[APORTES] El discurso capitalista: una mirada desde el psicoanálisis

Por Lic. Maddonni Verónica

En Milán, el 12 de Mayo de 1972, J. Lacan trasmite lo central del discurso capitalista.

Es el discurso más astuto que se haya jamás tenido, pero éste está destinado a reventar. Porque es insostenible, porque eso se consume. Sigue leyendo “[APORTES] El discurso capitalista: una mirada desde el psicoanálisis”

50 años del Che en Bolivia, crónica fugaz

Por Gonzalo Ramos

Fuimos armando el viaje con más incertidumbres que certezas, se nos hacía lejos, se nos venía encima. Como siempre el factor financiero jugando en contra, todo lo demás resuelto o por resolver. Avatares de una organización incipiente pero con convicciones templadas en los libros, las calles y el encuentro fraterno. Sigue leyendo “50 años del Che en Bolivia, crónica fugaz”

RAÚL GONZALEZ TUÑÓN, EL ETERNO DESOBEDIENTE

Por Pablo Stasiuk ——

Cuando me decidí a hacer una nota sobre Raúl Gonzalez Tuñón, estaba seguro que al repasar su obra caería rendido otra vez, como tantas, ante la obra de uno de los poetas más significativos de nuestro país y del mundo.

Tuñón nació en Capital Federal, en el barrio de Once, el 29 de marzo de 1905. A los 17 años empieza a publicar sus primeros poemas en la revista Caras y Caretas. Unos años después viaja a la guerra del Chaco Paraguayo como corresponsal de guerra del Diario Crítica.

En el año 1934 viaja a España, y para que tengamos real dimensión de González Tuñón nombraremos a los que lo recibieron: Miguel Hernández, García Lorca y Pablo Neruda.

Salud a la cofradía

trotacalle y trotamundo

todo nos falta en el mundo

todo, menos la alegría.

Y viva la Santa Unión

De sin ropas y sin tierras

todo nos falta en la tierra,

todo, menos la ilusión.

París, 1937, Segundo Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, Pablo Neruda, Amparo Mom (primera esposa de Tuñón), Emile Savitry (fotógrafo), Delia del Carril (pintora argentina casada con Neruda), Tuñón y dos escritores miembros de las Brigadas Internacionales.

Sus primeros poemas tienen un origen casi hermanado con el tango. Surge en los conventillos cerca del puerto, poesía que contaba a los “vagos y mal entretenidos” de la década del 20 en Buenos Aires. Unos años más adelante, el clima que se vivía con las noticias sobre la Guerra Civil Española, lo hicieron volcarse casi definitivamente a la poesía comprometida. En 1936 aparece “La Rosa Blindada”, donde la poesía surgía desde el recuerdo de su abuelo Manuel Tuñón, obrero que lo llevara por primera vez a una manifestación socialista, sumado al cancionero popular de los Republicanos españoles y a la propia decisión de darle contenido político a casi todo lo que escribe.

En la década del 30, ya afiliado al Partido Comunista, empezó a ser mirado de mala manera por el reformismo de muchos camaradas. Es que Tuñón era un verdadero rebelde, como dijera Ricardo Güiraldes: “Raúl fue el eterno desobediente. El que nunca acató”

EL POETA MURIÓ AL AMANECER

Sin un céntimo, tal como vino al mundo,
murió al fin, en la plaza, frente a la inquieta feria.
Velaron el cadáver del dulce vagabundo
dos musas, las esperanza y la miseria.

Fue un poeta completo de su vida y de su obra.
Escribió versos casi celestes, casi mágicos,
de invención verdadera,
y como hombre de su tiempo que era,
también ardientes cantos y poemas civiles
de esquinas y banderas.

Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada.
Algunos, los más jóvenes, lo negaron después.
Hoy irán a su entierro cuatro buenos amigos,
los parroquianos del café,
los artistas del circo ambulante,
unos cuantos obreros,
un antiguo editor,
una hermosa mujer,
y mañana, mañana,
florecerá la tierra que caiga sobre él.

Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Whitman,
un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire,
un Schiller, un Bertrand, un Bécquer, un Machado,
versos de un ser querido que se fue antes que él,
muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta
y una antigua fragata dentro de una botella.

Los que le vieron dicen que murió como un niño.
Para él fue la muerte como el último asombro.


Tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido,
y un pájaro en el hombro.

La vida de González Tuñón es rica en datos, hay mucho material, citas y notas de otros escritores hablando sobre él, pero en éste caso especial la mejor forma de contar al poeta es con la palabra propia. Cada poema de Tuñón estremece, te sumerge en una atmósfera de la que es difícil escaparse y uno siente, ante cada palabra que lee, que no había otra más correcta para que eligiera el poeta.

Los que osamos escribir algo, y digo osamos porque después de leer a Tuñón todo parece oscuro, tenemos ciertos referentes en los que intentamos apoyarnos. En mi caso personal, creo que la poesía con contenido político está absolutamente representada en la obra de Armando Tejada Gómez, Hamlet Lima Quintana y quien es hoy nuestro “homenajeado”: Raúl González Tuñón.

Porque el niño conserva todos los libres bríos
de la invención, baraja sus monstruos increíbles
y sus enloquecidos ángeles.
La bárbara inocencia sin prejuicios de la primera pureza
y el espléndido caos, el delirio de la razón, la fantasía.

El niño es el primer surrealista.

Y crece es hombre, y sigue viviendo más no sabe
y quien lo lleva adentro así lo ignora.
A veces, de manera sutil, eso supongo,
en cada acto adulto la infancia nos vigila
—una voz, un suceso rotundo, familiar, una lámpara,
una paloma herida con mensaje—.

Todo hombre en el final minuto de su invierno
piensa en algo lejano cuando muere.
Y la muerte es el último país que el niño inventa.


En cuanto a su pensamiento político, Raúl fue un enamorado de la Revolución Rusa y lo fue hasta el último de sus días. Férreo admirador de Lenin y Stalin, escribiría ante la muerte de Leon Trotsky:

Sobre el cadáver de León Trotsky: en Coyoacán, palacete campestre pagado por el dinero norteamericano, ha muerto León Trotsky, literato notable, hombre pequeño y traidor del Partido Comunista y de la Unión Soviética. Nunca fue antifascista como nosotros lo fuimos…él, el hombre de la ‘revolución permanente’- delatando y calumniando a sus viejos camaradas del Partido… Hoy que la prensa reaccionaria del mundo canta loas a su pobre cadáver de viejo resentido arrojándole la final paletada de tierra de ignominia, como se agranda la figura de Lenin cuya memoria fue escupida por los que hoy exaltan al Traidor, y cómo, cómo se agranda la figura de Stalin, el fantasma del fascismo y del imperialismo, la expresión suprema de nuestra causa y de nuestro Partido. .. Atrás, pequeño hombre. La tierra generosa hará con tus cenizas lo que hace con las cenizas de todos los hombres: algo útil a la tierra. Recién ahora tu carne torturada de envidia y fiebre oscura, tendrá un sentido, una función, pero los pueblos y el Partido no olvidarán que hubo un traidor… Atrás, pequeña sombra de lúcida maldad. Silencio sobre la tumba del pobre León Trotsky, cuidador de conejos, esposo y padre… Que su ceniza tenga paz, pero no su memoria”.

No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.

Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.

Tuñón es un personaje riquísimo en historias, pero como acostumbramos a hacer en CENTENARIO, trataremos de hacer que sea la palabra del poeta la que cuente su propia historia, una historia de conventillos, guerras, amantes, poesía y militancia. Murió el 14 de agosto de 1974 en el mismo lugar que lo vio nacer. Cuentan que una vez dijo: “El mejor de todos nosotros es César Vallejo”, aunque el estilo del peruano difería bastante de su poesía.

