POR LA LIBERTAD Y REPATRIACIÓN DE FACUNDO MOLARES

Facundo Molares Schoenfeld, de nacionalidad argentino, DNI 24904415, quien se encontraba en Bolivia realizando tareas de Foto Reportero para la revista digital Centenario y que durante su estadía en el mencionado país sufrió una grave dolencia renal, habiendo permanecido en terapia intensiva con un delicado cuadro clínico hospitalizado en el Hospital Japonés de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia.

Dicha ocasión fue aprovechada por las fuerzas de seguridad de la administración golpista de Jeanine Áñez para acusarlo de delitos penales totalmente falaces (aún más viniendo de un gobierno que masacra impunemente a su pueblo) y por los cuales fue trasladado forzosamente a la cárcel de Palmasola en donde no se le está garantizado las condiciones médicas ni humanitarias que cualquier ciudadano merece.

Cabe aclarar que Facundo no tiene ningún tipo de pedido de captura ni cuentas pendientes con la justicia. Es un militante comunista comprometido con las causas populares y una de las tantas víctimas de la dictadura boliviana.

Exigimos que se arbitren los medios necesarios que garanticen la preservación de su salud, su integridad física y mental, solicitando se le brinde la atención médica en un hospital adecuado y su urgente traslado a la República Argentina para la atención especializada que su grave estado de salud requiere.

LIBERTAD Y REPATRIACIÓN DE FACUNDO MOLARES YA!!!

COLOMBIA: ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO

Compartimos en este número de Centenario, en un aporte insoslayable, el acuerdo final reformado que incluye las modificaciones producto de la negociación del gobierno con los partidarios del NO y del mismo gobierno con las FARC-EP. Su conocimiento se torna fundamental para exigir que se cumpla punto por punto.

ACUERDO FINAL

Crónicas Palestinas

Por José Schulman—-

Adelanto del libro que se editará en los siguientes meses en relación a la visita del autor, junto a un colectivo de compañeros a Palestina.

 Durante doce dìas he recorrido los territorios ocupados por el Estado de Israel que pertenecen, y donde vive, el pueblo palestino. He conversado con ex presos políticos de 27, 17 y 15 años de permanencia y con niños torturados por el ocupante. Hemos estado en Jerusalem, Ramalah, Belen, Jericò, Hebròn, el valle de Jordàn y hasta presenciamos un “juicio” en una corte militar que es la que funciona en los territorios ocupados (o sea toda Palestina). Tanto los palestinos como los israelíes miran a los niños palestinos. Unos con la expectativa de su rebeldía, otros con el pánico del dominador que no controla algo”

Los Palestinos

 Durante doce días he recorrido los territorios ocupados por el Estado de Israel que pertenecen, y donde vive, el pueblo palestino. He conversado con ex presos políticos de 27, 17 y 15 años de permanencia en las cárceles y con niños torturados por el ocupante.

Hemos estado en Jerusalén, Ramalah, Belén, Jericó, Hebrón, el valle de Jordan y hasta presenciamos un “juicio” en una corte militar, que es la “justicia” que funciona en los territorios ocupados (o sea toda Palestina).

Hemos estado en campos de refugiados (construidos en 1948), en las casas de los palestinos en Jerusalén y en las aldeas campesinas de Cisjordania, hemos recorrido los barrios que los israelíes instalan con violencia en territorio palestino y hemos conversado con decenas de militantes y expertos en la cuestión palestina.

Luego, entramos a Israel y caminamos por Jerusalén Occidental y Tel Aviv, los dos centros urbanos más importantes del estado ocupante. Pudimos mirar la realidad desde varias perspectivas y así enriquecer la mirada.

Los niños están en el centro de estas crónicas porque están en el centro de todas las miradas.

Tanto los palestinos como los israelíes miran a los niños palestinos. Unos con la expectativa de su rebeldía, otros con el pánico del dominador que no controla algo.

Estas crónicas procuran hablar de la vida cotidiana de un pueblo bajo ocupación militar desde la perspectiva que me da una larga militancia humanista y comprometida con los derechos de los pueblos.

Aspiran a que más seres humanos nos comprometamos con la causa de un pueblo que merece largamente vivir sin que otros le marquen cada paso de su vida.

La lección del niño palestino

 

Fue en Hebrón

el encuentro.

En una calle

de piedras

que bajaba a la mezquita

Mohamed me dijo

que trece años tenia

y en inglés nos comunicamos.

Un argentino

de apellido judío,

que no habla hebreo

y un niño

palestino,

que sí habla ingles,

con cincuenta años

entre ellos,

compartieron miradas.

Que es eso?

pregunté,

al ver una barrera

entre nosotros

y la mezquita

El, seguro que

lo explico muy bien,

pero yo no sé

tanto inglés.

Fue entonces

que el soldado israelí,

casi un niño también,

grito que yo podía pasar

pero el dueño de casa

no.

Volvimos, pues,

por la calle de piedras

¿Y que piensas de ellos ?

le dije apenado

Sus manos fueron

al cuello

al suyo, se entiende, no?

y apretó lentamente

mientras decía

y can not stand them

y eso sí que lo entendí

Es que yo también

alguna vez,

hace como una vida,

tome una piedra

y puse mis sueños a volar

en ella

Igual que los sueños

que vuelan con las piedras

del niño palestino.

Mohammed triunfará?

Quien lo puede saber?

Pero, ahora que reviso

mis bolsillos,

veo que alguna piedra sigue

allí.

Para volar

con las tuyas Mohammed.

Para volar.

Ramalah, capital de la autoridad palestina, fines de mayo de 2016

Los palestinos: un pueblo de refugiados

Las políticas cotidianas expulsivas que vimos en acción

Cuando uno circula por Palestina siente que camina por el sitio justo donde se cruzan la historia de Occidente y de Oriente. Allí han ejercido dominios toda clase de imperios y proyectos coloniales.  Contar su historia de un modo “objetivo” requeriría separarse de los tres relatos religiosos universales: el cristiano, el Islam y el judío.

No es mi intención, ni está remotamente dentro de mis posibilidades, realizar alguna discusión histórica o bíblica;  aunque el ocupante actual, el Estado de Israel, sus fuerzas políticas hegemónicas (la derecha ultra religiosa y la derecha de origen sionista, liberal  en la acepción imperial o yanqui) recurren constantemente al argumento bíblico, pretendidamente “una verdad inapelable” porque es “palabra de Dios”, como argumento de legitimación de su supuesta “propiedad” histórica.

Simplificando hasta el extremo, el discurso de justificación de la usurpación del territorio palestino, y por ende de la consideración de sus pasados y actuales ocupantes como “intrusos” a los que hay que expulsar de un modo u otro, se basa en un silogismo falso: “el Estado de Israel es la continuidad de aquellos judíos que fueron expulsados por los  romanos siendo que a “ellos” Dios le había dado la “Tierra Prometida”, los judíos fueron perseguidos por todos los pueblos y en todas las ocasiones hasta llegar al paroxismo del Holocausto provocado por Hitler, por lo que el “retorno” a la Tierra Prometida por Dios al Pueblo Elegido es “legitimo” y no se puede tener misericordia a los que “ocupaban” su territorio en 1948; y si estas razones no fueran suficientes, los judíos tendrían derecho a ocupar Palestina como resarcimiento por los sufrimientos ocasionados por los ataques antisemitas europeos del siglo XIX y el odio asesino de los nazis”

El proyecto de crear un Estado para los judíos nació para fines del siglo XIX como respuesta a la situación discriminatoria que en casi todos los países de Europa sufrían los judíos.  No fue la única propuesta, hubo una fuerte corriente de judíos que optaron por integrarse con los pueblos adonde vivían y se incorporaron al movimiento revolucionario, como los nombres de Carlos Marx, León Trotsky o Rosa Luxemburgo lo atestiguan.  En la Rusia zarista, en paralelo a la creación del Partido Bolchevique de Lenin, crearon el Bund como un partido socialista judío.

Estas dos tradiciones se expresaron con fuerza también durante la Segunda Guerra Mundial y aún en los Campos de Exterminio: la tradición socialista, comunista y revolucionaria se unió de un modo decidido a las fuerzas guerrilleras o makis de los países ocupados o de los Ejércitos de los Países enfrentados al Eje; una parte de la tradición sionista, la más elitista, optó en muchos casos por la negociación con las autoridades nazis para salvar algunos de ellos a cambio de dinero o la pura colaboración, como se probó en diversos juicios de la década de los 50 en  Israel (antes del juicio a Eichmann,  un jefe nazi refugiado en Argentina y secuestrado en 1961 para juzgarlo en Israel, se realizaron varias investigaciones contra judíos colaboracionistas de los nazis,  hubo juicios y hasta una condena a muerte contra Yehezkel Ingster, aunque su pena fue conmutada) aunque cierto es que en los Campos y Ghettos la distancia entra las dos tradiciones se achicó a favor de la resistencia .

Durante muchos años el sionismo fue claramente minoritario entre las comunidades judías de Europa y América; fue en la posguerra de la victoria contra el Fascismo, en medio del clima de sublevaciones nacionalistas y operaciones colonialistas de creación artificial de nuevas naciones (especialmente en el “Oriente” que los imperios estaban creando “a su medida y necesidades”) que el sionismo se hizo fuerte y de la mano de grandes poderes imperiales logró su propósito. Pero tuvo, y tiene, tres problemas muy difíciles de resolver: en el lugar elegido había y hay una población originaria, el pueblo palestino; las tierras, las viviendas y las empresas que ambicionaba y ambiciona tienen dueño, hay pues una cuestión de propiedad que resolver  y por último, aún expulsando la población originaria y desconociendo sus derechos, queda por resolver el modo de colonizar el territorio.

Cada uno de estos problemas tiene su historia, y una historia trágica, donde ha predominado el factor militar. Los palestinos identifican dos momentos claves en este proceso: la Nakba, la “catástrofe” de 1948 y la Nazca, la “tragedia”, en 1967.  Con estos dos movimientos militares Israel expulsó primero a unos 700.000 palestinos mediante la técnica de arrasar aldeas, unas quinientas; asesinar y provocar la huida de las poblaciones indefensas.  Así  se apoderó del 78% de la superficie de la Palestina Histórica (lo que era objeto de la Dominación Británica desde 1920) para más tarde apropiarse prácticamente de todo el territorio, incluyendo toda la ciudad de Jerusalén, luego de la guerra de 1967 que produjo otros 300.000 palestinos refugiados (de los cuales 100000 ya eran refugiados desde 1948).

Israel expulsó fuera del territorio palestino a varias oleadas de refugiados constituyendo a los refugiados palestinos en el mayor grupo humano de refugiados del mundo y desde hace casi setenta años.

Intentemos un resumen de la situación actual.

En los territorios bajo la administración palestina viven unos cuatro millones de palestinos; exactamente 4.108.630 entre la Franja de Gaza y Cisjordania

Dentro de lo que el Estado de Israel considera su territorio, trata a los palestinos que allí viven en inferioridad de derechos con respecto a los israelíes judíos. Viven en Jerusalén y otras ciudades un millón y medio de personas a los que se les reconoce la “ciudadanía” de Israel pero no la “nacionalidad” israelí por lo que hay que considerar que hay no menos de cincuenta leyes y acordadas de la Corte Suprema que diferencian, a favor de la nacionalidad, entre nacionalidad y ciudadanía.  Los palestinos de ciudadanía israelí tienen restringidos sus derechos de vivienda, movilidad y en general, sus derechos civiles. 

Por ejemplo, el dirigente palestino Omar Barghouti, inspirador del movimiento internacional de Boicot a Israel, con quien estuvimos reunidos en Ramalah, está impedido de viajar al exterior por una decisión arbitraria de las autoridades israelíes.

Veamos su caso para tratar de entender la complejidad del tema, reproduciendo unos párrafos de una entrevista actual:  Omar Barghouti: Cada dos años debo renovar mi documento de viaje israelí, sin el cual no puedo abandonar o reentrar en el país. Dado que soy un residente permanente en Israel no puedo salir con otro pasaporte excepto con este documento de viaje israelí.  P: ¿Tienes algún otro pasaporte?  Barghouti: Sí, tengo la ciudadanía jordana.  P: Pero para poder salir de Israel, necesitas este permiso cada dos años.  Barghouti: Sí. El 19 de abril el Ministro del Interior in Acre, donde vivo oficialmente, nos informó de que no nos iban a renovar mi documento de viaje, y por tanto prohibiéndome de forma efectiva el viajar. Esto llega como acertadamente has señalado, en un contexto de un incremento de la represión contra el movimiento BDS, el cual busca la libertad, la justicia y la igualdad para los palestinos. Busca los derechos para los palestinos bajo la ley internacional. Pero dado que se está convirtiendo en algo muy efectivo, dado que el apoyo ha crecido tremendamente en los últimos dos años, significa que ahora estamos empezando a pagar el precio por el éxito del movimiento.  P: En lo que a tu estatus en Israel se refiere y al derecho a viajar, si no estoy confundido tú vives en Israel con tu esposa, la cual es una ciudadana israelí, ¿correcto?  Barghouti: Sí, correcto, mi mujer es una palestina ciudadana de Israel.  P: Así pues ¿de qué forma ellos podrían revocar tu estatus de residencia permanente? Barghouti: Cuando se trata de los No-judíos, como somos llamados en Israel -cualquiera sabe a qué es aplicable esa definición y a qué no-, como sabes hay más de 50 leyes en Israel que discriminan a la población palestina, por supuesto dejando aparte a los palestinos de Cisjordania y Gaza, que ni siquiera son ciudadanos.  Así que un ciudadano palestino en Israel no tiene una carta de derechos completa como un ciudadano judío debido a que simplemente un palestino no es un “Judío nacional”, y sólo si eres un “Judío nacional” –sea lo que sea lo que eso signifique- entonces tienes completos derechos. Esto es una definición extra territorial de la nacionalidad dado que Israel no tiene una “nacionalidad israelí”, no existe tal cosa.[1]

Entonces, en la Palestina histórica viven unos cinco millones seiscientos mil palestinos, pero fuera de Palestina viven unos cinco millones de palestinos.  Refugiados de primera, segunda o tercera generación.  En Jordania 2.800.000, en Siria 465.110, en el Líbano 438.301, en Egipto unos 72.000, casi un millón en los otros países árabes  y casi trescientos mil en América (del norte y del sur).[2]

De todos ellos, la autoridad de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) registró en el 2010 más de 4.700.000 refugiados palestinos, de los cuales el 29% seguía viviendo en campamentos para refugiados en Medio Oriente y con eso que la UNRWA es muy estricta al momento de comprobar la condición de los refugiados y su descendencia.

