado y relegado a la categoría del animal. Demostró que toda opresión implica una construcción simbólica de la realidad a fin de imponerla al oprimido.

Para Fanon, la violencia fue un hecho necesario para poner fin a la dominación del blanco europeo, y un instrumento concientizador de la nación liberada, en la cual constituir al hombre nuevo, al hombre liberado: “la partera de la historia” de Marx hace al “hombre nuevo” del Che Guevara.

“…Reviste caracteres positivos, formativos… Libra al colonizado de su complejo de inferioridad, de sus actitudes contemplativas o desesperadas.

La violencia eleva al pueblo a la altura del dirigente.” (Los condenados…)

La violencia no fue para Fanon un recurso aplicable sin medir consecuencias, como una forma de generar más violencia a la violencia, sino que fue entendida como un fin político a una realidad concreta. No fue una sacralización del acto violento, sino la única posibilidad de transformación profunda del daño causado, tanto material como simbólicamente: no como consecuencia de un hecho fortuito, sino como el resultante de un desarrollo histórico e inherente al sistema. Fue la forma que expresó el contenido en una lucha armada y también cultural:

“…sucede que cuando un colonizado oye un discurso sobre la cultura occidental, saca su machete o al menos se asegura de que esté al alcance de su mano.” (Los condenados…)

Fanon nos demuestra que tratar de deslegitimar la violencia es aceptar la opresión y desarmar al oprimido. Los indefinidos que juegan el más nefasto papel de mediadores a través de un mensaje progresista y pacifista, imponen la cínica igualdad pluralista a los oprimidos frente a los opresores, pero sin dejar de convalidar la opresión.

El perfecto liberal, amante de la paz y la tranquilidad en el mundo, se horroriza del esclavista, del verdugo y del torturador, pero responsabilizando a la víctima por las cadenas, la guillotina y el dolor.

FRENTE DE LIBERACIÓN NACIONAL Y LA LUCHA DE CLASES

El llamado período de descolonización trajo aparejado cambios en el tablero internacional, marcando el fin del predominio europeo e inaugurando el surgimiento de EE.UU. como la potencia imperialista dominante. Hacia adentro de los movimientos revolucionarios, y del propio marxismo, también se sacudieron las estructuras teóricas y las verdades infalibles.

Es en este marco donde Fanon se formó como cuadro teórico/político. Dentro de una realidad que no formaba parte de los esquemas preestablecidos de los países industrializados, trató de entender y forjar la lucha revolucionaria con los sujetos sociales en pugna de los países del Tercer Mundo y, en especial, de Argelia.

Para él, la lucha de clases entre proletarios y burgueses se atenía a la realidad europea, pero no a los países en proceso de descolonización. Desde la estructura económicamente atrasada del capitalismo dependiente, Fanon entendió que dentro de un Frente de liberación el campesino era el principal sujeto revolucionario, tanto en número como en cuanto a su nivel de explotación y sufrimiento.

Como mencioné anteriormente, los sectores desclasados que son vistos con desconfianza (cuando no como escorias de la reacción) por el marxismo europeo, en Fanon fueron sujetos sociales de importancia en la lucha revolucionaria. Otra clase que tuvo en cuenta fue la burguesía nacional o autóctona (como bien las llamaba el Che), la cual, siguiendo los postulados de Mao, formaba parte de la contradicción centro/periferia antes que la contradicción de clase burguesía/proletario.

La contradicción principal para enfrentar al imperialismo implicó en Fanon un frente heterogéneo, pero que de ningún modo perdió de vista la propia naturaleza de la burguesía como bien la caracterizaron los pensadores revolucionarios de los países periféricos:

La debilidad clásica, casi congénita, de la conciencia nacional de los países subdesarrollados no es sólo la consecuencia de la mutilación del hombre colonizado por el régimen colonial.

Es también el resultado de la pereza de la burguesía nacional, de su limitación, de la formación profundamente cosmopolita de su espíritu.

La burguesía nacional, que toma el poder al concluir el régimen colonial, es una burguesía subdesarrollada. Su poder económico es casi nulo y, en todo caso, sin semejanza con el de la burguesía metropolitana a la que pretende sustituir.”

Pero la independencia que pone literalmente contra la pared va a desencadenar en ella reacciones catastróficas y a obligarla a lanzar llamadas angustiosas a la antigua metrópolis.”