Para terminar, volvemos a remarcar que la intención de CENTENARIO es rescatar y homenajear a los artistas populares que además se han destacado por su militancia política, comprometiéndose enteramente ante las luchas y las reivindicaciones de su pueblo. El artista que no cuente lo que le pasa a los suyos, es un artista a medias…o un hombre a medias, simplemente.

EL CABALLO MUERTO

Media noche. Sobre las piedras
De la calzada hay un caballo muerto.
Aún faltan cinco horas
Para que venga el carro de “La Única”
Y se lo lleve. Ese caballo viejo,
hedoroso de sangre coagulada,
ese pobre vencido, fue un obrero.

Un hermano del pájaro, un hermano del perro.
Fue el hermano caballo que anduvo bajo el sol,
que anduvo bajo el agua, que anduvo entre los vientos
tirando de los carros
con los ojos cubiertos.
Fue el hermano caballo. Ninguno irá a su entierro.

VICTOR JARA, LAS MANOS DE UN PUEBLO

Por Pablo Stasiuk—-

En el sur de Chile, rodeado de la soledad del campo y la tierra, y con la música de fondo que le ponía Amanda, fue a nacer uno de los poetas y músicos más comprometido con la lucha por terminar con éste sistema.

En la provincia de Ñuble el 28 de septiembre de 1932 nacía Víctor Lidio Jara Martínez…el gran VICTOR JARA.

Hijo de Manuel, trabajador del campo y de Amanda, que mezclaba los quehaceres de una casa humilde con la música, Víctor Jara mostraba de pequeño su pasión por la música y la poesía. Después del abandono de su padre, Amanda y sus hijos se fueron a vivir a Santiago, a la población de Los Nogales, pero al poco tiempo los 5 hermanos quedaron huérfanos. Víctor comenzó entonces a trabajar en una fábrica de muebles del padre de unos compañeros de escuela y terminó, por consejo de un sacerdote, ingresando en un seminario católico.

LUCHÍN

Frágil como un volantín

En los techos de Barrancas

Jugaba el niño Luchín

Con sus manitos moradas

Con la pelota de trapo,

Con el gato y con el perro,

El caballo lo miraba…

En el agua de sus ojos

Se bañaba el verde claro,

Gateaba a su corta edad

Con el potito embarrado,

Con la pelota de trapo,

Con el gato y con el perro,

El caballo lo miraba…

El caballo era otro juego

En aquel pequeño espacio

Y al animal parecía

Le gustaba ese trabajo,

Con la pelota de trapo,

Con el gato y con el perro,

Y con Luchito mojado…

Si hay niños como Luchín

Que comen tierra y gusanos

Abramos todas las jaulas

Pa’que vuelen como pájaros,

Con la pelota de trapo,

Con el gato y con el perro,

Y también con el caballo.

Después de hacer el servicio militar entra en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile y ahí tiene su primer contacto con Violeta Parra, que se convirtió en su guía. En 1968 se convierte en director artístico de Quilapayún, a la vez que desarrollaba su carrera de cantante trovador. Ingresado en las filas de las Juventudes Comunistas de Chile abraza la causa de Salvador Allende como candidato a presidente y juega un papel importantísimo en la campaña que llevaría a la Unidad Popular a ganar las elecciones.

Para principios de la década del 70, Víctor Jara ya se había convertido en uno de los máximos exponentes de la música chilena y latinoamericana, con una poesía cargada de ideología y que contaba simplemente la explotación y marginación a la que eran sometidos los campesinos y los trabajadores de nuestro continente.

Con una poesía bellísima y directa y una música que rescataba el origen del folklore chileno, Víctor se convirtió en un artista totalmente comprometido con las luchas de su pueblo.

