EDITORIAL N° 3: LA BATALLA POR EL COMUNISMO

Desde Marx, Lenin, hasta hoy, ningún marxista que se precie de tal, ha dejado de caracterizar, como una necesidad inherente al régimen capitalista, la tendencia a expandirse, imponiendo la vigencia de sus relaciones a escala mundial. Por ello no resulta sorprendente, ni discutible, el fenómeno llamado globalización.

Para ser precisos hay que señalar, que se trata de la globalización de un sistema de producción, el sistema capitalista, que logra mundializarse, como resultado de una derrota impuesta por el capital a la clase trabajadora.

Desde este punto, la globalización implica la hegemonía del sistema capitalista de producción y un retroceso en la lucha que estamos librando contra este régimen. Debe quedar claro, en consecuencia, que el fenómeno de la globalización consagra una derrota.

Nuestra obligación, en tantos marxistas críticos, no consiste en lamentarnos por la derrota, sino en determinar cuáles son las nuevas condiciones, en las que debemos dar el combate.

El capitalismo tiene cuestiones de especie y otras de género, en este sentido globalización e imperialismo son de especie, y los modelos de acumulación capitalista son de género (estado benefactor o neoliberalismo) es decir que pueden mutar pero no modifican la tendencia histórica principal.

Así entendida las cosas, el triunfo de Trump no puede significar ninguna oportunidad ni para América Latina, ni para el cuadro principal de situación política del mundo, porque no va a modificar las condiciones de funcionamiento y reproducción del capitalismo a través de su despliegue histórico, esto quiere decir que va a seguir globalizando la violencia militar, la entropía financiera, el caos y reforzando la unipolaridad mundial, que implica que cuando EE.UU. habla de comunidad internacional, hablan de ellos, cuando lo hacen de “democracia”, de “libre mercado”, de Derechos Humanos, etc. siempre están hablando de ellos y de sus intereses.

TRUMP, MACRI Y LOS DESAFIOS DE LA BURGUESÍA PUNGA

El ascenso al gobierno norteamericano del magnate Donald Trump se convirtió para el gobierno de Macri en el “problema Trump” y desnuda una vez más a la burguesía argentina punga y provinciana; la muestra como es, mediocre, ladronzuela del estado pero también terrible y asesina.

Su primera reacción fue averiguar los comportamientos bursátiles de futuros de soja y otras commodities, ¿podremos exportar los míseros 300 millones de dólares en biocombustibles, que se utilizan como sostén del precio de los granos y así encarecer los alimentos populares en el mercado nacional?

¿Aumentarán las tasas de interés para los créditos tomados?

Tranquilos, los bancos imperiales les otorgarán nuevos créditos con la garantía de pago segura del sudor del pueblo. Entonces aparecerá en escena una nueva fracción peronista que obviamente HONRARÁ LA DEUDA. Ya Cristina nos catalogó como pagadores seriales ¡Que honor!

En un momento medianamente cercano defaultearán la deuda y, armas en mano, intentaran obligar a la clase obrera y los sectores populares a pagar la fiesta.

Igual, un poco antes o después hubiera sucedido si hubiera sido Clinton la elegida.

El problema de fondo es que las Cerealeras que son, junto a la Banca, quienes manejan Argentina van a jugar de acuerdo a las necesidades de EE.UU., quizás las usen para negociar con China y Rusia. Para los asentamientos y las villas todo igual, Ajuste y Represión. Por eso no hubo cambio de época, ni lo habrá hasta que las luchas nos lleven a estatizar el comercio exterior, la banca y las cerealeras como paso inicial.

LA VERDADERA GUITA DE ARGENTINA O CUANDO LOS PUNGAS VAN AL BANCO

Con dos ejemplos basta para demostrar la tendencia “inversora” del capitalismo internacional en el modelo de producción agro empresario argentino.

Adecoagro (gran empresa y pool de siembra) explica en un informe de la Bolsa de Comercio (extraído textualmente) el porqué del pedido de crédito internacional (Cincuenta Millones de Dólares)

Lo elemental y burdo de la explicación pertenece a la empresa mencionada

En el caso de la producción de arroz, el préstamo estará destinado a la ampliación en 300 hectáreas de la superficie dedicada al cultivo y al reemplazo de los motores diésel por eléctricos. En el sector, la empresa tiene 40.000 hectáreas en el noreste argentino, tres molinos arroceros y genera 900 puestos de trabajo.

“También estamos llevando adelante un manejo eficiente del agua mediante la nivelación de los suelos”, explicó el CEO de la empresa y agregó que están aplicando siembra directa para evitar la degradación del suelo. (Todo un genio) “Creemos que la sustentabilidad debe ser ambiental, social y económica”, argumentó Bosch.

En lechería, el préstamo se utilizará para transformar los desechos de los animales en energía eléctrica a través de la construcción de un biodigestor, que se estima que tendrá una capacidad de potencia de 1 MW. En este sentido, el CEO dijo: Estamos interesados en aportar a la generación de energías renovables.

Además del biodigestor, con el préstamo se mejoraran las instalaciones de cría y la adquisición de nuevos equipos para los tambos”i

Parece un cuento ecologista, siempre buscando salvar al planeta para que viva el yaguareté ¡que buenos son los empresarios militantes verdes!

El grupo Los Grobo está a punto de cerrar un acuerdo para capitalizar las actividades. Se trata de una de las principales empresas agroindustriales del país, cuyo presidente es el mediático Gustavo Grobocopatel. Se informó a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires que recibió ofertas para la inversión en el paquete accionario controlante del conglomerado. Si bien no reveló más detalles, en junio ya había admitido la necesidad de obtener al menos u$s 100 millones para financiar un plan de crecimiento para los próximos tres a cuatro años. En la actualidad, la empresa factura u$s 700 millones y proyecta pasar a u$s 1400 millones. -¿Por qué venden parte del Grupo?, se preguntó a Grobocopatel.

-Buscamos aprovechar el momento político y económico. Nos genera una gran plataforma global con inversores de calidad. Hoy hay que estar en medio de los flujos del conocimiento y del capital. No se puede crecer sin acceso al capital. Queremos que la compañía trascienda a la familia y a la Argentina.(SIC)ii

¿Están quebrados?…No, ya se llevaron la plata que ganaron durante el gobierno peronista y ahora generan deuda externa…

¿Quién pagará la fiesta?, ¿la soja?

La soja es el producto más dinámico de la agricultura globalizada en Argentina.

Su desarrollo fue en función de la demanda Asiática y el negocio de las cerealeras que venden granos y derivados (la harina proteica y el aceite). La Argentina lideró la tasa de crecimiento entre 1996 y 2008, combinando aumento de superficie y rendimiento unitario se consolidó el cluster con enormes inversiones en toda la cadena, (aquí si les interesa) desde la semilla hasta el crushing, desde el silo bolsa hasta el dragado de la hidrovía y así “tomaron el poder económico de Argentina” El control político solo fue cuestión de poco tiempo.

Por eso ahora quieren la Ley de Semillas que les confiere el poder total sobre el desarrollo genético (se debate esta semana)…Que parece un poquito más importante que los galgos y las carreras.

Por primera vez en 20 años, la Argentina sufrirá un retraso en la carrera biotecnológica, La Burguesía Agraria decidió robar las royalties. El choreo de los punga-empresarios en la última cosecha con Soja fue importante. ¿Podrá Bayer con los pungas? Monsanto perdió, claro, nunca había administrado campos de concentración Alemanes en la Europa hitleriana. Consejo para los pungas, ¡cuidado!

¡El conocimiento es un acumulado histórico que le pertenece a la humanidad y no al imperio!

En el transporte se fue abriendo paso el biocombustible. Los más importantes son el etanol y el biodiesel, mientras el biogás queda por ahora limitado a la generación estacionaria de electricidad.

En la Argentina de los hambrientos, se ha ido incrementando el Uso Eugenésico de los Biocombustibles. Todo para mantener alto el valor de los granos, así se controlan los alimentos y con ellos a la población, y la soja y su genética siempre presentes.

GLOBALIZACION Y COMUNISMO

Hoy asestando fuertes derrotas a los trabajadores, la burguesía ha afirmado su dominación mundial, relativizando el Estado-Nación. La oportunidad que se presenta y debe ser asumida, es la objetivación concreta de la mundialización de las luchas contra el Capital. La mundialización de la soberanía de los trabajadores, en el nuevo mapa del mundo.