Fanon comprendió claramente la debilidad estructural y la falta de conciencia nacional de las burguesías que se fueron conformando en los países periféricos. Estas características de dependencia ideológica y económica frente a las burguesías imperialistas, las hacía nacionalmente débiles ante las clases subalternas, para imponer su dominación por medio del aparato estatal.

Al igual que los movimientos revolucionarios de Latinoamérica, Fanon negó implícitamente la teoría del etapismo para llevar a cabo la lucha revolucionaria:

La burguesía nacional de los países subdesarrollados no se orienta hacia la producción, los inventos, la construcción, el trabajo. Se canaliza totalmente hacia actividades de tipo intermedio.”

En el sistema colonial, una burguesía que acumula capital es imposible. Pero, precisamente, parece que la vocación histórica de una burguesía nacional auténtica en un país subdesarrollado es negarse como burguesía, negarse en tanto que instrumento del capital y esclavizarse absolutamente al capital revolucionario que constituye el pueblo.”

En sus inicios, la burguesía nacional de los países coloniales se identifica con la burguesía occidental en sus finales. No debe creerse que quema etapas. En realidad, comienza por el final. La (burguesía) está en la senectud sin haber conocido ni la petulancia, ni la intrepidez, ni el voluntarismo de la juventud y la adolescencia.” (Los condenados de la tierra)

PARTICULARISMO, NACIÓN Y UNIVERSALISMO

Uno de los aportes más importantes de Fanon fue la cuestión nacional en la lucha anticolonial.

Fanon no encontró bases sólidas en la negritud universal para enfrentar al colonizador y al imperialismo en post de un tiempo no colonial, ya que este genérico implicaba una visión homogénea en la mirada occidental hacia la totalidad del continente africano, un estereotipo a la inversa del blanco racista y un fundamento peligroso como sostenedor de verdad por la sola portación de piel. Universalismo etéreo que llevaba a un “callejón sin salida”. Por lo tanto, no podía pensar este universal desde una realidad heterogénea y ambivalente, producto de años de colonización. Para Fanon, la negritud no fue una cuestión biológica, sino el producto del enfrentamiento de dos culturas, atadas y mutuamente modificadas dentro de un proceso histórico. El negro era negro frente al blanco:

Hay tanta diferencia entre un antillano y un dakariano como entre un brasilero y un madrileño. Lo que se intenta, al englobar todos los negros bajo el término “pueblo negro” es arrebatarles toda posibilidad de expresión individual. Lo que se intenta así es someterlos a la obligación de responder a la idea que se ha elaborado acerca de ellos.” (Africanos y antillanos)

Fanon entendió el nacionalismo como un instrumento estratégico en la lucha de liberación para movilizar al colonizado y, también, como una forma de superar los particularismos étnicos y tribales. No buscó al ser nacional anclado ontológicamente y repitiendo los mismos cánones folklóricos, tomó lo nacional como un desarrollo de la conciencia anticolonial para articular poder:

La cultura nacional no es el folklore donde un populismo abstracto ha creído descubrir la verdad del pueblo. No es esa masa sedimentada de gestos puros, es decir, cada vez menos atribuible a la realidad presente del pueblo. La cultura nacional es el conjunto de esfuerzos hechos por un pueblo en el plano del pensamiento para describir, justificar y cantar la acción a través de la cual el pueblo se ha constituido y mantenido. La cultura nacional, en los países subdesarrollados, debe situarse, pues, en el centro mismo de la lucha de liberación que realizan esos países.” (Los condenados de la tierra).

Si bien, para Fanon, la cuestión nacional fue una instrumentación necesaria para la liberación, de ninguna manera la entendió como una ideología, sino como parte de un eslabón frente a un universal centrado en el humanismo. Propuso una lucha necesariamente nacional y, a la vez, superadora de lo nacional. Por lo tanto, si es el pueblo el que se constituye como nación, su doctrina es el humanismo para con todos pueblos:

El nacionalismo no es una doctrina política, no es un programa. Si se quiere evitar realmente al país ese retroceso, esas interrupciones, esas fallas hay que pasar rápidamente de la conciencia nacional a la conciencia política y social. La nación no existe en ninguna parte, si no es un programa elaborado por una dirección revolucionaria y recogida lúcidamente y con entusiasmo por las masas…”

Si esa construcción es verdadera, es decir, si se traduce en voluntad manifiesta del pueblo, si revela, en su impaciencia, a los pueblos africanos, entonces la construcción nacional va acompañada necesariamente del descubrimiento y promoción de valores universales. Lejos de alejarse de otras naciones, pues, de otras naciones, es al liberación nacional la que hace presente a la nación en el escenario de la historia.” (Los condenados de la tierra).

