[DEBATES] Chile: la delgada línea roja del mundo bipolar en Sudamérica

Por Jacobo Mansilla

El siguiente avance de investigación en curso está centrado en el análisis de la Revolución derrotada en Chile en septiembre de 1973, los “mil dias” de la UP, tratando de develar los motivos de su fracaso, en el marco de un proceso complejo y contradictorio que busco construir una sociedad socialista en pluralismo, democracia y libertad y fue derrotada por un golpe militar de tinte fascista.

1-Planteamiento del problema

El siguiente avance de investigación en curso está centrado en el análisis de la Revolución derrotada en Chile en septiembre de 1973, los “mil días” de la UP, tratando de develar los motivos de su fracaso, en el marco de un proceso complejo y contradictorio que busco construir una sociedad socialista en pluralismo, democracia y libertad y fue derrotada por un golpe militar de tinte fascista.

Las variables utilizadas para darle contorno a nuestro planteo explicativo serán los siguientes ejes: en primer lugar, señalaremos  la correlación de fuerzas internacionales en disputa, en la convulsionada década de los años 60-70, del orbe y fundamentalmente de Latinoamérica, que nos permita un prólogo ordenador, a nuestro estudio de caso. En segundo lugar, analizaremos la correlación de fuerzas internas en el periodo de 1958-1973, para comprender los bandos fundamentales de las fuerzas sociales enfrentadas; En tercer lugar,  revisitando los planteos que estuvieron en el centro de la escena las principales fuerzas de izquierda (PC, PS Y MIR),  sobre la táctica, estrategia y los debates entre si en el periodo de 1970-1973.

Los interrogantes que se nos plantean  como claves  ordenadoras  a lo largo de  la reflexión son ¿Cuáles fueron los errores fundamentales en el bando de la UP que determinaron la derrota? y ¿la vía pacífica  al socialismo era posible?

Para finalizar momentáneamente con unas  respuestas ensayadas en forma de hipótesis críticas, que nos permitan comprender la naturaleza y el desenlace del proceso político chileno, que emergen de aquellos aconteceres y la estrategia  de “la vía pacífica al socialismo”, que a nuestro entender revisten claves nodales, que encierran enseñanzas y aprendizajes particulares y universales inapreciables, en una temporalidad tripartita, la dimensión  del pasado, a su vez como  perspectivas para el presente y el devenir del siglo XXI para Nuestramérica.

 

I-La década del desafío

“… ¿las relaciones internacionales preceden o siguen (lógicamente) a las relaciones  sociales fundamentales? indudablemente las siguen. Toda renovación, orgánica en la estructura modifica también orgánicamente las relaciones absolutas y relativas en el campo internacional a través de sus expresiones técnico militares…por otro lado las relaciones internacionales inciden en forma pasiva o activa sobre las relaciones políticas (de hegemonía de los partidos).Cuanto más subordinada a las relaciones internacionales esta la vida económica inmediata de una nación tanto más un partido determinado representa esta situación y la explota para impedir el adelanto de los partidos adversarios…”

Antonio Gramsci “Análisis de las situaciones. Relaciones de fuerzas” pp. 52.

 

La inestabilidad política y social en los centros capitalistas y en lo que por entonces se denominaba “tercer mundo” era el denominador común en la época de los años 60 y principios de los 70´ con una intensidad más profunda en el “tercer anillo del mundo”, de la tripartición conceptual para definir el lugar de desarrollo de la época.

En este escenario, EEUU actuaba como protector del orden global, identificando al comunismo soviético como su potencial contrincante en la lucha por la supremacía mundial y sobre todo de su “patio trasero”. Desde el comienzo de la guerra fría, los  Estados Unidos intentaron combatir este peligro con todos los medios, desde la ayuda económica y la propaganda ideológica, pasando por la subversión militar oficial y extraoficial, hasta la intervención abierta.

Desde el inicio de la década del 60 se desarrolló lentamente un proceso mundial de agotamiento del ciclo de expansión capitalista que siguió a la crisis de los años 20 y 30, que se vincularon a las guerras mundiales y la ola revolucionaria que se abrió en el siglo XX. El denominado “estado benefactor” impulso una serie de reformas sociales asumiendo el papel regulador de la economía, logrando un crecimiento económico que perduro por tres décadas, “los años dorados” terminaron de desembocar desde un principio en la década de los 70, en una nueva crisis de acumulación capitalista.

En estados Unidos el descontento social se encauzo mediante un movimiento juvenil de rebeldía cultural, los hippies, que rechazaban la cultura estandarizada, reclamando paz frente al peligro de la guerra nuclear,  así como también el movimiento afroamericano y de los derechos civiles en Estados unidos, en la versión pacifista de Martin Luther King, en otra clave Malcom X y bajo la forma armada de los Panteras Negras.

En Europa se produce un auge en la lucha de clases, se llevaron a cabo paros, movilizaciones y huelgas que confluyeron con un movimiento de rebeldía estudiantil e intelectual de fuertes contenidos libertarios, culminando en las grandes conmociones del año 68. En Italia el PCI lanzaba su estrategia de compromisso storico (compromiso histórico), que consistía en la conformación de una alianza entre el PCI y el Partido Demócrata Cristiano, en España se daría un proceso similar, con el objetivo de allanar “consensos”, donde tendría origen un revisionismo por derecha, replanteando palabras y símbolos,  subsiguientes bases para la socialdemocracia y el Eurocomunismo.

En las “periferias” de Asia y África arrecio una nueva ola de luchas anticoloniales, procesos revolucionarios y guerras abiertas con potencias mundiales-algunos procesos devinieron en socialistas-, lo que alentó a movimientos de liberación en el Cercano Oriente y en la misma Europa (vascos, irlandeses, kurdos, etc.), A pesar de que se vivían fuertes contradicciones en el campo socialista (independentismo yugoeslavo, conflicto chino-soviético, Primavera de Praga), se apreciaba a la URSS como una alternativa política socialista fuerte, ante un capitalismo en crisis.

El proceso de descolonización planetario reconfiguro el mapa político del globo, se multiplicaron la cantidad de estados, pero lo más significativo para la humanidad es que se produjo una explosión demográfica, sobre todo en los países más pobres, que tiene su punto de partida después de la segunda guerra mundial, que altero definitivamente el equilibrio de la población mundial[1]. Un factor fundamental para el aumento sostenido de la población a partir de los años 40, baja el índice de mortalidad y natalidad por las medicinas modernas y las tecnologías de la comunicación. Pero la riqueza económica no se distribuye entre la población pobre que crece, por su contrario la riqueza tiende a concentrase en pocas manos.

En esta década en Latinoamérica se plantean sobrados motivos que presagiaron al decir de Halperin, la encrucijada de su breve historia de “la década de las (grandes) decisiones” (1960-1970). En este periodo, tuvo lugar un ascenso de las luchas sociales, la irrupción y la resistencia de los movimientos campesinos y pueblos originarios, la creciente politización de los estudiantes universitarios y una notable radicalización de los intelectuales que postulan un compromiso activo con los movimientos de liberación nacional.

En el continente se terminaba la era de los populismos y comenzaba el desafío de la revolución, que tomo como referencia la construcción del socialismo en Cuba. La Revolución Cubana marcara un punto de inflexión en América, marcara a fuego la segunda mitad del siglo XX. La isla inicio una transformación social en plena guerra Fría, rompiendo el esquema de alineamiento con EEUU, trayendo una enorme repercusión política en todo el continente[2].

En el terreno de las ideas, estos años, marcaron un nuevo clima cultural y político que tuvo expresiones creativas y originales en las letras en diferentes frentes y expresiones. En la pantalla grande el cineasta del cine social Latinoamericano Miguel Littin, se consagraba internacionalmente con la película “El chacal de Nahueltoro”, donde retrataba el caso de un asesinato de una familia entera, en el marco de un Chile con una pobreza extrema. La teología de la liberación (originada en el Concilio del Vaticano II), producto de un fisura por izquierda en el seno de la Iglesia,  la Teoría de la Dependencia (Gunder Frank, 1964, Theotonio Dos Santos[3] y Fernando Enrique Cardoso, entre otros en respuesta a las teorías del desarrollo, con el enfoque que plantea que el desarrollo de países capitalistas origina el subdesarrollo de los países pobres) y las corrientes ideológicas de la llamada nueva izquierda emergente en la época, que practicaron la lucha armada como método político, contribuyeron a legitimar la resistencia de los oprimidos e influyeron en los movimientos revolucionarios latinoamericanos a lo largo y ancho del continente.

Los nuevos conceptos recreados en clave política en la época como Tercer mundo, Imperialismo, Dependencia y Liberación, impregnaron directamente en (algunas) de las diversas obras de la literatura política: “Las Venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano, que planteaba el ABC de los problemas estructurales del continente, con una pluma poética  y con una investigación profunda, llegando a una gran cantidad de lectores, “Pedagogía del oprimido” de Paulo Freire que demostraba el papel liberador y creativo, en la disputa por el lenguaje para el autorreconocimiento como sujeto critico que a través de la praxis allana el camino de la conciencia y el ensayo del psiquiatra argelino Franz Fanón con “Los Condenados de la tierra” con el famoso prólogo de Sartre, poniendo en cuestión la superioridad racial y el derecho legítimo de la rebelión armada por parte de los que luchan contra los imperialistas. El historiador y pensador Halperin Donghi tenía la osadía de reconstruir una historia Latinoamericana de “larga duración” en una clave complementaria y autónoma, se puede leer de manera corrida o se puede también leer, por estudios de caso. La literatura tenía su versión innovadora en el boom del realismo Mágico (Julio Cortázar, Gabriel Garcia Márquez, Juan Rulfo, Alejo Carpentier, entre otros ).

El marxismo también tuvo una amplia difusión con la divulgación estructuralista de Marta Harnecker y la herejía de Ernesto Guevara  con sus diversos escritos, planteando la praxis del Hombre nuevo: “El socialismo y el hombre en cuba”;“La guerra de guerrillas” y su “Diario de Campaña en Bolivia” y el célebre discurso en Punta del Este habían planteado con claridad los límites infranqueables del desarrollo capitalista en las periferias.

