Por Eduardo Ibarra

 La llamada corrida cambiaria de mayo fue explicada por algunos economistas de la ortodoxia liberal como consecuencia de la intervención del Jefe de Gabinete Marcos Peña, al indicarle al entonces presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, que bajara las tasas de interés a fin de incentivar el consumo y con ello aplacar un poco la situación social.  Conjuntamente con esta explicación coyuntural centran  sus críticas, de índoles sistémicas, al gasto del Estado frente a la excesiva carga tributaria.

Por el lado de los economistas keynessianos o estructuralistas apuntan sus cañones a que el modelo aplicado por el gobierno macrista, genera estas crisis por ser netamente monetaristas y volcado al sector financiero en contra del sector productivo.

Ambas corrientes ideológicas sobrevuelan la realidad social desde una mirada superficial a los efectos de las políticas implementadas por el gobierno, sin penetrar la esencia misma de las relaciones sociales que se manifiestan en distintas formas de crisis. Como diría Lenin, desde su cabal entendimiento de los escritos de Marx, la sustancia nunca se manifiesta en sus efectos, por lo tanto es necesaria la ciencia para develar la fenomenología de la realidad. Ciencia que está íntimamente ligada a una esencia filosófica sobre la concepción de la realidad y del ser humano.

Desde que asumió Macri el gobierno nacional a fines del 2015 su proyecto político tuvo tanto rupturas como continuidades con el kirchnerismo. Los hechos más distintivos fueron la disminución/anulación de las retenciones a los sectores primarios de la economía (soja, trigo, mineras), una fuerte política financiera marcada por el endeudamiento (mayoritariamente interno) con letras (lebac) del Banco Central, el aumento de las tasas de interés para secar la plaza a fin de disminuir la inflación y el endeudamiento externo para sostener el déficit gemelo del Estado[i]. Dentro de la continuidad, y más allá de estar dentro del sistema capitalista, la producción primaria sigue siendo parte fundamental de la estructura económica, al igual que el manejo del comercio exterior por parte de las transnacionales como Cargill, Dreyfus, etc., el desarrollo de la producción transgénica continúa dominada por las patentes de Monsanto, la extranjerización de la economía (tanto del sector privado, como de las privatizadas en los 90) no ha variado y los conglomerados de la burguesía local y extranjera siguen dominando la estructura económica y condicionando la vida política.

Dentro de los aspectos estructurales, el kirchnerismo propuso el desarrollo de una burguesía nacional constituida sobre la producción industrial y la sustitución de importaciones a través del intervencionismo estatal, incrementando el mercado interno y el proteccionismo del comercio exterior. Mientras que la política económica del macrismo  se ha centrado en el desarrollo de los sectores externos y el incremento del llamado mercado de capitales o financiero.

 Corrida cambiaria, anomalía o consecuencia deseada.

Desde mediados de mayo el tema de la subida del dólar ha disparado un sinfín de movimientos y especulaciones, tanto dentro como fuera del gobierno. La búsqueda frenética y urgente de dólares, que llevó al desdibujado ministro de Hacienda a los pies del Fondo Monetario, conjurada con una suba de la tasa de interés bancario y renovaciones de Lebac, tuvo su correlato con la vieja costumbre argentina de la especulación y aumento de precios.

Desde que se produjo la corrida cambiaria y el alza repentina del dólar frente al peso, el banco central fue perdiendo grandes cantidades de reservas, sin embargo a un mes de este temblor la divisa yanqui sigue escalando continuamente.

Mientras el gobierno suscribió un acuerdo con el FMI por un monto superior a todos los gobiernos anteriores de nuestro país y único a nivel mundial actual, al tiempo que logra un intercambio de swap[ii] con China y se encuentra a la espera de la liquidación de los dólares de la cosecha vendida en el exterior que el Banco Central esteriliza por pesos, la burguesía financiera sigue con la fiesta. En el plano interno también se prevé que el gobierno se haga con recursos mediante la modalidad de licitación de la obra pública con los privados (ppp). Contradictoriamente esto le da un respaldo importante en cuanto a la promesa de pago de todas las deudas contraídas con los capitalistas internos y externos y un incremento de las reservas del Central para reforzar las medidas económicas/cambiarias.

Por lo tanto que a junio del 2018 el dólar esté arañando los $30 no es una cuestión de error de cálculo, ya que el Gobierno tiene poder de fuego para salir a ofreces suficientes dólares y así calmar el mercado.