Este humanismo universal no fue concebido por Fanon como una cuestión idílica de felicidad entre los pueblos, sino como instrumento de unión. Si el nacionalismo era necesario para constituir una soberanía popular para enfrentar a los colonizadores blancos, el internacionalismo también lo era como instrumento de los pueblos dependientes para enfrentar al imperialismo.

El devenir de todo hombre implica hoy relaciones de estrecha dependencia con el resto del Universo. Por esto los pueblos coloniales deben redoblar su vigilancia y su vigor. La aparición de un nuevo humanismo requiere ese precio. Los lobos ya no deben encontrar ovejas aisladas. Es preciso que el imperialismo sea detenido en todas sus tentativas de reforzamiento. Los pueblos lo quieren, el proceso histórico lo exige.” (Por la Revolución africana).

NOTA FINAL DEL AUTOR

Se ha remarcado, desde distintas posiciones, los errores conceptuales con respecto a la falta de un programa político concreto, al cual Fanon remitía el proceso de descolonización, en función de la reparación de la inequidad y el saqueo de los países periféricos por parte de los países centrales. Sin embargo, no podemos dejar de valorar y estudiar los aportes que hizo para su época y las enseñanzas que nos deja para nuestro presente.

No pretendo haber hecho un análisis profundo ni mucho menos completo de Frantz Fanon, pero si he tratado de hacer un pequeño recordatorio para seguir indagando en un gran luchador de los pueblos oprimidos.

Desde el viejo bar donde se juegan azares y destinos, saluda a usted atentamente el Observador de las palabras sin sonidos.

Postales de ella: Cecilia González Gerardi

Nadie sabe a ciencia cierta por qué escribe, probablemente la repuesta más sincera sea para no morir, para no dejar de ser, para no cundir en la intrascendencia rutilante de pesada alienación, para no percutir la bala de la resignación. También los que escriben lo hacen para abofetearnos en la placidez de la rutina o simplemente “abrirnos los ojos con un destornillador”.

Quedamos en las voces pergeñadas por Cecilia González Gerardi para sumergimos en las aparentes plácidas aguas de la poesía, nos veremos, si tenemos suerte, del otro lado de la lectura.

Cecilia González Gerardi

Nació en Capital Federal en 1979. Actualmente reside en Victoria, Provincia de Buenos Aires. Es estudiante de Letras en la UBA, especializada en el área de Literatura Latinoamericana y Argentina, y se desempeña como docente en escuelas medias del partido de San Fernando.

Publicó artículos críticos en la revista digital http://www.metaliteratura-.com.ar, dirigida por Roberto Ferro.

Colaboró como correctora con la revista cultural Divino tesoro. La voz joven y es editora de la revista T-34, el boletín mensual del Partido Comunista de San Fernando.

Espacio. Postales de mí, Ediciones El Mono Armado, 2014, fue su primer libro de poesía.

Fue publicada en distintos medios digitales, como La torre de Montaigne, Literariedad, Mis poetas contemporáneos 2, entre otros.

Forma parte de la antología Rapsodia. Ensamble de voces: Nocturno, publicada este año por El Mono Armado

PRISMAS

I

Con palmas ajadas,

borrarlo todo

y empujar cada resto

hacia el borde de mí.

Entender que se escribe

porque no hay opciones.

Y embeber la pluma

entre tanto fango.

Si es deber o misión

es inútil discernir.

Solo beber la tinta

para que nadie diga

que no tragué ese veneno.

II

Me contamino el cuerpo,

difuminando mis roces,

brazos en fuga hacia otro suelo,

cabellos desperdigados entre mi rostro.

Hay una herida allí

que no sabía

por donde se esfuma la poesía

que no inscribo.

El resto,

el resto es historia, dices.

Y lo peor de todo

es que lo creo.