La contracara intelectual a este movimiento de crítica al capitalismo tendrá una respuesta activa y una influencia hegemónica en el ámbito académico, político y en los expertos en el área económica, con la obra de Walter W. Rostow y su planteo de modernización técnica asegurada en el devenir en “Las etapas del crecimiento económico. Un manifiesto no Comunista” publicada en 1960, al otro año se traducía al español por Fondo de Cultura Económica[4]. La moraleja del planteo rostowiano para Latinoamérica y como enseñanza de la historia universal, encerraba una contradicción cada vez más al descubierto, el peligro del fantasma revolucionario se amainaría por el fin del desarrollo autosostenido de urgente impulso en esa dirección “pero también que durante la acelerada transición que ello imponía el peligro revolucionario seria más agudo que nunca[5].

En los años sesenta el liderazgo sovietico del comunismo internacional fue amenazado por China y su teoría de las dos piernas, los partidarios de Moscú en el tercer mundo, mantuvieron su posición política de estudiada y metódica moderación. El enemigo principal no era en estos países el capitalismo, sino los intereses precapitalistas y el imperialismo. La forma de avanzar no era la lucha armada, sino de la creación de amplios frentes populares o nacional en alianza con la burguesía y la pequeñaburguesia “nacional”. Esta estrategia, continuaba los línea marcada en 1930 por la Comitern y parecía tener éxito, en Brasil e Indonesia a principios de los 60 y en 1970 en Chile, los tres países terminaron con dictaduras con intensidades de terror diferentes[6].

Al desafío planteado por la Revolución Socialista Cubana,  su giro y su definición socialista luego de la invasión frustrada en Playa Girón y con el amparo de la URSS,  EEUU respondió con inusitado interés por el desarrollo de las economías de la región, ya no bastaba con la propaganda macartista de la década anterior y “por el contrario se planteaba un cuestionamiento al sistema demoliberal en el propio epicentro de la esfera de influencia del imperio[7]. El presidente John Kennedy (1961-1963) impuso un nuevo estilo de gobierno, y sus asesores comenzaron a elaborar proyectos  de “modernización y desarrollo”, conocida como Alianza para el progreso, que consistían en unas recetas para combatir al comunismo, con objetivos implícitos y explícitos combinaba el propósito de seguridad (conservación) y desarrollo económico, un plan Marshall, pero mucho más barato.

La antinomia propagandista se planteaba en la alternativa binaria entre “revolución en libertad” o “revolución comunista”. Sobre las bases del fomento del desarrollo autosostenido, la propuesta consistía en alcanzar el máximo de bienestar en los marcos de la democracia burguesa, respetando todos los deseos y las necesidades, excepto a la isla sublevada[8].

Propugnaba el recurso de la reforma agraria, ya que se rebelaba necesario para romper el estancamiento rural y una industrialización más rápida y dinámica que en el pasado reciente, el financiamiento estaría dado por varios, el FMI, el BID, el tesoro de Estados Unidos, el resto de inversiones privadas y otras de origen latinoamericano. Otra pata complementaria de la iniciativa era la expansión de funciones y recursos por parte de los estados, el objetivo no declarado era la consolidación rápida de estructuras políticas y sociales capaces de encuadrar a las masas a través de los partidos en marco de competencia democrática.

Pero Estados Unidos no renuncio de poner a su servicio a los ejércitos latinoamericanos para cumplir el ambicioso objetivo, con el propósito político de la conservación. Una parte de los fondos tuvieron como destino a la reestructuración de los ejércitos, para que cumplan acciones cívicas y en desarrollo económico, que las vinculo a las masas rurales y la suplantación de los espacios vacíos dejados por el estado y los partidos. La asistencia militar permitía una relación fluida entre el Pentágono y las fuerzas militares vernáculas. Las maniobras conjuntas, la formación de oficiales para la lucha anti guerrillera y en especial en la redefinición del “enemigo interno”, se pasaba de la defensa nacional a la seguridad nacional.

También se vincularon con organizaciones sindicales norteamericanas, que les abrieron la puerta a varios sindicatos del continente dispuestos a recibirlos, con el Instituto Americano para el desarrollo IADSL. Este organismo tenia filiales en todo el continente,  destinando parte de sus recursos a desarrollar programas de educación obrera, proyectos sociales de construcción de viviendas y para el año 1970, el IADSL había capacitado a 160.000 dirigentes sindicales, 5000 fueron argentinos. Los aportistas del Instituto se encontraban las empresas de Rockefeller, Standard Oil, United Stell corporation, Pan American y la ITT (International Telephone & Telegraph)[9]. Del mismo modo con el dinero compraban las voluntades de una clientela de políticos.

La gravitación norteamericana en la región se hace real en una Latinoamérica en proceso de transición “desequilibrada” en la era de masas[10].

Kennedy fue asesinado en 1963, el sucesor Lyndon Johnson (1963-1969) y luego Nixon, tuvieron un viraje programático, profundizaron una política exterior más agresiva, enviaron masivos contingentes a Vietnam[11] y acrecentaron el intervencionismo norteamericano en Latinoamérica, abandonando la opción política a favor de la democracia representativa, en Latinoamérica volvían a ser amigos de sus amigos, llegaba la hora de la espada claramente, apoyaron a  los golpes militares en Sudamérica; Chile no fue la excepción, en el país oblongo intervienen combinadamente, silenciosamente y abiertamente en contra del “experimento chileno” que encabezaba Salvador Allende, no dejando espacios a las reformas de la revolución[12]. Esta tentativa en el cono sur, apenas distaba de tres años de la caída en combate de Ernesto Guevara en Bolivia, figura pública de la dirección de la Revolución Cubana.

 

II-La correlación de fuerzas internas en el periodo de  1958-1973.

“…los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, en circunstancias elegidas por ellos mismos, sino en aquellas circunstancias con las que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos…”

Karl Marx el 18 Brumario de Luis Bonaparte.

 

Para Halperin Donghi el caso chileno le da una claridad y precisión a las alternativas en disputa de la época en Latinoamérica de las grandes decisiones y como lo expresa claramente en como lo subtitulara al capítulo “Agotamiento del orden neocolonial”.

En 1958 en las elecciones presidenciales, ya se manifiestan los signos de cambio, y toma relevancia los rasgos particulares del proceso chileno en la vía parlamentaria, en esa elección se le dio impulso a un Frente de izquierda electoral (FRAP) integrado por el Partido Comunista y el Partido Socialista, consiguiendo un 28 % de los sufragios con la candidatura de Salvador Allende, en la que se impondría como ganador al candidato del Partido Nacional  Jorge Alessandri, con el 31% de los votos,  los terceros y cuarto lugar quedaron  las fuerzas centristas (la joven DC, un 20% y el veterano radicalismo) en un electorado dividido en base al sistema de tercios. Esta elección sorprendió a todos y permitió pensar que el triunfo era posible.

El PC a través de Luis Corbalán, construía políticamente una analogía de la situación concreta de Chile con la Revolución Rusa,  usando como autoridad para la comparación a Lenin y “Las tesis de abril”, resaltándose en la interpretación, el planteo de ganar la mayoría de los soviets y que Kornilov puso en la agenda del debate la cuestión de la violencia, pero lo primordial del planteo de Lenin, era la “vía no violenta”, para la mirada que se elabora, sin duda alguna, un enfoque en sintonía con la línea partidaria. En este sentido auto confirmaba las tesis políticas explicitadas en las resoluciones  del X Congreso, la posibilidad cada vez mas cercana de concretar la vía  pacífica al socialismo “profundización de la democracia”, privilegiando la acción de masas, combinada con la negociación política, sin modificar las alianzas políticas y clases amplias entre las diversas fracciones del pueblo (obreros, empleados, pequeños y medianos empresarios) con la “burguesía nacional”, sin recurrir a las armas solo en los intentos considerados como abiertamente contrarrevolucionarios.

Para el PCCh, los enemigos principales están representados en el imperialismo y la oligarquía integrada por los latifundistas  y la burguesía monopólica. La caracterización de la formación económica social del país se inscribía en la persistencia de rasgos feudales y una sociedad en desarrollo hacia una modernización y democratización, en la cual los partidos y fundamentalmente los obreros tendrían un protagonismo clave[13].

El gobierno de Alessandri pretendía superar el atraso de Chile favoreciendo la inversión extranjera, con el denominado en la época  y en la región americana “desarrollismo”, superando las regulaciones de los gobiernos frente-populistas de las décadas anteriores (30 y 40). El programa económico no logro desarrollar el crecimiento económico, pero si profundizo los grandes problemas sociales, en la estructura latifundista de la tierra, y el dominio del cobre por empresas norteamericanas  como Anaconda y Kennecott, postergando el cumplimiento efectivo de los campesinos y trabajadores chilenos[14].

El intento de ruptura no podía ir muy lejos sin tocar los intereses de las clases propietarias del campo y la ciudad y tampoco logro atraer las inversiones extranjeras necesarias para sostener el desarrollo, su gobierno se caracterizo por la austeridad y el estancamiento.

La derecha para las elecciones de 1964 se encontraba en problemas, la adversidad económica que no cesaba y en 1963, la victoria de la izquierda en Curicó -zona conservadora- el control del voto campesino por parte de los partidos terratenientes se desvanecía rápidamente, ponía a la orden del día, la ruptura del pacto social, del equilibrio sociopolítico en el país. La respuesta es inmediata, sin dudas y rápida por parte de la derecha, que reordena el mapa político y el orden del enemigo principal, retiran su apoyo al candidato radical Julio Duran, que se presentaba como continuador de Alessandri, transfiriéndolo a Eduardo Frei candidato de la DC, considerado el más idóneo para la situación, para cerrarle el paso al enemigo principal, el socialismo, con la candidatura de Salvador Allende.

El eslogan de campaña “Revolución en libertad” que conjugaba hábilmente las promesas a “dos puntas” por un lado proponía  cambios para un  frente socialista  y por otro les aseguraba la propiedad privada con las garantías de la tranquilidad, a los conservadores,  que significaba llevar a cabo profundos cambios sociales sin abandonar los marcos institucionales establecidos, la posibilidad de un desarrollo asegurado en una “periferia”, poniéndose en sintonía con la política exterior norteamericana.