Sin caer en una posición catastrofista, debemos señalar los límites del capitalismo. No podemos considerar al mismo al margen del desarrollo histórico social. El capitalismo es sólo una etapa del desarrollo de la sociedad. Su capacidad para absorber y desenvolver los nuevos progresos científicos y técnicos, que impulsan el desarrollo de las fuerzas productivas, no es ilimitada. La mundialización está planteando, objetivamente, la contradicción de su existencia con respecto al progreso de la sociedad, es notable como, el fenómeno objetivo de la globalización, esto es la revolución que se produce de manera sostenida en la ciencia y la tecnología, en las comunicaciones en la información, en los transportes, y en los sistemas de producción, va acompañada de políticas neoliberales, que es el tratamiento que las grandes multinacionales, Estados Unidos y sus aliados más estrechos, dan a la tendencia general, objetiva de la globalización. Es la política que actualmente expresa los intereses del imperialismo y desarrolla dos objetivos muy claros: transformar el mundo en un único mercado perfectamente controlado, del que sacar los máximos beneficio posibles, y dominar al mundo, utilizando todos los medios necesarios para ello.

Ante este cuadro de situación el comunismo se plantea destruir las relaciones sociales de producción, no así las fuerzas productivas, por eso es la única organización de la sociedad posible, (expresión política de una clase universal como la obrera), que puede tomar la tarea de resolver cuatro temas básicos que son las mayores injusticias del mundo: el hambre, el analfabetismo, la atención sanitaria mínima para todos y el techo para todos.

A diferencia del capitalismo, que lo único que puede ofrecer son “vaselinas morales” (ONG, humanitarismo, ética de las buenas intenciones, ambientalismo, sentimentalismo, progresismo etc.) para que todo sea aceptable.

En conclusión de lo que se trata no es de derrotar al neoliberalismo para regresar al keynesianismo, sino de vencer la política neoliberal para avanzar en la socialización de la riqueza.

i Crédito del Banco Mundial para Adecoagro, recuperado de: https://www.agroempresario.com.ar/nota-2014.html

ii Los Grobo venden el 75% de su grupo al fondo Victoria Capital, recuperado de http://www.ieco.clarin.com/economia/Grobo-venden-grupo-Victoria-Capital_0_1688831275.html

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LOS USOS POLITICOS DE LA HISTORIA

Por Leonardo Juárez—-

En la larga tradición historiográfica argentina temas como el federalismo, la libre navegación de los ríos, el control de la aduana de Buenos Aires, se constituyeron como centrales y parteaguas en su vida política, la disputa en torno a los mismos, configuro la toma de partido entre “unitarios y federales”, “nacionalista y cipayos”, “caudillos y doctores” etc.

A partir de que la burguesía se hace el poder carga de sentido a la sociedad y construye su hegemonía, es que va contorneando de manera difusa la historia del país, esta ambigüedad que parece inconveniente en el terreno de la historia, se convierte en muy conveniente en el terreno de la política y facilita que en nombre de ideas que se dicen defender se haga todo lo contrario, es decir que en nombre de la patria y la libertad se siga sosteniendo un estatus neocolonial que está en la causa de nuestra subordinación política y nuestro fracaso económico.

Desde la segunda guerra mundial, pero sobre todo desde el decenio de 1960, el papel de las “economías nacionales” ha sido menoscabado o incluso puesto en entredicho por las grandes transformaciones habidas en la división internacional del trabajo, cuyas unidades básicas son empresas transnacionales o multinacionales; y por la correspondiente creación de centros y redes internacionales de transacciones económicas que, a efectos prácticos, quedan fuera del control de los gobiernos estatales.i

Esta tendencia del capitalismo mundial, se expresa en la Argentina desde antes de su constitución como estado moderno y explica la carencia de una burguesía industrial que ha estado en la preocupación de pensadores tan disimiles como Sarmiento, Alberdi o Jauretche.ii

 

De Federalismos y caudillos.

La globalización ha significado entre otras cosas una tendencia cada vez mayor a la concentración económica y por otra parte a la fragmentación social y a una “gelatinización” de los estados nacionales producto de la modificación de su rol.

Esto posibilitó en el terreno económico por ejemplo la “federalización” de los recursos naturales, fundamentalmente los energéticos, sobre los que el Estado nacional argentino tenía control y propiedad. La reforma constitucional del año 1994 permitió sacar de la órbita del monopolio del estado nacional el control de los recursos hidrocarburíferos y transferírselos a las provincias, para que estas por módicas sumas se lo entregaran a las petroleras multinacionales, lo que en otros países el imperialismo logra por medio de guerras, por estas tierras se consiguen a través de “comisiones” a gobernadores e intermediarios devenidos en “jeques autóctonos.”

Menos conocido es que en 1992, se privatiza el sistema portuario. Los puertos en Argentina siempre fueron objeto de deseo de las oligarquías, origen y también pretexto de interminables luchas.

El “odiado” puerto de Buenos Aires generó el aún más odiado gentilicio (porteño). No por Borgesiii, claro.

Menemiv, el caudillo federal, entrega en un acto de justicia peronista a Santa Fe el puerto de Rosario y toda la Hidrovía y como reconocimiento histórico a “la provincia invencible” del Caudillo López.v

Los gobiernos provinciales de Buenos Aires y Santa Fe federalmente los privatizaron y los convirtieron en áreas extraterritoriales.

Las Multinacionales cerealeras eternamente agradecidas. Las bandas narcos también. Se globalizaron rápidamente.

El gobierno de la CABA (ciudad autónoma de Buenos Aires) lo convirtió en Puerto Madero, La Rosadita y sus amigos, también agradecidos.

Más de cincuenta millones de toneladas de granos se exportan solamente por la Hidrovía. En su zona de influencia, estos últimos 25 años sólo creció la miseria, el desamparo, el hambre, y la droga, comandando la vida, también la muerte. Es la muestra más evidente de las contradicciones del sistema capitalista argentino. La privatización absoluta de la comercialización de cereales y sus subproductos con la entrega de los puertos, fue la primera condición y luego la utilización de las nuevas tecnologías, cuadruplicaron en sólo 15 años la producción granaria.

Ningún derrame en la copa. Sólo miseria y oprobio. Santa Fé es la provincia que más sufre esta realidad.

El enemigo principal ¡ES EL IMPERIALISMO!

En la última década el modelo productivo de la lumpen burguesía argentina se transformó. Ahora depende totalmente de la biotecnología, el transporte, los seguros marítimos, y la financiación que son resortes exclusivos de las empresas imperialistas. Las cerealeras multinacionales dominan casi el cien por cien de los procesos que se desarrollan en la moderna producción de alimentos. Nunca en la historia argentina se había llegado a la extranjerización tan extrema de la economía. Si las semilleras multinacionales así lo quieren, la Argentina deja de producir maíz automáticamente de manera moderna.

La extranjerización entra en contradicción con los postulados que ha levantado el peronismo del nacionalismo económico. Por el proceso de pseudo estatización de YPF (yacimientos petrolíferos fiscales) se montó un relato épico. Por esta “empresita”, YPF, se pagó un valor similar al de los granos guardados en las silobolsas de los sojeros argentinos durante 2015. Tenemos que “blanquear” que la estatización de un porcentaje de sus acciones no fue una decisión política de la presidente Fernándezvi, sino la respuesta a la exigencia de las cerealeras. Estas veían peligrar su negocio por la ineptitud de la conducción española. En otras palabras, se estatizó YPF porque ya no había forma de conseguir gasoil en Argentina. Siete mil camiones esperaban en los puertos santafesinos para descargar y el gasoil se convirtió en la limitante principal. Por eso se pagó casi sin discutir con Repsol. La estatización de Aerolíneas está fuera de escala. Es una pequeña línea aérea que estaba manejada por maleantes (hoy presos). La estatizaron porque no había más remedio: aquí también se montó otra epopeya.

La banca nacional casi no existe, excepto en los negocios de corto plazo (tarjetas, consumo, etc.) como reemplazo de los antiguos bancos provinciales. La caída de los precios de las commodities blanqueó lo endeble de los procesos económicos argentinos. Con soja a U$S640 la tonelada todo parecía más fácil. Con soja a U$S 330 la tonelada, se segmenta el país, y la Argentina macrista (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fé) se segrega ya que en esa zona todavía es rentable producir. En el resto, el modelo agrícola granario moderno no va a ser viable (NOA –NEA). vii

Las cerealeras jamás temieron con Cristina Fernández la estatización del comercio exterior de granos. Los bancos jamás pensaron que el proyecto de ley de reforma de entidades financieras sería aprobado. Estos dos CUCOSviii fueron las punta de lanza que utilizó el gobierno saliente para amenazar al imperialismo. Cada vez que necesitó dólares para financiarse, les “rogó” a las cerealeras que fueran lógicas y se los adelantaran al gobierno. Esa era la VERDADERA Junta de Granos que soñó Kicillof,ix mucho más cómoda que la estatal, y “más rápida y eficiente”.