PLEGARIA A UN LABRADOR

Levántate y mira la montaña

De donde viene el viento, el sol y el agua

Tú que manejas el curso de los ríos

Tú que sembraste el vuelo de tu alma

Levántate y mírate las manos

Para crecer, estréchala a tu hermano

Juntos iremos unidos en la sangre

Hoy es el tiempo que puede ser mañana

Líbranos de aquel que nos domina

En la miseria tráenos tu reino de justicia

E igualdad sopla como el viento la flor de la quebrada

Limpia como el fuego el cañón de mi fusil

Hágase por fin la voluntad aquí en la tierra

Danos tu fuerza y tu valor al combatir

Sopla como el viento la flor de la quebrada

Limpia como el fuego el cañón de mi fusil

Levántate y mírate las manos

Para crecer, estréchala a tu hermano

Juntos iremos unidos en la sangre

Ahora en la hora de nuestra muerte

Amén

Tal vez influenciado por el trabajo de Violeta, Víctor se convierte en un gran investigador y recopilador de todo lo que tenga que ver con la historia de la cultura en su país, realizando trabajos en distintas zonas que después volcaba en sus discos.

En 1973, encontrándose en la Universidad Técnica del Estado, deciden con sus compañeros tomar el edificio en protesta contra el levantamiento militar del sangriento Pinochet. Víctor es detenido y trasladado al Estadio Nacional, que hoy lleva su nombre, donde sería torturado hasta su muerte.

Años después. su autopsia diría que antes de asesinarlo a balazos, le quebraron las dos muñecas, esas mismas con las que alzaba su guitarra para llevar la voz de los que no la tenían, porque Víctor era eso, un poeta que escribía y cantaba el dolor y también la alegría de su pueblo.

Dejo aquí un pequeño aporte personal en homenaje a uno de mis preferidos:

44 DISPAROS

Hay una guitarra roja

al pie de la cordillera

la siguen por comunista,

la acusan de guerrillera.

La guitarra está en dos manos

curtidas por el trabajo,

que cuentan sobre los pobres

levantando a los de abajo.

Víctor se llama el infame

dicen los carabineros,

¿cómo atreverse al espanto

de cantarle a los obreros?

En Chile corre la orden

de atrapar a ese tal Jara.

Si fuera fusil la guitarra

quizá otro gallo cantara.

Una tarde lo apresaron

y pisotearon sus manos

por orden del sanguinario

del asesino de hermanos.

En los diarios, titulares:

Al fin cayó el comunista!

cuarenta y cuatro disparos

para callar a un artista.

Sin embargo todo en vano,

todo inútil, sin embargo.

Sin manos y sin guitarra

va el camarada cantando.

Mientras haya un niño en Chile

descalzo y plato vacío,

Víctor Jara irá volviendo

cantando con los vencidos.

(Pablo Stasiuk)

Nos comprometimos desde CENTENARIO a rescatar y reivindicar a los artistas comunistas, no solo por coincidir en la ideología, sino porque sus actitudes frente a la vida y a la muerte, los pone en el lugar de los artistas que el pueblo se merece. Víctor empuñó una guitarra y no hubiera dudado un segundo en hacerlo con un arma si de eso dependiera la suerte de su pueblo. Por fortuna nos quedan sus canciones, su poesía, su música, pero antes que nada nos queda la actitud de un militante totalmente convencido de que uno debe llegar hasta el fondo si quiere cambiar el mundo…tan al fondo que tal vez le cueste la vida.

HAMLET LIMA QUINTANA: EL POETA, EL SOÑADOR, EL COMUNISTA

Por Pablo Stasiuk—-

Lima Quintana supo estar a la altura del condicionamiento de su nombre. Fue poeta, fue bohemio, fue soñador, fue duende, fue noctámbulo, comunista, mago, seductor, amigo, quijote. Fue un Hamlet hecho y derecho. O izquierdo, para ser justos”.

Así lo describe Juan Carlos Muñiz en la presentación del libro Crónica de un Semejante, de Enrique Llopis, sobre la vida del poeta.

Hamlet Lima Quintana fue, y es, a mi entender (junto al Barba Castilla) uno de los poetas más musicales de nuestra cultura popular. No solo por la cantidad de poemas que fueron convertidos en canciones, sino por la musicalidad de su texto. Cuando uno lee a Hamlet hay una música rondando en el aire, una música que genera su poesía. En cada uno generará distintas melodías, pero es indiscutible que Hamlet la Poesía y la Música van atados por un hilo invisible, ese hilo que genera el poeta verso a verso y que lo ha convertido en uno de los referentes cuando uno busca y escarba en los cimientos de nuestra cultura popular.