Jaled vive en el campamento de refugiados de Yenin y dice “Soy de Jaffa, antes de 1948 era el puerto más grande de Palestina.  Era un niño en 1948 pero te contaré lo que mi padre me contó. El partió con la esperanza de volver pronto a su pueblo. Tenía gallinas y les dejó suficiente comida para siete días, pensaba que pronto volvería…Después de 1967 regresé a mi poblado, habían construido una base militar. Traje un poco de tierra de mi poblado y se la di a mis hijos para que permanecieran ligados a ella”.

¿Puede pensarse en una solución definitiva y justa al conflicto palestino/israelí sin considerar la situación de estos cinco millones de refugiados que la propia ONU reconoce como resultantes de las operaciones militares de 1948 y 1967?

Pero Israel no está satisfecha con la situación actual y mantiene políticas muy activas para expulsar hasta el último palestino de “su “ territorio (los que viven en Jerusalén o algún otro lugar de Israel, los llamados palestinos de 1948) o de los territorios que formalmente están bajo administración palestina: la franja de Gaza y Cisjordania.

Por Cisjordania y por Jerusalén Oriental caminamos en la última semana de mayo, visitamos dos campos de refugiados, uno en Belén, Aída y el otro en Ramalah, Al Jalazoon y con la ayuda de la organización Badil (www.badil.org) pudimos entender las políticas cotidianas que construyen una situación que procura hacer insoportable la vida de los palestinos. Para que se vayan, abandonen su tierra en aras del proyecto colonial racista expansionista del Estado de Israel.

En base a la documentación de Badil y de la Agencia Alternativa de Turismo, y a nuestra propia experiencia (que incluye largas conversaciones con la compañera Tilda Rabi de la Federación Argentina de Entidades Palestinas y los funcionarios de la Embajada Palestina en Buenos Aires), intentemos sistematizar estas políticas.

  1. Denegación de residencia, vivan donde vivan los palestinos, es Israel quien decide si se quedan allí o no. El elemental derecho de vivir donde uno quiera está coartado en los territorios ocupados ya que cada palestino requiere de un permiso de residencia para vivir donde aspira.  Hagamos un ejercicio de imaginación:  supongamos que una chica de Belén va a estudiar a Jerusalén, para ello deberá conseguir un permiso especial que le especifica los días y las horas del ingreso a Jerusalén.  Supongamos que conoce a un muchacho que vive en Jerusalén Oriental y tiene permiso de residencia en la ciudad.  Supongamos que se enamoran y deciden vivir juntos.  Gran problema.  Israel no le dará permiso de residencia a ella, porque significaría salir del territorio administrado por Palestina para entrar al territorio del Estado de Israel.  Y tampoco le dará permiso a él para ir a vivir a Belén, porque en el momento en que él se mude a Belén, podrá estar expuesto a la ley de expropiación de viviendas por la Ley del Ausente (1948) que permitía expropiar la vivienda de todo aquel que saliera del país o la de 1951,llamada del Ausente Presente que permitía expropiar la vivienda del que aún quedando en Israel abandonaba su barrio o pueblo.  Lo más probable que se arriesguen a alguna de las dos soluciones y que en algún momento sean apresados y juzgados por el Estado de Israel por “enamorarse” de la persona equivocada.

  1. Régimen de permisos. Los palestinos debe pedir permiso para casi todas sus actividades.  Israel ha construido cientos de kilómetros de muros que rodean las ciudades, los separan de los campos y obligan a cruzar por unos puestos militares llamados check points que hacen de “frontera” entre los lugares donde el palestino habita y el resto del mundo. Los muros tienen ya una dimensión superior a los 700 kms. y hay más de setecientos cincuenta check point de modo tal que cada espacio palestino está encerrado como en el régimen sudafricano del Apartheid, los famosos “batustanes”.  Hasta para ir al medico deben pedir permiso, hacer una cola ante un funcionario israelí racista y provocador que hará uso de su autoridad del modo más arbitrario que pueda. Así ha habido casos trágicos de mujeres embarazadas que abortan y hasta mueren en la cola del check point por no contar con el permiso correspondiente.  También para los productores agrícolas cuyas fincas han quedado de un lado del muro y su vivienda del otro.  Hace solo días, luego del ataque de Tel Aviv a comienzos del Ramadán (mes santo para los musulmanes) Israel anuló más de ochenta mil permisos para que las familias se encuentren[3] lo que confirma su poder discrecional casi absoluto sobre la vida de los palestinos

  1. Urbanismo discriminatorio.  Israel ha transformado la política urbanística en un arma de ocupación y genocidio.  En Jerusalén nos contaron que en todo el 2015 la oficina de permisos de mejoras y nuevas construcciones solo dio doce permisos de modo que condena a los habitantes de las viejas barriadas palestinas de Jerusalén, de los Campos de Refugiados, de las aldeas, etc. a seguir viviendo en el mismo espacio que hace décadas, con la consiguiente molestia y hacinamiento.  Y si alguien se atreve a mejorar su casa o construir una nueva sin permiso, corre el peligro cierto de que un buldózer le demuela la casa.  De hecho, los colonos del valle del Jordán utilizan uno de esos equipos de demolición como símbolo de la “nueva vida” (?). En Jerusalen Oriental hay barrios enteros construidos sin “permiso” y sometidos a una presión continua de desalojo y demolición; las ordenes judiciales están emitidas, solo la lucha popular las detiene, por ahora.

  1. Confiscación de tierras.  Hemos relatado la dinámica militar de la ocupación y expropiación de tierras.  Las guerras se complementan con leyes (del “ausente”, para los refugiados fuera de Israel, del “ausente presente”, para los que quedan dentro de las fronteras reclamadas como propias por el Estado de Israel) que se apoderan de las casas y las tierras de los palestinos.  Otro camino es el declarar a las tierras afectadas para “parques nacionales”, “territorios de tiro y adiestramiento de las fuerzas armadas” o simplemente “territorios afectados a la seguridad estatal” y con ese simple trámite, el Estado expropia y demuele las viviendas, en general para construir nuevas viviendas que den lugar a un barrio solo para Israelíes judíos, o sea Colonias, ya que el ocupante militar tiene prohibido construir nada que no sea imprescindible para su función militar (Segundo Convenio de Ginebra sobre conflictos armados)

  1. Racismo Institucionalizado. Desde el momento mismo que Israel se piensa no como un Estado nación, con población y fronteras, donde todos tengan iguales derechos sino como el “hogar de los judíos del mundo” donde cualquier judío de cualquier país que acepte radicarse en Israel es tributario de una impresionante lista de concesiones, subsidios y derechos especiales por encima de los que tienen los habitantes originarios, los Palestinos del 48, el racismo es indiscutible.  Habría que agregar que en los últimos veinte años, la disputa entre las dos fracciones de la derecha en el poder, los ultra religiosos y los sionistas, se zanjó para el lado de los ultra religiosos con un viraje del racismo al fascismo desembozado donde hay ministros que escriben en los diarios que hay que expulsar a todos los palestinos o matar a las mujeres embarazadas para que no nazcan terroristas árabes.  Ya hemos dicho de la insólita diferencia entre nacionalidad y ciudadanía, acotemos que dado que los ultrarreligiosos consideran el canto de una mujer pecaminoso, han logrado que el Parlamento disuelva un coro mixto para dar lugar a un varón solista en la entonación del himno. Como muestra basta un delirio

  1. Denegación de recursos naturales y de servicios.  En nuestra crónica sobre La Guerra del agua hablaremo sobre el modo en que Israel se apodera del agua de los palestinos, lo roba y encima luego les vende a precio vil la poca agua que les entrega.  Lo mismo hace con los otros servicios: de energía eléctrica o de aguas cloacales. La formula es siempre la misma: menos servicios y más caros para los palestinos; más servicios y subvencionados para los israelíes de las colonias y territorios ocupados.

  1. Creación de colonias. Contra todas las resoluciones de los organismos internacionales, Israel tiene una política estratégica de creación de nuevas y nuevas colonias.  Unas de vivienda y otras de producción.  Todas ilegales puesto que usurpan territorio ocupado militarmente. Para las colonias de vivienda tienen  una política de seducción de los israelíes en problemas económicos puesto que les ofrecen créditos inmobiliarios más baratos, con mayor porcentaje sobre el costo total y con muchas más facilidades que para comprar en las ciudades pre existentes.  En una colonia muy cercana a Jerusalén nos contaron que una parte de los colonos había participado en las movilizaciones de los “indignados” del 2011/2012 y que fueron “sobornados” con la concesión de todas sus demandas y la oferta de casas baratas nuevas y trabajo bien renumerado.  Muchos de los palestinos deben elegir entre la demolición de sus casas o ir a la corte israelí, pagar la demolición y los honorarios de los abogados e ingenieros. En Jerusalén Este alrededor de 400 palestinos se vieron obligados a demoler sus propios hogares entre 2000 y 2014. En este sentido los palestinos no solo pierden su casa, sino también su parcela de tierra que le es usurpada. En cuanto a las tierras robadas, la potencia ocupante usurpó deliberadamente casi 8000 dunums de tierra entre enero y junio de este año en Jerusalén, Belén, Jericó, Hebrón y Salfit, aumentando un 39% en comparación con el año 2015. Como consecuencia, este ilícito crecimiento dio lugar, según estadísticas, que “hasta el 31 de diciembre de 2015 los colonos judíos en la RO y en Jerusalén superaron los 770 mil personas, cuando en 1993 eran un poco más de 100 mil colonos”. Se podría decir que el Estado de Israel promueve una claudicación ética en su población de manera sistemática y perversa, pero eficaz;  que es resistida por una pequeña parta de la población, los otros israelíes, de los que hablaremos en nuestra última entrega

 [1] http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=61347

[2] todas las cifras y datos históricos están tomados del libro en castellano: Palestina y palestinos del Grupo de Turismo Alternativo, www.atg.ps  donde pueden consultar toda la información

[3] http://www.infobae.com/america/mundo/2016/06/09/israel-suspende-visitas-de-palestinos-por-el-ramadan/

La guerra del agua

 

Existir es resistir”
Consigna del movimiento popular
del Valle del Jordán
 
Acción  constitutiva  de Genocidio
Sometimiento intencional del grupo a
condiciones de existencia que hayan
de acarrear su destrucción física, total o parcial”
inciso c del Art II del Convenio de prevención
y castigo del delito  de Genocidio
sancionado en 1948, el mismo año que
Israel expulsó casi un millón  de palestinos de sus tierras

Dicen que Golda Meir, ex primer ministra de Israel llegó a decir que los palestinos no existen.

La frase, brutal pero representativa del pensamiento de las elites israelíes y sus socios imperialistas europeos y norteamericanos, me vino a la memoria al transitar lo que se conoce como “territorios bajo la Administración Palestina”: especialmente Jerusalén Oriental y Cisjordania,  en las que recorrí con cierto detalle los campamentos de refugiados, los barrios palestinos, los pequeños poblados del Valle del Jordan y algunas de sus ciudades más importantes: Ramalah, Belén, Jericó, Hebrón y el valle del Río Jordan.  A Gaza no pudimos ingresar.

De mi visita queda claro, que lo que genéricamente se conoce como Palestina, no es más que un conjunto de territorios y ciudades  ocupadas militarmente por Israel;  que las aísla a cada una de ellas de modo tal que no hay ninguna continuidad entre ellas dado que cada ciudad palestina está encerrada en un muro que solo se puede atravesar por algunos puntos llamados check point .

Los Check Point están controlados por el Ejercito Israelí que tiene toda la potestad de dejar pasar o no, detener a quien quiera ya que como todo es considerado territorio ocupado militarmente es la Autoridad Militar, y no la Autoridad Palestina, la que dicta la norma y los reglamentos que cambian al ritmo de la resistencia palestina bajo la ley inversa de que a menor resistencia menor rigor y al revés, a mayor resistencia palestina, mayor control, represión y muerte.

Así que, lo que un grupo de dirigentes de organismos de derechos humanos de Colombia, México, Chile, Paraguay, el País Vasco y la Argentina recorrimos y vimos en los últimos días de mayo de 2016 (periodo sin bombardeos sobre Gaza ni misiles sobre Israel, casi de “paz” para los parámetros palestinos) es el mejor rostro que el ocupante puede mostrar, aunque no deja de ser un rostro horrible, el rostro de la discriminación que llega al apartheid, el rostro del Juez Militar que condena a niñas y niños a brutales penas por tirar piedras contra un check point, un tanque o un soldado, el rostro del ladrón de agua con lo que continuaremos nuestras crónicas palestinas.

Recuerden que hablamos de un territorio milenario que ha pasado por diversos dominios, si pensamos en Jerusalén como centro histórico y político de Palestina, entre el ingreso victorioso de Saladino a la ciudad en 1187 y el inicio del mandato colonial británico iniciado en 1920, la ciudad sagrada para tres religiones, estuvo bajo el dominio de los pueblos árabes, de los turcos y del Imperio Otomano. En la resolución de la ONU de 1948 sobre la creación de dos Estados (que jamás se cumplió) a Jerusalén se le reservaba un status especial, como ciudad internacional que pueda garantizar el libre acceso de musulmanes, judíos y cristianos que tienen allí el centro de sus cultos.   En 1948 el proto ejercito de Israel ocupó lo que se conoce como Jerusalén occidental y en 1967,  el Estado de Israel, Jerusalén Oriental.