La campaña de Frei fue planteada por el dilema  al electorado en un tono anticomunista y tosco, asesorado en la propaganda y el financiamiento por la inteligencia norteamericana[15] y los pares partidarios de Europa occidental, dando lugar a una polarización de los bandos. La Democracia Cristiana se impone sobre el FRAP (Frente Acción Popular) la alianza electoral entre el PC y PS, con el 56% de los votos.

La Democracia Cristiana y su programa político para Chile se centraban en los postulados de la CEPAL y de la “Alianza para el progreso”, que consistía en un proyecto modernizador industrialista (dependiente) ante el temor del avance de la Revolución Cubana.

Ideológicamente la DC estaba comprometida con la doctrina social de la iglesia, era una fuerza policlasista con una dirección en la clase media con origen conservador y con bases de apoyo en los sectores populares, la interpretación de la profundidad de los cambios será un problema latente, en su intento de humanizar el capitalismo[16].

La Revolución que propugnaba un cambio socioeconómico y político se buscó consolidar con dos iniciativas fundamentales. La primera fue una reforma agraria, destinada a crear una nueva clase de agricultores independientes, minoritarios en el conjunto de la población campesina, pero capaces de reemplazar con el apoyo de los organismos técnicos del estado y las organizaciones políticas y sindicales alineadas con la DC ejerciendo una hegemonía propia. La reforma contemplaba el piso de 80 has de riego, dejando excluida a regiones como tierras de secano y montañosas, la otra cara de la moneda de la reforma era la renovación de la vieja hacienda, para tener una burguesía más moderna, los empresarios.

La otra reforma paralela fue el de la minería del cobre, con la “chilenizacion del cobre”. El estado se transforma en socio subordinado  de las compañías, facilitándole las tributaciones, garantizándole el trato aduanero y cambiario por más de 20 años y los empresarios que se comprometían con aportes de capital para la modernización y expansión de la actividad minera, la medida presentada como alternativa frente a la nacionalización, sería financiada gracias a los créditos y subsidios de Estados Unidos.  Las reformas tenían varias aristas. En primer lugar buscaban superar el estancamiento chileno, beneficiando a una clase empresarial en un mercado que comenzaría a crecer. Por otro lado la iniciativa concitaba el interés de sumar al apoyo del mundo rural y de las oleadas del éxodo rural hacia las ciudades para convertirse en un partido mayoritario.

Los avances implementados en el ambicioso programa fueron notables, pero a la vez no fueron suficientes para terminar de concretar la metamorfosis socioeconómica y política postulada por la DC de Frei. La Reforma agraria no provoco una mejora en el sector agrícola; la chilenizacion del cobre, creaba solo el marco legal para negociar una tecnificación tardía, tampoco mejoro la explotación minera.

Ni la reforma agraria para las masas campesinas, ni la atención de los marginales urbanos los transformaría en fieles clientes electorales de la DC. El problema en el campo estaba conmovido porque la reforma no había tenido en cuenta a una gran cantidad de campesinos sin tierras, dejando a la vez un espacio vacío, que fue ocupado por la influencia de la izquierda (comunistas, socialistas y guevaristas). En la universidad otro intento de la DC de usar en su favor, contribuyendo a desencadenar una tormenta más violenta de lo que había esperado.

La DC desato con sus reformas, a las  fuerzas sociales a la palestra que desde un principio escaparon a su control, creando un clima de agitación social que los partidos de izquierda no habían podido crear y que la derecha, no le perdonaría. Se acrecentaron abruptamente la cantidad de huelgas (legales e ilegales) llevadas a cabo por trabajadores, incluso con toma de instalaciones y por otro lado el campesinado se lanzó a tomar las tierras en el campo. En los asentamientos urbanos y semiurbanos “poblaciones” la DC, había impulsado organizaciones como juntas de vecinos, centros de madres, etc., pero rápidamente se convertían en núcleos de movilización popular, para el asombro de los funcionarios de gobierno. En la mitad de la gestión de Frei, las principales ciudades del país, se encontraban cercadas por terrenos “tomados”.

A los jóvenes militantes de la DC, se les presentaba un problema existencial, ya que se habían volcado al campo y en las “poblaciones” impulsando organizaciones de base, pero el mismo gobierno mandaba la represión. Este dilema no tardo en manifestarse públicamente con las disidencias internas. Cuando el gobierno respondió con represión se produjeron críticas al interior de la DC, que derivo con la ruptura por izquierda en la conformación del MAPU (Movimiento amplio para la unidad) que prontamente pasaría a conformar a la Unidad Popular[17].

Por su parte, el PS en la década de los 60 avanzaría en un viraje por izquierda. En su XX Congreso se plantearía una renovación en la concepción sobre la Burguesía chilena, descartaban el papel conductora natural de la burguesía de la lucha antiimperialista y antifeudal. Caracterizaban a los radicales como  parte del armado del imperialismo.

El revisionismo en el Partido, además se condensaba con una autocrítica sobre el papel al haber integrado el gobierno previo de Ibañez de 1952, que se acompañaba con una nueva generación de dirigentes, que reemplazan al dirigente Raul Ampuero por no acordar con al línea en el Congreso de Linares en 1965, asumiendo una nueva conducción encabezada por Aniceto Rodríguez, Carlos Altamirano, Adomis Sepulveda y otros, que radicalizarían las posiciones del Partido. En 1967 en el congreso de Chillan el partido se definía por la vía de la lucha armada, diez años antes en el mismo lugar habían adoptado el marxismo leninismo[18].

La movilización popular de los sectores subalternos y de la pequeña burguesía radicalizada, tuvo un efecto “contagio” en las diversas ramas y estamentos del estado. En 1968 hicieron huelga: el servicio nacional de salud, de Correos, de Educación y de los funcionarios de la corte suprema de justicia.

El sector estudiantil, desbordo totalmente a la iniciativa del gobierno, incluso la Universidad Católica de Santiago y en la Universidad de Concepción, propiedad masónica y empresarios locales. El sistema institucional es quien manda en chile, pero logra entrar en cuestión por la oposición a Frei y en torno de la democracia cristiana, el conflicto empieza en la sociedad católica, las clases medias prosperas que quieren acceder a la universidad masiva y apoyan la reforma educativa.

El carácter de la Revolución signaba un programa de cambio socioeconómico y reestructuración comandado políticamente desde arriba, pero paradójicamente abrió las puertas de diversos actores sociales-destinados a tener un papel de reparto- a la práctica política de la desobediencia de los sectores subalternos (del campo y la ciudad) y de los “traidores de clases” (universitarios y religiosos) que  se convierten en “orgánicos” de los explotados[19].

En 1965 tiene su fundación el Movimiento de Izquierda Revolucionaria con militantes que provenían del PC y el PS y aun del trotskismo, teniendo a Luis Vitale[20] como redactor de las tesis del congreso inaugural. En el Congreso inaugural señalaban la caracterización de la formación económica social de Chile  vista como “un país semicolonial, de desarrollo capitalista atrasado, desigual y combinado[21]. Se analizaba la inexistencia de una burguesía nacional progresista, lo que le otorgaba protagonismo activo a la alianza de los obreros, los campesinos y los sectores medios empobrecidos, la lucha por las tareas democráticas. Para estos el programa no se establecería derrocando al gobierno burgués, sino que había que sustituir el aparato represivo por las milicias de soldados y obreros y también había que reemplazar el poder político de la democracia burguesa por una democracia directa. Se concibió además sobre la base del marxismo-leninismo elemento en común con sus pares de izquierda[22].

En 1967 fue recreado el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), con la renovación de los miembros originarios, con la jefatura política de Miguel Enríquez[23], que se presentaba como una variante renovadora frente a la  “izquierda tradicional” e inició acciones directas al año siguiente, dándole impulso a la formación del partido. La caracterización que establecían entonces sobre el país, era que pertenecía a un capitalismo atrasado y dependiente, con una burguesía nacional funcional al Imperialismo. En cuanto a las etapas de la revolución, consideraban que no era necesario pasar por el momento democrático-burgués antes de que el proletariado tome el poder. En 1969 se constituyó la dirección nacional clandestina paralela a la pública, como producto de un debate político interno y se comienzan los primeros pasos en el trabajo político-militar y se intensifican los trabajos en los frente de masas[24].

Los años finales  del gobierno de Frei, se produjeron brotes inflacionarios, que fueron contrarrestados por políticas monetarias que perjudicaron a los sectores populares. Esto derivo en una ola de ascensos de huelgas y de la combatividad del movimiento campesino por las insuficiencias de la reforma agraria. La creciente movilización social frenó el impulso renovador de la DC. El “temor social” llevó al gobierno a convertirse en un mero “administrador” entre izquierda y derecha, lo que resultó en una oposición generalizada y una crisis estatal. La crisis de representación coyuntural tomo otra dimensión con una intervención no de las masas, sino de una parte del ejército.

El 21 de octubre de 1969 el general Roberto Viaux y un grupo de oficiales se atrincheraron en el regimiento de blindados Tacna, declarando que se limitaban a problemas “profesionales”, precarias condiciones técnicas y económicas en el ejército, la DC hizo un llamado a la población llamando a defender la libertad. El PC llamo a todos los sectores de la población a defender sus derechos. El PS convocaba a los trabajadores no a defender la institucionalidad burguesa, sino para imponer sus intereses. La Central Única de los Trabajadores, salía a defender los derechos de la clase obrera y el derecho de darse un gobierno popular. La movilización popular mayoritariamente se pronunciaba contra la posibilidad de una salida golpista, el ensayo general había tenido su día, será un presagio en el futuro cercano[25].

En la alianza entre la izquierda se producía una unidad y al mismo tiempo de disputa por imponer el criterio de las alianzas, es decir, hasta donde se ampliarían o delimitarían. Desde los años 50 el PC busco alianzas con sectores de la centroizquierda, después de 1958 fundamentalmente con el Partido Radical. Debido a la oposición del PS, en las elecciones de 1958 y 1964, las alianzas electorales solo consistieron con fuerzas de izquierda, tenía un mayor peso en la alianza el PS y esto para el PC, había imposibilitado el triunfo. En los años 60 le dio una continuidad a la línea en otro marco, planteado la necesidad de la ampliación de fuerzas hacia los Radicales, que fue además ratificado en el 14 Congreso de 1969 y pudo imponer como criterio político en la definición de las alianzas próximas.

