13 agosto, 2018

POEMAS EN ROJO CLASISTA

Por Pablo Stasiuk

Compartimos un puñado de poemas como balas de conciencia y belleza en las manos proletarias de Pablo Stasiuk. El arte será herramienta de liberación o no será!

JUAN, EL SUBVERSIVO.

Llegó Juan de la semana en el obraje

con la espalda quebrada

en el pozo del cimiento.

Sus sueños quedarán , ahí,

siempre a esa altura,

esperando que un día cambie el cuento.

El construye las bases bien seguras

donde se cumplirán

otros sueños, no los suyos.

Mira sus manos

de barro y de cemento,

solo el alcohol se ofrece como arrullo.

Pero hace mucho que el sueña otros cimientos,

los de un mundo

junto a otros malvividos,

donde nadie quede afuera,

y los obreros,

vengan limpiando el viento de bandidos.

Es color rojo el cielo que Juan sueña,

púrpura de puños

curtido de herramientas,

también tiene guitarras libertarias

que cantan el dolor que nadie cuenta.

Juan lleva un carnet sangre en el bolsillo

Y sabe bien que debe compartirlo

juntando compañeros,

y armados de sueños parecidos…

acribillar éste mundo.

y subvertirlo.


MI LIBERTAD NO TERMINA

Mi libertad no termina donde empieza la tuya.

Porque mi libertad te incluye.

Mi libertad es tan grande como yo quiera.

Se mezcla con otras libertades

hacen el amor, se entrelazan

sin límites

y nacen otras libertades,

pequeñas, creciendo,

que te siguen invitando.

Mi libertad no es tierra

sembrada de alambrados.

Es cielo abierto, viento,

grito montado en un tornado.

Mi libertad es un río

desafiando los límites,

convidando su cauce

a quien quiera acunarlo.

Mi libertad no termina donde empieza la tuya.

Y tu libertad será siempre bienvenida

en mi casa.


HIERRO Y SANGRE

Sangre pobre

que regó la calle,

como siempre

la misma sangre

de los mismos pobres.

Sangre de comedor,

sangre de villa,

hierro de puente

convertido en carne

que termina en dos manos

curtidas de trabajo.

El arma cobarde

corta el grito villero

con un trueno asesino

y traicionero.

Otra vez,

dos pobres en el piso

con heridas mortales

por donde brotan

claveles piqueteros.

Cuentan los obreros

que algunas madrugadas

al cruzar por ese puente,

antes hierro,

sienten la voz de Maxi y de Darío

con sol de puño

gritando que no han muerto.


TESTIMONIO

Que la poesía, hermana y compañera

sea pregón de los humildes.

Que leña, la palabra seca,

se transforme en fuego.

Que un verso, abandonado y viejo

siga siendo verso, aún solo.

Que una letra, en la palabra justa,

tenga el impacto de una bala.

Que una coma, simple y necesaria

sea la pausa entre luz y sombra.

Que un punto, certero y tajante

separe a la vida de la muerte.

Que un acento, rebelde y pesado,

grite todos los silencios.

Que la música, creación de los sin nada,

junte poesías, palabras, versos,

muchas letras preñadas de puntos,

comas y de acentos.

Entonces, que sea testimonio lo que queda,

de ahora en adelante y para siempre.

La muerte es la oquedad de los traidores…

y nosotros somos carne de canciones.

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Categoría

Argentina, Cultura