III

La piel en llaga,

abierta la nuca como una vasija pequeña,

el roce de la brisa ya es dolor

cuando los poros se aprestan al daño.

Tanto tránsito involuntario,

tanto cejar en empeños,

tanta desnudez de intemperie entre mis huesos,

tantas hilachas

naciendo de mi espalda,

tan poco

de qué sujetarse.

IV

El ardor será el ardid,

la ceniza la certeza,

la palabra entrelazada menos que polvo

oxidándose en su propia desolación.

Solo humo entre la niebla.

Eso eres.

Eso somos.

V

Empujar el gris

hasta transparentarlo,

hasta volver traslúcida su esencia.

O hasta volverlo prisma,

masa entre mis manos,

volverlo pan entre los dedos

y respirarlo

profundamente.

(Inédito)

Espacio

Encajaste piedra contra piedra,

y cubriste los huecos con esa pasta que sale de tu alma,

y que sólo a fuerza de requiebres has logrado producir.

Montaste la acción

sobre el recubrimiento que te oculta,

y caminaste con guiones,

y anticipaste el paso en falso.

Diste vueltas, cual trompo, girando sobre tus sueños,

arremolinando el aire

que te convirtió en tornado.

Y asolaste la ausencia

en la trasnoche del cuerpo.

Y erraste por vagabundas

calles de azulejos.

Roto el azar,

banalizaste el día,

y la casa fue tu noche,

y el hogar fue tu silencio.

Oscuro el mundo,

iluminaste los ojos,

y avanzaste hasta dónde con pies de geisha.

Corrupta la forma,

te embebiste de azules,

y atrofiaste el gesto en el movimiento de la mano.

Mas anduviste tanto en compañía de extraños

que de sombras te cubriste,

y nublaste de turbios obstáculos

tu mirada cristalina.

Legitimaste el espacio de la negrura

que se apoderaba de tu infierno,

que, al menos, era propio,

y desvalijaste las sensaciones,

que dejaste de marcar con cruces.

Y resbalaste breves perfecciones,

como plastificada de la vida.

Ahora la media luna de tu boca

instalas en la tierra del desarraigo.

Aprendiste a mirarte en el espejo invertido

que no devuelve sino huesos,

y a descansar

con los ojos abiertos

sobre un pedazo de tierra seca.

(De Espacio. Postales de mí, publicado por El Mono Armado, 2014)

LA VIDA SE JUEGA ENTRE ANDENES…

La vida se juega entre andenes y arcoíris.

Nunca el cielo se vio tan gris como este atardecer,

reflejando el sol sobre los rieles de acero.

El trepitar que avanza sin mudar condiciones.

Y la espera de esa flor que crece entre pantanos.

Inservible prédica de silencios enmohecidos,

de lenguajes incomprensibles.

Ese oído,

el que espera,

desierto de voces,

ya no cree en la invención de un nombre.

Sólo se deja

traspasar de mariposas

que se transforman en cuervos.

Y el clamor

que se oye en consecuencia:

Sal

del dintel de mi puerta.

(De Espacio. Postales de mí, publicado por El Mono Armado, 2014)

A MI PADRE

Si el mar está hundido,

ofrezco paisaje.

Una sed abierta

oscura entre las piernas.

O tal vez no.

Quizá un sol que lucha,

o tan sólo una apertura

en el día de la carne.

Y el andar contaminado,

gluten del universo,

en esa fruta que alumbra

anudada entre semillas.

Ya no sé de la tinta

marchita entre los poros

de la sal en tu boca,

más allá del torrente

que despierta en esos brotes

descuajados de aquel iris

que respira en mi retina.

(De la antología Rapsodia, ensamble de voces: Nocturno, publicada por El Mono Armado, 2016)

COMPROMISO

Cuando ya no quepan espacios para marcar,

cuando ya no queden resquicios donde punzar,

me desterraré del cuerpo,

y escribiré en las vísceras.

(Inédito)

ESCRITURA

Al principio fue tu cuerpo,

luego el hueso descarnado hacerse polvo.

Ya apariencia de silueta desprendida.

Sombría lejanía de lo tan cerca,

la volátil sensación de lo escurridizo

pulsando mi muñeca.

(Inédito)

DAME

Dame paz,

dame luz en el día eclipsado,

una mañana nublada sin lluvias.