Los augurios para las elecciones de 1970 no son muy buenas para la Democracia Cristiana, su tentativa de transformarse en un partido de masas bajo su guía, el éxito fue incompleto, al interior de sus filas, entre los partidarios de la profundización de la revolución en libertad, acercándose a los postulados de la izquierda y los que Frei buscaban presentar nuevamente a la DC como la antinomia de la izquierda.

La campaña electoral de la UP, tendría novedades. Las mujeres y los jóvenes irrumpían en el escenario político, resultando una novedad epistemológica para la izquierda chilena, tradicionalista y masculina. La segunda novedad que apareció con el papel que tendrían los Comités de Unidad Popular, en donde la discusión entre la militancia se daba entre la “Revolución por etapas” o “con vistas al socialismo”[26].

El triunfo en las elecciones presidenciales del 5 septiembre de 1970 no fue un avance significativo de las fuerzas de izquierda, desde el punto de vista de la medición del  electorado. Joan Garcés, uno de los asesores del presidente señala que la izquierda durante la campaña electoral, se  mantuvo en una actitud expectante,  pasiva y espíritu escéptico sobre las posibilidades reales de ganar. El triunfo de la UP fue ajustado no se alcanzó la mayoría, obtuvo el 36, 3% de los votos frente (solo 39.000 votos más, que el segundo) al 34% de Alessandri, del Partido Nacional y el 28% para Ramiro Tomic, candidato de la DC. Esta grieta al interior de la clase dominante con candidatos divididos, expresa la ruptura entre la gran burguesía chilena y la clase media[27].

Para Carlos Altamirano en la elección de 1970, la clase obrera asume la dirección de gobierno desplazando a la pequeña burguesía del protagonismo obtenido en el periodo previo, en el cual el libreto político era impuesto por la burguesía y por tanto era muy difícil poder ganar políticamente a esta fracción de clase.

Luego del escrutinio de los votos, quedaba que el Congreso ratificara o no al nuevo presidente, por no haber alcanzado la mayoría absoluta, el contexto que revistió su asunción estuvo tensionado. El 5 de octubre por la mañana un  grupo comando atentaba contra la vida del general Constitucionalista René Schneider, era una clara “señal” que los sectores golpistas no se quedarían de brazos cruzados, era el presagió mismo de una declaración de guerra insurreccional prolongada  gobierno popular[28].

Entre los objetivos fundamentales de la UP se buscaba dar respuesta al atraso y la dependencia chilena respecto del capitalismo norteamericano, en el plano estructural y coyuntural. La deuda externa chilena, al momento de asunción de Allende ascendía a 4.200 millones de dólares y el precio del cobre, principal fuente de divisas, había disminuido un tercio en el mercado mundial. Allende rechazo a los intermediarios y gestiones del FMI para nuevos préstamos, pasando incluso a embargar cuentas del estado chileno en los bancos norteamericanos.

En política social el gobierno avanzo con la medida, de un vaso de leche para toda la población de Chile, se promueven y se llevan a cabo planes de construcción de viviendas masivamente, se reduce drásticamente el analfabetismo y crece la matricula en todos los niveles educativos, se aumentaron las pensiones y se amplió la previsión social. En 1971 se crea la editorial Quiniantú, que imprimen y distribuyen 12 millones de libros y revistas. El arte, la música y la cultura tienen una masividad, vinculada a la lucha social y política.

Las transformaciones estructurales implicaban una transferencia de la gran propiedad de la gran burguesía, los terratenientes y el capital imperialista hacia la órbita del Estado. Con este objetivo Allende comenzó la profundización de la reforma agraria inconclusa iniciada con el gobierno de Frei, atravesado por contradicciones entre los que pasaban a la acción directa para realizarla y los que se defendían de la ley y las tomas de territorio como fue en Cautín, donde Allende llamaba públicamente a calmar los ánimos[29] y el pasaje al estado de diversos resortes de la economía, como la producción cuprífera, salitrera, carbonífera Lota-Schwager y de otros recursos minerales, por primera vez en un estado dependiente se sabia el balance contable de las empresas e incluso se les cobra renta.

En 1971 se nacionalizaba el cobre, mediante una reforma constitucional votada por todos los partidos, Anaconda Company y Kennecott, que formaban parte del mismo consorcio internacional, no recibieron ninguna compensación, hasta ese momento como escribiera Galeano “no eran solo los dueños del cobre sino también los dueños de Chile[30]”; para Mires la nacionalización estatal postulaba una alianza económica entre una supuesta fracción de capitales nacionales como productores y sectores asalariados, como consumidores. El problema estructural era que en Chile no existía una clase empresaria dinámica dispuesta a responder a los estímulos inducidos por el estado. La supuesta “burguesía nacional” destinada a convertirse en aliada del “proletariado” “solo existía en la imaginación de quienes la concibieron”; además se avanzó en la nacionalización del sistema financiero, el comercio exterior, las grandes empresas y los monopolios de distribución.

Las empresas que fueron nacionalizadas conformarían el área de propiedad social que coexistiría con otras áreas de propiedad privada. Se compraron también acciones de la compañía de teléfonos ITT, pero la adquisición fue bloqueada por Estados Unidos.

Pero no todo era color de rosas desde fines de 1971 se comenzaba a sentir los primeros síntomas sus dificultades económicas y políticos durante el gobierno del “hombre de la paz” lo llamara Benedetti en un poema.

El aumento del gasto público y de la negativa de la DC y el PN de aceptar una reforma tributaria progresiva, llevaron a una merma de las reservas. EE UU corto los créditos de los organismos internacionales. Las empresas nacionalizadas tardaban en generar  ganancias, por lo que no crecían los ingresos estatales. Muchas nacionalizaciones también quedaban trabadas en el Congreso lo que obligaba a recurrir al poder judicial, que era abiertamente adverso al gobierno de la UP. Se comenzaba a instalar masivamente la falta de comida, para generar el clima de zozobra. El “viet nam” silencioso, como lo llamaba públicamente Allende, era parte de la operación de la derecha y el imperialismo.

Las masas urbanas y los estratos más pobres del campesinado e incluso los sectores marginales, surgen las “Junta de abastecimiento y precios”, los “comandos comunales” que se movilizan por agua potable, luz, teléfono, alcantarillado y abastecimiento. En el campo se constituyen los “consejos campesinos”, para la aplicación de la reforma agraria, también se crean los “comités de vigilancia de la producción” destinada a hacer participar a los trabajadores de la empresa.

En octubre de 1972, comienza la huelga insurreccional burguesa, el “lock out” patronal, que impuso la necesidad de coordinar las acciones defensivas del proletariado, fue en este contexto donde se crearon los “cordones industriales”, una de las creaciones mas importantes del proceso.

En marzo de 1973, se realizaron las elecciones parlamentarias, consiguiendo la UP el 44% de los votos , pero que no le alanza para un control mayoritario del parlamento.

El 29 de junio de 1973 el General Prats y Bachelet son claves para detener el golpe apresurado que se intentó realizar;  en medio de este clima político, se aprueba la ley de control de armas, que no se utilizaron contra los militares sino contra los sectores organizados del pueblo.

El 5 de septiembre de 1973, los órganos de poder popular de Chile le dirigieron una carta pública al presidente Allende. El gobierno lo entendió como un “izquierdismo” y desconfiaba de su control.

 

 

III-Las Contradicciones principales

 

“…el error en que se cae frecuentemente en análisis histórico político consiste en no saber encontrar la relación justa entre lo orgánico y lo ocasional. Se llega así a exponer como inmediatas son las únicas eficientes. En un caso se tiene un exceso de “economismo” o de doctrinarismo pedante; en el otro, un exceso de “ideologismo”; en un caso se sobreestiman las cusas mecánicas, en el otro se exalta un elemento voluntarista e individual…” Gramsci.

 

El periodo de 1970-1973, es el periodo más polémico y al mismo tiempo el más crucial en la historia chilena de los últimos tiempos, desde la asunción de Allende como presidente en 1970, hasta la, intervención de las FFAA, que puso fin al proceso revolucionario, por los carriles legales. En esta temporalidad se condenso el debate estratégico entre las fuerzas populares, las llamadas vías, en la cual ponderaban las formas de revolución interpretando las condiciones internacionales y de las condiciones concretas, ya que no se definen en abstracto.

El proceso de consenso de candidaturas al interior de la UP, tuvo sus tensiones internas en la imposición de la fórmula presidencial. Cuando logran unificar los criterios, el PC y el PS hacen un llamamiento público a las fuerzas políticas para integrar el frente de alianza electoral.

El programa de la UP que plantea para las elecciones,  propone abiertamente la construcción de “bases de poder popular”, pero nada dice al respecto, sobre qué se entiende por  la definición y como llevarlo a cabo en la práctica de manera concreta.

Salvador Allende fue el primer presidente socialista de América Latina que llego a la presidencia del gobierno por elecciones democráticas. Allende había sido Ministro de Salud durante el gobierno del radical Pedro Aguirre Cerda, había sido legislador y tenía una vasta trayectoria política  y social.

El gobierno, que se iniciaba desde el 5 de septiembre[31] hasta el golpe del 11 de septiembre de 1973, intento promover transformaciones económicas y sociales, pero manteniendo en vigencia las mismas instituciones políticas del estado democrático burgués (parlamento, sistema judicial, burocracia estatal), este modelo de cambio reformista se había formado como parte del arsenal teórico de los partidos socialdemócratas desde fines del siglo XIX, pero nunca habían sido llevados a la práctica[32].

La alianza electoral de izquierda que triunfaría en las elecciones presidenciales de 1970, tenía una larga historia en la participación institucional del sistema democrático chileno. Sus dos pilares básicos lo constituían el Partido Comunista y el Partido Socialista con ciertas particularidades, que en las elecciones anteriores en el país habían tenido verdaderas oportunidades de haber llegado al gobierno de la presidencia, pero se vieron frustrados por la unidad de los sectores conservadores y de la derecha del país. Los partidos más pequeños que integraban la UP, tenían una larga historia e raigambre parlamentaria. El MAPU y la Izquierda Cristiana tenían sus orígenes en la Democracia Cristiana. El Partido Radical era un partido histórico que tuvo como lealtades políticas a las clases medias. Para Mires la UP no es ni siquiera un “frente popular”, era simplemente una asociación de partido parlamentarios que rotaba sobre el eje comunista- socialista. Dentro de las fuerzas populares encontramos al MIR, que tendrá un “apoyo crítico” al gobierno de la UP. Dentro de estas fuerzas se delinearían dos estrategias divergentes, que se agudizarían al calor del proceso político.