Las metas de inflación (irrealizables) que el gobierno tomó como una medida fundamental de su programa económico, sólo tuvieron un motivo, el poner un límite a la suba nominal de salarios y así generar una depresión en el poder adquisitivo real de los trabajadores. Si bien este mecanismo de saqueo al pueblo fue implementado varias veces en nuestra historia, han generado un fuerte rechazo por parte de los sindicatos más combativos y un alto nivel de conflictividad social[iii].

Ante un panorama de conflicto y crisis, la devaluación es y fue una medida que asegura al gobierno y la fracción de la burguesía dominante un incremento en la tasa de ganancia por medio de la caída generalizada del poder adquisitivo, lo que impacta a todos los sectores por igual y permite al gobierno distanciarse de las causas, ya que no son medidas explícitas que imparte el Ejecutivo ni se discuten dentro del presupuesto en el ámbito parlamentario[iv].

¿Qué significa una devaluación?

 La devaluación del peso frente al dólar produce dos consecuencias en la macro economía, por un lado los sectores de la burguesía que realizan sus ganancias en el mercado externo, incrementan sus ventas, mientras que las mercancías que se importan se vuelven más caras para el consumo, y aquellas que se utilizan como insumos en la industria incrementan el porcentaje del capital constante dentro de la composición orgánica del capital del producto terminado.

La devaluación manifiesta la comparación de una moneda de un país con otra moneda externa, las cuales son meros signos que representan al valor contenido en los productos que se intercambian en el comercio exterior entre las distintas burguesías. Dentro del intercambio de productos, las monedas, representan un valor universal al tiempo que son una forma de medición del valor contenido en la mercancía.

Es importante entender que la economía burguesa entiende al valor como precio y la generación de ganancias como valor creado en el comercio como valor de cambio. Esto en realidad es la superficie donde se materializa la relación social de producción, “ocultando” su verdadero ser dentro de su manifestación:

Su ser inmediato es, pues apariencia pura. Es el fenómeno de un proceso que ocurre por detrás de ella. K. Marx Grundrisse tomo I

 Por lo tanto la comparación de las monedas implica un plano donde se concreta la economía pero que subyacen las relaciones sociales, donde subyace el ámbito de la producción de los valores que después se intercambian.

Comúnmente los economistas hablan de valor agregado para referirse a los productos elaborados, marcando la diferencia entre los insumos y materias primas, y la mercancía terminada. Pero nunca mencionan cómo se crea ese valor nuevo. Fue Marx que descubrió que el valor es creado por el trabajo vivo, a manos del obrero que combina los distintos elementos produciendo un objeto nuevo. Por lo que ningunas de las partes que componen ese objeto producido pueden generar valor por sí misma, ya que solo pueden conservar su propio valor. Si tomamos como ejemplo una silla compuesta por madera, adhesivo y clavos, con sus respectivas herramientas (martillo, taladro, sierra, etc) por sí solos estos elementos no pueden formar una silla, ya que son producto inerte donde hubo trabajo anterior para crearlos (como trabajo muerto). Estos elementos con un valor determinado solo trasladan ese valor al producto, por un lado al ser parte de la silla (la madera torneada y los clavos insertos en ella) y por el otro ante el desgaste de las herramientas en sus usos. La diferencia está en la fuerza de trabajo del obrero que da forma a los distintos elementos para su utilización. Ahí radica el valor que es valor de uso (necesario para satisfacer determinada necesidad en un momento  histórico determinado), para ser comercializado posteriormente como valor de cambio.

Al ser el capitalismo un sistema que intercambia todo lo que produce y no meramente el excedente, necesita que el valor de lo producido pueda enfrentarse a cualquier otro producto y no a uno particular, a fin de reproducir nuevamente la relación social, acumular riqueza e incrementar una nueva producción. Esa característica homogénea solo puede ser cumplida por el dinero que se expresa idealmente como precio (de medición) y concretamente como moneda (como valor de cambio general).

El valor generado por el obrero es plusvalor dentro de los elementos que constituyen el producto terminado, pero el cual no queda en poder de quien lo creó (el trabajador) sino que es apropiado por el capitalista dueño de los medios, el cual da a cambio de este acto solo una parte como salario para las necesidades biológica y sociales del obrero. El resto es lo que comúnmente llaman ganancia.

Pero no sólo el obrero con su fuerza de trabajo es el que crea valor, sino también es el que posibilita la conservación de los elementos empleados (capital constante). Al  introducir e implementar esos elementos en la producción, hace que estos se vayan renovando y no queden obsoletos como maquinarias y herramientas, o que se echen a perder carcomidos por el tiempo y la degradación de los componentes orgánicos (en el caso de materias primas perecederas). Cuando la mercancía creada por el obrero y comercializada por el capitalista es intercambiada por dinero, este último se asegura la futura producción al destinar el porcentaje del capital constante para la compra de nuevos insumos y renovación de los equipos que se van desgastando poco a poco.