Las cerealeras controlan la liquidación de dólares, las primeras cuatro empresas exportadoras son cerealeras (Cargill, Bunge, AGD, L.Dreyfuss). Lo curioso es que una gran parte del “Progresismo” se preocupa más del “misterio genético” de los transgénicos, que del poder político de estas multinacionales.

El quiebre productivo de la Argentina ni David Ricardo lo hubiera podido predecir. La renta diferencial que las pampas tienen por aptitud agroecológica tiene como límite la cercanía a los puertos de embarque debido al déficit de infraestructura. Los ciento diez millones de toneladas de granos, están asegurados en la Pampa Húmeda.

Pobre Manuel, La Falacia llamada Plan Belgranox

El gobierno de Mauricio Macrixi anuncio entre bombos y platillos la realización de un denominado Plan Belgrano, que vendría a resolver los problemas del NOA y NEA argentino, y pone al frente del mismo al “odontólogo” tucumano José Cano.

El plan Belgrano promete invertir u$s 20.000000.000(veinte mil millones de dólares)-Fundamentalmente en el NOA

Se desagregan así: u$s 16.000.000.000- en infraestructura y u$s 4.000.000.000- en un Fondo de Reparación Histórica, SIC¡¡¡¡¡( los salteños conocemos los manejos del denominado fondo de reparación histórica para el Departamento General San Martín producto de la entrega de las regalías petroleras hasta el 2023, 220 millones de dólares que nadie sabe donde están.)

LA INFRAESTRUCTURA ES DIRIGIDA FUNDAMENTALMENTE A REINAUGURAR EL ANTIGUO FERROCARRIL BELGRANO, este fue desmantelado y saqueado por la Burguesía Lumpen Argentina y sus socios eternos, el Sindicalismo Cipayo “Nacional y Popular”.

El pueblo argentino tendrá que pagar nuevamente el FERROCARRIL QUE ESTOS DESTROZARON. La pregunta que debemos hacernos es ¿tiene sentido invertir 20.000.000.000 EN UNA REGIÓN QUE SOLO PARTICIPA GENERANDO EL 5% DE PBI??????

Suena a mentira, sólo arreglaran chapuceando el Ramal PICHANAL – AVIA TERAI- SANTA FE- ROSARIO para poder sacar la soja…….QUE LO PAGUE LA BURGUESÍA  ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

ELLOS TOMAN DOLARES AL 10% ANUAL QUIEN PAGARÁ LOS INTERESES Y LOS JUICIOS CUANDO NO CUMPLAN, ¿LOS EMPRESARIOS DEL NOA??? JA…JA 

ESTOS TIENEN UN SOLO NEGOCIO, VIVIR DE LOS ESTADOS PROVINCIALES.

Esto quiere decir si toman créditos internacionales(deuda externa) al 10% de interés anual, hablamos de la bonita suma de 2000 millones de dólares en concepto de interés , que es más de lo que producen los 400 propietarios de la zona( que aplaudieron el desmantelamiento ferroviario de Menem) y que producen mal y poco, producto de la poca rentabilidad de sus suelos, del atraso tecnológico y la falta de inversión; para que se compare, en la zona núcleo la hectárea de soja alcanza rindes de 4.400 kg y en la zona NOA 1.800kg a 2.200Kg, no son rentables por eso no habrá ferrocarril Belgrano, sino que ya le tienen asignados para estos productores, subsidios para fletes en camión.

El negocio aquí no es hacer el ferrocarril, sino programarlo, están destinados 1.000 millones de dólares para trabajos de consultorías previas a los créditos, monto con el que se quedaran los bancos “bendecidos” y estos les darán sus respectivas “comisiones” a los gobernadores de provincias (uno puede imaginar 20 o 30 millones por cabeza, según como se coticen).

Para que quede claro: todo está armado para que los funcionarios nacionales y los gobernadores de la zona se queden con las comisiones; los 400 productores (que incluye empresas como Ledesmaxii) con los subsidios al flete en camiones, los bancos con los 1000 millones de dólares por los trabajos de consultorías, y el pueblo argentino con una deuda externa que recaerá, como siempre en nuestra historia, sobre sus espaldas. El NEA y el NOA van a ser convidados de piedra. Eso no quiere decir que caigamos en la trampa de pedir Planes Belgrano, y reconstrucción de infraestructura, al servicio de terratenientes y cerealeras. No se debe permitir un nuevo endeudamiento para generar la infraestructura que la misma burguesía destrozó.

El Plan Belgrano que lo pague la burguesía!!

La nueva infraestructura de Hidrovía y puertos privados y rutas que exigen las cerealeras….que la pague la burguesía!!!

Basta de mentiras desarrollistas!!!

Todas nuestras fuerzas deberían concentrarse en la discusión para la comprensión del aparato productivo del capitalismo en la Argentina. Las cerealeras manejan no solo los alimentos, también los recursos financieros y por supuesto la política.

La lucha es por una Junta Nacional de Granos en manos del Estado y con control popular!!!

Por ahora en la Batalla por la Vuelta de Obligado ganó Cargill.xiii

 

 

Profesor Leonardo Juarez, Coordinador del grupo Vavilov- Partido Comunista Salta.

 

 

i Eric Hobsbawm, Naciones y Nacionalismo desde 1780

ii Domingo Faustino Sarmiento fue presidente de Argentina entre 1868 y 1874, comparte con Juan Bautista Alberdi y Arturo Jauretche que los tres han sido pensadores, escritores y políticos argentinos, los dos primeros del siglo XIX y el último del XX, que aspiraron vanamente al desarrollo de una burguesía industrial.

iii Jorge Luis Borges fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX

iv Carlos Saúl Menem Ex presidente de Argentina entre 1989 y 1999

v El Brigadier general Estanislao López fue un caudillo y militar federal, gobernador de la provincia de Santa Fe entre 1818 y 1838

vi Cristina Fernández de Kirchner presidenta de Argentina entre 2007 y 2015

vii NOA: noroeste argentino está integrado por las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y la Rioja. NEA: noreste argentino lo constituyen las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones.

viii Cuco: entiéndase como un demonio utilizado para provocar miedo

ix Axel Kicillof ministro de economía en el segundo mandato de la presidenta Cristina Fernández

x Manuel Belgrano considerado uno de los padres de la patria; uno de los principales Héroes de la Argentina

xi Mauricio Macri , presidente en ejercicio de la Argentina

xii Ledesma es un ingenio azucarero ubicado en la provincia de Jujuy con superficie bajo riego más grande del mundo.

xiii La Vuelta de Obligado fue una batalla que se libro sobre el rio Paraná en1845 entre la Confederación Argentina y la flota Anglo Francesa y a servido como “cucarda” histórica a los autodenominados nacionalistas, que usan anteojeras a la hora de reconocer el dogal que nos ato al carro imperial de Inglaterra primero y luego al de Estado Unidos.

¿Es posible soñar con la Revolución en tiempos de Macri y Trump?

Por José Schulman—-

…me acojo al sueño eterno de la revolución…

Te escribo, y el sueño eterno de la revolución

sostiene mi pluma, pero no le permito que se deslice

 al papel y sea, en el papel, una invectiva pomposa,

una interpelación pedante o, para complacer a

los flojos, un estertor nostálgico.

Te escribo para que no confundas

lo real con la verdad ”.

Andrés Rivera ,La Revolución

es un sueño eterno. 1992

Uno.

Introducción metodológica imprescindible sobre el marxismo y la historia

 

Estamos desafiados a comprender la coyuntura nacional, regional y mundial desde una perspectiva histórica; aunque eso se dice fácil y resulte difícil de concretar porque las mínimas diferencias teóricas derivan en diferentes lecturas de la realidad; que algunos suponen comprensible con solo mirarla, olvidando aquella advertencia de Carlos Marx: si “la esencia y el fenómeno fueran idénticos, no haría falta ciencia”.

Aclaremos, entonces, algunas referencias teóricas imprescindibles al momento de pensar el escenario de la lucha de clases nacional y regional.