Los que participaron de la campaña activamente y los más escépticos, tenían en común que todos eran partidarios del término de Revolución, diferían en las interpretaciones de la teoría y sobre todo en el terreno de cómo hacerla en la práctica.  Desde los inicios de la UP se perfilaron dos tendencias que se profundizaran por los ataques de la oposición y la ausencia de unidad de criterios para resolver los problemas candentes planteados. Las contradicciones principales estaban en las fuerzas del pueblo, el desafío estaba en unificar una estrategia y vanguardias unificadas, para realizarlas contra el enemigo antagónico principal[33].

Como sostiene Julio Vallejos, las dos posturas paradigmáticas en las cuales se polarizo el pensamiento revolucionario chileno fueron dos: la gradualista y la rupturista.

La primera estaba hegemonizado por la línea del Partido Comunista, contaba con el apoyo de una parte del Partido Socialista, el propio Allende comulgaba con estos lineamientos. También formaba parte un sector del MAPU (obrero-Campesino, a partir de 1973), al igual que el Partido Radical[34].

La línea rupturista estaba conformada por  la mayoría del Partido Socialista, el MAPU (bajo la conducción de Guillermo Garreton), de la Izquierda Cristiana, y del MIR, este último sin ser parte de la Unidad Popular brindo un acompañamiento crítico y se autodenominaban “revolucionarios” para diferenciarse de los primeros.

El punto problemático debatido entre las dos posiciones tenía que ver con las vías, la temporalidad y el ritmo para pasar del capitalismo al socialismo.

Para el sector gradualista las condiciones políticas y sociales que se desarrollaban en Chile, no era el método insurreccional el más adecuado para la toma del poder. Argumentaban que el país tenía una larga tradición y cultura pacifica en la legalidad vigente y que también era valorada positivamente por los sectores populares, se puso en agenda concreta la novedad de  la “vía pacífica”. La estrategia era ir ocupando espacios institucionales, para desde allí ir acumulando para la meta socialista, lo que Gramsci denomino “guerra de posiciones”[35].

El PC de Chile por entonces era la segunda fuerza comunista más importante de América Latina, después de Cuba. Analizaba a la sociedad en una escala evolutiva, colocándola en el eslabón del retraso, marcado por rasgos feudales, cuya condición de subordinación al imperialismo lo mantenía en una condición muy próxima a una colonia. Lo que se requería era completar el transito al capitalismo, incluyendo las tareas pendientes de la revolución “democrático burguesa” como la reforma agraria, al industrialización y la recuperación de la riquezas. Solo a partir de allí se encontraba en condiciones de avanzar hacia otra etapa, la construcción de otro  tipo de sociedad.

Las alianzas para lograr este “ancho camino” tenía un plantel diversificado, la clase obrera, el campesinado, pobladores, sectores de las capas medias y la burguesía “progresista”. Fue esta óptica de la política la que definió el tipo de revolución “antimperialista, antimonopolista y agraria” y con “vistas al socialismo”, cultivando entendimientos electorales con sectores progresistas de la DC y el Partido Radical.

El camino del triunfo era el electoral. Allende y el PC compartían el diagnostico de ampliar las fuerzas de alianzas a convocatorias que supere a la izquierda tradicional, esto abría los principios y valores de la democracia pluralista en su versión ilustrada clásica, ahorrándose el derramamiento de sangre[36]. Para el cientista social Tomas Moulian el PC tuvo la política mas correcta para la situación concreta[37].

Para Mires, desde otro punto de vista, el PC sobreideologizaba su participación en el parlamento legitimando su lineamiento político de “revolución democrático-burguesa”, teniendo  influencia partidaria en vastas fracciones obreras. Por otro lado polemiza planteando que si el PC se hubieran tomado la revolución en serio deberían haber movilizado las masas campesinas contra los sectores “feudales”[38].

Estos lineamientos eran subsidiarios, en parte de las resoluciones del XX Congreso del PC soviético de 1956, en la cual estaba basado en la “coexistencia pacífica” para  la conquista del poder, que suponia la proporcion de fuerzas trasformadoras ampliamente superiores a las fuerzas defensoras del capitalismo[39], profundizando las reformas profundas “la gran apuesta de los gradualistas fue aprovechar la coyuntura favorable para realizar las modificaciones estructurales más urgentes (profundizar la reforma agraria, nacionalizar las riquezas básicas, estatizar las unidades productivas más gravitantes), cultivando a la vez un apoyo social mayoritario que permitiera seguir ganando elecciones y consolidar la construcción del socialismo. En ese afán de la buenas disposición de las clases medias y los sectores “no monopólicos” de la burguesía resultaba un ingrediente irrenunciable[40]

Sobre el papel a cumplir de las FFAA, los comunistas planteaban que las fuerzas castrenses tendrían una lealtad hacia el régimen constitucional, citando como caso testigo, que se mantuvieron al margen de la pugna por la asunción y el reconocimiento oficial del gobierno- omitían señalar el caso de Schneider-, además de su mandato histórico y con el ejemplo del ejercito Dominicano y el Peruano “demuestran que las fuerzas armadas no deben ser miradas con criterio dogmático[41], la línea del PC en este plano se pensaba y e argumentaba, legítimamente, con los precedentes históricos de su lado, pero se convertirá en un límite político epistemológico, a la apertura de las nuevas relaciones políticas de fuerzas.

Para la izquierda rupturista, el punto de vista pacifico le resultaba ingenuo y en peor caso, una traición. Con los clásicos del marxismo leninismo y los balances de los procesos históricos concretos, una clase dominante no renunciaría fácilmente sin oponer resistencia. La legalidad burguesa era precisamente la predomínate en Chile y difícilmente los revolucionarios podrían avanzar. Pero si se llegara el gobierno, la burguesía promoverá la defensa esencial: la conservación de la propiedad privada y las relaciones de explotación, planteándose nuevamente lo que ya tenía antecedentes fallidos en “las fronteras de la democracia”, como en Guatemala en 1954 o Brasil y también el derrocamiento de Juan Bosch en República Dominicana, EEUU no toleraría una segunda revolución cubana, el camino imponía la vía insurreccional armada para la toma del poder.

El PS y el MIR, como señalamos anteriormente concordaban con estos postulados. Para esta línea los métodos legales carecían de toda efectividad. El corte que establecían para analizar la contradicción fundamental de la etapa, la única clase capaz de realizar las tareas democráticas combinadas con los socialistas es el proletariado a la cabeza de los campesinos y de las capas medias empobrecidas.

Rechazaban enfáticamente de la teoría de las etapas. Debatían con los gradualistas la ponderación sobre el papel del imperialismo, los gradualistas convocaban a la alianza a la “burguesía nacional”, para los rupturistas la dominación del imperialismo ponía en duda la posibilidad real de disputarle el poder político de manera pacífica.  “el uso de la fuerza y la violencia revolucionaria no se plantea ya como “posibilidad” sino como la solución urgente de cada momento”. Es decir que no solo tomaremos el poder usando la violencia en contra de los enemigos nacionales, sino que también y desde el comienzo contra los enemigos extranjeros[42].

El PS entendía a la revolución como la destrucción del poder económico y político que está en manos de unos pocos privilegiados. Colectivizar la tierra, entregar a los campesinos, nacionalizar los bancos y socializar los medios de producción, conquistando el poder para el pueblo. El PS también tenía una larga historia de participación institucional, teniendo influencia en las capas medias y trabajadores. Tenía incursiones en los sectores plebeyos, pero no los contenía en el programa. Pero contenía una originalidad ya que no se limitaba a un reclutamiento clasista, sino que buscaba articular políticamente a varias fracciones subalternas. Pero la originalidad se modificó con la imposición de una línea “leninista” que orientaba hacia un partido de cuadros.

Al interior del PS convivían dos tácticas diferentes, los que tenían una interpretación dogmática de la revolución cubana, y al mismo tiempo pero no impidió que se siguiera desarrollando la labor tradicional parlamentaria y electoral. Cuando triunfa la UP, su accionar se centró en la acumulación política de masas. “con la ideología en una parte y con la practica en otra, el partido no solo desdibujaría su propia imagen, sino que además bloquearía toda posibilidad de dialogo con el centro político, algo que en un momento dado Allende necesitaría con urgencia[43].

Según Carlos Altamirano, el PS fue la fuerza política mas gravitante y decisiva que integraba la UP y en los papeles y las palabras planteaba que no había antecedente histórico en el mundo donde la clase dominante entregue el poder de manera pacífica, sin recurrir a la violencia[44].

La vía armada para el MIR, no supuso un sinónimo del “foquismo”, tampoco concebía que la vía al poder fuera la insurrección del modelo de la Revolución de 1917. Por las características históricas el tipo de estrategia para la toma del poder era la “guerra popular  prolongada e irregular” donde el componente militar quedaría subordinado al político y social. Esto fue tan así que el MIR no tuvo desarrollo serio en este frente. Su acción armada se limitó a pocos asaltos de bancos y supermercados, que a comienzos de 1970, fueron depuestos, en una señal de alineamiento con la UP.

Su despliegue en la acumulación estuvo centrado en el “frente de masas” en las poblaciones urbanas y en los campesinos, apoyando logísticamente a las ocupaciones de terrenos.

El MIR caracterizo a la situación concreta como “pre-revolucionaria” lo que agudizaba la lucha de clases. No vacilaba en señalar el frente del capital local e internacional, con la DC y los partidos de derecha (PN, Democracia Radical y Patria y libertad), los gremios empresariales, intentaba frenar el ímpetu de las masas.

El paro patronal de 1972, confirmo ese diagnóstico, consolido la visión de las tareas político-militares de la etapa, redoblando los esfuerzos del MIR en constituir un “polo revolucionario” en compañía del PS, la Izquierda Cristiana y el MAPU dirigido por Garreton.y a la vez ganarse el apoyo de las tropas de la suboficialidad de las armadas existentes y por otro en el trabajo de base buscaba establecer milicias populares en los barrios y destacamentos militares.