Se trazó entonces una línea divisoria (muy relativa y para nada equivalente a una frontera entre Estados Nación como puede haber entre EE.UU. y México, por ejemplo) que fue modificada casi totalmente al finalizar la guerra de 1967, cuyos resultados en general no fueron modificados ni por los acuerdos de Oslo (1994) y siguen firmes hasta hoy día.

Si las acciones militares exhiben sin maquillajes una estrategia de ocupación territorial que busca expulsar al palestino de sus casas y cultivos; en tiempos de “paz”, el eje de la estrategia expulsiva en tiempos de paz pasa por las políticas urbanísticas y del agua.

Políticas sencillas, contundentes, aparentemente “civilizadas” pero ciertamente genocidas, como veremos.

Los campamentos de refugiados fueron establecidos por las Naciones Unidas como corolario de su resolución 194/1948 que condenaba la expulsión de los palestinos de sus territorios y establecía hogares temporales para ellos en lo que entonces eran territorios Jordanos.  Nosotros estuvimos en dos, uno en Belén, llamado Aída porque se estableció alrededor del comercio de una señora palestina muy cordial y solidaria conocida justamente como Aida, donde viven unos cinco mil palestinos y el otro, conocido como Al Jalazoon, donde viven unos quince mil palestinos en condiciones de superpoblación y hacinamiento, en las afueras de Ramalah, una ciudad vecina de Jerusalén, antigua ciudad cristiana designada sede de la autoridad palestina por los acuerdos de Oslo; de lejos la ciudad con mayor libertad para los palestinos y los visitantes.

Uds. pensarán que la razón es el poco espacio para construir o ampliar lo construido; pues no, la razón es más sencilla, desde 1948 los israelíes niegan cualquier permiso urbanístico con lo cual condenan a los habitantes de esos barrios (bastante parecidos a los barrios obreros porteños, aquellos que fueron Villas Miserias y mejoraron su traza por el esfuerzo de nuestros villeros) a amontonarse y vivir como presos en sus propias casas.  O a designar amplias zonas como “parques naturales”, o territorios destinados al adiestramiento militar, o simplemente zonas de seguridad lo que habilita en todos estos casos a que los militares demuelan las casas con los bulldozers que circulan por todo el territorio de la Palestina ocupada como amenaza brutal del desalojo.

Según la Segunda Convención de Ginebra sobre los territorios ocupados, el ocupante no puede construir ninguna edificación que no sea estrictamente necesaria para la fuerza militar ocupante: barracas para los soldados, almacenes, hangares, etc.  Toda otra construcción es considerada ilegal según la normativa internacional y considerada una “colonia”.

Israel tiene una política sistemática de instalación de colonias en el territorio ocupado, incluso al interior de las ciudades que supuestamente se han reservado para los palestinos.  Nosotros mismos vimos en Hebrón como en medio de los barrios palestinos instalaron una colonia de israelíes que se auto percibe como un barrio cerrado a los palestinos.   Estas colonias urbanas están cercadas por barreras y protegidas las 24hs por tropas armadas del Ejercito que impiden la circulación y garantizan un mundo artificial de confort y consumismo para los colonos.

Y ¿cómo sabes cuál barrio es colonia y cuál es un barrio palestino?

Por el color del tanque de agua.

Los palestinos tienen tanque de agua de color negro y la mayoría de los  israelíes tienen un calentador solar de  color blanco porque la autoridad israelí controla todo el agua y establece diferencias racistas entre los israelíes judíos (el israelí se autopercibe como europeo, occidental, la “civilización democrática” que debe controlar/salvar al “salvaje autoritario palestino”,  de nuevo Civilización o Barbarie donde los israelíes son Roca y los palestinos nuestros indios) y por ello reciben agua corriente, casi sin medida, de tal modo que hasta piscinas tienen en sus barrios cerrados y los que tienen tanque de color negro no tienen agua corriente y solo les llega agua un par de veces por semana, la que tiene que almacenar y guardar por que no sabe cuando volverá a recibir agua porque en  cualquier momento (por ejemplo si hay un acto de rebeldía o un niño tira una piedra a un soldado) puede recibir menos, casi nada  o aún quedar sin agua por horas y días. Y hasta semanas.   Así de cruel y genocida es la ocupación militar israelí.

Se entendió, ¿no?    En un mismo barrio viven israelíes judíos y palestinos, unos reciben agua corriente y otros no.  Unos tienen agua en abundancia para beber, asearse y hasta trabajar.  Los otros reciben un hilito de agua y en cualquier momento, por causas que él no domina ni conoce, se queda sin agua.

Encuadra perfectamente en una práctica compatible con el Apartheid sudafricano y con el inciso C del articulo dos del Convenio de Prevención y castigo del delito de genocidio.

La estrategia genocida es clara, encerrados en lugares de los que no pueden salir sin permiso del ocupante, separados de sus cultivos por muros, privados del agua en lugares de clima desértico, los palestinos son empujados a huir hacia Jordania o Siria o hacia donde puedan, si pueden huir a algún lado.  Y si los niños, desesperados por la opresión, el racismo, las familias destrozadas por los siete mil presos políticos y los “permisos de residencia” que impiden trasladarse a los palestinos por su propia patria; digo, si un niño o una niña, toman una piedra y la echan a volar, como Mahommed en Hebrón, será reprimido, torturado, encarcelado no importa su edad que para Israel no hay límites de edad ya que los “terroristas” no tienen edad y deberán “calmarse” en una cárcel exclusiva para palestinos, que hasta a los presos israelíes trata con privilegios sobre los palestinos.

En periodos de paz, como el de estos días, la privación del agua es una estrategia clara del plan de expulsión de los palestinos de sus hogares y cultivos.

La guerra del agua se percibe más clara en el Valle del Jordán, en el mismo territorio por donde hace unos dos mil años un tal Jesucristo predicaba por  poblados que hoy están desapareciendo.

Veamos algunos números.  En 1967, antes de la invasión israelí, había unos 130 mil campesinos palestinos, hoy no llegan a cincuenta mil que consumen 25 m3 promedio mientras los colonos israelíes judíos consumen 380 m3 ! lo que explica que los palestinos trabajaban 180 mil has de tierra en  1967 y que hoy solo disponen de 40 mil y que las diferencias de productividad entre las colonias israelíes y las aldeas palestinas sea notable por la diferencia del acceso al agua y la tecnología.

El Estado Israelí ha perforado pozos a ochocientos metros de profundidad al lado de los ríos que dan agua a los palestinos, se roban el agua que llevan por cañerías a los colonos y dejan sin agua a los originarios y hasta practican la perversión de expropiar los tanques de agua que los palestinos compran para poder tomar algo de agua.

Todo eso lo vimos con nuestros propios ojos, pero no todo es desolación, también vimos la resistencia de los que organizan cooperativas y defienden la identidad cultural en medio de los soldados y los colonos, de los que buscan agua a pesar de todo y se resisten a abandonar los territorios que sus ancestros han habitado por cientos de años.

Unos apuestan a doblarlos por la sed, los otros apuestan a que la infamia no puede ser ni eterna ni impune.

Estuvimos con ellos en la aldea  Al Jiftlik, en el Valle del Jordan, en una casa que ellos mismos construyeron en 24hs con maderas y barro; la idea es que si los militares la destruyen la puedan reconstruir rápido, a bajo precio y con el trabajo de la gente del poblado.

Su función principal consiste en alentar a la gente a no irse del Valle y su lema es “Existir es resistir”. Nos contaron de los talleres en que las mujeres de la aldea aprenden a transformar lo que tienen, hasta carozos de aceituna, en objetos de arte que se puedan vender. O de la casa de barro y madera que se puede construir en un día de trabajo para que si el Ejercito Ocupante la destruye no sea tan penoso reconstruirla. En una de esas casas nos reunimos con los compañeros del movimiento para escuchar de sus luchas que resumen en ese “existir es resistir”.

Ellos nos mostraron los sitios donde los israelíes se roban el agua y nos contaron de su decisión de quedarse pese a todo. Nos llevaron montaña arriba hasta el sitio donde nace el curso de agua que alimenta la aldea. A su lado, a diez metros, los israelíes construyeron un pozo con una bomba eléctrica que perfora hasta 800 mts. de profundidad y deriva el agua a una cañería que pasar por encima de la aldea y se dirige hacia la colonia ilegal de modo tal que la aldea no tiene agua ni para tomar, no hablemos de los cultivos que han sostenido por siglos, y los colonos tienen agua hasta para bañarse en piscinas que ofenden con su sola presencia a los palestinos privados del agua.

Israel cumple uno a uno los requerimientos de la Convención de 1948 de prevención y castigo al delito de genocidio. En el Museo del Holocausto en Jerusalén se pretende establecer una línea histórica de continuidad entre la resistencia del Ghetto de Varsovia y las políticas colonialistas de Israel de estos días; nada más mentiroso.

No son las suyas políticas defensitas por temor a un nuevo holocausto por parte de los palestinos;  el robo del agua, la demolición de las casas, el encierro de siete mil patriotas palestinos, incluidos niños y mujeres, las prácticas sistemáticas de la tortura y el terror sobre toda la población no son practicas enfermas o de venganza, son parte de un plan colonial de apropiación de un territorio al que pretenden deshabitado.

Igual que Roca en la Patagonia.

Los palestinos son nuestros indios, los herederos de la resistencia antifascista de Europa y América Latina.

Son los palestinos los que ponen los muertos.

Los genocidas son ellos, los sionistas y los ultra religiosos que compiten en expandir el Estado de Israel a costa del pueblo palestino.

Así de contundente.

                           Resumen de un informe sobre el Valle del Jordán de un organismo judío de Derechos Humanos Be Tselem publicado en inglés en http://www.btselem.org/publications/summaries/dispossession-and-exploitation-israels-policy-jordan-valley-northern-dead-sea

 

Despojo y explotación: las políticas de Israel en el Valle del Jordán y el norte del Mar Muerto

La región del Valle del Jordán y el norte del Mar Muerto contiene la más grande reserva de tierra de Cisjordania. El área cubre 1.6 millones de dunams [1 dunam = 1000 mt2], que constituyen 28.8% de la superficie de Cisjordania. 65.000 palestinos y palestinas viven en 29 pueblos y aldeas, y alrededor de 15.000 más viven en docenas de pequeñas comunidades beduinas. En la zona viven también alrededor de 9.400 colonos israelíes repartidos en 37 colonias ilegales.  Israel ha establecido en esta región un régimen de explotación intensiva de los recursos como en ninguna otra área de Cisjordania, lo que demuestra su intención declarada: la anexión de facto del Valle del Jordán y el norte del Mar Muerto al Estado de Israel.

 

Tomando control de la tierra

Israel ha usado varios métodos para poner bajo control la mayor parte de la tierra en esa área, a saber:

Miles de dunams de tierra fueron arrebatadas a los refugiados palestinos y usadas para construir allí las primeras colonias, a partir de 1968 y a lo largo de los Setenta. Esto, incluso violando una orden militar.

Mediante manipulación legal, Israel ha ampliado el inventario de “tierra estatal” en la región, de manera que el 53.4% del área, cuatro veces más grande que antes de 1967, es ahora considerada tierra estatal.

Israel ha declarado 45.7% del área como “zona militar de entrenamiento” [firing zone], aunque las tierras están situadas cerca de carreteras importantes, colonias edificadas, granjas y tierras cultivadas por los colonos.

Israel ha declarado 20% de las tierras como “reservas naturales”, aunque sólo una pequeña porción fue acondicionada para tales fines y abierta a los visitantes. De hecho dos tercios de las “reservas naturales” son también zonas de entrenamiento militar.

Israel ha incautado tierras en el norte del Valle del Jordán para instalar la Barrera de Separación y ha establecido allí 64 campos minados cerca de la ruta del río Jordán. El mismo ejército ha dicho que las minas terrestres ya no son necesarias para la seguridad.

A través de todas estas vías, Israel ha tomado bajo control 77.5% de la tierra y ha prohibido a la población palestina construir o usar el resto de la tierra en la zona. 12% del área ha sido destinada a las colonias ilegales, incluyendo toda la orilla norte del Mar Muerto. Estas políticas han aislado a las comunidades palestinas de la región y fragmentado su ámbito espacial. En los últimos dos años, la autoridad militar israelí ha demolido reiteradamente instalaciones de las comunidades beduinas de la región, a pesar de que varias de ellas se establecieron antes de 1967.

 

Tomando control de los recursos de agua

Israel ha puesto bajo su control la mayor parte de las fuentes de agua de la zona y las ha asignado para uso casi exclusivo de los colonos.

28 de las 42 fuentes de agua subterránea controladas por Israel en Cisjordania están ubicadas en el Valle del Jordán. Estas fuentes proveen a Israel unos 32 millones de metros cúbicos al año, la mayor parte de los cuales son destinados a las colonias ilegales. La asignación de agua a los 9.400 colonos -incluyendo fuentes subterráneas, el río Jordán, aguas residuales tratadas y reservorios artificiales- es de 45 millones de metros cúbicos anuales. Esto ha permitido a las colonias desarrollar métodos de agricultura intensiva y explotar la tierra durante todo el año, exportando la mayor parte de la producción. El volumen de agua asignado a los 9.400 colonos es un tercio de la cantidad de agua accesible a los 2.500.000 palestinos que viven en toda Cisjordania.

El control israelí de las fuentes de agua en la región ha hecho que algunos manantiales palestinos se sequen, y ha provocado una reducción en la cantidad de agua que se puede extraer de otros manantiales y pozos. En 2008 los palestinos extrajeron 31 millones de metros cúbicos, lo que representa 44% menos de lo que extraían en la región antes del Acuerdo Interino de 1995 [conocido como “Oslo II”].