Georgy Luckas decía que la diferencia entre “la descripción de una parte de la historia y la descripción de la historia como un proceso unitario no es por lo demás una diferencia de alcance….sino una contraposición metodológica, una contraposición de puntos de vista”[1]

Immanuel Wallerstein, por su lado insistía en que un mismo hecho histórico adquiere un sentido u otro según se lo piense como hecho aislado o como parte de una larga cadena de acontecimientos; resultantes a la vez de la lucha de clases que siempre se da bajo ciertas correlaciones de fuerzas más o menos objetivas, las económicas sociales, militares, estatales, etc. y las más o menos subjetivas, que refieren al sentido común dominante en la sociedad en general y en cada una de las facciones en pugna, o dicho de otro modo, a los proyectos políticos que adquieren hegemonía y el clima de época cultural e ideológica para cada sector social y político.[2]  Es conocido su ejemplo de que en una primera mirada los sucesos ocurridos en el Río de la Plata entre 1806/1816 serían interpretados como de liberación nacional, pero si los pensáramos entre 1806/1896 veríamos otra cosa, un cambio de hegemonía imperial entre el reino de España y el de  Gran Bretaña.

Los fundadores de la corriente del pensamiento crítico marxista,  decían que la historia es como el resultado de un paralelogramo de fuerzas, que a largo plazo y en proporciones nacionales y regionales, establecen una tendencia principal que marca la dirección de los acontecimientos de acuerdo a los fenómenos económicos que actúan como el elemento más dinámico en la relación dialéctica con los políticos culturales; los cuales, analizados aisladamente pueden parecer absurdos o inexplicables, o peor aún, generar la ilusión de que el rumbo es contrario al real.  Como los pasajeros de un tren que al mirar el paisaje crean que son los árboles los que van hacia atrás y no que ellos viajan para adelante. El reiterado “pensábamos que estábamos ganando y en realidad se preparaba nuestra derrota”, que me decía un oficial del Ejército Revolucionario del Pueblo en un patio de la Cárcel de Coronda a inicios de 1977 es un buen ejemplo de la confusión posible.

Y por último, tanto Gramsci como Guevara, destacaron que tales condiciones generales, la llamada correlación de fuerzas,  no son inmutables y que por medio de la acción humana organizada, motorizada por la voluntad animada por la ética y sostenida por la cultura política revolucionaria, se pueden modificar y provocar, dadas ciertas bases materiales, hechos revolucionarios que sorprendan a dominadores y dogmáticos.  De hecho, desde la Comuna de París hasta el proceso venezolano de cambios, pasando por las revoluciones rusa, china, cubana, vietnamita, coreana y todas las demás que fueran verdaderas (es decir, no resultante de la intervención del Ejército Rojo) fueron primero calificadas como “sorpresivas” o “excepcionales”. El factor subjetivo, la batalla por la hegemonía cultural, en la tradición del marxismo revolucionario, no del adocenado y complaciente con los gobernantes o líderes de turno, forma parte de la lucha política y es en ese terreno, el de la lucha política real contra los detentores del poder burgués, que se resuelve.

La victoria electoral de Macri en  la Argentina como la de Trump en los EE.UU. expresan de un modo transparente una larga línea de acumulación de las derechas más brutales y radicales que podríamos, de modo didáctico, remontar al golpe de estado de 1976 en la Argentina (pensado a su vez como el último de una serie de episodios golpistas que arrancan en 1954 en Guatemala, pasan por Brasil en 1964, Argentina en 1966, Bolivia en 1972, Chile en 1973 y Uruguay en 1974) y toda la labor para recomponer el pensamiento de las derechas luego de la debacle política y cultural del 2001; así como decir que el triunfo de Trump, tan “insoportable” para las “buenas conciencias” burguesas de todo el mundo, incluido un Hollande o un Obama, no es más que el resultado esperado del ciclo de cambios regresivos que se iniciaron con la Caída del Muro de Berlín, prosiguieron con la Guerra contra el Terrorismo iniciada en setiembre de 2001 y desplegada ante el silencio cómplice de casi todo el mundo en Irak, Irán, Afganistan, Libia, Siria, Palestina y también Honduras, Paraguay, Colombia y Venezuela.

Solo los necios o los analfabetos políticos[3] pueden mostrar sorpresa

 

Dos.

El fin del ciclo corto y el fin del ciclo largo

 

El inicio de la segunda década del siglo XXI está marcando el final de dos ciclos, superpuestos.   Uno es el ciclo largo de capitalismo con máscara democrática liberal, el ciclo iniciado por la Gran Revolución, como decían los historiadores al nombrar el ascenso de la burguesía francesa al poder, mediante la utilización de la lucha de las masas empobrecidas de la ciudad y el campo para derrotar al Rey y el Viejo Régimen.  Durante unos dos siglos, el capitalismo pudo combinar la más cruel explotación social y dominación colonial de los pueblos de la periferia, con la promesa de la igualdad formal contenida en la Declaración de los Derechos del Hombre de 1789 y resurgida en 1948 con la fundación de las Naciones Unidas y su renovada promesa de iguales derechos para todas y todos (formales claro, nunca reales, pero derechos al fin).

El crack de 1930 dio lugar, en las condiciones de existencia de la Unión Soviética y un fuerte movimiento revolucionario proletario universal y un no menos poderoso movimiento de liberación nacional de las colonias y neo colonias de Asia, África y América Latina, dio lugar a dos proyectos burgueses de superación de la crisis: el fascista y el democrático liberal.

El triunfo en la Segunda Guerra Mundial de la coalición antifascista, con un rol protagónico de la Unión Soviética y las guerrillas antifascistas de Europa, a su vez, disparó dos procesos simultáneos y antagónicos: el desarrollo de un mundo no capitalista, hegemonizado por la URSS primero y con protagonismo Chino y Cubano después, que algunos llamarían el “socialismo real” o el “sistema socialista”  que produjo el mayor esfuerzo prolongado y exitoso por mejorar la vida de miles de millones de obreros y campesinos, conquistando metas inimaginables aunque con debilidades culturales que a la larga serían fatales, por un lado y el más largo y productivo ciclo de crecimiento capitalista, entre 1945/73, al que Eric Hobsbawm llamaba la “edad de oro”, enancado en la oportunidad para crecer tras la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial y apoyandose en las doctrinas keynessianas de estimular el consumo mediante la intervención del estado como modo de asegurar y potenciar la reproducción ampliada del capital, la cual impulsó tanto las fuerzas productivas que para mediados de los 70 inició una verdadera segunda revolución científico técnica que posibilitó el surgimiento de la biogenética, que cambio la producción agraria, la robótica que potenció la producción industrial y la informática e Internet que dieron vuelta la noción de comunicación que la humanidad había tenido por miles de años.

Nada de lo ocurrido en el terreno económico, político, cultural o militar se puede entender al margen de esa confrontación mundial e integral. La derrota del mundo no capitalista, más allá de las opiniones que tengamos sobre su causas, dio paso a una única hegemonía global, feroz, cruel, sanguinaria, pero eficaz para ampliar las fronteras del capitalismo hasta ocupar cada espacio físico y simbólico de la vida de modo tal que todo se venda y todo se compre, todo es mercancía, todo es intercambio mercantil (lo que Carlos Marx llamaba la subsunción real del Trabajo en el Capital[4]) y esa es, en esencia, la  verdadera fortaleza del dominio imperial norteamericano, que no solo se basa en su poderío militar, que lo tiene, sino en un descomunal poder cultural, en que sus valores culturales son, sencillamente, los valores culturales de casi todos.

Con la conquista, o reconquista, de la totalidad de la vida humana, el capitalismo consuma su expansión imperialista, es cierto y sería tonto negar su hegemonía brutal; pero al mismo tiempo, y acaso ellos lo empiezan a presentir, comienza su proceso inevitable de decadencia que posibilitará o su superación revolucionaria, “Socialismo o Barbarie” en la bella, precisa y dramática síntesis de Rosa Luxemburgo, o su reemplazo por alguna nueva forma de dominación, acaso imaginada en alguna película de ciencia ficción donde el caos es manejado por maquinas y robots que obedecen a un gran único monopolio, lo que algunos llaman tecnofascismo[5]

El triunfo de Trump es una expresión, brutal, asquerosa, pero directa del despliegue hasta el fin de las relaciones de dominación en el terreno de la cultura del mundo burgués donde no hay más regencia que el valor de las cosas y  nada importa el valor de uso de ellas; o como dice el Papa Francisco, el dinero es el Dios verdadero de hoy: “También hoy delante de las desgracias, de las guerras que se hacen para adorar al dios dinero, a tantos inocentes asesinados por las bombas que lanzan los adoradores del ídolo dinero, también hoy el Padre llora, también hoy dice: ‘Jerusalén, Jerusalén, hijos míos, ¿qué estáis haciendo?’ (Francisco, 2013)[6].