A mediados de 1972 el MIR convoco a la Asamblea Popular por fuera de las instituciones estatales, al estilo soviet, pero no fueron masivas, solo en los estudiantes tuvo un eco sustancial. En se mismo año y al calor de las elecciones de marzo del 73 el MIR desarrolla los “frentes intermedios” de masas: el FTR (trabajadores urbanos), el MCR (Campesinos), el MPR (Pobladores), FER (estudiantes).[45]

Las fuerzas propias político militar en el desarrollo de la lucha técnico militar, no fue una tarea a resolver, que se pagó caro. Llegado el 11 de septiembre de 1973, los partidarios de la línea rupturista había logrado acumular una sustantiva basen de apoyo, pero no habían conformado nada parecido como ejercito del pueblo, capaza de enfrentar el ejército profesional, los diagnósticos no se correspondieron con las acciones.

La vía pacífica del socialismo tuvo su ensayo triunfal en Chile por la izquierda y se presentaba como una alternativa a la otra vía de acceso de poder “la vía armada”[46]. Sin embargo como señala Mires, si se tiene en cuenta un pequeño gran detalle en la naturaleza de la izquierda chilena, no llegó a ocupar el poder por fuera del estado, sino que desde siempre había estado en él. Por consiguiente la vía pacífica, no podía ser una opción “sino  la única posibilidad que tenía la UP de acuerdo con el lugar real (y no ideológico) que ocupaba en la sociedad[47].

El intento de construir el socialismo sin mediar una guerra civil, fue el debate que cruzo a la izquierda chilena durante el gobierno de Salvador Allende. En esa línea de discusión algunos plantean que el gobierno de la Unidad Popular para contener las posibles intentonas golpistas de las fuerzas armadas, rechazando el supuesto reformismo genético de la coalición izquierdista, si bien tuvo una política militar, la fracción gradualista dejo en manos en una fracción de las clases dominantes el péndulo político-militar, y la parte rupturista por diferentes ponderables, no pudo forjar una fuerza militar para profundizar y defender el proceso popular.

 

2- Conclusión: El Estado y la Contrarrevolución

 

“…lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer…”

Lenin.

Los antecedentes históricos que van a marcar la agenda de debate en Chile, combina a dos fenómenos  políticos de la época condensados en las contradicciones (políticas, sociales, culturales) que marcaron a la época de la época 60-70 en el seno de la izquierda. En otras palabras, el proceso exógeno que abrió la Revolución Cubana y por el otro el proceso endógeno de la propia historia de la izquierda chilena en su larga historia de participación institucional.

En el año 1958, se le presenta la posibilidad real a una coalición de izquierda (PC y PS, con la candidatura de Allende “el tribuno del pueblo”) de llegar al gobierno, que se vio obstaculizado por la decisiones de cerrar filas al interior de la clase dominante, pero sin embargo la izquierda logro un crecimiento notable en las elecciones; con el triunfo Socialista de la Revolución Cubana, se abre el pasaje real en el continente de pasar de “las críticas de las armas, a las armas de  la realidad”, es decir la posibilidad real de tomar el poder y comenzar a transformar las relaciones sociales capitalistas, este prologo histórico marcaria las dos vías de acceso al poder en la época, en Chile este debate se definió por la vía pacífica.

El final del proceso arrojo la derrota (momentánea) en la construcción del socialismo por la vía pacífica, llevada a cabo por la contrarrevolución, lo que se plantea como necesaria reflexión es analizar las “causas de la derrota”, que  se encarrillo en miradas parciales o en “pases de factura” al interior de la izquierda chilena. Los que se impusieron fueron los partidarios del libre mercado, ultraliberales, a través de un terrorismo, ensayando en Chile las primeras aplicaciones políticas, económicas, sociales y culturales neoliberales.

Los análisis de la izquierda que se hicieron “en caliente” calibraban la derrota desde diferentes ángulos políticos. Para el PC la derrota se consumó porque Pinochet traiciono al gobierno constitucional. Para el PS, por las debilidades propias y las ilusiones democráticas y para el MIR, los motivos se encontraban en los límites propios de los planteos reformistas.

Para el oriundo y polemista critico Fernando Mires, si bien reconoce los errores tácticos, le otorga relevancia explicativa en el origen propio de la izquierda chilena y son dos los “pecados originales” que explican la derrota de la estrategia, la fijación al estado y el mismo programa de gobierno. Para Mires la izquierda se encontraba encerrada en un laberinto construido por su propia confusión. La adhesión por un lado y la autodenominación como revolucionarios por los partidos que integran la UP, originaria una extraña ideología donde se mezclaba la idea leninista de asalto al poder, con la fidelidad más estricta a las instituciones gubernamentales. Se le dio entidad en la época a la “teoría” de un doble poder, pero dentro del estado. El poder revolucionario representado en el ejecutivo y el contrarrevolucionario en el parlamento, sombras nadas más.  “La  Revolución que no fue” como la titulara y balanceara al mismo tiempo Fernando Mires al denominarla con una conceptualización potencial fallida.

Sostiene Julio Vallejos, el gobierno de la UP no deja de haber contenido un proceso paradójico, se presentó la mejor ocasión para hacer la revolución con la figura de Allende como caudillo político electoral de la izquierda, pero al momento de la unidad política de poder, no lo pudo comandar.

Para Raúl Fradkin que el nudo del problema es político, se cristalizo una derrota en el plano de la política, con la capacidad de movilizar las masas por parte de la derecha.  La movilización callejera no es solo una estrategia de la derecha, apelan a la confrontación, la vía armada, la izquierda no logra  arman guerrilla, en cambio si la extrema derecha con la organización, “tierra y libertad” y con el apoyo del ejército. La principal dificultad que presenta el proceso es la ausencia del pasaje en la conciencia corporativa a lo político[48], el gobierno de la UP expresa que es un frente electoral.

Con la llegada al gobierno por parte de la UP, las contradicciones principales se desarrollaron más al interior de las fuerzas populares que en contra de las fuerzas de la derecha y el imperialismo, esta ausencia de unidad de criterios y de organización, fue de alguna manera el “caldo de cultivo”, sobre el cual la derecha supo tener mayor capacidad política y la falta de unidad política de las fuerzas populares, se constituyó en la  debilidad fundamental que termino de desequilibrar el escenario político-militar. La ausencia del pasaje a partido de estado nuevo con un estado mayor conjunto popular. Las contradicciones en el seno de la izquierda, obstaculizaron el desempeño hacia el pasaje hacia una etapa superior de la confrontación con el enemigo antagónico.

La cuestión militar apareció claramente en el escenario político de fuerzas en Chile, bajo su aspecto técnico y político militar, el bando popular “peco originariamente” por no prepararse para lo que se conocía desde la teoría, los casos concretos y el caso concreto a resolver, la contrarrevolución estaba unificada y la situación política la acompañara en su fortuna destituyente[49].

La dictadura neoliberal  intenta ser una refundación de la sociedad chilena y el eje obtener apoyos de masas, con una estrategia deliberada por obtener apoyos populares, para darle continuidad a sus planteos en posibles escenarios electorales.

Finalmente ¿Por qué sería importante volver a repasar en la actualidad, la experiencia chilena al socialismo? por dos cuestiones fundamentales, por un lado, porque el proceso indagado dejo sus “huellas” en el país chileno hasta el presente y por otro, plantea una serie de problemas a las ciencias sociales desde el punto de vista académico y político. Los ejes problemáticos  consideramos humildemente que son claves heurísticas para la reflexión para las Ciencias Políticas, la ciencia histórica, la Sociología  y la intervención política.

En primer lugar nos plantea el problema de la posibilidad real de llegar al gobierno- en ciertas condiciones- de frentes de izquierda, mediante una alianza electoral, abriendo el desafío hacia otra dimensión de las mismas fuerzas populares, relacionándose directamente con el segundo elemento; en segundo lugar la otra enseñanza, es que la oportunidad de llegar al gobierno no es un sinónimo de un control efectivo de los resortes fundamentales del estado, “la vía pacifica al socialismo” fue una de las vías que intento confrontar con el capitalismo y el imperialismo, pero en la cuestión estatal estaba la debilidad subjetiva, los sueños reemplazaron a la realidad, se tuvieron ilusiones con el estado capitalista,  los cambios estructurales y profundos, sino se acompañan con el pertrechamiento de las fuerzas populares, la restauración tiene sus bases materiales para renovar su ofensiva[50] y en tercer lugar, que si no se construye un estado mayor conjunto del pueblo, la derrota (momentánea) está asegurada.

Creemos además que la clave de las respuestas arrojan como saldo enseñanzas particulares y otras generales, en un contexto donde los gobiernos pos neoliberales parecieran que han mostrado los límites de las reformas clausuradas y que tuvieron como referente directo o indirecto, al ensayo de querer modificar-en algunos casos el capitalismo- las estructuras, sin justamente parir otro tipo de estado, la historia parece repetirse nuevamente ayer fue como tragedia y reaparece nuevamente como farsa.


 

[1]     Eric Hosbawn “Historia del siglo XX” pp. 347. “…Esta explosión demográfica en los países pobres del mundo, que despertó por primera vez una grave preocupación internacional a finales de la edad de oro, es probablemente el cambio más fundamental del siglo xx, aunque aceptemos que la población del planeta acabará estabilizándose en torno a los diez mil millones de habitantes (o cualquiera que sea la cifra que se baraje actualmente) en algún momento del siglo xxi.Una población mundial que se duplicó en los cuarenta años transcurridos desde 1950, o una población como la de África, que se supone que se va a duplicar en menos de treinta años, es algo que no tiene ningún precedente histórico, como no lo tienen los problemas que esto plantea. Sólo hace falta que consideremos la situación socioeconómica de un país con un 60 por 100 de sus habitantes con menos de quince años. ..”

[2]              Marisa Gallego, Teresa Eggers-Brass y Fernanda Gil Lozano “Historia Latinoamericana 1700-2005” Ed. Maipue. 2da reimpresión marzo de 2012.pp. 351-352.