Debido a la escasez de agua, los palestinos tuvieron que abandonar ciertos tipos de cultivos agrícolas y pasar a sembrar cultivos menos rentables.

En el distrito de Jericó, la cantidad de tierra usada para la agricultura es la menor de todos los distritos de Cisjordania: 4.7%, comparada con un promedio de 25% en los otros distritos.

El control israelí de la mayor parte de la tierra también impide un reparto más equitativo de los recursos de agua para la población palestina de esa región, así como la distribución de agua a otras comunidades palestinas fuera de esa zona. El consumo de agua en las comunidades beduinas es cercana a la cantidad que Naciones Unidas ha establecido como la mínima necesaria para sobrevivir en situaciones o áreas de desastre humanitario.

 

 Restricciones a la construcción

La política de planeamiento israelí en el Valle del Jordán hace imposible a la población palestina construir y desarrollar sus comunidades. La “Administración civil” [nombre oficial de la autoridad militar] ha elaborado planes sólo para una pequeñísima porción de comunidades palestinas locales. Más aun, esos planes no son más que líneas de demarcación, que no asignan tierras para nuevas construcciones o desarrollo. Por ejemplo, el plan para Al-Jiftlik, la comunidad más grande en el Área C (área bajo completo control israelí), dejó el 40% de la superficie construida de la aldea fuera de sus límites; como resultado, las casas de muchas familias están bajo amenaza de demolición. El plan asigna a Al-Jiftlik una superficie de tierra menor que el plan trazado para la colonia israelí Maskiyyot, a pesar de que Al-Jiftlik tiene 26 veces más habitantes.

 

Tomando control de los lugares turísticos

Israel ha puesto bajo su control los lugares turísticos más importantes de la región: la orilla norte del Mar Muerto, Wadi Qelt, las cuevas del Qumran, los manantiales de la reserva de Ein Fashkha, y Qasr Alyahud (donde Juan bautizó a Jesús). Todos estos sitios son administrados por autoridades israelíes, que también controlan el acceso turístico a Jericó, canalizando el flujo de turistas hacia la entrada sur de la ciudad; como resultado, pocos visitantes pernoctan en Jericó, lo cual ha provocado grandes pérdidas a la industria turística de esa ciudad palestina.

 

Explotación de los recursos naturales

Israel permite a empresarios israelíes explotar los recursos de la región del Valle del Jordán. La firma de cosméticos Ahava, ubicada en el kibbutz Mizpe Shalem, elabora productos con barro rico en contenidos minerales extraído del norte del Mar Muerto. Una cantera israelí cercana a la colonia Kokhav Hashahar produce materiales de construcción. Israel también ha establecido en el Valle del Jordán instalaciones destinadas al tratamiento de aguas residuales y al enterramiento de residuos provenientes de Israel y de las colonias.

El Derecho Internacional prohíbe [al poder ocupante] explotar los recursos del territorio ocupado y establecer colonias en el mismo.

Una inmensa cárcel llamada Palestina

La estrategia de encarcelar como modo de dominación

Si la estrategia de expansión colonial se descubre en las acciones sistemáticas e integradas que hagan insoportable la vida de los palestinos en su territorio, como intentamos explicar en el texto sobre la guerra del agua, la estrategia de dominación tiene  uno de sus centros en el sometimiento de una alta porción de la población palestina a la prisión política en condiciones extremas (que constituyen tortura en sí misma) y por largos periodos de tiempo, de modo tal que haya siempre una proporción alta de la militancia entre rejas con el múltiple efecto imaginado: sobre el prisionero, su familia, su entorno social y la sociedad palestina toda.

Desde el comienzo de la ocupación israelí del Territorio Palestino en 1967, más de 750.000 ciudadanos palestinos han sido detenidos. Entre ellos, 15.000 mujeres y decenas de miles de niños.  Desde el año 2000 hasta este día, más de 85.000 casos de detenciones han sido registrados. Entre ellos más de 10.000 son niños (menores de 18 años) y aproximadamente 1.200 son mujeres, más de 65 ministros o miembros del Consejo Legislativo Palestino y más de 24.000 bajo detenciones administrativas[1] que pueden renovarse varias veces.  Durante los últimos cuatro años, ha comenzado a quedar claro que los niños palestinos son objetivos de detenciones. Se registraron más de 3.755 casos de detenciones a niños, de los cuales 1.266 ocurrieron durante 2014. Durante el primer trimestre del año en curso, más de 200 casos de detenciones a niños han sido registrados sin consideración a su edad o debilidad física y sin atender a sus necesidades básicas. Han sido tratados duramente, torturados, sus derechos humanitarios básicos negados, sentenciados y condenados a prisión, multados y confinados en sus hogares. Más de 95% de los niños liberados de las cárceles aseguran que han sufrido torturas y maltrato durante el interrogatorio y la detención. Estas acciones suponen una amenaza real a la niñez palestina y su futuro.

Más de 7000 presos políticos se encuentran aún en las cárceles de la ocupación israelí.  Entre ellos 478 condenados a cadena perpetua una o varias veces, 70 mujeres, 104 niños menores de 16 años, 414 niños menores de 18, 715 bajo el régimen de Detención Administrativa, tres miembros del Consejo Legislativo Palestino, 1500 enfermos de los cuales 80 están en grave estado de salud, 30 están detenidos desde antes de los Acuerdos de Oslo de 1994, 459 con sentencias de más de veinte años, 16 pasaron más de 25 años en prisión tal como Karim Younis y  Maher Younis que hace 33 años ininterrumpidos que están en la cárcel y 65 de ellos siguen en prisión a pesar de haber cumplido condenas de 20 años..  Los presos políticos palestinos están distribuidos en 22 cárceles y centros de detención israelíes, las más destacadas son Nafha, Remon, Asqalan, Beir Sabee, Hadareem, Jalbou, Shata, Ramlah, Damoun , Hasharoon, Hadarim, Naqab, Ofar y Majedo.[2]

Nuestra experiencia directa

Durante los días que estuve en Palestina, la cuestión de los presos políticos se imponía en cada encuentro.  Difícil encontrar algún dirigente social o político que no haya pasado por alguna forma de encierro y más difícil que en las entrevistas en los campos de refugiados, las barriadas de Jerusalén Oriental o los movimientos sociales de Cisjordania no surgieran referencias muy directas a los presos políticos.

El autor de estas líneas tiene alguna idea de la cuestión.  Tuvo su propia experiencia de permanencia en un centro clandestino, La Cuarta de Santa Fe, y una cárcel, Coronda; además durante algunos años, bajo la dictadura, trabajó como receptor de denuncias en la sede de la Liga de Rosario, en la mítica Ricardone 74, y en los últimos diez años ha compartido con los equipos jurídicos de la Liga la participación en decenas de juicios donde ha escuchado cientos de testimonios sobre los centros y las cárceles de la dictadura.

Lo primero que debo decir que todo fue rebasado en Palestina.  Por el número (se calcula que el 40% de los palestinos varones han pasado por la cárcel desde 1967) y por la perversión industrializada.  Los organismos defensores de los derechos humanos del pueblo palestino han identificado más de cien técnicas de tortura.

De ellas nos habló Yacoub Odeh, miembro del Consejo Directivo de Addameer (la entidad que nos invitó y organizó la gira política por Palestina) quien pasó diecisiete años en prisión por ser parte de la resistencia a la ocupación militar de 1967 y quien, por las razones ya explicadas de solo contar con “permiso de residencia” hace más de siete años que no puede salir de Jerusalén.

El testimonio de Yacoub Odeh es casi insoportable de receptar:  hasta le arrancaron el cuero cabelludo y los daños que recibió en las interminables sesiones de tortura todavía se muestran a flor de piel.  Sin embargo, ni una sombra de odio hay en su discurso donde abundan reflexiones humanistas y la convicción de que solo ganando una parte de la sociedad israelí y buena parte de la opinión publica mundial se podrá encontrar salida a la aparente encerrona del “conflicto”

En un barrio palestino de la Jerusalén Oriental visitamos la familia de Majd Barbar; él está preso desde hace quince años acusado de instigar la Segunda Intifada del 2000.  Tomamos te con su compañera y sus dos hijos, de dieciséis años el muchacho y de quince años la muchacha.  Ambos vestidos al modo occidental, estudiantes de una escuela católica que les permite estudiar a pesar de que ellos son musulmanes no practicantes. La niña no más que intentó decir algo que se emocionó tanto que salió corriendo de la habitación donde estábamos. Su madre la disculpa y explica que todavía está conmovida por un hecho extraordinario: por primera vez en quince años de encierro de su padre la han dejado darle un abrazo, tocarlo, y sacarse una foto.  Sería la segunda que tiene con su padre (a dos semanas no se la habían dado y podría ocurrir que la seguridad estatal decida que la foto es un peligro para la seguridad de Israel, así de absurdo y perverso es todo), en la primera ella tenía dos semanas y su padre quince años menos. La madre cuenta que cuando fue detenido su esposo también detuvieron su hermano y que en una ocasión, cuando ambos ya tenían meses de detención la llevaron a ella para torturarla delante de ellos, para quebrar su voluntad de resistir.  Lo cuenta con la humildad y la naturalidad de quienes han hecho del patriotismo y la dignidad una opción de vida que no admite opción. Tiene prohibido trabajar en cualquier empresa israelí, pero ha conseguido empleo en una ONG de ayuda al pueblo palestino.  Su ilusión es que finalmente su marido salga (falta muy poco para el cumplimiento de la condena, pero eso no es ninguna garantía) y se preocupa por el estudio y salud de sus hijos.  Está particularmente temerosa de que el muchacho se enrede en alguna pelea con los israelíes que actúan como matones en las calles.  Los escupen y golpean, amparados en la policía israelí.  El muchacho explica que él se cruza de calle cuando los ve pero que ellos lo provocan, lo empujan. Se adivina el conflicto: el muchacho no tiene mucha más paciencia, la madre tiene terror a que lo encarcelen antes que salga el padre.

En el campo de refugiados de Ramalah, Al Jalazoon, nos encontramos con ese drama.  Resulta que Murad Nakhla está a punto de salir luego de quince años de prisión (todos son los presos de la Intifada del 2000, la Segunda Intifada) y la visita se programó porque en estos casos, los vecinos pintan murales, tiran luces de colores y todo el barrio se prepara para la recepción.  Eso lo vimos en el Campo de Refugiados Aída de Belén.  Pero aquí la fiesta se aguó.  La noche anterior a nuestra visita el Ejercito Israelí asaltó el Campo y allanó la vivienda de Murad Nakhla para detener a su hijo de quince años Osaid.  La autoridad militar israelí no proporcionó ninguna información y se sabe que está en “interrogatorios” donde seguramente será torturado salvadamente, sin que las sesiones tengan que ser filmadas o grabadas gracias a la gracia de la Corte Suprema Israelí que desafía la comunidad internacional y permite la tortura del Ejercito aún contra los niños.

El clima es tenso, dramático. Nuestro discurso se vuelve inútil. Tonto.

En un momento muy duro en Jerusalén, cuando nosotros repetimos el discurso de la solidaridad internacional, el muchacho nos preguntó qué podíamos hacer por su padre y nosotros dijimos que podíamos hacerlo más visible. Que podíamos protestar ante la embajada de Israel.  El nos preguntó si alguna acción nuestra podría obligar a Israel a liberar a su padre o algún preso y cuando le dijimos que no entonces él dijo que no podíamos hacer nada por él.

Seguramente que un análisis fino de la cuestión nos daría la razón y la idea de la acumulación de críticas y de acciones finalmente traerá algún resultado, pero creo que el muchacho, igual que aquel otro de Hebrón que agarró una piedra cuando el soldado le prohibió cruzar la reja para acompañarme hasta la Mesquita, está al borde de la paciencia, de la rebelión, aunque no tengan ni plan ni estrategia de victoria.

En el campo Al Jalazoon nos llevan de casa en casa.  Todos tiene familiares presos o asesinados por el Ejercito.  En todas está la foto de los compañeros en un sitio de honor.  Las madres de ellos son honradas como también lo son las madres de mártires y es algo muy profundo en la cultura palestina, árabe y musulmana.  Recuerdo algunos nombres.  Alí Safí asesinado por el Ejercito.  Khaled Safi preso desde hace años.

Los israelíes pretenden darle a toda su política de encarcelamiento masivo y sin causa una pátina de legalidad. Tienen todo un menú de opciones para encarcelar por que sí a los palestinos pero en todos los casos, fingen una instancia judicial.  Claro que no se aplican los derechos humanos del derecho internacional, ni siquiera el derecho que protege las acciones de guerra o las de las personas que quedan bajo dominio  de un ocupante militar.  No por casualidad Israel se niega a adherir a la Corte Penal Internacional y cuestiona toda labor de los organismos internacionales que sistemáticamente condenan su accionar.   El autoritarismo es tan perverso y cínico que han llegado a sancionar una ley que prohíbe la huelga de hambre, casi el único recurso que le quedaba a los presos para manifestarse. En efecto,  el 30 de de julio de 2015 la Knesset israelí (el parlamento) aprobó la “Ley para prevenir daños causados por Huelga de Hambre”, que permite la alimentación forzada de los palestinos en huelga de hambre en cárceles de la ocupación Israelí quitando el último recurso de ejercer la voluntad para los presos.

Junto a la abogada de Addameer, Farah Bayadsi, tuvimos la oportunidad de presenciar un juicio en la Corte Militar de Ramalah, adjunta a la Cárcel de Ofer.