Trump no es un relámpago en un cielo limpio.  Es el final de un largo recorrido que comenzó con las guerras de conquista de los 90, legitimadas por la OTAN en 1991 al proclamar el derecho a intervenir donde se le ocurra; derecho que se amplió con el Acta Patriótica de setiembre de 2001 del cual Obama e Hillary fueron dos de sus máximos propulsores. 

¿La guerra contra el Terrorismo podría tener otro final que el arrasamiento de las libertades democrático burguesas?, la necesaria unidad contra el fascismo no nos libera de la crítica a la hipocresía de aquellos que alimentaron la hoguera de Trump para ahora asombrarse de estos fuegos.

Pero en estos días  también se está cerrando otro ciclo, el ciclo corto de gobiernos progresistas de América Latina que tanta esperanza y entusiasmo habían despertado en todo el mundo, empezando por los propios latinoamericanos.

Algunos analistas (Borón, 2016) pretenden la continuidad del ciclo progresista so pretexto de supuestos cambios en el modo de resolver la reproducción ampliada del capital: “En el último año hablar del “fin del ciclo progresista” se había convertido en una moda en América Latina. Uno de los supuestos de tan temeraria como infundada tesis, cuyos contenidos hemos discutido en otra parte, era la continuidad de las políticas de libre cambio y de globalización comercial impulsadas por Washington desde los tiempos de Bill Clinton y que sus cultores pensaban serían continuadas por su esposa Hillary para otorgar sustento a las tentativas de recomposición neoliberal en curso en Argentina y Brasil” [7], asignando una diferencia de calidad distinta a las políticas de proteccionismo y libre cambio, como si en todos estos años el capital hegemónico no hubiera aplicado de manera combinada ambas políticas, siempre en defensa de sus intereses, como ahora. Y presagiando el fin del neoliberalismo nada menos que con Trump: “Como diría Eric Hobsbawm, se vienen “tiempos interesantes” porque, para salvar al imperio, Trump abandonará el credo económico-político que tanto daño hizo al mundo desde finales de los años setentas del siglo pasado. Habrá que saber aprovechar esta inédita oportunidad”[8].  Cosas veredes Sancho.

Lo que muchos llaman el “ciclo progresista” alude al triunfo y gobierno de una serie de fuerzas y líderes emergentes de las luchas contra la hegemonía neoliberal de los 90, que ensayaron discursos y políticas (más discursos que políticas, por cierto) de ruptura con el neoliberalismo y de promesas de una integración regional que trascendiera lo económico y garantizara por medio de la unidad americana sin los Yankees, la liberación y el desarrollo.

Excluyendo a Cuba, que estaba antes y continúa su rumbo, y que no deja de proclamar su objetivo revolucionario y socialista, una larga lista de países integraron el ciclo progresista: Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Brasil, Argentina, por un breve periodo Paraguay y Honduras y algunos hasta incluían a Chile en un espacio político muy heterogéneo pero que se referenciaba en el Mercosur, Unasur y que acaso tuvo su acta de nacimiento y mito fundacional en el NO al Alca protagonizado por pueblos y gobiernos en Mar del Plata en el 2006.

Los triunfantes golpes “constitucionales”, valga la contradicción en si misma de vincular golpe con constitución, en Honduras, Paraguay y Brasil; la derrota electoral en Argentina y en las municipales de Brasil, las notorias dificultades en Venezuela, el amesatamiento del proceso en Ecuador, la derrota del proyecto reeleccionista en Bolivia y el notorio retroceso político del gobierno de Bachelet y sus aliados de la Nueva Mayoría han generado un cambio de época que solo encuentran signos contarios en Colombia, donde la articulación de movimientos sociales e insurgencia está logrando un Acuerdo hacia la Paz con ampliación de derechos y acaso en Nicaragua donde Ortega ha sido reelecto recientemente.

Friedrich Hegel decía que “la más alta madurez y el grado más alto que cualquier cosa puede alcanzar, son aquellos que empieza su ocaso (Hegel, 1982 Pág. 11). Esto es cuando se logra desplegar al máximo las contradicciones de un momento, es cuando este es efectivamente conocido y al mismo tiempo deja de ser lo que era”[9]

O sea, ahora que el ciclo progresista ha culminado surge con claridad lo que fue y lo que no fue, y acaso algunas certezas de por qué no fue lo que decían que era.

Podríamos aportar algunas opiniones sobre la caracterización: fue un proceso de impugnación de la hegemonía neoliberal impuesta por el Terrorismo de Estado que asoló la región entre 1954 (golpe en Guatemala) hasta la Guerra Sucia contra Nicaragua (1980/1991) que había mostrado su fracaso en resolver los problemas sociales y de desarrollo para finales del siglo XX, y por lo tanto, de cuestionamiento de la hegemonía imperial norteamericana; acaso lo más importante que ocurrió fue en el terreno de lo ideológico cultural: valores como Patria Grande, Integración autónoma, la noción de que los pueblos tienen derechos y que igualdad formal debe ser total (incluir espacios antes considerados tabúes como la sexualidad o la familia); en casi todos los países se incluyeron formas de redistribución de la renta recaudada por el Estado, que sin cuestionar la matriz capitalista injusta, elevó  las condiciones de vida de millones y financió toda clase de programas de dignidad, salud, cultura, memoria y que llegaron a plantar mojones de información alternativa como Telesur en Venezuela o Canal Encuentro en Argentina. 

Las viejas oligarquías se vieron amenazadas, acaso más potencialmente que en lo real, pero se sintieron amenazados y actuaron con furia y rencor con el resultado conocido.

Más allá de los límites estructurales: pensar en un capitalismo andino, humanizado, distributivo, etc. etc. y el mantenimiento de una cultura extractivista que potenció la primarización de nuestras economías y potenció la concentración de riquezas y la centralización del capital, llama la atención y queremos resaltar, que el progresismo gobernante, muchos de sus funcionarios y dirigentes venían de ser parte de la generación de los 70, de apoyar la Revolución Cubana y el Che, el Cordobazo  y Salvador Allende, cometieron todos los errores que con pasión habían adjudicado al stalinismo gobernante en la URSS, como causal de la gran derrota de los 90: estatalismo y economicismo lo que equivale a pensar que se puede hacer el cambio revolucionario haciendo centro en la gestión económica y pensando al Estado como instrumento central de la tansformación social en un raro retorno a Bismarck y sus herederos keynesianos;  subestimación de la democracia popular y por ende del sujeto pueblo como protagonista de la historia; exageración de la importancia de los liderazgos personales, confianza en las “melladas armas del capitalismo”, al decir del Che, para combatir el neoliberalismo; veneración por lo “institucional” hasta el ridículo de creer que las revoluciones se hacen escribiendo constituciones o sancionando leyes[10], confusión entre lo público y lo privado en detrimento de la ética revolucionaria que convirtió a numerosos militantes en vulgares ladrones; exagerada confianza en que las contradicciones secundarias de los imperialistas pueden ser aprovechadas casi sin costo, etc.

En una reflexión sobre el 24demarzo del 2016 publicada en mi blog y en Rebelión titulada “Los herederos de Videla y Martínez de Hoz”[11] decía: Entre otras consecuencias que aún perduran, el Terrorismo de Estado, fragmentó violentamente la clase obrera disolviendo su relativa homogeneidad dando paso a una porción de desocupados permanente, a otra de trabajadores precarizados y temporales y solo una parte minoritaria, estable y con derechos. Pero también modificó a la burguesía local que se hizo más sumisa al Imperio, más mafiosa y corrupta, más voraz y cruel. Más burguesa. 

Pero el golpe tuvo otros efectos, ocultos al progresismo: el terror alimentó una forma de pensar las reformas y los cambios que se ha clasificado como “posibilista” o “realista” dado que nunca osa desafiar la correlación de fuerzas y el Poder Real, ese que se nombra poco pero se respeta mucho. En 1927, conmemorando los quinientos años de “El Príncipe” de Maquiavelo, Antonio Gramsci, desde la mazmorra del fascismo decía: “El realismo político “excesivo” (y por consiguiente superficial y mecánico) conduce frecuentemente a afirmar que el hombre de Estado debe operar sólo en el ámbito de la “realidad efectiva”, no interesarse por el “deber ser” sino únicamente por el “ser”. Lo cual significa que el hombre de Estado no debe tener perspectivas que estén más allá de su propia nariz”. “El realismo político “excesivo” (y por consiguiente superficial y mecánico) conduce frecuentemente a afirmar que el hombre de Estado debe operar sólo en el ámbito de la “realidad efectiva”, no interesarse por el “deber ser” sino únicamente por el “ser”. Lo cual significa que el hombre de Estado no debe tener perspectivas que estén más allá de su propia nariz”.