Éste hombre-poeta fue a nacer en Morón, allá por septiembre de 1923, pero siempre que pudo dijo que a pesar de haber nacido allì, él se consideraba oriundo de Saladillo, Provincia de Buenos Aires, ya que gran parte de su infancia y adolescencia habían pasado en esa ciudad bonaerense.

Hay gente que con solo decir una palabra
Enciende la ilusión  y los rosales;
Que con solo sonreír entre  los ojos
Nos  invita a viajar por otras zonas,
Nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente que con solo dar la mano
Rompe la soledad, pone la mesa,
Sirve el puchero, coloca las guirnaldas,
Que con solo empuñar una guitarra
Hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
Llega a todos los límites del alma,
Alimenta una flor, inventa sueños,
Hace cantar el vino en las tinajas
Y se queda después,  como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
Desterrando una muerte solitaria
Pues sabe que a la vuelta de la esquina
Hay gente que es así, tan necesaria.

Así como Tejada Gómez era descendiente de Huarpes, Hamlet era descendencia de la Tribu de Coliqueo por parte de madre. Viéndolo a la distancia, quizá fue esa ascendencia india la que les transmitió a éstos poetas su original mirada sobre las cosas simples, la tierra, la gente de trabajo, la música, el interés de apegarse a los más pobres y desprotegidos.

Los movimientos culturales responden siempre a los ciclos sociales de una sociedad, no crecen porque sí como una flor en el desierto. Estos movimientos de creación son siempre producto de lo que una sociedad está determinando y ordenando, lo que pasa es que a veces el creador se hace el distraído y mira para otro lado. Nosotros, en cambio, fuimos una generación que hizo de la canción social un objeto hasta de ternura dentro del combate” sentenciaba el poeta.

Y no le erraba Hamlet en su sentencia. Esa generación de poetas y músicos que se iniciaron allá por la década del ’60, representaron un movimiento que llenó de contenido la poesía y la música…en tal magnitud, que aún hoy son referente firme para las nuevas generaciones de cantautores interesados en transmitir, a través de su obra, el sentimiento de su pueblo. No necesariamente con poesía panfletaria. La poesía puede ser revolucionaria desde su sencillez, y éstos monstruos sagrados lo demostraron literalmente con su obra. En una de sus más hermosas poesías cuenta, con la sencillez y la maestría de su alma en la palabra, sobre su padre y la melancolía:

A veces me gustaba sentarme con mi padre
ante una breve mesa dispuesta entre las plantas.
Con toda lentitud, mientras hablaba,
él cortaba el pan en pequeñas porciones
con sus manos acostumbradas a acariciar la vida,
después vertía el vino blanco en vasos verdes
y entre tranquilos sorbos
decía que hermoso el mediodía.
No sé por qué en una mañana de esas
se fue a cortar el pan a la melancolía
y a beberse el vino entre el rocío.
A veces, todavía, me gusta sentarme con mi padre
para contarle como va la vida.

Hamlet se integró al Movimiento del Nuevo Cancionero junto a Armando Tejada Gómez, Oscar Matus, Tito Francia y Mercedes Sosa. Hay casi 400 canciones compuestas en base a sus poesías y es uno de los autores más prolíficos de nuestro cancionero, sobre todo, teniendo en cuenta la calidad de toda su obra. No concebía a la poesía separada de la música. Siempre decía que hasta que lo impreso pudo estar al alcance del pueblo, eran los antiguos juglares los encargados de transmitir la obra de los poetas a la gente común, al pueblo, y que esa relación música/poesía se había hecho demasiado fuerte como para separarlas por gusto.