Llegar al recinto fue toda una travesía. Cruzar una vez y otra y otra vez los controles militares.  Someterse a los chequeos, presentar una y otra vez los documentos para finalmente esperar en un patio alambrado el turno para entrar al momento de la apelación final.  El joven palestino llevaba un año en prisión, sus padres vinieron de Hebrón y estaban sentados solos en una pequeña sala.  La acusación era que había tirado una piedra contra un soldado israelí y eso constituye según el ocupante militar el delito de agresión a la autoridad y el fiscal pidió dos años y una multa de cuatro mil new   sheckel (la moneda israelí, aproximadamente unos mil dólares, una suma importante para la economía palestina) que de no pagarse aumentaba la pena.

La mayoría de los juicios se tramitan como los “juicios abreviados” de Argentina. La autoridad militar impone la situación de que si no se acepta la culpa del delito por el cual es acusado, la espera del juicio será mucho más que la posible condena.  De este modo, toda la discusión es sobre el monto de la pena y no sobre la inocencia o culpa del acusado.  La mayoría de los casos se constituyen con el testimonio del soldado o de los Servicios de Inteligencia como única prueba, suficiente para el “orden jurídico militar” que por supuesto presupone la credibilidad de la palabra militar y la falsedad del testimonio del acusado palestino.  El nivel de absoluciones es mínima y la pena por tirar una piedra oscila entre los dos a los cinco años.

Cinco años por tirar una piedra y pueden ser condenados hasta los niños.

La ley dice que solo pueden ser condenados a los 16 años, pero no prohíbe apresarlos antes y esperar que cumplan los años necesarios en prisión.

De todo esto hablamos mucho con el encargado de la autoridad palestina para los asuntos de los presos políticos, un cargo insólito para un funcionario de gobierno, pero Issa Qaraqa no se amilana y enumera las acciones que su oficina realiza: desde acciones de esclarecimiento de los derechos que le corresponden a los presos políticos hasta el sostenimiento de un equipo de abogados que intenta, en las condiciones más adversas por que la Justicia Israelí permite el uso de prueba secreta o que los compañeros lleguen al juicio oral sin haber visto al abogado, quien a su vez conoce la acusación en el momento mismo de la audiencia oral lo que convierte la labor jurídica en un burdo remedo del “debido proceso” y demás condiciones que hacen a un Estado de Derecho, que a todas luces Israel no respeta ni por asomo.

Quisiera terminar esta crónica con la opinión de una periodista israelí, Amira Hass,  publicada en abril de 2013, ante una seguidilla de detenciones de palestinos acusados de tirar piedras. . El artículo se titula: La sintaxis interna de las piedras palestinas y afirma:   “Lanzar piedras es el derecho y el deber de toda persona sometida a la dominación extranjera. Lanzar piedras es una acción tanto como una metáfora de la resistencia. Perseguir a los que arrojan piedras, incluyendo a los de 8 años de edad, es parte inseparable -aunque no siempre explícita- de los requisitos laborales del gobernante extranjero; no menos que disparar, torturar, robar tierras, restringir la libertad de movimiento y asegurar la distribución desigual del agua.  La violencia de los soldados de 19 años de edad, de sus comandantes de 45, y de los burócratas, juristas y abogados, es dictada por la realidad. Su trabajo consiste en proteger los frutos de la violencia intrínseca en la ocupación extranjera: recursos, lucro,  poder y privilegios. (…) A menudo el lanzar piedras es producto del aburrimiento, el exceso de hormonas, la emulación, la jactancia y la competencia. Pero en la sintaxis interna de la relación entre el ocupante y el ocupado, el lanzamiento de piedras es el adjetivo que acompaña al sujeto: “Ya hemos tenido suficiente de ustedes, ocupantes”.

Otro israelí, Guideon Levy,  comentó el texto diciendo  que el comentario de Hass fue publicado pocos días después que los judíos leyeran la Hagadá [lectura de Pascua], que relata su historia de liberación, “una lucha que incluyó calamidades mucho más terribles que las piedras lanzadas contra los que les negaban la libertad. Generaciones de judíos leen este texto con temor y asombro, y se lo narran a sus hijos. Pero no están dispuestos a aplicar la misma regla básica (…) según la cual la resistencia, incluyendo la resistencia violenta, es el derecho y el deber de toda nación oprimida”; porque “En la experiencia israelí está profundamente arraigada la idea de que lo que está permitido al pueblo judío está prohibido a los demás.” Levy afirma una verdad de Perogrullo, pero a menudo soslayada por los defensores de Israel: “La única manera de acabar con [la violencia] es poner fin a la ocupación.”[3]

En una entrevista con Ahmad Attoun, ex preso político y parlamentario por Hamas de Jerusalén Oriental, hoy expulsado de su vivienda y radicado en Ramalah, dijo algo parecido: “la etapa actual del movimiento de liberación nacional palestino es terminar con la ocupación militar, así se podría discutir democrática y con total libertad el modo de organizar el estado palestino y el tipo de sociedad que los palestinos quieren para sí”.

Es que lo primero es lo primero y no tengo ninguna duda que en Palestina, lo primero es terminar con la ocupación militar, causante de todas las injusticias y desigualdades, de la prisión política y de las políticas de apartheid que no solo denigran y humillan al pueblo palestino que la sufre, también denigran y degradan a la parte del pueblo de Israel que las consiente y aprueba.  Hay otros israelíes que resisten la ocupación y la fascistización de Israel pero su valiente lucha amerita otra crónica palestina: la de los que construyen la paz a pesar de todo.

Banderas rojas y palestinas en las calles de Tel Aviv

Los otros israelíes

Mi impresión general es que, para la

mayoría de los israelíes, su país resulta invisible.

Estar en él implica una cierta ceguera

o incapacidad de ver qué es

y qué ha ocurrido y lo que resulta

más extraordinario, una falta de disposición

para comprender qué ha significado para otros

en el mundo y especialmente en Oriente Medio.”

Edward Said. Nuevas Crónicas Palestinas.

Pág. 148. Editorial Mondadori. 2002.

En 1967, cuando el ejercito israelí completó la ocupación casi total de la Palestina histórica, incluyendo toda Jerusalén, la franja de Gaza y casi toda Cisjordania, yo tenía quince años, me acababa de afiliar a la Federación Juvenil Comunista y combinaba mi militancia clandestina en el movimiento estudiantil secundario con la participación en una institución judeo progresista en la ciudad de Santa Fe, capital de la provincia del mismo nombre. Recuerdo, como si fuera hoy mismo, la realización de una gran asamblea de los asociados y el publico en general, ante el desarrollo de la guerra.

También recuerdo mi asombro ante los pocos que asumimos la causa palestina contra la barbarie sionista y el accionar genocida del Ejercito del Estado de Israel. Educado por mis padres en el amor a la verdad y la paz, la justicia y el progreso social, nunca tuve dudas sobre de qué lado del “conflicto” estaba la verdad y la razón.

Poco tiempo después, el auge de las luchas populares me inclinó a concentrar mis inquietudes sociales en las luchas generales y fui perdiendo contacto con aquella institución, a la que tanto debo en cuanto a la formación ética y humanista, como con aquellos debates. Luego como en una vorágine vino la primavera camporista, el regreso de Perón, la triple A y el terrorismo de estado me ubicaron en el campo de los agredidos y ya nada volvió a ser lo que pudo haber sido.

De mi larga experiencia en la lucha contra la impunidad aprendí que no hay violación a los derechos humanos, y mucho menos si son actos sistemáticos y de extrema gravedad, que no tengan un discurso de justificación y una parte de la población que asienta o acompañe tales actos terroristas de Estado.

En sus Nuevas Crónicas Palestinas dice Edward Said que es en ese terreno de la lucha cultural que el sionismo ha establecido una clara ventaja sobre el movimiento de liberación nacional palestino; por las debilidades ideológicas del movimiento palestino pero también por el eficaz modo en que el sionismo logró resignificar la historia del pueblo judío, del nazismo y el genocidio de los pueblos durante la Segunda Guerra Mundial y aún toda la historia del “conflicto” con los palestinos, al que nunca se lo llama con su nombre: ocupación militar del territorio y sometimiento a condiciones sub humanas de vida para su población.

Se dice que supieron aprovechar de manera inteligente el sentimiento de culpa de las “democracias occidentales” que, desde la traición a la Republica Española hasta la ilusión de que la Alemania Nazi destruiría la odiada Unión Soviética, permitieron la persecución a los judíos, los ghettos y los campos de exterminio, en fin, el genocidio de los judíos que el sionismo, para separar de los otros genocidios y construir el camino “exclusivo” del pueblo judío, llama holocausto o shoa, en una maniobra semántica que no tiene nada de ingenua.

Luego de estar en Palestina, cruzar el check point y penetrar al Jerusalén Occidental o viajar a Tel Aviv tiene la ventaja de sentir como viven del otro lado, como comienzan a hacerse invisibles los niños palestinos de las aldeas y cómo se borran los muros y los fusiles automáticos de los omnipresentes soldados y soldadas. Siempre es útil mirar la realidad de los dos lados.

Y también resultó sumamente útil conversar con las compañeras y compañeros de B ´Tselem, de Médicos para la Paz, del Partido Comunista y del Meretz, fuerzas políticas con representación parlamentaria con una particularidad: todos los que conversaron con nosotros habían vivido en la Argentina (algunos salieron del país escapando del terrorismo de Estado, otros de las sucesivas crisis del capitalismo argentino). Para Efraim Davidi, docente de la Universidad de Tel Aviv y dirigente comunista, en Israel se verifica un proceso de fascistización de las elites (tanto la ultra religiosa como la “liberal” en el plano religioso y la vida cotidiana, aunque tan feroz en el odio a los palestinos como la otra) que va moviendo la sociedad israelí hacia la derecha. De algún modo uno mismo puede verificar ese corrimiento releyendo los textos y debates de los 90, sobre todo luego de los acuerdos de Oslo, en los que se puede seguir la batalla perdida por los sectores moderados del sionismo ante la ultraderecha de todo pelaje. Ese corrimiento a la derecha le ha quitado aire a la centro izquierda y, paradójicamente o no tanto, ha abierto el espacio para la izquierda consecuente y radical: los comunistas y los partidos que se proponen representar a los israelíes no judíos también llamados los “palestinos del 48” porque son los descendientes de aquellos palestinos que quedaron encerrados en el territorio que Israel proclamó como propio y que sin portar la nacionalidad judía, conservan la ciudadanía israelí como ya hemos explicado en otra crónica. Comunistas y partidos palestinos constituyen la lista unificada que llega a trece diputados, y a su vez acuerdan con el Meretz que tiene otros cinco diputados. La Lista Unificada es el tercero en importancia de los bloques legislativos de los que funcionan en la Knesett (el parlamento israelí tiene 120 diputados), con derecho a interpelar ministros, siendo la oposición real en las instituciones de Israel, con todo lo que eso puede tener de valioso y de limitado, como cualquiera imaginará.

Existe también, y no necesariamente vinculado estrechamente a las izquierdas, un movimiento de derechos humanos que actúa como vocero de las víctimas de la ocupación militar. Muchas de estas instituciones, igual que las palestinas con las que muchas veces coordinan y articulan, nacieron luego la Segunda Intifada del año 2000. La compañera de B ´Tselem (en su pagina web http://www.btselem.org/ publican constantemente denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos en territorio ocupado por Israel) nos contó brevemente su historia plural y un riguroso método de recolección de denuncias que incluye la capacitación y financiamiento de una red de militantes palestinos en el territorio ocupado que recogen las denuncias que luego son confirmadas, contextualizadas y sistematizadas por un importante colectivo de expertos en derechos 7humanos que trabajan en Jerusalén. Igual que los organismos de derechos humanos bajo la dictadura, sufren robos de computadoras, sabotajes y provocaciones. También persecuciones judiciales que los ha llevado a anunciar que no realizarán más denuncias contra el Ejercito porque este las usa para, investigaciones fraguadas y fraudulentas mediante, pretender que cumple parámetros de respeto a los derechos humanos. A otra organización, “Rompiendo el silencio”, de ex militares por la paz, los jueces presionan para que rompan el pacto de confidencialidad con los denunciantes y así aplastar hasta la más mínima denuncia.

La colaboración de B ´Teselem con Addameer y otros organismos palestinos de derechos humanos es fenomenal: sus denuncias constituyen un apoyo sólido a la labor de las y los compañeros palestinos. El rigor de la recolección de las denuncias y el profesionalismo con que la analizan y procesan le han dado a la organización israelí una gran credibilidad nacional y el odio de los ultras que no pueden descalificarlos como antisemitas o “terroristas” aunque si los tratan como traidores y agentes de gobierno extranjero (hay una propuesta de que deban llevar una identificación que diga que son financiados por ONG extranjeras, cualquier semejanza con el brazalete con la estrella de David que imponía Hitler no es pura casualidad).

Con casi todos ellos estuvimos el sábado 30 de mayo poco antes de compartir un acto en la calle, en pleno centro de Tel Aviv, donde una tres mil personas, con banderas rojas, palestinas y de otros colores, marchó en repudio de la designación como Ministro de Defensa del nazi Avigdor Lieberman quien en sus discursos electorales aboga directamente por “cortar la cabeza de los árabes con un hacha” (para los estadistas israelíes no existen los palestinos, son “árabes”, el principio de negar hasta la existencia del enemigo se cumple a rajatabla).

Detengamosno un minuto en el Ministro para ilustrar de que hablamos cuando hablamos de fascistización de Israel. Avigdor Lieberman habita en Nokdim, una colonia israelí (colonia es toda construcción no militar en territorio ocupado y por ello ilegal sin más) ubicado en Cisjordania. Habla de bombardear Irán, como también Beirut. Propulsor del llamado Plan Transfer que consiste en trasladar a Jordania u otros países árabes a todo habitantes árabes que vivan en Israel y los territorios ocupados. Un Lieberman con opiniones tales como “Sería mejor ahogar a los palestinos en el Mar Muerto, si fuera posible, puesto que es el punto más bajo del mundo”. Ideas y prácticas similares a las expresadas por los partidarios del nacionalsocialismo hitleriano, que implementó una política de exterminio del pueblo judío, tal como el sionismo lo  concreta con el pueblo palestino. Una paradoja cruel que asimila el nacional/socialismo con el nacional/sionismo.