Es que al aniquilamiento material se sumó el aniquilamiento simbólico que buscaba “borrar” de la memoria popular que por años las clases subalternas habían mejorado las condiciones de vida por el camino la organización y la lucha, acciones populares que modificaban la correlación de fuerzas y hacían posible lo que parecía imposible. Una serie de teorías y doctrinas conceptualizaban la acción “educativa” por medio de las armas: el anticomunismo en la base de todas ellas, la subversión apartida, la teoría de los dos demonios y el olvido de los noventa.

Y si el posibilismo más vulgar ha dominado desde 1983 en adelante el pensamiento político de las fuerzas de centro izquierda y de izquierda moderada, para fines de los ochenta del siglo pasado, la derrota de los procesos de transición al socialismo modificaron la vieja Tercera Vía socialdemócrata que dejó de buscar un lugar intermedio entre el socialismo y el capitalismo para comenzar a imaginar un supuesto lugar intermedio entre el capitalismo neoliberal, “salvaje” y “financiarizado” y otro capitalismo nacional, “humano” y “productivo”, intentos vanos de ponerle apodos a un sistema que con su nombre define sin error posible a un modo de producción y dominación que funcionan de un modo inescindible y poco reformable.

Agotada la legitimidad del Kirchnerismo ante las clases dominantes, justificada en su capacidad de superar la crisis capitalista del 2001 y renovar el capitalismo de sus modos neoliberales ya gastados (alguna vez dijimos que Kirchner fue el De la Rúa que no fue); y eso se visualizó en la crisis por las retenciones a la especulación sojera con la resolución 125 (año 2008), todos los intentos de “profundizar” el proceso, de modo tal de recuperar legitimidad social y derrotar una derecha que pretendía recuperar a pleno el modelo de país que se fundó con la picana eléctrica y se configuró plenamente por el peronismo en su modo menemista, se frustraron una y otra vez por la hegemonía ideológica de esta combinación de posibilismo y Tercera Vía posmoderna. Posibilismo de Tercera Vía que esterilizó los esfuerzos militantes y aún los aciertos del gobierno en el terreno de la Memoria, la asistencia social focalizada en los más pobres y el acercamiento a los procesos de búsqueda de cambios en Latinoamérica (afectados también, en diverso grado, por el mismo virus cultural del posibilismo de Tercera Vía).

La otra consecuencia política del Genocidio fue la profundización del carácter delegativo del sistema democrático argentino donde si bien ya en el articulo 22 de la Constitución de 1853 se afirmaba que “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición Nacional “ durante todo el siglo XX las luchas obreras, las movilizaciones estudiantiles, las rebeldías culturales, las iniciativas populares de autogestión en el terreno deportivo, cooperativo, etc. habían ido ampliando el estrecho margen liberal de una democracia minimalista para incorporar la movilización y la lucha social como un modo legitimo de conquistar derechos y resistir claudicaciones gubernamentales.

Todo ello fue aplastado por el Golpe y estigmatizado como subversivo y “culpable” de las atrocidades sufridas por el pueblo. La batalla por la memoria, la verdad y la justicia ha estado en el medio de los esfuerzos por dotar de sentido social la “democracia recuperada” y reconstruir/constituir un sujeto social diezmado y desarticulado culturalmente por el Terrorismo de Estado y las claudicaciones progresistas iniciadas por Alfonsín en la inolvidable Semana Santa de 1987. La vida confirmó que la impunidad era sostén del neoliberalismo así como la memoria fue una parte sustancial del proceso de luchas que recorrieron año a año cada 24 de marzo, desde el primero en libertad hasta el último del 2015 en el que pocos imaginaban el escenario en ciernes que obliga a repensar todas las tareas de la lucha por una democracia verdadera y el mismo sentido de los actos del 24 de Marzo.

El desprestigio de la política, provocado por una combinación de acciones espurias de los políticos llegados a la gestión, y una inteligente predica mediática reaccionaria, llevó primero al “que se vayan todos” del 2001 y ahora a la estigmatización de la militancia que encara el Pro con su modo de hacer política como si fuera una “no política” y la identificación de los militantes con los ñoquis que pueblan el aparato estatal desde siempre y que hoy son utilizados como justificación para una ronda de despidos casi inédita en democracia que remite a algo muy molesto para liberales y progresistas: lejos de ser un avance histórico y civilizatorio, el triunfo de la derecha explícita representa el retorno al gobierno del mismo bloque social que organizó y perpetró el golpe del 76. [12]

Sin pretender extender las condiciones de la lucha de clases en la Argentina a toda la región, aunque se podría decir que toda la región ha sido “peronizada” en algún sentido ideológico, si nos animamos a afirmar que este progresismo de tercera vía se volvió hegemónico en la región y fue determinante en las estrategias, casi suicidas, de algunos de los gobiernos hoy desplazados o sumamente debilitados.

Acaso porque casi todos olvidaron la vieja enseñanza leninista de que no hay nada más práctico que una buena teoría.

¿Pero qué teoría para este mundo de Trump y Macri nos hará libres?

 

Tres. ¿Cómo resistir sin morir en el intento?

La fuerza de Macri no es solo la de sus votos, ni siquiera los del ballotage, porque una parte del voto a Scioli acuerda con muchas de sus propuestas y el control de la Administración Nacional, de la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires le da un espacio de negociación y captación de gobernadores, intendentes, legisladores nacionales y provinciales que le ha permitido casi ignorar que es minoría en casi todas las instancias legislativas, menos la de la ciudad de Buenos Aires.

El gobierno de Macri no es solo un conjunto de hombres de empresa, casi todos ellos vinculados a familias de larga historia en el Poder Real de la Argentina y participes de gobiernos surgidos de golpes de estado y acciones terroristas como los Massot (Nueva Provincia de Bahía Blanca), los Peña (de la Familia Braun, dueños de La Anónima y grandes latifundistas) o los Blaquier (Ingenio Ledesma de Jujuy); cierto que son ejecutivos que vienen de diversas tradiciones no vinculadas a la política tradicional pero todos ellos cuentan con una formación profesional universitaria y cuentan con el apoyo de innumerables usinas con forma de ONG y Fundaciones o Centros de Estudio.  Cuentan con el apoyo de toda clase de agencias y servicios de los EE.UU., Europa y el gran capital.

No se trata de exagerar su poderío o sobreestimarlos, sino de respetarlos como lo que son: enemigos implacables de lo popular y democrático, astutos hasta el cinismo y el engaño sin escrúpulo, crueles hasta el terrorismo de estado del cual, en definitiva, son hijos y herederos aunque no puedan y posiblemente, por ahora, no quieran ejercer.

Pero tienen dos problemas: uno es que su modelo de capitalismo no contempla satisfacer lo mínimo de las necesidades populares y dos es que nuestro pueblo viene de un largo periodo de ser sujeto de políticas económicas/sociales/culturales que mejoraron su vida, aunque no afectaran la estructura real de poder: pensiones y jubilaciones, retribuciones al trabajo en cooperativas, subsidios varios que incluían el acceso a la energía eléctrica, el gas y el transporte, la educación y la cultura, políticas de memoria, verdad y justicia, etc. etc.

Ya hemos dicho que acaso uno de los aspectos más positivos de la etapa kirchnerista fue su discurso acerca de los derechos populares y la necesidad de defenderlos con organización popular (más allá que, en lo fundamental, no fueran consecuentes con su discurso)

Durante este primer año de gobierno macrista, las acciones de oposición a diversas medidas fueron masivas y hasta impactantes; pero no modificaron casi nada el rumbo oficialista.  Acaso en el terreno de la memoria, la verdad y la justicia es que se pudo frenar más la ofensiva reaccionaria.  No pudieron entrar con Obama a la ex Esma; no pudieron mandar a Echecolatz a su casa aunque lograron “domiciliaria” para más de cincuenta represores solo en este año; no pudieron voltear a la Procuradora General de la Nación ni frenar del todo a los juicios (incluso tuvieron que volver a comprometerse en su continuidad en la reunión de la Comisión Interpoderes convocada por la Corte Suprema en setiembre) y no pudieron barrer con las políticas públicas de memoria a pesar de todos sus esfuerzos por banalizarlas.

Pero es cierto que en el terreno de la economía, del empleo, de los precios, del presupuesto educativo y un larguísimo listado de derechos, simplemente avanzaron como una topadora contra un montículo de arena.