Un anochecer diáfano entre la niebla.

Dame esperanza,

una montaña de abrazos que compartan.

Una lluvia aguardentosa cuando cale la sed.

Un aroma de barro,

cuando cruce la sequía.

(Inédito)

PIENSO

Pienso,

insistentemente,

que

uno de

estos días

te hablaré de

esos que te

rodean,

o que,

simplemente, te abriré los ojos con un destornillador.

(De mi libro ESPACIO. POSTALES DE MÍ, publicado por El mono Armado, 2014)

ESTO QUE SOY

Esto que soy,

esta argamasa de piel y sueños,

de un corazón que late y que circula,

bajo ese sol que alumbra

tan lejos.

Esto que soy,

en el silencio del cuarto abandonado,

entre el espejo que devuelve otro reflejo

y el punto que me dice “ya”.

Esto que soy,

lo sé,

seguirá siendo

en el alma

de quienes me aman.

(De la antología Rapsodia, ensamble de voces: Nocturno, publicada por El Mono Armado, 2016)

Notas sobre la coyuntura

Por Lautaro Toth—-

Al cumplirse ocho meses del gobierno presidido por Mauricio Macri el plan neoliberal se va cumpliendo en buenos términos con el epicentro de las medidas puesto en la devaluación de la moneda; la quita de retenciones a las principales commodities del agro, así como a la megaminería; y la apertura cuasi indiscriminada a las importaciones de bienes producidos en el país. Los intereses de clase del actual gobierno responden orgánicamente a la oligarquía financiera y a la burguesía minera y petrolera, dejando escaso margen de maniobra para otras fracciones de clase (dominante) que actúan en el entramado gubernamental.

Las implicancias en el terreno material para las clases subalternas responden a este fenómeno: una considerable transferencia de recursos de las mismas hacia las cúpulas sociales y económicas de la sociedad, que se constatan en primer término en la disminución de los recursos fiscales, producido por la quita de retenciones, que intenta ser saneado con el aumento indiscriminado de las tarifas de los servicios básicos, fenómeno que afecta directamente a los hogares. En segundo término, la apertura a las importaciones de bienes producidos por pequeñas y medianas empresas locales, que en nuestro país explotan una gran parte de los asalariados totales, y la suba de tarifas de servicios implican una contracción de la demanda local, que responde al fenómeno socioeconómico global, y una incapacidad para competir con los precios de bienes importados de alguna empresa más grande y con mayor tasa de explotación en el extranjero han generado despidos en el empleo privado, cimentados culturalmente en cierto consenso público ante los anteriores despidos en el empleo público “fundados” en la ociosidad de los despedidos y en la aversión al supuesto carácter kirchnerista de los mismos. En tercer término, la metamorfosis de las funciones administrativas del estado han arrojado despidos públicos, cierre de áreas y han sido suplantados por la apertura de nuevas áreas, orgánicas al nuevo proyecto, así como el empleo de nuevos trabajadores sin concurso previo.

Sustentos del proyecto: legitimidad y represión.

Como todo proyecto hegemónico capitalista su sustento se basa en el consenso y en la coerción. Lo que tal vez sea la tarea del campo popular es comprender de qué forma y con qué intensidad actúan las facetas simultáneas de la hegemonía y contrarrestarlas. Sin duda, durante buena parte de los gobiernos kirchneristas el rol de los medios oligopólicos de comunicación han ocupado un lugar primordial de la escena política argentina y, por tanto, en la legitimidad del orden, sea en momentos a favor y en momentos en contra del gobierno peronista.

En un principio, los medios hegemónicos de comunicación fueron aliados de Néstor Kirchner para, entre otras cosas, disciplinar a los movimientos piqueteros no habían sido cooptados por el estado. Va de suyo que las campañas televisivas de criminalización de los piqueteros como de la protesta social en general surtieron efecto y fomentaron hasta ser sentido común el papel obturador de las libertades individuales burguesas de los piqueteros indisciplinados. Este es un fiel caso del ejercicio simultáneo de las facetas hegemónicas: por un lado, la cooptación e institucionalización de movimientos piqueteros y la construcción del consenso público en torno al papel de los piqueteros como cercenante de las libertades civiles o el transporte de mercancías, sean productos o personas (en ambos casos, por estatización o por ostracismo, la función de los mismos pasa a ser pasiva); y por otro, el enjuiciamiento de miles de luchadores sociales. La coyuntura histórica parecía determinar que para recomponer la tasa de ganancia capitalista y los fundamentos del sistema, el kirchnerismo debía vaciar las calles y alentar a los trabajadores a que “vayan de la casa al trabajo y del trabajo a la casa” para así recomponer el entramado social astillado (y en parte, roto).