Y en esa sociedad, en ese clima social de claudicación ética de masas un grupo de jóvenes, muchos jóvenes, mujeres y hombres de todas las edades, levanta su bandera roja, hace flamear la insignia palestina y avanza cantando en hebreo la Internacional, dando gritos contra la ocupación militar y el racismo.

Se dirá que es lo mínimo que pueden hacer por su humanidad. Y es cierto.

Pero se acordará que hay que tener una valentía ética y una dignidad envidiable para atreverse a tanto en un espacio tan intolerante y agresivo.

Con esas banderas rojas y palestinas flameando al viento de Tel Aviv prefiero cerrar estas crónicas palestinas. Porque no hay salida de la tragedia palestina si una parte de la sociedad israelí no despierta del sueño imperial que hoy la droga y embrutece.

Como mi marcha no es muy firme, en el acto busqué una silla a un costado y me senté. Frente a mi se fue poblando de banderas y banderas hasta hacerme confundir. Ya no estaba en el centro de la ciudad más moderna y poderosa de Israel. Volvía a aquellos actos de homenaje a los combatientes del ghetto de Varsovia en la Santa Fe de los 60 del siglo pasado. Cuando la idea del origen judío se vinculaba a los viejos obreros que contribuyeron a fundar el movimiento obrero y socialista de la Argentina. Y el ejemplo de mi papá, antiguo obrero maderero, autodidacta y convencido comunista que una y otra vez fracasó como comerciante porque su ética estaba por encima de todo enriquecimiento.

De esos judíos me siento heredero, porque son de la misma estirpe que los niños palestinos que disparan piedras contra el ocupante. Sueño con que pronto, otros niños, judíos, se le unan en el sueño eterno de ser libres, porque no hay pueblo libre si esclaviza a otro y también el pueblo judío será reivindicado si se finaliza la ocupación militar y se camina hacia el reconocimiento pleno y efectivo de todos los derechos para todos los palestinos. Para los que quedaron dentro de Israel, para los que habitan en Cisjordania, Jerusalén y la Franja de Gaza. Para los que están desparramados por casi todo Medio Oriente. Para todos los que guardaron la llave de la casa de la que los expulsaron, para todos los que con Mahmud Darwish contestan así sobre la identidad palestina

Escribe
que soy árabe;
que robaste las viñas de mi abuelo
y una tierra que araba,
yo, con todos mis hijos.

Que sólo nos dejaste
estas rocas…

¿No va a quitármelas tu gobierno también,
como se dice?

Escribe, pues…

Escribe
en el comienzo de la primera página
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Más, que si tengo hambre,
devoraré la carne de quien a mí me robe

FRANTZ FANON: LA LUCHA ANTICOLONIAL ESCRITA EN LA PIEL

Eduardo Ibarra—-

Frantz Fanon fue uno de los tantos condenados por el racismo y la explotación europea, que marcó una época de la que él mismo fue emergente, la de la post Segunda Guerra Mundial, donde el mundo fue conformado por dos grandes bloques absolutamente antagónicos, que dividieron la política internacional y nacional en función del bipolarismo capitalismo/socialismo. Aunque en cada región geográfica y política cada pueblo recreó este binarismo de acuerdo a la historia propia y la geopolítica de los grandes intereses en pugna.

Fanon fue parte de ese mundo llamado a ocupar un tercer lugar medido en una escala de valores preestablecidos por las potencias hegemónicas. Fue parte de esos pueblos que comenzaron a despegarse de los viejos imperialismos europeos, producto de la caducidad de sus estructuras económicas y de la devastación acaecida por las guerras.

Si bien, en esa época, el viejo continente ya no tenía la capacidad ni la fuerza de voluntad para mantener su dominio mundial, el desprendimiento de las colonias no fue un proceso homogéneo ni mucho menos pacífico.

Como ninguna clase se suicida ni entrega sus privilegios mansamente, las burguesías europeas decadentes no entregaron los recursos de las viejas colonias al libre albedrío de los pueblos autóctonos. Pero tampoco los que lucharon por la liberación tuvieron una respuesta contundente al nuevo tablero internacional, para el que si bien los paradigmas en juego constituyeron una guía, no pudieron dar respuestas a todos los problemas e interrogantes que cada pueblo, con su historia y su realidad particular, necesitaba. Además de la descolonización de las viejas potencias, los Frentes de Liberación se encontraron frente a un nuevo imperialismo y a nuevas relaciones de dependencia hegemonizadas por EE.UU.

Fanon nació en una pequeña isla del Caribe llamada Martinica, que formó, y forma parte, del resabio colonial francés dentro de un conjunto de pequeñas islas llamadas Antillas menores.

En ese contexto, donde el capitalismo europeo combinaba racismo y explotación, Fanon fue desarrollando su identidad y su búsqueda. Conoció Francia, primero como soldado y después como estudiante de distintas carreras hasta graduarse de psiquiatra. Ya como médico logró obtener un cargo como jefe del servicio psiquiátrico del hospital de Blida en el suroeste de Argel.

En esa época, Argelia era el epicentro de la lucha por la liberación de África dentro de un contexto de descolonización global. Las fuerzas francesas guiadas por la derecha más despótica y racista, que siempre manifiesta su odio más visceral y sanguinario en los enclaves conquistados frente a los habitantes autóctonos, llevaron adelante el peor genocidio implementado por unas novedosas practicas contrainsurgentes, que fueron posteriormente ejemplos para los distintos ejércitos represivos en todos los continentes, en especial América Latina. Es en ese contexto donde Fanon llevó adelante un nuevo método de tratamiento hacia los pacientes psiquiátricos, creo yo, y sin un conocimiento acabado del tema, con muchas similitudes a los métodos de Pichon Rivière, siendo en ese entorno donde comenzó a entender la raíz profunda del colonialismo francés y sus consecuencias.

Las tesis de Fanon a partir de su experiencia en el hospital argelino fueron las siguientes:

I El comportamiento del norafricano causa a menudo en el personal médico una actitud de desconfianza en cuanto a la realidad de su enfermedad.

II La actitud del personal médico es a menudo apriorista. El norafricano no llega con un fondo común a su raza sino con un fondo construido por el europeo. Dicho de otra forma, el norafricano, espontáneamente, desde el momento de su aparición, entra en un cuadro preexistente. Todo árabe es un enfermo imaginario.

III Las mejores voluntades, las más puras intenciones deben ser aclaradas. De la necesidad de obtener un diagnóstico de la situación. “El síndrome norafricano” citado por María José Yaksic.

Tratando las patologías tanto del torturador como del torturado, del blanco colonizador como del negro colonizado, llegó a entender que la realidad médica se encontraba ligada a la realidad social y que la solución no era clínica sino política, lo que lo llevó a integrar el Frente de Liberación Nacional argelino hasta su muerte.

TEORÍA Y PRAXIS

Si Lenin encarnó al marxismo desde su teoría y praxis, Fanon entendió que la teoría era la praxis misma, era el hacer para ir conociendo, no por una cuestión de especulación intelectual, sino por la viva realidad por la que atravesaron los luchadores argelinos.

Su bibliografía da cuenta de un análisis teórico desde una situación real y no desde preceptos determinados y preconcebidos. Esto tuvo efectos y resultados que forjaron cambios en los movimientos insurreccionales, ya que pudo plasmar el modo en que se manifestaba la explotación capitalista y el colonialismo, al entender la visión del negro colonizado frente al blanco y del blanco en una posición de superioridad social frente al negro. Pudo conocer al hombre real con sus miedos, su mirada y su identidad, cómo colonizador y colonizado forjaron sus identidades a partir de su opuesto y su transformación en sujetos distintos a lo que fueron y a lo que serán.

Sus libros, Piel negra, máscaras blancas (1952), Sociología de la revolución (1959), Los condenados de la tierra (1961) y su último libro post mortem Por la Revolución africana (1964), fueron el legado de la lucha contra la explotación y el racismo marcado en el cuerpo, del padecimiento en la carne y la tristeza, pero también de la lucha y la felicidad de una cultura de un ser negado pero que quiere ser.

Al igual que Lenin, Fanon entendió al sujeto revolucionario como aquel que es forjado en la lucha, con todos sus pros y contras, con su propia identidad dentro de las relaciones sociales de producción en la estructura de cada región. No antepuso un modelo revolucionario tomado de la clase obrera europea del siglo XIX a su realidad contemporánea, cosa que Marx y Engels tampoco propusieron, pero que los marxistas de museo han repetido hasta el cansancio, sino que tomó a los hombres y mujeres reales en su propia realidad: el cuerpo vivo que habla, sufre y propone.

En Los condenados de la tierra marcó la diferencia en las relaciones sociales entre los negros campesinos pobres de las aldeas, tomados como sujetos revolucionarios, en contraposición al obrero urbano implantado e integrado a los sectores privilegiados. Pero no sólo vio a los campesinos como sujetos revolucionarios, sino que también incorporó al lumpen proletario a la causa revolucionaria, ese sujeto tan denostado por el marxismo clásico. Entendió que era importante politizarlo para no ser atraído hacia el lado de los opresores:

El campesinado es descuidado sistemáticamente por la propaganda de la mayoría de los partidos nacionalistas. Y es evidente que en los países coloniales sólo el campesinado es revolucionario. No tiene nada que perder y tiene todo para ganar (analogía con el Manifiesto hacia el obrero). El campesinado, el desclasado, el hambriento, es el explotado que descubre más pronto que sólo vale la violencia.” (Los condenados de la tierra)

El lumpen-proletariat, cohorte de hambrientos destribalizados, desclanaizados, constituyen una de las fuerzas más espontáneas y radicalmente revolucionarias de un pueblo colonizado.”

El lumpen-proletariat constituido y pesando con todas sus fuerzas sobre la “seguridad” de la ciudad significa la podredumbre irreversible, la gangrena, instaladas en el corazón del dominio colonial. Entonces los rufianes, los granujas, los desempleados, los vagos, atraídos, se lanzan a la lucha de liberación como robustos trabajadores.”

Si bien analizó la realidad de los argelinos en la época en que le tocó vivir, entendió que la vida de un pueblo no es estática, ni una repetición hacia el futuro de costumbres y culturas preestablecidas.

Un ejemplo claro fue cuando ponderó la resistencia de la mujer del islam frente a la cultura occidental, pero sin dejar de proponer un cambio cultural hacia la mujer en un tiempo post colonial:

Vemos que la joven argelina, analfabeta, cubierta con un velo y enclaustrada, igual que Argelia entera, por la dominación colonial, está mal preparada para asumir las tareas revolucionarias. La joven argelina siente vergüenza de su cuerpo, de sus senos, de sus menstruaciones. Siente vergüenza de ser mujer delante de los suyos

Este cúmulo de restricciones sufrirá una conmoción y será puesto en tela de juicio por la lucha de Liberación nacional. La nueva mujer argelina, que ocupa un lugar cada vez más importante en la acción revolucionaria, desarrolla su personalidad y descubre la vivencia excitante de la responsabilidad. La libertad del pueblo argelino se identifica con la liberación de la mujer, con su ingreso en la Historia.”

Las mujeres recibirán un lugar idéntico a los hombres, no sólo en los artículos de la constitución, sino en la vida cotidiana, en la fábrica, en la escuela, en las asambleas.” (Los condenados de la tierra).

Entendió la cultura como dinámica, donde la confrontación brutal entre la cultura capitalista occidental y la cultura negra africana hizo que se modificaran mutuamente. Ya ninguna sería lo que fue:

Existe el momento de ser para otros de Hegel, pero toda ontología es irrealizable en una sociedad colonizada y civilizada..

Hay en la Weltanschaung de un pueblo colonizado una impureza, una tara que prohíbe toda explicación ontológica. Es posible que se objete que es común a todo individuo, pero es disfrazar un problema fundamental. Cuando se ha admitido de una vez por todas que la ontología deja de lado la existencia, no nos permite comprender el Ser del negro. Pues el Negro ya no tiene que ser Negro sino frente al Blanco.” (Piel negra, máscaras blancas).

LA VIOLENCIA, PARTERA DEL HOMBRE NUEVO

En la actualidad, la violencia popular, revolucionaria, o simplemente la de los de abajo, es censurada y repudiada por el establishment mediático. La hegemonía de la ideología liberal, producto de la globalización y derrota de los movimientos de liberación, impone la idea, hecha sentido común, de que sólo el Poder constituido plasmado en los Estados nacionales burgueses puede ejercer la violencia legítima, revalorando el concepto de Max Weber, pero poniendo en entredicho el monopolio de la burocracia estatal, por medio de la mercantilización de la seguridad y de las guerras.

Sólo se convalida, de una u otra forma, la violencia en la defensa de los principios liberales. Los llamados comunicadores sociales e intelectuales son una parte esencial de la hegemonía burguesa para generar e imponer la valorización subjetiva de que la defensa de los intereses de las burguesías es universal a todas las clases subalternas. Desde el discurso pacifista se justifica el orden establecido, por injusto que sea, en nombre de una paz sin derechos ni igualdad, legitimando de esta manera la indefinición jurídica de quién es terrorista y quién no lo es, de quién puede ser objeto de todos los males en el que volcar todos los métodos de tortura y asesinato.

La indefinición ideológica y el discurso tibio ante la opresión y las guerras imperialistas (de baja o alta intensidad), son la expresión nefasta del encubrimiento, desde un discurso que trata de no develar la ideología ni los intereses que encubren. Son los señores “serios y creíbles” que se desgarran las vestiduras ante la violencia “ajena”, los que dan “clases de buena política”, pero que, desde su lugar privilegiado y miserablemente cobarde, nunca van al fondo de los hechos, ni a la raíz de los problemas. No buscan la solución, sólo un paliativo verbalizado en bonitas palabras para una ideología criminal.