Por lo tanto el obrero es un artesano del tiempo, al conservar los que se produjo en el pasado, creando valores nuevos en el presente y asegurando una nueva producción en el futuro.

 

…el capitalista obtiene esta conservación del valor viejo tan gratuitamente como el plustrabajo.

Esta conservación ocurre simplemente por la incorporación de trabajo nuevo que agrega un valor superior. De la relación originaria entre el capital y el trabajo resulta que el mismo servicio que el trabajo vivo – presta al objetivado, no cuesta nada al capital, así como tampoco cuesta nada al obrero; expresa tan sólo la relación consistente en que el material e instrumento de trabajo se le enfrentan como capital, son supuesto independientes de él. La conservación del viejo valor en modo alguno es un acto separado de la incorporación del nuevo, sino que sucede de suyo, se presenta como resultado natural del mismo.

En la medida en que existe para sí, el plusvalor, el incremento del trabajo objetivado, es dinero; pero el dinero ya es ahora en sí capital; en cuanto tal, asignación sobre nuevo trabajo. Aquí el capital ya no entra solamente en relación con el trabajo existente, sino con el futuro…

…ya no como dinero que sólo es la forma abstracta de la riqueza universal, sino como asignación sobre la posibilidad real de la riqueza universal: la capacidad de trabajo, y concretamente la capacidad de trabajo en devenir. K. Marx Grundrisse tomo I

 Ahora bien, esta ganancia es puesta como la capacidad del capitalista al vender su producto (apropiado). Por un lado esta capacidad del burgués es la de materializar el valor creado por el obrero, al realizar como ganancia la diferencia entre lo que le costó producir y el precio en que lo vendió, ósea es un impostor de algo que se apropió y no le pertenece (el plusvalor). El otro lado de esta gran puesta en escena es que en la comercialización de los productos como valor de cambio, no se generan nuevos valores sino que se enfrentan unos con todos por medio del dinero. Por ejemplo el capitalista A tiene 100 silla para vender al capitalista B que produce 1000 tornillos, supongamos que esas mercancías son equivalentes en esas cantidades 100 silla = 1000 tornillos, ya que en esos volúmenes tienen la misma cantidad de horas/hombre de tiempo de trabajo socialmente necesario. Si el capitalista A por necesidad o estupidez acepta el ofrecimiento del capitalista B de cambiar 100 sillas por sólo 800 tornillos, el capitalista B habrá ganado más valor porque se quedó con el valor de las sillas y con 200 tornillos que no entrego por el intercambio, mientras que el capitalista A habrá entregado un porcentaje del valor que le hubiese correspondido. Ósea uno ganó de más y el otro ganó de menos, pero en ningún momento se generó ningún valor en el intercambio, ya que en un primer momento A tenía 100 sillas y B 1000 tornillos que es igual 1100 productos entre ambos, en un segundo momento cuando han realizado el intercambio A tiene 800 tornillos y B 100 silla y 200 tornillos, total entre ambos productos 1100.

Enrique Dussel destaca que:

…la determinación del valor del producto en dinero como precio puede fijar exactamente su valor real en nomina, o puede fijarlo por sobre él (y será, ganancia extraordinaria) o por debajo de él (se pierde plusvalor pero puede, en definitiva o al fin del proceso de realización, haber todavía ganancia. (Dussel: La producción teórica de Marx. Un comentario a los Grundrisse)

¿Dónde han creado un nuevo valor estos dos capitalistas? En ningún lado solo se han distribuido los distintos valores representados en sillas y tornillos. ¿Quién es el perdedor? Ninguno, porque el capitalista B ganó más de lo que le hubiese correspondido por la equivalencia de los productos y el capitalista A ganó menos de los que le hubiese tocado, pero se hizo con el valor contenido en 800 y cedió 200, el perdedor es el obrero que fabricó la silla y el obrero que fabricó los tornillos, ya no se quedaron con el valor por ellos creado sino que fue intercambiado por los capitalistas en sus propios beneficios (en mayor o menor medida).

En este sentido Enrique Dussel da un ejemplo claro

Si el precio mide y expresa la totalidad del valor del producto (capital constante + salario + plusvalor) se realizará en la venta el valor producido: la ganancia será igual al plusvalor.