La derrota electoral y la pérdida del control de numerosos aparatos han hecho tambalear la hegemonía kirchnerista en el movimiento popular, ha liberado espacios para la acción de una izquierda revolucionaria, pero no ha surgido ninguna nueva hegemonía y la dispersión es la característica más definida.

La necesaria unidad de acción para frenar la ofensiva antipopular y antidemocrática se debe articular con la construcción de una nueva hegemonía, lo que de por sí es una cuestión difícil de resolver; pero además, no se avizora cuáles fuerzas políticas estarían en condiciones de encarar semejante tarea.

La izquierda de tradición trotskista se ha hecho fuerte en el terreno institucional, acaparando la representación electoral pero con serios límites para encarar la doble tarea de construir hegemonía y bloque popular.

Los sectores más avanzados del kirchernismo se encuentran en un proceso de dispersión y debates que los llevan a posiciones aislacionistas (como la presentación como referentes del Partido Miles de tres personajes como Boudou, D Elia y Esteche) hasta el borde del colaboracionismo del Movimiento Evita.

La izquierda que se arrimó y en buena parte se subordinó al kirchnerismo, sectores socialistas, comunistas y de otras tradiciones, ha desacumulado fuerzas y todavía está en un estado de shock post derrota del cual no parece fácil que salga rápido.

Una larga lista de organizaciones de todo tamaño y objeto cumplen dignas tareas de resistencia y construcción de atributos para el movimiento popular, pero corren riesgo de abonar a la dispersión y fragmentación que hoy predomina.

 

Cuatro

Nuevas preguntitas a la izquierda[13]

 

La construcción de la resistencia, de la alternativa y de la vanguardia unificada resultante de la articulación de diversas fuerzas que puedan cumplir alguna o varias de las funciones de una vanguardia política del siglo XXI requiere resolver alguno de los debates que hoy recorren la geografía del movimiento popular

¿La consigna es volveremos o hay que construir una propuesta de futuro nunca alcanzado, un cambio revolucionario claramente definido como no capitalista y con el horizonte revolucionario en su mira?

¿Alcanza con la unidad de lo que hoy no acuerda, se opone y/o resiste al macrismo o hay que darse una política de disputa de los sectores populares, incluidos sectores de las capas medias urbanas y rurales, de los intelectuales, profesionales y técnicos que hoy trabajan en relación de dependencia, amplios sectores religiosos motivados por la predica vaticana de enfrentar la Tercera Guerra Mundial, asumir la opción por los pobres y repudiar una sociedad basada en el Dios Dinero, etc. etc. o sectores igual de amplios de las capas medias que ven con horror el avance del Estado Policial, la xenofobia, la predica del rencor contra lo popular, igual que aquel inicial “Que viva el Cáncer” de 1953?

¿Alguna de las fuerzas que se auto proclaman o consideran de izquierda revolucionaria o en condiciones de ser vanguardia están en condiciones de jugar un rol de vanguardia en la solución teórica y sobre todo práctica de estos interrogantes o hace falta crear una nueva fuerza política, que sin negar ni mucho menos desmerecer todas y cada una de las tradiciones revolucionarias de nuestra historia, simbolizadas en los treintamil, se renueve de un modo tal que pueda asumir las enseñanzas de las frustraciones de la generación del Cordobazo, de los que lucharon contra el Menemismo y de los que se jugaron por el kirchnerimo y genere, al fin, una doctrina revolucionaria propia, apta para confrontar y derrotar al bloque de poder que nos domina desde fines del siglo XIX, sin solución de continuidad?

En sus reflexiones de mayo del 2016, el actual vicepresidente boliviano, compañero Álvaro García Linera decía que: “El segundo problema que estamos enfrentando los gobiernos progresistas es la redistribución de riqueza sin politización social. ¿Qué significa esto? La mayor parte de nuestras medidas han favorecido a las clases subalternas. En el caso de Bolivia el 20% de los bolivianos ha pasado a las clases medias en menos de diez años. Hay una ampliación del sector medio, de la capacidad de consumo de los trabajadores, hay una ampliación de derechos, necesarios, sino, no seríamos un gobierno progresista y revolucionario.”

Y continuaba “Pero, si esta ampliación de capacidad de consumo, si esta ampliación de la capacidad de justicia social no viene acompañada con politización social, no estamos ganando el sentido común. Habremos creado una nueva clase media, con capacidad de consumo, con capacidad de satisfacción, pero portadora del viejo sentido común conservador.”

Y se preguntaba “¿Cómo acompañar a la redistribución de la riqueza, a la ampliación de la capacidad de consumo, a la ampliación de la satisfacción material de los trabajadores, con un nuevo sentido común? ¿Y qué es el sentido común? Los preceptos íntimos, morales y lógicos con que la gente organiza su vida. ¿Cómo organizamos lo bueno y lo malo en lo más íntimo, lo deseable de lo indeseable, lo positivo de lo negativo?”

Para contestarse: “No se trata de un tema de discurso, se trata de un tema de nuestros fundamentos íntimos, en cómo nos ubicamos en el mundo. En este sentido, lo cultural, lo ideológico, lo espiritual, se vuelve decisivo. No hay revolución verdadera, ni hay consolidación de un proceso revolucionario, si no hay una profunda revolución cultural.”

A la que yo agregaría lo que llamo la paradoja de los medios no culturales de disputa cultural. Como casi todos saben, Carlos Marx, junto a Federico Engels y una pléyade de revolucionarios europeos de mediados del siglo XIX, cumplió la función histórica de develar el funcionamiento del capitalismo y de señalar un camino para su superación.  Sus estudios de años y años los vuelca en un nuevo libro al que va a llamar El Capital; allí comienza a revelar paso a paso como en el doble carácter de la mercancía se puede adivinar el doble carácter del trabajo humano y de allí el secreto de porque nunca el salario retribuye el valor creado por el obrero originando un plus del que se apodera el empresario que así se enriquece, la famosa plusvalía. 

Y va capitulo por capitulo desmontando una a una las falsas imágenes  o lo que alguna vez diría, la imagen verdadera de una imagen falsa pero al llegar al capítulo veinticuatro (¡24!) decide escribir lo que titula “La llamada acumulación originaria” donde cambia el estilo de análisis, ya no será un recorrido conceptual sino histórico: “El descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, el exterminio, la esclavización y el sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros: tales son los hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista. Estos procesos idílicos representan otros tantos factores fundamentales en el movimiento de la acumulación originaria. Tras ellos, pisando sus huellas, viene la guerra comercial de las naciones europeas, con el planeta entero por escenario. Rompe el fuego con el alzamiento de los Países Bajos, que se sacuden el yugo de la dominación española, cobra proporciones gigantescas en Inglaterra con la guerra antijacobina, sigue ventilándose en China en las guerras del opio, etc. Las diversas etapas de la acumulación originaria tienen su centro, en un orden cronológico más o menos preciso, en España, Portugal, Holanda, Francia e Inglaterra. Es aquí, en Inglaterra, donde a fines del siglo XVII se resumen y sintetizan sistemáticamente en el sistema colonial, el sistema de la deuda pública, el moderno sistema tributario y el sistema proteccionista. En parte, estos métodos se basan, como ocurre con el sistema colonial, en la más burda de las violencias. Pero todos ellos se valen del poder del Estado, de la fuerza concentrada y organizada de la sociedad, para acelerar a pasos agigantados el proceso de transformación del modo feudal de producción en el modo capitalista y acortar las transiciones. La violencia es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva. Es ella misma una potencia económica.”

En síntesis, luego de demostrar en veintitrés capítulos los modos económicos de acumulación de riqueza, pasa al relato histórico para mostrar que la verdadera acumulación originaria se basa en la violencia, en el colonialismo, en el sometimiento a la esclavitud de millones; en definitiva que la acumulación económica se resuelve en lo fundamental por métodos no económicos, sino políticos, que no son otra cosa las acciones imperialistas que describe.

Entonces, se necesita revalorizar la política como el espacio donde se dan todas las batallas contra el macrismo, de creación de alternativa y de construcción de vanguardia; porque es en el terreno de la política que se disputa la hegemonía cultural y se puede cumplir la tan ansiada “reforma moral” que desde Gramsci a García Línera, se reclama como imprescindible para cualquier cambio social.