Fanon, en la actualidad, sería el epicentro de todos los males, el enemigo perfecto a estereotipar y defenestrar por los Medios hegemónicos y sus secuaces. Fanon sería la verdad brutal escupida en las caras de los hipócritas.

La violencia en el capitalismo es intrínseca al sistema, es endógena a la relación social que lo constituye. Es el propio capital, como relación social, el que genera necesariamente violencia, no sólo desde su génesis de acumulación primaria, que como bien decía Marx nace chorreando sangre y lodo, sino que la profundiza y desarrolla en su propia reproducción.

En el modo de producción esclavista, la violencia fue ejercida hacia los cuerpos, a través de la captura y sometimiento de los esclavos para obligarlos a generar excedentes, mientras que durante el feudalismo, en la relación social de producción servil, la violencia fue utilizada para la obtención del tributo que los campesinos producían dentro de las posesiones señoriales (sea secular o eclesiástico). En el capitalismo, la violencia se ejerció en una primera etapa como forma de desposeer a los artesanos y campesinos de los medios de producción (acumulación primaria), para después explotar libremente (en ambos sentidos, tanto del burgués como del obrero) sin necesidad del poder punitivo, ya que el excedente quedaba en manos de los nuevos propietarios, quienes después devolvían una parte de lo producido al trabajador.

Por lo tanto, en el capitalismo no se necesita de un medio exógeno para obtener el plusvalor generado por el trabajo ajeno, la violencia está implícita en la propia relación social. Sólo la violencia es exógena a la relación de producción, cuando se exterioriza la resistencia del obrero a continuar ser explotado, quien no tiene otro medio que la violencia ante una situación de despojo y opresión económica. Es el obrero el que, por distintos medios, materializa la violencia social implícita y, por lo tanto, es señalado como el causante y no como la consecuencia. Es así cómo el discurso dominante puede señalar al sujeto social que explicita la violencia como el sujeto disruptivo. Al transformar en victimario al oprimido se naturaliza la violencia del opresor.

Fanon fue desmontando toda la construcción subjetiva del discurso del colonizador blanco hacia el negro, develando la matriz de la violencia en la cual el negro fue despersonalizado y relegado a la categoría del animal. Demostró que toda opresión implica una construcción simbólica de la realidad a fin de imponerla al oprimido.

Para Fanon, la violencia fue un hecho necesario para poner fin a la dominación del blanco europeo, y un instrumento concientizador de la nación liberada, en la cual constituir al hombre nuevo, al hombre liberado: “la partera de la historia” de Marx hace al “hombre nuevo” del Che Guevara.

“…Reviste caracteres positivos, formativos… Libra al colonizado de su complejo de inferioridad, de sus actitudes contemplativas o desesperadas.

La violencia eleva al pueblo a la altura del dirigente.” (Los condenados…)

La violencia no fue para Fanon un recurso aplicable sin medir consecuencias, como una forma de generar más violencia a la violencia, sino que fue entendida como un fin político a una realidad concreta. No fue una sacralización del acto violento, sino la única posibilidad de transformación profunda del daño causado, tanto material como simbólicamente: no como consecuencia de un hecho fortuito, sino como el resultante de un desarrollo histórico e inherente al sistema. Fue la forma que expresó el contenido en una lucha armada y también cultural:

“…sucede que cuando un colonizado oye un discurso sobre la cultura occidental, saca su machete o al menos se asegura de que esté al alcance de su mano.” (Los condenados…)

Fanon nos demuestra que tratar de deslegitimar la violencia es aceptar la opresión y desarmar al oprimido. Los indefinidos que juegan el más nefasto papel de mediadores a través de un mensaje progresista y pacifista, imponen la cínica igualdad pluralista a los oprimidos frente a los opresores, pero sin dejar de convalidar la opresión.

El perfecto liberal, amante de la paz y la tranquilidad en el mundo, se horroriza del esclavista, del verdugo y del torturador, pero responsabilizando a la víctima por las cadenas, la guillotina y el dolor.

FRENTE DE LIBERACIÓN NACIONAL Y LA LUCHA DE CLASES

El llamado período de descolonización trajo aparejado cambios en el tablero internacional, marcando el fin del predominio europeo e inaugurando el surgimiento de EE.UU. como la potencia imperialista dominante. Hacia adentro de los movimientos revolucionarios, y del propio marxismo, también se sacudieron las estructuras teóricas y las verdades infalibles.

Es en este marco donde Fanon se formó como cuadro teórico/político. Dentro de una realidad que no formaba parte de los esquemas preestablecidos de los países industrializados, trató de entender y forjar la lucha revolucionaria con los sujetos sociales en pugna de los países del Tercer Mundo y, en especial, de Argelia.

Para él, la lucha de clases entre proletarios y burgueses se atenía a la realidad europea, pero no a los países en proceso de descolonización. Desde la estructura económicamente atrasada del capitalismo dependiente, Fanon entendió que dentro de un Frente de liberación el campesino era el principal sujeto revolucionario, tanto en número como en cuanto a su nivel de explotación y sufrimiento.

Como mencioné anteriormente, los sectores desclasados que son vistos con desconfianza (cuando no como escorias de la reacción) por el marxismo europeo, en Fanon fueron sujetos sociales de importancia en la lucha revolucionaria. Otra clase que tuvo en cuenta fue la burguesía nacional o autóctona (como bien las llamaba el Che), la cual, siguiendo los postulados de Mao, formaba parte de la contradicción centro/periferia antes que la contradicción de clase burguesía/proletario.

La contradicción principal para enfrentar al imperialismo implicó en Fanon un frente heterogéneo, pero que de ningún modo perdió de vista la propia naturaleza de la burguesía como bien la caracterizaron los pensadores revolucionarios de los países periféricos:

La debilidad clásica, casi congénita, de la conciencia nacional de los países subdesarrollados no es sólo la consecuencia de la mutilación del hombre colonizado por el régimen colonial.

Es también el resultado de la pereza de la burguesía nacional, de su limitación, de la formación profundamente cosmopolita de su espíritu.

La burguesía nacional, que toma el poder al concluir el régimen colonial, es una burguesía subdesarrollada. Su poder económico es casi nulo y, en todo caso, sin semejanza con el de la burguesía metropolitana a la que pretende sustituir.”

Pero la independencia que pone literalmente contra la pared va a desencadenar en ella reacciones catastróficas y a obligarla a lanzar llamadas angustiosas a la antigua metrópolis.”

Fanon comprendió claramente la debilidad estructural y la falta de conciencia nacional de las burguesías que se fueron conformando en los países periféricos. Estas características de dependencia ideológica y económica frente a las burguesías imperialistas, las hacía nacionalmente débiles ante las clases subalternas, para imponer su dominación por medio del aparato estatal.

Al igual que los movimientos revolucionarios de Latinoamérica, Fanon negó implícitamente la teoría del etapismo para llevar a cabo la lucha revolucionaria:

La burguesía nacional de los países subdesarrollados no se orienta hacia la producción, los inventos, la construcción, el trabajo. Se canaliza totalmente hacia actividades de tipo intermedio.”

En el sistema colonial, una burguesía que acumula capital es imposible. Pero, precisamente, parece que la vocación histórica de una burguesía nacional auténtica en un país subdesarrollado es negarse como burguesía, negarse en tanto que instrumento del capital y esclavizarse absolutamente al capital revolucionario que constituye el pueblo.”

En sus inicios, la burguesía nacional de los países coloniales se identifica con la burguesía occidental en sus finales. No debe creerse que quema etapas. En realidad, comienza por el final. La (burguesía) está en la senectud sin haber conocido ni la petulancia, ni la intrepidez, ni el voluntarismo de la juventud y la adolescencia.” (Los condenados de la tierra)

PARTICULARISMO, NACIÓN Y UNIVERSALISMO

Uno de los aportes más importantes de Fanon fue la cuestión nacional en la lucha anticolonial.

Fanon no encontró bases sólidas en la negritud universal para enfrentar al colonizador y al imperialismo en post de un tiempo no colonial, ya que este genérico implicaba una visión homogénea en la mirada occidental hacia la totalidad del continente africano, un estereotipo a la inversa del blanco racista y un fundamento peligroso como sostenedor de verdad por la sola portación de piel. Universalismo etéreo que llevaba a un “callejón sin salida”. Por lo tanto, no podía pensar este universal desde una realidad heterogénea y ambivalente, producto de años de colonización. Para Fanon, la negritud no fue una cuestión biológica, sino el producto del enfrentamiento de dos culturas, atadas y mutuamente modificadas dentro de un proceso histórico. El negro era negro frente al blanco:

Hay tanta diferencia entre un antillano y un dakariano como entre un brasilero y un madrileño. Lo que se intenta, al englobar todos los negros bajo el término “pueblo negro” es arrebatarles toda posibilidad de expresión individual. Lo que se intenta así es someterlos a la obligación de responder a la idea que se ha elaborado acerca de ellos.” (Africanos y antillanos)

Fanon entendió el nacionalismo como un instrumento estratégico en la lucha de liberación para movilizar al colonizado y, también, como una forma de superar los particularismos étnicos y tribales. No buscó al ser nacional anclado ontológicamente y repitiendo los mismos cánones folklóricos, tomó lo nacional como un desarrollo de la conciencia anticolonial para articular poder:

La cultura nacional no es el folklore donde un populismo abstracto ha creído descubrir la verdad del pueblo. No es esa masa sedimentada de gestos puros, es decir, cada vez menos atribuible a la realidad presente del pueblo. La cultura nacional es el conjunto de esfuerzos hechos por un pueblo en el plano del pensamiento para describir, justificar y cantar la acción a través de la cual el pueblo se ha constituido y mantenido. La cultura nacional, en los países subdesarrollados, debe situarse, pues, en el centro mismo de la lucha de liberación que realizan esos países.” (Los condenados de la tierra).

Si bien, para Fanon, la cuestión nacional fue una instrumentación necesaria para la liberación, de ninguna manera la entendió como una ideología, sino como parte de un eslabón frente a un universal centrado en el humanismo. Propuso una lucha necesariamente nacional y, a la vez, superadora de lo nacional. Por lo tanto, si es el pueblo el que se constituye como nación, su doctrina es el humanismo para con todos pueblos:

El nacionalismo no es una doctrina política, no es un programa. Si se quiere evitar realmente al país ese retroceso, esas interrupciones, esas fallas hay que pasar rápidamente de la conciencia nacional a la conciencia política y social. La nación no existe en ninguna parte, si no es un programa elaborado por una dirección revolucionaria y recogida lúcidamente y con entusiasmo por las masas…”

Si esa construcción es verdadera, es decir, si se traduce en voluntad manifiesta del pueblo, si revela, en su impaciencia, a los pueblos africanos, entonces la construcción nacional va acompañada necesariamente del descubrimiento y promoción de valores universales. Lejos de alejarse de otras naciones, pues, de otras naciones, es al liberación nacional la que hace presente a la nación en el escenario de la historia.” (Los condenados de la tierra).

Este humanismo universal no fue concebido por Fanon como una cuestión idílica de felicidad entre los pueblos, sino como instrumento de unión. Si el nacionalismo era necesario para constituir una soberanía popular para enfrentar a los colonizadores blancos, el internacionalismo también lo era como instrumento de los pueblos dependientes para enfrentar al imperialismo.

El devenir de todo hombre implica hoy relaciones de estrecha dependencia con el resto del Universo. Por esto los pueblos coloniales deben redoblar su vigilancia y su vigor. La aparición de un nuevo humanismo requiere ese precio. Los lobos ya no deben encontrar ovejas aisladas. Es preciso que el imperialismo sea detenido en todas sus tentativas de reforzamiento. Los pueblos lo quieren, el proceso histórico lo exige.” (Por la Revolución africana).

NOTA FINAL DEL AUTOR

Se ha remarcado, desde distintas posiciones, los errores conceptuales con respecto a la falta de un programa político concreto, al cual Fanon remitía el proceso de descolonización, en función de la reparación de la inequidad y el saqueo de los países periféricos por parte de los países centrales. Sin embargo, no podemos dejar de valorar y estudiar los aportes que hizo para su época y las enseñanzas que nos deja para nuestro presente.

No pretendo haber hecho un análisis profundo ni mucho menos completo de Frantz Fanon, pero si he tratado de hacer un pequeño recordatorio para seguir indagando en un gran luchador de los pueblos oprimidos.

Desde el viejo bar donde se juegan azares y destinos, saluda a usted atentamente el Observador de las palabras sin sonidos.

Alegato moral por Curuguaty

Por Federico Ovejero*

El derecho penal se creó para los pobres. El civil para los ricos.” Así reza un viejo aforismo, ampliamente difundido en el mundo de los operadores jurídicos, ya sea en tribunales y universidades alrededor del mundo, dando indicios, en ese fruto del ingenio popular, de una verdad tan tangible como preocupante: el uso del aparato represivo judicial como garante de los intereses de clase de los sectores dominantes de cualquier sociedad. Tangible en tanto hecho de violencia concreta de los de arriba contra los de abajo. Preocupante por lo reiterado de tal utilización.

Una gran muestra de ello fue el veredicto que dictó el tribunal que investigó el caso de la Masacre de Curuguaty, ocurrida el 15 de junio de 2012 en los campos de Marina Kue, departamento de Canindeyú, en el norte paraguayo. Este trágico suceso donde murieron 17 personas -11 campesinos y 6 policías- fue el sustento concreto que dio paso a las dantescas imágenes del golpe parlamentario que se diera una semana después contra el presidente constitucional Fernando Lugo.

Sin embargo, ni la imaginación del poeta italiano hubiera imaginado la sucesión de imágenes calamitosas que suscitaría la actuación judicial posterior. Desde la recolección irregular de pruebas, aún con la sangre fresca de los caídos, hasta la sentencia de 2312 páginas (!) que se leyera en los días 11 y 18 de julio de 2016, todo el proceso judicial penal es una demostración maniquea de los intereses de los grupos de poder dominante paraguayo.