Andando el tiempo el kirchnerismo rompería su alianza con las corporaciones mediáticas, y luego con la principal central sindical, generando dificultades en torno a su legitimidad. Sin embargo, mientras los precios de las commodities tocaban el cielo y la coyuntura económica nacional era favorable, el consenso del gobierno sería suficiente como para ser reelecto. Ahora bien, el “controlado” aterrizaje de la crisis mundial, la merma de dividendos de materias primas exportables y la inagotable maquinaria mediática opositora sentarían fundamentos para el descontento de buena parte de la sociedad y llevarían al fin del kirchnerismo del poder político estatal. Vale remarcar, que el detonante último no fue el papel del Grupo Clarín, sino la merma de las condiciones materiales de existencia de los sectores populares, con paritarias a la baja de la inflación, así como el descontento por la desatención de ciertas demandas, justas o no, de los sectores medios. Sea una acción racional (instrumental) con arreglo a fines o un sueño habermasiano, el enfrentamiento del kirchnerismo con los grandes oligopolios mediáticos está supeditado, en última instancia, a la materialidad de las cosas.

Si fue una tarea quijotesca la de las corporaciones mediáticas cooperar con el triunfo de Macri, más aún lo es sustentarlo, entendiendo esto siempre en el plano del sentido común, en el poder estatal central. Lo que en todo caso no se hace tardar son los niveles crecientes del descontento civil: casos de corrupción (sean muchos o pocos), sea bajo una dictadura de pensamiento mediático o no, no priman ante el deterioro del bolsillo de los sectores más dinámicos de la sociedad. Al decir de Thompson “la economía moral de los pobres”, estipulamos que primero está la economía y luego la carga moral. El gobierno lo sabe y sea tal vez por eso que ha emprendido la tarea de ensuciar su pureza aliándose con sectores peronistas, ya sea con los poderes estatales provinciales o con los movimientos sociales y sindicales, para garantizar la paz social, eufemismo que encubre no ya la legitimidad del “ajuste inexorable” sino el ejercicio coercitivo por parte de los instrumentos punteriles de los sectores más bajos. El tiempo dirá, o más bien la resistencia que pueda imponer el campo popular que no transa, si Cambiemos aprendió lo suficiente del peronismo menemista acerca de cómo imponer la voluntad “desde los de abajo y contra los de abajo”.

A la vez, los métodos de represión del gobierno pro imperialista probablemente vengan cargados de elementos que no podemos divisar. A corto y mediano plazo podemos plantear: la autonomización de las fuerzas represivas del estado (principalmente las policías provinciales); la investigación, documentación y persecución de los militantes políticos a través de redes sociales y/o otras herramientas de Internet; el seguimiento “cercano” de trabajadores (militantes o no) desde el interior de las empresas; o el fichaje y seguimiento a militantes territoriales a través de patotas, barrabravas o tranzas en las barriadas más periféricas. En cuanto a represión lisa y llana ante una protesta social, creemos que eso dependerá del capital político, la legitimidad social y la locación geográfica para llevarla a cabo. Hasta ahora se pueden divisar actos de represión en movilizaciones chicas o medianas (hasta 3 mil o 4 mil personas) y, principalmente, en la periferia provincial o nacional. En cuanto al proyecto estratégico de represión habría que estudiar los mecanismos locales para su implementación, ya que “Ese modelo económico siniestro necesitaría de manera ineludible del apoyo de un aceitado sistema de represión y degradación de las clases inferiores, se trataría de la instalación de un neofascismo mafioso acorde con la doctrina de la Guerra de Cuarta Generación (restringiéndonos a la realidad latinoamericana no está de más observar lo que ocurre en México o en países de América Central).”1 Sin dudas, las nuevas formas de represión traerán aparejadas nuevos repertorios de protesta para contrarrestarlas.