Porque no hay que olvidar que nunca que no fue Rucci el que ganó el debate con Tosco, sino que el Gringo falleció en las condiciones duras de la clandestinidad bajo el gobierno cuasi fascista de Isabel y la Triple A; no fue Borges el que le ganó el debate a Rodolfo Walsh sino que Rodolfo fue capturado por un grupo de tareas de la Esma en la esquina de Entre Ríos y San Juan para asesinarlo sin piedad; la dictadura asesinó a Santucho y silenció por años a Mercedes Sosa, Armando Tejada Gómez y tantos otros.

La hegemonía cultural no la lograron por medios culturales sino políticos; en su caso la política del terrorismo de estado, opción que no existe para nosotros puesto que la reforma moral requiere de humanismo, de libertad, de de fraternidad verdadera, de instalar el deseo fuera del consumo y en un territorio que pueda ser preservado aún en la miseria y la cárcel.

Y entonces, ¿qué hacer para avanzar en esta batalla por el sentido común, batalla cultural que se dirime en el terreno duro de la lucha política?

Es sencillo, para soñar con una revolución hay que forjar revolucionarios y por suerte tenemos al menos uno en nuestra América en quien inspirarnos y tomar ejemplo: Fidel Castro.

Para construir resistencia, alternativa y vanguardia todos deberíamos soñar con Fidel, ese que hace unos veinte años dijo:  “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender los valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”.


[1] “Historia y conciencia de clase”, 1972, Editorial Grigalbo

[2] José Schulman, “La parte o el todo”, 2005, Manuel Suarez Editor

[3] Bertol Brecht, : http://poetas-comunistas.blogspot.com.ar/2009/08/bertolt-brecht-el-analfabeto-politico.html

[4] http://www.nodo50.org/gpm/vacaslocas/05.htm

[5] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=69135

[6] https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-las-guerras-se-crean-para-adorar-al-dios-dinero-69324/

[7] http://www.atilioboron.com.ar/2016/11/trump-el-otro-fin-de-ciclo.html

[8] idem

[9] Todas las cosas son un juicio.  Juan Serey, Revista Opinao Filosófica, 2014, Porto Alegre

[10] “El autor debería saber que las revoluciones no se hacen con leyes”. Carlos Marx, El Capital, capitulo XXIV, 1864

[11] https://cronicasdelnuevosiglo.com/2016/02/25/los-herederos/

[12] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=209420

[13] en 2012 escribí: Preguntitas para la izquierda.  La parte o el todo? , que podría leerse como prologo de esta reflexión https://cronicasdelnuevosiglo.com/2012/05/07/preguntitas-para-las-izquierdas-la-parte-o-el-todo/

VICTOR JARA, LAS MANOS DE UN PUEBLO

Por Pablo Stasiuk—-

En el sur de Chile, rodeado de la soledad del campo y la tierra, y con la música de fondo que le ponía Amanda, fue a nacer uno de los poetas y músicos más comprometido con la lucha por terminar con éste sistema.

En la provincia de Ñuble el 28 de septiembre de 1932 nacía Víctor Lidio Jara Martínez…el gran VICTOR JARA.

Hijo de Manuel, trabajador del campo y de Amanda, que mezclaba los quehaceres de una casa humilde con la música, Víctor Jara mostraba de pequeño su pasión por la música y la poesía. Después del abandono de su padre, Amanda y sus hijos se fueron a vivir a Santiago, a la población de Los Nogales, pero al poco tiempo los 5 hermanos quedaron huérfanos. Víctor comenzó entonces a trabajar en una fábrica de muebles del padre de unos compañeros de escuela y terminó, por consejo de un sacerdote, ingresando en un seminario católico.

LUCHÍN

Frágil como un volantín

En los techos de Barrancas

Jugaba el niño Luchín

Con sus manitos moradas

Con la pelota de trapo,

Con el gato y con el perro,

El caballo lo miraba…

En el agua de sus ojos

Se bañaba el verde claro,

Gateaba a su corta edad

Con el potito embarrado,

Con la pelota de trapo,

Con el gato y con el perro,

El caballo lo miraba…

El caballo era otro juego

En aquel pequeño espacio

Y al animal parecía

Le gustaba ese trabajo,

Con la pelota de trapo,

Con el gato y con el perro,

Y con Luchito mojado…

Si hay niños como Luchín

Que comen tierra y gusanos

Abramos todas las jaulas

Pa’que vuelen como pájaros,

Con la pelota de trapo,

Con el gato y con el perro,

Y también con el caballo.

Después de hacer el servicio militar entra en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile y ahí tiene su primer contacto con Violeta Parra, que se convirtió en su guía. En 1968 se convierte en director artístico de Quilapayún, a la vez que desarrollaba su carrera de cantante trovador. Ingresado en las filas de las Juventudes Comunistas de Chile abraza la causa de Salvador Allende como candidato a presidente y juega un papel importantísimo en la campaña que llevaría a la Unidad Popular a ganar las elecciones.

Para principios de la década del 70, Víctor Jara ya se había convertido en uno de los máximos exponentes de la música chilena y latinoamericana, con una poesía cargada de ideología y que contaba simplemente la explotación y marginación a la que eran sometidos los campesinos y los trabajadores de nuestro continente.

Con una poesía bellísima y directa y una música que rescataba el origen del folklore chileno, Víctor se convirtió en un artista totalmente comprometido con las luchas de su pueblo.

PLEGARIA A UN LABRADOR

Levántate y mira la montaña

De donde viene el viento, el sol y el agua

Tú que manejas el curso de los ríos

Tú que sembraste el vuelo de tu alma

Levántate y mírate las manos

Para crecer, estréchala a tu hermano

Juntos iremos unidos en la sangre

Hoy es el tiempo que puede ser mañana

Líbranos de aquel que nos domina

En la miseria tráenos tu reino de justicia

E igualdad sopla como el viento la flor de la quebrada

Limpia como el fuego el cañón de mi fusil

Hágase por fin la voluntad aquí en la tierra

Danos tu fuerza y tu valor al combatir

Sopla como el viento la flor de la quebrada

Limpia como el fuego el cañón de mi fusil

Levántate y mírate las manos

Para crecer, estréchala a tu hermano

Juntos iremos unidos en la sangre

Ahora en la hora de nuestra muerte

Amén

Tal vez influenciado por el trabajo de Violeta, Víctor se convierte en un gran investigador y recopilador de todo lo que tenga que ver con la historia de la cultura en su país, realizando trabajos en distintas zonas que después volcaba en sus discos.

En 1973, encontrándose en la Universidad Técnica del Estado, deciden con sus compañeros tomar el edificio en protesta contra el levantamiento militar del sangriento Pinochet. Víctor es detenido y trasladado al Estadio Nacional, que hoy lleva su nombre, donde sería torturado hasta su muerte.

Años después. su autopsia diría que antes de asesinarlo a balazos, le quebraron las dos muñecas, esas mismas con las que alzaba su guitarra para llevar la voz de los que no la tenían, porque Víctor era eso, un poeta que escribía y cantaba el dolor y también la alegría de su pueblo.

Dejo aquí un pequeño aporte personal en homenaje a uno de mis preferidos:

44 DISPAROS

Hay una guitarra roja

al pie de la cordillera

la siguen por comunista,

la acusan de guerrillera.

La guitarra está en dos manos

curtidas por el trabajo,

que cuentan sobre los pobres

levantando a los de abajo.

Víctor se llama el infame

dicen los carabineros,

¿cómo atreverse al espanto

de cantarle a los obreros?

En Chile corre la orden

de atrapar a ese tal Jara.

Si fuera fusil la guitarra

quizá otro gallo cantara.

Una tarde lo apresaron

y pisotearon sus manos

por orden del sanguinario

del asesino de hermanos.

En los diarios, titulares:

Al fin cayó el comunista!

cuarenta y cuatro disparos

para callar a un artista.

Sin embargo todo en vano,

todo inútil, sin embargo.

Sin manos y sin guitarra

va el camarada cantando.

Mientras haya un niño en Chile

descalzo y plato vacío,

Víctor Jara irá volviendo

cantando con los vencidos.

(Pablo Stasiuk)

Nos comprometimos desde CENTENARIO a rescatar y reivindicar a los artistas comunistas, no solo por coincidir en la ideología, sino porque sus actitudes frente a la vida y a la muerte, los pone en el lugar de los artistas que el pueblo se merece. Víctor empuñó una guitarra y no hubiera dudado un segundo en hacerlo con un arma si de eso dependiera la suerte de su pueblo. Por fortuna nos quedan sus canciones, su poesía, su música, pero antes que nada nos queda la actitud de un militante totalmente convencido de que uno debe llegar hasta el fondo si quiere cambiar el mundo…tan al fondo que tal vez le cueste la vida.

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