El poeta también consideró que la poesía y la música iban de la mano con la militancia, y allí se destacó como artista militante. Fue integrante del Comité Central del Partido Comunista y militante hasta el día de su muerte. Fue así que su última aparición pública fue en el Luna Park en un acto de cierre de una campaña para una consulta popular organizada por el FRENAPO (Frente Nacional contra la Pobreza).

En una carta de despedida después de su muerte, el poeta y cuentista catamarqueño Carlos “tata” Herrera, cuenta que buscando entre sus libros encontró una dedicatoria de Hamlet que decía:  “Tata: Me dicen que ya no estás en la ginebra. La ginebra no sabe lo que se pierde: Una ternura irrepetible. Un abrazo, Hamlet. Agosto/95”. La poesía al servicio de lo más simple, de lo elemental…la amistad, el amor, el trabajo, la gente.

Desde Centenario creemos fundamental la tarea de rescatar a nuestros artistas militantes, comunistas…no para ponerlos en un grupo selecto, todo lo contrario…para demostrar que la política se construye desde lo simple, como un poema o una canción. Hombres como Armando, Hamet o Tuñon tiran abajo esas teorías ridículas sobre la politización del arte. Somos sujetos políticos, nuestra vida está construída por hechos políticos y los artistas no pueden permanecer ajenos a esos hechos y tampoco pueden prescindir de intentar cambiar la realidad a través de su obra. Ese es su trabajo militante, y en ese sentido, Hamlet, fue uno de los más destacados.

 “Alguna vez tuvimos un país./ Cuando recuerdo, entre brumas,/ me parece mentira./ Pero tuvimos un país, /una limpia manera de respirar el aire,/ el viento solidario y las mañanas/ con luminosas ganas de vivirlas./ Cuando recuerdo, entre la noche, / me parece mentira,/ tal vez un cuento que me contó mi padre/ o el País de Alicia entre las Maravillas. / Un país que se parecía mucho a la alegría, / como un viejo contento./ Pero, para qué recordarlo/ si con lo que tenemos/ ya es suficiente para el sufrimiento.”

Hamlet nos dejó (en cuerpo) el 21 de febrero de 2002. En sus últimos años, ya padeciendo un largo derrotero con su enfermedad, escribía sobre la muerte:

“Hay una gran luminosidad

en el fondo del horizonte

y con todo el miedo ancestral

por lo desconocido

pero con toda parsimonia,

mientras viajo por las rutas,

he tomado conciencia

que hacia ella me encamino.”

Cuando alguien, como yo en éste caso, intenta buscar información sobre éstos artistas, se da cuenta del ninguneo al que han sido sometidos por el aparato comunicacional del sistema. Si uno busca en las redes diez sitios distintos, todos dicen las mismas 5 frases sacadas de una nota de Telam sobre su muerte. No hay historias, no hay anécdotas, no hay lugares donde éstos artistas hayan expresado sus vivencias más allá de lo que escribieron, y no porque ellos no hayan querido hacerlo, sino porque lo que decían molestaba. Podemos encontrar anécdotas de ignotos jugadores de fútbol o de mediocres actores, pero nada que nos cuente la vida de Hamlet, de Armando, del Barba Castila, del Cuchi Leguizamón, de Atahualpa y de tantos grandes que cimentaron nuestra cultura y la fortalecieron a través de su obra.

Desde Centenario, número a número, intentaremos aportar nuestro grano de arena para rescatar a los artistas que hicieron honor a la palabra, a través de la poesía o del canto, pero con el firme compromiso de que el artista debe ser la voz de su pueblo…si el artista no cuenta lo que le pasa a su gente, se convierte en un monigote que trabaja para el sistema. En el pueblo, como en el arte, como en la política, hay dos alternativas posibles: se está con el pueblo o se está del lado de los poderosos. Los que hayan leído a Hamlet Lima Quintana sabrán que siempre estuvo a la altura de su nombre y de su pueblo.

Romperá la tarde mi voz, 
hasta el eco de ayer,
 
Voy quedándome sólo al final,
 
muerto de sed, harto de andar
 
pero sigo creciendo en el sol, vivo.
 