[3]              Theotonio dos Santos “Dependencia y cambio social”. Cuadernos de Estudios socioecnomicos, (Chile) N°11, 1970, pp.39-46. “…la dependencia es una situación en  la cual un cierto grupo de países tiene su económica condicionada por el desarrollo y expansión de otra económica a la cual la propia esta sometida…de cualquier forma la situación básica de dependencia conduce a una situación global de los países dependientes que los sitúa en retraso y bajo la explotación de los países doaninantes. loa países dominantes disponen asi de n ´predominio tecnológico, comercial y de capital y sociopolítico sobre los países dependientes, que les permite imponerles condiciones de expltacion y extraerle parte de los excentyes producidos interiormente. la dependeic aesta fundada en una división intrnacionalo del trabajo  que permite que el desarrollo industrial de algunos países y limita este mismo desarrollo en otros sometiéndolos a condiciones de crecimiento inducido por los centros de la dominación mundial…”

[4]              Atilio Boron “Socialismo del siglo XX. ¿Hay vida después del neoliberalismo?” Ed. Luxemburg. 2008 pp. 19-23. El autor señala que Karl Schweinitz en soledad planteo “una tesis radical a contracorriente del consenso dominante de su tiempo. Sostenía que el establecimiento de una democracia liberal, el camino recorrido por EEUU y los países más avanzados de Europa ya no podían ser transitados nuevamente por las naciones subdesarrolladas. Su mensaje sobre la industrialización era un poco menos pesimista, pero el mensaje era claro, el mundo de las periferias difícilmente podría emular la trayectoria industrial de las potencias metropolitanas. refiriéndose especialmente al caso de la democracia, su diagnostico era aun mas terminante: “el desarrollo de la democracia en el siglo XIX fue el resultado de una inusual configuración de circunstancias históricas que no pueden repetirse. la ruta euro-norteamericana hacia la democracia esta clausurada

[5]              Tulio Halperin Donghi Historia Contemporánea de América Latina pp. 523.

[6]              Hosbawn Eric “Historia del siglo XX” pp. 435. Angulo Fuentes y Segundo Arsenio “La via Chilena al Socialismo en la mirada internacional. Representacines y análisis a través de la URSS” 2005, presentado en las jorndas de Interescuelas. En los análisis soviéticos de los años 60 , Chile es presentado como una excepción en el contexto Latinomaericano por sus diferencias  en el sistema político, caracterizado por una continuidad constitucional, por la organización obrera y la influennica del PC en la politica nacional en un camino de la “via pacifica”, afin a su línea de politica y agenda exterior que no propiciaba la radicalizacion de los PC, sino una estrategia frentista orientada a la lucha electoral,  sin retroceder en los fines ideologicos de sustitucion del capitalismo por el Socialismo y en parte en un matiz de diferencia con Cuba por su politica pro guerrillera .

[7]              Beba Balve- Carlos Suarez “La estrategia neocolonial del imperio. El documento Sata Fe IV” Ed. Siena Palabra Argentina. pp.3

[8]              VV AA. Historia de América Latina. Desde los orígenes hasta la globalización. página 12. colegió nacional de buenos Aires. N°41.pp. 645.

[9]              VV AA. Historia de América Latina. Desde los orígenes hasta la globalización. página 12. colegió nacional de buenos Aires. N°43. pp. 679.

[10]             Tulio Halperin Donghi op. cit. pp. 526-527.

[11]             J. Mansilla “El Profeta armado de estrategia: La Revolución vietnamita y Ho Chi Minh”.

(2015).Mimeo.

[12]             Citado por Fernando Mires La rebelión permanente. las revoluciones sociales en América Latina. Bs As, siglo XXI, 1988. pp. 333. Declaraciones de Kissinger en la segunda semana de septiembre de 1970 en Chicago: “Yo pienso que no nos debemos hacer ilusiones. La toma del poder en Chile por Allende nos traerá grandes problemas, a nosotros y a nuestras fuerzas de América Latina, y por consiguiente, al conjunto del hemisferio occidental. por otro lado, la evolución  política de Chile se revela muy grave por sus implicancias sobre la seguridad nacional de los Estados Unidos, en razón de sus efectos en Francia y Italia

[13]             Tomas Moulian  e Isabel Torres ¿Continuidad o cambio en la línea politica del PC de Chile ?El PC entre 1956 y 1973: la línea politica y su papel dentro del sistema de Partidos. Disponible en la web pp. 454 “…los elementos básicos de la línea comunista aprobado en el Congreso del 56 (X) fueron la ratificación del carácter pre socialista  de la etapa inmediata a la revolución cilena, definida como antiolijarquica y democrático-popular, la ratificación de una política amplia de alianzas de clases y la defincion de lo que en el congreso se llamo “la revolución por medios pacificos” o el “camino parlamentario  para el transito al socialismo”…”

[14]             VV AA. Historia de América Latina. Desde los orígenes hasta la globalización. página 12. colegió nacional de buenos Aires. N° 45. pp.714“…el sexenio de Alessandri constituyo la última oportunidad de la derecha –respetando el sistema- para modernizar la economía dentro del modelo capitalista ortodoxo, basado en la apertura al comercio exterior y la inversión privada como motor del proceso de industrialización…”

[15]             Skidmore T. y Smith P. “Historia contemporánea de América Latina” Ed. critica 2da edición de 1999. pp. 146 “…Frei y el PDC no perdieron tiempo en etiquetar al FRAP como una extensión de Moscú. en inteligentes caricaturas y anuncios radiofónicos jugaban con el temor de “otra Cuba” en Chile, que se sabía muy explotable. el gobierno estadounidense, así como los democristianos de Europa Occidental, también se mostraron muy interesados en esta contienda entre reformismo y marxismo. la agencia central de inteligencia reconocería más tarde haber contribuido a sufragar más del 50 por 100 de los gastos de campaña de Frei…”

[16]             Op. cit, pp. 714.

[17]             Marisa Gallego, Teresa Eggers-Brass y Fernanda Gil Lozano. op. cit. pp. 369-370.

[18]    Juventud Socialista de la facultad de derecho “Historia del PS de Chile (I)” en Centro de Estudios Miguel Enriquez en web pp. 7 “…en el Congreso de Chillan de 1967, llevaria a algunos extremos que no se orrespondian con la situacion con la situacion concreta de Chile, privilegiando la lucha armada, en un pais donde se daba un nacimineto de masas desarrollado fundamentalmente por socialistas y comunistas, profundamente politizado y combativo que buscaba cambios revolucioanrios…”

[19]             Karl Marx-Engels Federico Manifiesto Comunista (1973) Ed. Ciencias del hombre, obras escogidas tomo IV, 1973, pág. 101 “…el proceso de desintegración de la clase dominante, de toda la vieja sociedad, adquiere un carácter tan violento y tan agudo que una pequeña fracción de esa clase reniega de ella y se adhiere a la clase revolucionaria, a la clase en cuyas manos está el porvenir. Y así como antes una parte de la nobleza se paso a la burguesía, en nuestros días un sector de la burguesía se pasa al proletariado, particularmente ese sector de los ideólogos burgueses que se han elevado hasta la comprensión teórica del conjunto del movimiento histórico…”

[20]             Citado por Michael Lowy en El marxismo en América Latina pp. 459. Luis Vitale “América Latina: ¿feudal o capitalista¿ . Estrategia, Santiago de Cile 1966 “…la estrategia política de los revisionistas se basa en la teroai de la revolución por etapas. como sejun ellos, america latina a sido dominada por lam olijarquia feudal , es necesario hacer primeros la revolución antifeudal, a cuya cabveza debe ponerse la burjuesia progresista, para relaizar la etapa de desarrollo capitalista que falta por cumplir. este esquema istorico-fabircado para justificar una estrategia politica falsa- nada tienen que ver con la realidad. America latina no a sido nunca una copia mecánica de la Europa del siglo XIX, donde la nueva clase burguesa en ascenso tuvo que derrocar al feudalismo para inicar el ciclo de las revoluciones democrático-burguesas. nuestro continente no atravesó por las calsicas etaps del viejo mundo sino que paso directamente de  las cmunidades inidjens primitivas al capitalismo incipinete intproducido por la colonización española. al independizarse de España, América Latina no fue gobernada por la fantasmagórica oligarquía feudal sino por una burguesía productora de materias primas que, al depnder del mercado mundial cpaitalistam, condiciono el atraso de nuestro continenete…”

[21]             La misma clave analítica la encontramos en el argentino Milciades Peña en el análisis de la historia argentina. ver del autor “El Paraíso Terrateniente” y también “De Mitre a Roca”.

[22]             Andrés Pascal Allende “El MIR chileno. Una experiencia revolucionaria”. Ediciones a Vencer. 2009. pp. 25.

[23]             Sobre el dirigente del MIR se ecuentra disponible en you tuve un documental hecho y difundido en la clandestinidad llamado “Miguel: hombre de guerra” que repasa la historia de la lucha de clases de chile . la historia del MIR y  de la formación  y militancia sobre Miguel Enriquez.

[24]             Noelia Ibañez Echeverría “El rol del MIR en la via pacifica al socialismo” Rebelion 30-10-2009. Disponible en web.

[25]             El resumen pertenece a la lectura de Fernando Mires op cit. pp. 334-342.

[26]    Para profundizar sobre la campaña electoral y el papel de los comites de unidad popular ver Rolando Alvarez Vallejos “La UP y las elecciones presidenciales de 1970 en Chile” disonible en la web.

[27]             VV AA. Historia de América Latina. Desde los orígenes hasta la globalización. página 12. colegió nacional de buenos Aires. N° 45. pp. 715.

