LAS PESADAS MANOS MUERTAS DEL CAPITALISMO

Por Leonardo Juárez

“la muerte de un ser humano es una tragedia, la muerte de 100.000 es una cifra
estadística. A las estructuras de poder no les interesa la gente, les interesa sus negocios”
Henry Kissinger

La primera recomendación que hay que sugerir en circunstancias como estas, es hacerle caso a los de delantal blanco, médicos y científicos, respetar sus indicaciones, cumplir la cuarentena, realizar los pasos correspondientes que ayuden a mitigar y combatir, con el menor costo en vidas posible esta emergencia socio sanitaria. Es importante exigirle al estado las medidas necesarias para resolver los problemas urgentes, que apunten a amplios sectores populares afectados por décadas de políticas que los han dejado verdaderamente a la intemperie, pero también es significativo pensar un escenario futuro si esta emergencia se extiende en el tiempo y cuál será la situación cuando la “crisis se resuelva”.

La economía globalizada recomienda también desterrar las reflexiones de tipos conspirativas, no porque los yankees no sean capaces de guerras bacteriológicas o de cualquier tipo, tienen más que ganado el rango de principal estado terrorista del mundo; pero tal vez sirve para graficar las interrelaciones y dependencias del capitalismo como sistema mundial aquella que dice, que estornudan en China y se engripan en EE.UU., es decir no es un problema moral, en el capitalismo todo es por guita.

Dicho esto, es pertinente también señalar, que la cuarentena es a la crisis general en curso, como el reperfilamiento a la deuda externa, tirar la pelota para adelante, así como el reperfilamiento implica pagar intereses sin pagar el capital y que la deuda se convierta en una inmensa bola de nieves, la cuarentena no tapa los innegables y cada vez mayores deficits sanitarios, alimenticios, energéticos, económicos, ambientales etc, que padece la población mundial en esta fase de capitalismo global y financierizado.

“Una epidemia no la provoca la existencia de un virus, sino la de un cuerpo social en condiciones de enfermarse y propagarla. Entre la extrema riqueza y la miseria extrema se encuentra el canal por el que el virus surge y llega al mundo” (Ricardo Maldonado).
Esto es consecuencia de que el capitalismo prioriza la enfermedad no la salud, trabajar sobre la salud requeriría que las condiciones de vida de amplias masas de la sociedad tengan garantizadas, alimentación, techo, trabajo, educación, acceso al deporte, servicios sanitarios, agua potable, etc.

Cuando no se comprende el carácter de clase del Estado Moderno, no hay más que un paso del radicalismo político al oportunismo político. El Estado no es una cuestión táctica, sino el instrumento de consolidación del poder social de una clase, sólo así se puede entender como el sistema capitalista como forma de organización de la sociedad, ha amarrado y amañado legalmente, banalizado culturalmente y defendido sanguinariamente el orden injusto en que crece día a día la brecha entre nuestra miseria innecesaria y su lujo escandaloso. Tener esperanzas que el Estado burgués con cualquiera de sus patrones de acumulación (oligárquico liberal, keynesiano o neoliberal) resuelva los problemas de las inmensas mayorías de las que vive y a las que somete, es como considerar que la violación crea derechos conyugales. No se pueden buscar respuestas en el capitalismo a los ingentes e inmensos problemas de la humanidad, porque el capitalismo es el problema. Por eso seguimos impulsando la necesidad de tumbarlo, porque en su proceso de decadencia, lo que puede generalizarse es la barbarie.

En circunstancias como estas, las fuerzas políticas del orden burgués cierran filas en nombre de la patria, de los ciudadanos y de los derechos de todos que se han encargado de violar sistemáticamente. Nunca faltan de manera subordinada sus corifeos, seres opacos que viven de ocultar lo que piensan y hacen, consideran legitima la mentira y el deshonor, todo con tal de mantener privilegios y una corte de adulones, melifluos y genuflexos.

Nosotros no cargamos con la obligación de ese penoso ejercicio, somos comunistas, sabemos de auges y de derrotas, y mantenemos en alto el horizonte de radical dignidad, de un orden social centrado en la justicia para nuestro pueblo que es el socialismo.

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