Era el tiempo viejo la flor,
 
la madera frutal,
 
luego el hacha se puso a golpear,
 
verse caer, sólo rodar,
 
pero el árbol reverdecerá, nuevo,
 
Al quemarse en el cielo la luz del día, me voy,
 
con el cuero asombrado me iré,
 
ronco al gritar que volveré,
 
repartido en el aire al cantar, siempre.

Postales de ella: Cecilia González Gerardi

Nadie sabe a ciencia cierta por qué escribe, probablemente la repuesta más sincera sea para no morir, para no dejar de ser, para no cundir en la intrascendencia rutilante de pesada alienación, para no percutir la bala de la resignación. También los que escriben lo hacen para abofetearnos en la placidez de la rutina o simplemente “abrirnos los ojos con un destornillador”.

Quedamos en las voces pergeñadas por Cecilia González Gerardi para sumergimos en las aparentes plácidas aguas de la poesía, nos veremos, si tenemos suerte, del otro lado de la lectura.

Cecilia González Gerardi

Nació en Capital Federal en 1979. Actualmente reside en Victoria, Provincia de Buenos Aires. Es estudiante de Letras en la UBA, especializada en el área de Literatura Latinoamericana y Argentina, y se desempeña como docente en escuelas medias del partido de San Fernando.

Publicó artículos críticos en la revista digital http://www.metaliteratura-.com.ar, dirigida por Roberto Ferro.

Colaboró como correctora con la revista cultural Divino tesoro. La voz joven y es editora de la revista T-34, el boletín mensual del Partido Comunista de San Fernando.

Espacio. Postales de mí, Ediciones El Mono Armado, 2014, fue su primer libro de poesía.

Fue publicada en distintos medios digitales, como La torre de Montaigne, Literariedad, Mis poetas contemporáneos 2, entre otros.

Forma parte de la antología Rapsodia. Ensamble de voces: Nocturno, publicada este año por El Mono Armado

PRISMAS

I

Con palmas ajadas,

borrarlo todo

y empujar cada resto

hacia el borde de mí.

Entender que se escribe

porque no hay opciones.

Y embeber la pluma

entre tanto fango.

Si es deber o misión

es inútil discernir.

Solo beber la tinta

para que nadie diga

que no tragué ese veneno.

II

Me contamino el cuerpo,

difuminando mis roces,

brazos en fuga hacia otro suelo,

cabellos desperdigados entre mi rostro.

Hay una herida allí

que no sabía

por donde se esfuma la poesía

que no inscribo.

El resto,

el resto es historia, dices.

Y lo peor de todo

es que lo creo.

III

La piel en llaga,

abierta la nuca como una vasija pequeña,

el roce de la brisa ya es dolor

cuando los poros se aprestan al daño.

Tanto tránsito involuntario,

tanto cejar en empeños,

tanta desnudez de intemperie entre mis huesos,

tantas hilachas

naciendo de mi espalda,

tan poco

de qué sujetarse.

IV

El ardor será el ardid,

la ceniza la certeza,

la palabra entrelazada menos que polvo

oxidándose en su propia desolación.

Solo humo entre la niebla.

Eso eres.

Eso somos.

V

Empujar el gris

hasta transparentarlo,

hasta volver traslúcida su esencia.

O hasta volverlo prisma,

masa entre mis manos,

volverlo pan entre los dedos

y respirarlo

profundamente.

(Inédito)

Espacio

Encajaste piedra contra piedra,

y cubriste los huecos con esa pasta que sale de tu alma,

y que sólo a fuerza de requiebres has logrado producir.

Montaste la acción

sobre el recubrimiento que te oculta,

y caminaste con guiones,

y anticipaste el paso en falso.

Diste vueltas, cual trompo, girando sobre tus sueños,

arremolinando el aire

que te convirtió en tornado.

Y asolaste la ausencia

en la trasnoche del cuerpo.

Y erraste por vagabundas

calles de azulejos.