[28]             Salvadora Allende “La Revolucion chilena” pp. 24“…estoy personalmente convencido de que el sacrificio eroico de un soldado , el comandante en jefe del Ejercito, general Rene Sceneider , a sido el acontecimiento más imprevisible que a salvado a nuestra patria de una juerra civil…este episodio increíble, que la historia rejistrara como una guerra civil larvada , que duro apenas un día, demostró, una vez más, la demencia criminal de los desesperados…son estas las minorías las que , en su desmedido afán de perpetuar sus privilegios, no vacilaron en 1891 y no an titubeado en 1970 en colar la nación ante una trágica disyuntiva”

[29]             Salvador Allende “La Revolución Chilena” Eudeba. 2da edición 2014.IV. Conversando con los obreros del carbón. Discurso pronunciado en Lota el 31 de diciembre de 1970.  pp. 57. “…se están dando los pasos necesarios para acelerar la Reforma Agraria. las dificultades creadas en algunas provincias obedecen a razones económicas- sociales. Asimismo a factores inclusive que tiene su origen, como en el caso de Cautín, en la situación dramática en que vive el pueblo mapuche. estas dificultades  han sido, por otra parte, motivo de aprovechamiento por alguna gente que irresponsablemente a procedido a realizar “tomas” arbitrarias que están creando tropiezos; esta también la actitud de un sector patronal que no quiere reconocer que la historia no se detiene. frente a unos y otros hemos procedido con tranquilidad pero con firmeza. en manos de la justicia en Cautín están entregados aquellos otros que han tenido la osadía de recuperar sus terrenos con las armas en la mano, hiriendo a campesinos. será la ley la que implacablemente determine la responsabilidad de unos y otros, pero el gobierno mantendrá la calma…”

[30]             Galeano Eduardo “Las venas abiertas de América Latina” Ed. Catálogos 2005. pp. 187-188 y 190 “hasta la victoria electoral de las fuerzas de la unidad popular en 1970, los mayores yacimientos del metal rojo continuaban en manos de Anaconda Coper Mining Co. y la Kennecott Copper Co., dos empresas íntimamente vinculadas entre si como parte de un mismo consorcio mundial. en medio siglo, ambas habían remitido cuatro mil millones de dólares desde Chile a sus casas matrices (…) la hemorragia había ido aumentando a medida que la producción crecía, hasta superar los cien millones de dólares por años en los últimos tiempos. los dueños del cobre eran los dueños de chile. mientras escribo esto, a fines del 70, Salvador Allende habla desde el balcón del palacio de gobierno a una multitud fervorosa; anuncia que ha firmado el proyecto de reforma constitucional que hará posible la nacionalización de la gran minería (…) la nacionalización pondrá fin a un estado de cosas que se había hecho insoportable para el país, y evitara que se repita, con el cobre, la experiencia de saqueo y caída en el vacío que sufrió chile en el ciclo del salitre…

[31]             Salvador Allende “La Revolución Chilena” Eudeba. 2da edición 2014. pp. 15. Discurso dela victoria. Pronunciado en la madrugada del 5 de septiembre de 1970. Terminaba su intervención de la siguiente manera “A la lealtad de ustedes , responderé con la lealtad de un gobernante del pueblo; con la lealtad del compañero presidente”

[32]             op cit. pp. 22-23. Discurso pronunciado en el Estadio Nacional , el 5 de noviembre de 1970 “…si precedentes en el mundo , Cile acaba de dar una prueba extraordinaria dee desarrollo político , aciendo posible que un movimiento anticapitalista asuam el poder por el loibre ejercicio de los derechos ciudadadnos. lo asume para orientar al pais hacia una nueva sociedad, mas humana, en que las metas ultiams son la racion alizacion de la actividad económica, la progresiva socialización de los medios de producción y la superación de oa divion de cclases. desde el punto de vista teorico doctrinal, como socialistas que somos, tenemos muy presetnes cuales osn als fuerzas y los ajntes de cabio istorico. y , personalmente , se muy bien , para decirlo en los términos textusles de Engels: “puede concebirse la evoluycion pacifica de la vieja sociedad hacia la nueva  en los países donde la respreentacion poopúlar concentra en ella todo el poder , donde, de acuerdo con la Constitucion, s epuede hacer lo que se desee, desde el momento en que se tiene detrás de si a la maytoria de la ancion”. Como se puede interpretar, se tenia una interpretación de una parte de la obra de Engels, no se tenia una mayoria en el pais, para producir los cambios profundos que se enuncniaban en el discurso.

[33]             Sobre el problema del concepto “Vanguardia Compartida” Ver Marta Harnecker “El Problema de la Vanguardia  en América Latina” 1989. (Ed. Nueva Opción 2016).

[34]             Julio Vallejos op cit. pp. 9 Al señalar la diferencia entre los dos grupos señala una observación aguda sobre los gradualistas. menciona que los gradualistas en término de la construcción de modelo de socialismo no se había puesto nunca en práctica en términos concretos, e incluso tratando de compatibilizar el socialismo con la democracia en su versión ilustrada. cita a Alberto Aggio “Democracia e Socialismo. A experiencia chilena” y la versión compatible con la historiografía de Luis Corvalan Marquez y por Juan Carlos Gomez.

[35]             Eric Hobsbawn Como cambiar el mundo. cap.  12 Gramsci pp.331 “…El primero no es que Gramsci optase por una estrategia de la guerra prolongada o “posicional” en Occidente, en oposición a lo que él denominaba “ataque frontal” o guerra de maniobras, sino como analizo estas opciones. Sabiendo de sobra que ni en Italia ni en gran parte de Europa iba a producirse ninguna revolución de octubre a partir de comienzos de década de 1920, obviamente tuvo que considerar una estrategia de largo recorrido. Pero no se comprometió en principio con ningún resultado concreto de la prolongada “guerra de posición” que predijo y recomendó…lo que sucediese dependería de los cambios en la situación concreta…”

[36]             Julio Vallejos hacer la Revolución en Chile pp. 8-12.

[37]             Tomas Moulian  e Isabel Torres ¿Continuidad o cambio en la línea politica del PC de Chile?. El PC entre 1956 y 1973: la línea politica y su papel dentro del sistema de Partidos. Disponible en la web pp 469 “…dentro del afiebramiento ideolojico de la izquierda en el periodo, significo el realismo y el calculo de largo plazo…”

[38]             Fernando Mires op cit. pp. 348.

[39]             Angulo Fuentes y Segundo Arsenio, idem. El primer ministro Sovietico Brezhnev, resalta la importancia de los avances de Chile por los medios constitucionales “pero es cauteloso de no enmarcarlo en las leyes de orientación marxista, como se esperaría del discurso ideologico soviético…”pp 10. En los análisis que están llevando a cabo los autores a partir de la desclasificación de los archivos agregan que el CC del PCUS en 1972, cuando se refiere al proceso politico de  Chile no se escribe (habla) en términos de “Revolucion”, como tampoco de “orinetacion socialista”, sino que tiene como objetivo la construccion del socialismo, incluso analizan la probabilidad del golpe de estado antes de 1973 según su análisis de la correlación de fuerzas.

[40]             Vallejos op cit. pp. 13.

[41]    Luis Corvalan “Chile, el pueblo al poder”, Revista Internacional N°12, diciembre de 1970, Santiago de Chile.

[42]             Vallejos cita a “La estrategia insurreccional del MIR” diciembre de 1967..

[43]             Mires op cit. 348-349. A riesgo de equivocación parecería ser que el autor fue partidario del PS en Chile, por el tono en el cual se expresa se basa la hipótesis.

[44]    Carlos Altamirano “Dialectica de la derrota” 1977. pp. 89.

[45]             Noelia Ibañez Echeverría “El rol del MIR en la via pacifica al socialismo” Rebelion 30-10-2009. Disponible en web

[46]    Carmelo Furci “El PC de Chile y la vía al socialismo” Ariadna. Londres 1984 “… “la vía pacífica” había podido tener éxito solamente si tenía la ayuda incondicional de los militares o si hubiera podido dividirlos en los momentos cruciales de la confrontación. A este respecto, la ausencia de una estrategia política con relación a los militares, se debe considerar una de las mayores debilidades por el Pcch y la izquierda chilena en general…”

[47]             Mires op cit. pp. 348. la afirmación rotunda del autor supone pensar en el plano de la legalidad objetiva de la lucha de clases y en la estrategia en curso. para problematizar este enfoque se podría plantear la siguiente pregunta ¿con esta estrategia objetiva se podría haber triunfado? ¿era posible un triunfo con esta estrategia en esa época? ¿estuvo latente el pasaje de una crisis coyuntural a una de tipo orgánico? por el momento no estamos en condiciones más que de formular estos interrogantes. (profundizar)

[48]             Gramsci op cit. pp. 58-59 -“…se logra la conciencia de que los propios intereses corporativos, en su desarrollo actual y futuro, superan los límites de la corporación de grupo puramente económico y pueden y deben convertirse en los intereses de los grupos subordinados…señala el neto pasaje de la estructura a la esfera de la superestructuras complejas. Es la fase en la cual las ideologías ya existentes se transforman en “partido”, se confrontan y entran en la lucha, se confrontan y entran hasta que una sola de ellas o, al menos una sola combinación de ellas tiende a prevalecer, a imponerse, a difundirse por toda el área social determinando…la unidad intelectual y moral…y creando así la hegemonía de un grupo social fundamental sobre una serie de grupos subordinados…esta relación entre fuerzas internacionales y fuerzas nacionales se complica aun mas por la existencia en el interior de cada Estado, de muchas secciones territoriales, de estructuras diferentes y de relaciones de fuerzas también diferentes en todos los grados…”

[49]             Gramsci op cit. pp. 59. “…el tercer momento es el de la relación de las fuerzas militares, inmediatamente decisivo según las circunstancias…pero este no es un momento de carácter indistinto e identificable inmediatamente en forma esquemática. También en el se pueden distinguir dos grados: uno en el sentido militar en sentido estricto, o técnico militar, y otro que puede denominarse político militar. En el curso del desarrollo histórico, estos dos grados presentaron una gran variedad de combinaciones…la relación no es puramente militar, sino político militar; y en efecto, un tipo tal de opresión seria inexplicable sin el estado de disgregación  social del pueblo oprimido y la pasividad de la mayoría; por lo tanto la independencia no podrá ser lograda con fuerzas puramente militares, sino político militares…”

[50]             Lenin El Estado y la Revolución pp. 28.  La omnipotencia de la “riqueza” también es más segura en las repúblicas democráticas porque no depende de unos o otros defectos del mecanismo político ni de la mala envoltura política del capitalismo…esta envoltura, que es la mejor de todas, cimienta su poder de un modo tan seguro, tan firme, que no le conmueve ningún cambio de personas, ni de instituciones, ni de partido dentro de la república democrática burguesa…”

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