La doble tarea del campo popular: resistencia y construcción de alternativa

Con sólo tres cuartos del primer año de mandato de Cambiemos la intensidad y regularidad de protestas sociales es inédita desde 2002, entendiendo la dimensión de las mismas por sus diversos orígenes sociales (corporatizados o no), su relativa efectividad y su extensión geográfica. Se han extendido desde los repertorios clásicos de protesta (sindicatos), pasando por movimientos sociales en reclamo de políticas de subsistencia hasta reclamos meramente “cívicos”, individuales y con altos grados de espontaneidad, pero altamente efectivos como lo han sido las “quejas en puerta” por altas tarifas de servicios básicos.

Una de las características de los ciclos políticos en la Argentina es que luego del dejamiento del poder político del peronismo y la asunción de un gobierno de corte liberal más clásico (no necesariamente por su origen partidario sino por su proyecto político), las fuerzas peronistas: o son cooptadas por la caja nacional, sus intereses corporativos o la mera mantención de una cuota de poder; o surgen como resistencia feroz pero mayormente sin un horizonte político que se declame más allá de otro proyecto burgués (o muchas veces el mismo, pero con diferentes métodos) en un marca de alternancia republicana burguesa. Otra de las características clave, que sólo implican una regularidad histórica y no teleología, es que durante los gobiernos peronistas la central sindical más poderosa (CGT) se divide y durante gobiernos no peronistas se reagrupan.

Dicho esto, vale una reflexión bidimensional para los actores y para los propósitos de los mismos. Por un lado, la necesidad de la unidad de las izquierdas al menos para la coordinación de las luchas “economicistas”; locales, provinciales o nacionales; sindicales, territoriales o estudiantiles. Y simultáneamente, la efectividad <en el seno del pueblo> de las mismas traerá aparejado por ósmosis de la rebeldía juvenil a las bases peronistas en mancomunión de intereses objetivos con los sectores clasistas, combativos y alternativos al bipartidismo tradicional. No como entrismo o cooptación política sino bajo la diferenciación de las identidades y tradiciones políticas en perspectiva de la unión de las mismas con objetivos de carácter estratégico. De aquí emanarán los propósitos de los actores y esta es la tarea más dificultosa. Un proyecto estratégico no puede basarse en la identificación del enemigo principal sino en coincidencias estructurales del mismo proyecto. De otra forma la unidad sería fértil para la resistencia, pero estéril para la ofensiva. El proyecto estratégico debe ser de carácter anticapitalista y debe contar con una fuerza de programa que actúe tácticamente con el programa de mínima y que se desencadene como acumulado histórico en el momento de ruptura, de negación de todo lo fundante sobre lo existente: en el quiebre revolucionario.

Andando las horas de un nuevo aniversario, el número 63, del Asalto al Cuartel Moncada y J. M. de Céspedes, y en las vísperas de la conmemoración nonagésima del natalicio del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro vale mencionar la <ortodoxia> de todo revolucionario. Ortodoxia como visión del mundo desde una perspectiva, intelectual y militante, de clase que no se deja seducir por cantos de sirenas reformistas, transformistas o posibilistas. Recordando esa gesta vale mencionar que el Che tenía razón al decir que “el deber de todo revolucionario es hacer la Revolución”, probablemente provocando a algunos burócratas que veían al partido revolucionario como un fin en sí mismo y no como una herramienta para la revolución. Pero no es menos cierto que para hacer la revolución hace falta revolucionarios en el presente, bajo el yugo capitalista. Cierto progresismo bienintencionado que se reivindica en contra de los fundamentos del capitalismo, que se declara a favor de una revolución, no debe olvidar, a menos que piense que la revolución se exportará de una potencia socialista que no existe y, en tal caso, no sería más que una parodia de revolución, que un cambio social radical, una transformación revolucionaria es el producto de la acumulación histórica de las luchas de un pueblo que un día da el salto cualitativo mayor, se constituye en un bloque histórico y “toma el cielo por asalto”, pero el prerrequisito para que ello ocurra es la existencia histórica de revolucionarios en minoría, en la marginalidad a veces, en la insolencia del sentido común, en la pobreza, en el lugar más incómodo que es cuestionar los parámetros de lo bueno, lo bello y lo justo e imponer unos nuevos, propios del estadio más alto de la modernidad y de la potencialidad del hombre moderno: el hombre nuevo.

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