Roto el azar,

banalizaste el día,

y la casa fue tu noche,

y el hogar fue tu silencio.

Oscuro el mundo,

iluminaste los ojos,

y avanzaste hasta dónde con pies de geisha.

Corrupta la forma,

te embebiste de azules,

y atrofiaste el gesto en el movimiento de la mano.

Mas anduviste tanto en compañía de extraños

que de sombras te cubriste,

y nublaste de turbios obstáculos

tu mirada cristalina.

Legitimaste el espacio de la negrura

que se apoderaba de tu infierno,

que, al menos, era propio,

y desvalijaste las sensaciones,

que dejaste de marcar con cruces.

Y resbalaste breves perfecciones,

como plastificada de la vida.

Ahora la media luna de tu boca

instalas en la tierra del desarraigo.

Aprendiste a mirarte en el espejo invertido

que no devuelve sino huesos,

y a descansar

con los ojos abiertos

sobre un pedazo de tierra seca.

(De Espacio. Postales de mí, publicado por El Mono Armado, 2014)

LA VIDA SE JUEGA ENTRE ANDENES…

La vida se juega entre andenes y arcoíris.

Nunca el cielo se vio tan gris como este atardecer,

reflejando el sol sobre los rieles de acero.

El trepitar que avanza sin mudar condiciones.

Y la espera de esa flor que crece entre pantanos.

Inservible prédica de silencios enmohecidos,

de lenguajes incomprensibles.

Ese oído,

el que espera,

desierto de voces,

ya no cree en la invención de un nombre.

Sólo se deja

traspasar de mariposas

que se transforman en cuervos.

Y el clamor

que se oye en consecuencia:

Sal

del dintel de mi puerta.

(De Espacio. Postales de mí, publicado por El Mono Armado, 2014)

A MI PADRE

Si el mar está hundido,

ofrezco paisaje.

Una sed abierta

oscura entre las piernas.

O tal vez no.

Quizá un sol que lucha,

o tan sólo una apertura

en el día de la carne.

Y el andar contaminado,

gluten del universo,

en esa fruta que alumbra

anudada entre semillas.

Ya no sé de la tinta

marchita entre los poros

de la sal en tu boca,

más allá del torrente

que despierta en esos brotes

descuajados de aquel iris

que respira en mi retina.

(De la antología Rapsodia, ensamble de voces: Nocturno, publicada por El Mono Armado, 2016)

COMPROMISO

Cuando ya no quepan espacios para marcar,

cuando ya no queden resquicios donde punzar,

me desterraré del cuerpo,

y escribiré en las vísceras.

(Inédito)

ESCRITURA

Al principio fue tu cuerpo,

luego el hueso descarnado hacerse polvo.

Ya apariencia de silueta desprendida.

Sombría lejanía de lo tan cerca,

la volátil sensación de lo escurridizo

pulsando mi muñeca.

(Inédito)

DAME

Dame paz,

dame luz en el día eclipsado,

una mañana nublada sin lluvias.

Un anochecer diáfano entre la niebla.

Dame esperanza,

una montaña de abrazos que compartan.

Una lluvia aguardentosa cuando cale la sed.

Un aroma de barro,

cuando cruce la sequía.

(Inédito)

PIENSO

Pienso,

insistentemente,

que

uno de

estos días

te hablaré de

esos que te

rodean,

o que,

simplemente, te abriré los ojos con un destornillador.

(De mi libro ESPACIO. POSTALES DE MÍ, publicado por El mono Armado, 2014)

ESTO QUE SOY

Esto que soy,

esta argamasa de piel y sueños,

de un corazón que late y que circula,

bajo ese sol que alumbra

tan lejos.

Esto que soy,

en el silencio del cuarto abandonado,

entre el espejo que devuelve otro reflejo

y el punto que me dice “ya”.

Esto que soy,

lo sé,

seguirá siendo

en el alma

de quienes me aman.

(De la antología Rapsodia, ensamble de voces: Nocturno, publicada por El Mono Armado, 2016)

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