Si se logra un precio mayor al valor del producto, será ganancia extra. Si “cae por debajo de su valor”, puede alcanzarse ganancia (porque aún logra recuperar el valor invertido como capital constante y salario), pero de todas formas se produciría una transferencia de valor…(Dussel: La producción teórica de Marx. Un comentario a los Grundrisse)

Al analizar cómo se crea el valor y cómo ese valor es representado en dinero para ser intercambiado, podemos comprender que una devaluación del peso frente al dólar es una forma de imponerse un sector de la burguesía sobre otra, pero que en ningún momento significa la pobreza para la perdedora sino un porcentaje cedido del valor producido por sus obreros.

Es así que al abaratarse el peso el sector exportador de la burguesía puede vender sus productos más baratos en equivalencia con lo producido externamente, lo cual implica que con la devaluación que degrada el salario y una política de freno a las paritarias, pueda (el sector de bienes transables) por un lado compensar lo que no gana al ceder parte del valor en el cambio frente al dólar y por el otro tener mayor poder adquisitivo al desabastecer al mercado interno para vender en el externo y así achicar la oferta frente a la demanda inflando los precios (esto da por el suelo toda la ridícula teoría del equilibro de la oferta y la demanda).

Si comprendemos que los insumos, la materia prima y los instrumentos de trabajo son valores constantes que solo se trasladan al precio, por lo cual si ese capital constante es de $100 al vender la mercancía esos $100 vuelven a la nueva producción sin que le haya quedado un centavo en el bolsillo a nuestro querido burgués, por lo tanto la diferencia está en el plusvalor que crea el obrero y no le es devuelto sino en una pequeña parte para su reposición de fuerzas físicas, espirituales, mentales etc. por lo tanto en la capacidad ejercida por el obrero está la ganancia del burgués, que al tener un producto de $100 de materiales (capital constantes) y $50 de plusvalor (creación del obrero) y le devuelve a este sólo $10, tiene un margen de negociación con otro capitalista de $40, eso es lo único que varía en la negociación entre el intercambio (capital variable).

Al tomar al nuestro país como una unidad productiva frente a los otros capitalistas externos, podemos comprender que la devaluación es una forma de transferir parte de nuestras riquezas a una facción de la burguesía que realiza sus ganancia (la concreta) vendiendo en el mercado externo y a la burguesía foránea que adquiere esos productos a menor costo. He aquí el  porqué de las quejas del gobierno de que el costo laboral es alto frente al mundo. Esto es ni más ni menos que la puja por transferir parte de los recursos de los trabajadores al sector externo, si el capitalista A o B se queda con una mayor o menor parte nos importa un pito.

Ahora podemos entender que el gobierno está llevando una política económica de cambio en la distribución de la riqueza favoreciendo, por un lado al sector financiero, tomando deuda, subiendo las tasas de interés y emitiendo deudas de la Reserva del Central. Por el otro a los capitales agroexportadores que producen y venden sus mercancías en el exterior. Esto no quiere decir que sean dos fracciones distintas sino que son negocios para grandes conglomerados transnacionales y socios locales que utilizan sus capitales en distintos “rubros”. Pueden asociarse para crear semilla transgénica y armar pules de siembra, al mismo tiempo que compran títulos públicos o prestan dólares directamente al gobierno[v]. Lo que los economistas y técnicos financieros al servicio de la burguesía asesoran en la diversificación del porfolio.

Como política económica, la devaluación le posibilita al gobierno ir licuando gastos, embolsando dólares por medio de la esterilización del comercio externo e ir  mitigando el reclamo sectorial (en el sentido que se mencionó arriba), a la vez que responde al acuerdo con el FMI de una flotación libre del dólar y consigue fondos para financiar los gastos hasta la elección del 2019.

 ———————————————–

 [i] Recordemos que el gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007), fue uno de los pocos que tuvo un superávit  gemelo, tanto de la balanza comercial externa, como tributaria frente al gasto y transferencia del Estado.

 

[ii] http://www.bcr.com.ar/Publicaciones/serie%20de%20lecturas/2005_08.pdf

 

[iii] El programa económico de congelamiento de salarios implementado por Krieger Vasena durante el gobierno militar de Onganía (1966-1970), desencadenó el Cordobazo (1969).

 

[iv] La gran devaluación realizada por el ministro Lavagna en el gobierno de Duhalde, para salir de la convertibilidad, dejó el campo llano al gobierno de Néstor Kirchner. La devaluación no causó en ese momento ninguna crisis social ni institucional, fue el asesinato de Santillan y Kosteki lo que precipitó la caída del gobierno Duhaldista.

 

[v] El nuevo presidente del Banco Central, Luis Caputo, es el hombre clave del gobierno ya que su rol como Ministro de Finanzas, fue el que conseguía los préstamos de los Bancos privados y fondos financieros externos.

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Categoría

Argentina, Política