Interés en encubrir la realidad de la concentración de tierras en el Paraguay; en legitimar dicho proceso que hace que el 2,5% de la población sea propietaria registral del 85% de las tierras aptas para la producción agropecuariai; en criminalizar la lucha social campesina, clase social que forjó la independencia nacional hacia 1811-1813, hoy en un proceso de resistencia al genocidio económico, social, político y cultural de su cosmovisión existencial, perpetrado por el modelo extractivista capitalista agroexportador que vive el Paraguay.

Dicha sentencia, que condenó a los campesinos luchadores Rubén Villalba, a 30 años de cárcel más 5 años de medidas de seguridad; a Luis Olmedo Paredes a 20 años; a Arnaldo Quintana Paredes y a Néstor Castro Benítez, 18 años para ambos; a Lucía Agüero Romero, María Fany Olmedo y Dolores López, 6 años respectivamente; y a Juan Carlos Tillería Cáceres, Alcides Ramón Ramírez Paniagua, Felipe Benítez Balmori, Adalberto Castro Benítez, a la pena de 4 años de prisión; no es más que un disparo de una ametralladora que el poder real en Paraguay viene usando desde la derrota del proyecto del Paraguay independiente bajo los cañonazos imperialistas de la Triple Alianza, en contra de las clases populares, sumiéndolas en el fantasma del destierro literal: de ser primeros campesinos sin tierra a ser ciudadanos de segunda en los bañados de Asunción y otras grandes ciudades paraguayas, a ser, finalmente y como parte de un derrotero lastimoso y vigente, migrantes eternos y estar condenados a buscar un futuro para los suyos en otra parte del mundo.

Sin embargo toda esta denuncia barrettiana (muy lejos de la calidad de la pluma del ácrata) se da en un contexto de activa resistencia de la sociedad paraguaya, donde una multiplicidad de sectores de la sociedad civil que va desde la Iglesia hasta organizaciones sociales y políticas de izquierda viene luchando de manera incansable y constante por arribar al anhelado deseo de nuestra sociedad: Justicia para saber qué pasó en Curuguaty y desde ahí demostrar el modus operandi de la verdadera asociación criminal que asola al Paraguay. La que bien definiera el compañero, dirigente campesino y preso político en Tacumbú, Agustín Acosta en sus Reflexiones Políticas desde la cárcel: “La lucha es contra el modelo económico paraguayo, basado hoy en la agroexportación, el comercio ilegal y la triangulación comercial sólo beneficia a una pequeña elite en el poder (constituida como clase hegemónica por el latifundio ganadero: los agroexportadores de soja y algodón la clase contrabandista, la burocracia estatal, el capital especulativo financiero, las empresas constructoras ligadas al Estado prebendario, etc.).”ii Agregaría un sujeto más a dicha caterva criminal: la narcopolítica enraizada en los poderes del Estado, sujeto económico-social de cada vez mayor influenciaiii, tal y como lo viene destacando el Congreso Democrático del Pueblo desde su conformación, el 1 de marzo de 2015.

En este breve trabajo queremos aportar a dicha causa, demostrando en basamento a las leyes paraguayas, las irregularidades manifiestas en el proceso judicial que diera una mancha más a la historia paraguaya, demostrando que tal sentencia es nula de nulidad absoluta. Basaremos este trabajo en el uso de la ley paraguaya, demostrando el uso legítimo y soberano del mismo.

El Volksgerichtshof guaraní.

El Volksgerichtshof (o Tribunal o corte del pueblo en español) fue la justicia adicta al régimen nazi alemán durante su existencia. En claro uso y conocimiento de las leyes del tercer Reich perpetraron los mayores crímenes de lesa humanidad contra la población civil alemana. Estos jueces conocían el derecho basado en la autoridad del líder nazi y sus órdenes (el Führerprinzip) y lo utilizaron como tal, contradiciendo los derechos fundamentales del pueblo bajo su cargo.

Tal tradición jurídica, nefasta a quienes reconocemos en el pueblo la vigencia de la soberanía del poder, no sólo por su condición humana sino por ser quienes crean con su trabajo el sustento necesario para la existencia de la especie como tal, se vio reflejada en esta fantochada legal que fue el proceso de Curuguaty, en donde la sentencia, lejana total a hechos y derecho se sustentó en la voluntad política de quienes operaron para hacer de la sangre de nuestros hermanos un hecho que sustente el golpe de estado de junio de 2012.

Ejemplo de ello es la similitud entre la acusación por parte del diputado Oscar Tuma, acusador contra el ex presidente Lugo en el juicio político, y la sentencia del caso al decir que hubo una emboscada por parte de los campesinos y atribuirles una organización de índole guerrillera, recordando las acusaciones sin fundamentos de la pyragueatoiv stronista.

Pese a la similitud, hay una enorme y radical diferencia entre los jueces del nazismo y el tribunal colegiado de la sentencia de Curuguaty: los primeros usaban el ordenamiento jurídico como basamento de sus sentencias arbitrarias. Los segundos renegaron del uso de las garantías constitucionales y derechos consagrados normativamente, fruto de tantas luchas y tanta sangre que le costó al pueblo paraguayo.

Para llegar a dicho veredicto, se hizo caso omiso a diversas irregularidades a lo largo del proceso que van desde los antecedentes de los jueces y fiscales, a lo hecho con posterioridad a la sentencia, pasando por el manejo irregular e irresponsable de la pruebas, la valoración de la misma, la generación de prueba falsa y el desconocimiento del derecho por parte de los abogados Ramón Trinidad Zelaya, Samuel Silvero y Benito González, miembros del tribunal de sentencia y los abogados Jalil Rachid, Liliana Alcaraz, Leonardi Guerrero y Nelson Ruiz, a cargo de la fiscalía de la causa. .

Veamos de manera somera, en honor a la brevedad, cada una de las irregularidades de la causa, para demostrar que tal caudal de irregularidades, no tienen otra conclusión, en un estado de derecho imparcial y de acorde a lo previsto supuestamente por la normativa, que la nulidad absoluta e insalvable de toda esta opereta nefasta. A tal efecto, acompañaremos según el caso la normativa correspondiente al respecto.

Las irregularidades

Antecedentes.

1) Presiones gubernamentales. (Art. 3 Constitución Nacional)

Todo el proceso estuvo viciado por las presiones de los gobiernos que asumieron después del golpe: el gobierno del liberal Federico Franco y el del colorado Horacio Cartes.

Además de ser la base del líbelo acusatorio que inspiró el juicio político contra Lugo, hubo sendas manifestaciones políticas que demuestran las presiones previas a la matanza y con posterioridad.

La primera de ellas es la nota del diputado Tuma pidiendo que se desaloje el predio de Marina Kue, del 2 de enero de 2012.v Llega tal cinismo, el accionar de dicho diputado que al momento de ser el acusador del ex presidente Lugo, en el líbelo apela “a los hechos acaecidos, de conocimientos públicos, los cuales no necesitan ser probados, por ser públicos y notorios”vi, sin mencionar como un antecedente tal petición.

El otro elemento que demuestra la presión, es que el entonces presidente Federico Franco manifestó respecto a Rubén Villalba, el día de su aprehensión, que era un “asesino”.vii

2) El vínculo del fiscal Rachid con la familia Riquelme y las tierras mal habidas. (Art. 57 párrafo 1° del Código Procesal Penal Paraguayo)

El primer fiscal de la causa, el actual viceministro de seguridad, Jalil Rachid, en un principio no podría haber sido el representante del Ministerio Público Fiscal de la causa por tener probados vínculos entre la familia del Fiscal y la del Sr. Blas N. Riquelme, supuesto “titular” de las tierras de Marina Kue. Éste último, dirigente histórico del Partido Colorado, compartió con el padre del fiscal, el Sr. Bader Rachid Lichi, contactos desde la cúpula de la dirigencia colorada, llegando a ser ambos presidentes de dicho partido en la década del 90.viii Es más, el fiscal al hablar al respecto reconoció tal vínculo, minimizando tal asunto.ix

Incluso tales vínculos familiares, se ven reflejados de manera directa entre el fiscal y la Srta. Patricia Riquelme, miembro de dicha familia, cuya foto fue de pública difusión y motivara una recusación, denegada con posterioridad.x No obstante tal resolución, en función del principio procesal de que los incidentes siguen el curso del proceso principal, y al ser este juicio nulificable y de nulidad absoluta, cabe reparar que la misma aún no está firme y no hace cosa juzgada.

Por último, a modo de retórica, qué legitimidad tiene para hablar al respecto el Sr. Rachid, si su familia fue beneficiaria de las tierras adjudicadas por la tiranía Stronista, conforme surge de la página 69 del Tomo IV del Informe Anive Haguä Oiko de la Comisión de Verdad y Justicia CVJ de cerca de 1500 has. de tierras fiscales en Santa Rosa, Misiones, en el año 1986.xi

3) Antecedentes penales del Juez Ramón Trinidad Zelaya. (Art. 50 punto 13 del Código Procesal Penal Paraguayo)

El presidente del colegiado judicial es el fiel exponente de las redes de favores que sustentan que en la magistratura judicial se encuentren personajes con antecedentes que a cualquier persona le valdría un ostracismo social por parte de sus pares.

Ya como fiscal en Saltos del Guairá fue atrapado in fraganti por una coima de U$S 5000, en el año 2006, motivo por el cual si bien fue arrestado, fue salvado con posterioridad por la complicidad de otros funcionarios del Ministerio Público Fiscal, aduciendo éstos que no habría recibido en mano el monto de la coima. Como salvataje se le asignó en otra fiscalía en el interior paraguayo. Asimismo, jamás fue investigado por el crecimiento patrimonial inusual que tuviera en su época de funcionario de la fiscalía.xii

No obstante estos antecedes, fue premiado en 2011, con el cargo de Juez. En ese rol liberó a criminales vinculados a la narcopolítica. Tal el caso de Cecilio Cabral o Cecilio Ramoa, alias “Ligerinho”, integrante de la banda de Neneco Acosta, ex intendente colorado de Ypehu, en el este paraguayo. Asimismo, absolvió a Simón Núñez Antúnez y César Godoy González, procesados por el hallazgo flagrante de 571 kilos de marihuana.xiii

Por último, existe una fotografía del abogado Zelaya y los miembros del Tribunal, con los políticos colorados Cristina y Carlos Villalba, vinculados al asesinato del periodista Pablo Medina, en 2014. Lamentamos que la misma haya sido borrada por el diario ABC Color con posterioridad a la sentencia del 11 de julio de 2016. Por suerte, se guardó una copia digital de la misma al momento de su consulta digital, el mismo día de la sentencia.xiv

4) Antecedentes de los restantes miembros del tribunal. (Art. 50 punto 13 del Código Procesal Penal Paraguayo)

No se quedan atrás los restantes jueces, en lo concerniente a sus antecedentes. Además de ser visible el mismo vinculo de Zelaya con los Villalba, observable en la foto previamente referida, el juez Samuel Silvero tiene antecedentes de liberación de criminales con frondosos antecedentes.xv

5) Caso Pindó. (Art. 17 inc. 4 Constitución Nacional, Art. 102 Código Procesal Penal)xvi

Los jueces Silvero y Zelaya fueron los firmantes, junto a la abogada Arminda Alfonso, suplente del Tribunal de sentencia de la causa Curuguaty, de la sentencia que condenó a Rubén Villalba a 7 años de prisión por la causa Pindó.

Este antecedente del 12 de febrero de 2015 demostró ser un antecedente necesario para arribar a la sentencia del 11 de julio de 2016: con Rubén Villalba en la cárcel estaba preparándose el terreno para criminalizar a los labriegos.

El Sr. Villalba, al momento de obtener el beneficio del arresto domiciliario después de una larga huelga de hambre, el 12 de abril del 2014, fue regresado al penal de Tacumbú. ¿El motivo? el resucitamiento de causas ya fenecidas por la normativa, violando otra garantía del debido proceso constitucional (art 17 inc. 4 infra de nuestra Constitución) hecho que impidió que nuestro compañero disfrutara del beneficio de arresto domiciliario, concedido judicialmente.

El juicio estaba prescripto al momento de la imputación. La denuncia que pesaba contra el Sr. Villalba era por Privación de Libertad, Coacción y Coacción Grave (conf. arts. 124, 120 y 121 del Cód. Penal) con una condena máxima de 3 años. Aún en el supuesto de que hubiera sido responsable de tales hechos, los hechos de la Comunidad Pindó, Yasy Kañy son de 2008 y Villalba arrestado (y supuestamente anoticiado de esta causa) en septiembre de 2012. Es decir que entre los hechos y la notificación pasaron más de tres años, plazo de prescripción del art. 102 inc. 2 del Cód. Penal, es decir que la continuidad del proceso Pindó estaba viciado por el hecho mismo de que se cumplieron los plazos de prescripción liberatoria.

Una vez abierto el proceso, el tribunal aceptó la inclusión de pruebas que no fueron presentadas en la audiencia preliminar, que es la instancia en la que se impugnan o se aceptan medios probatorios tras la presentación de los elementos de cargo y descargo. Se trata del testimonio de propietarios, asistentes fiscales y policías que aseguran que Villalba estuvo presente en el lugar y en el momento en que supuestamente se efectuaron disparos.

Tales testigos cayeron en contradicciones que el Tribunal resolvió omitir. Por ejemplo, el abogado Saúl González, abogado y supuesto propietario de uno de los inmuebles, señaló que una turba con machetes había desarmado y disparado cerca del oído del asistente fiscal Hugo Valdez. Dice que luego de huir del lugar una comitiva con refuerzos reingresó a donde quedaron algunos retenidos. González aclaró que no volvió a entrar la segunda vez pero al mismo tiempo dijo que en esta segunda ocasión fue en la que reconoció a Villalba como el supuesto autor de los disparos.

Otro punto confuso es que el abogado relató que se encontraba en el asiento de atrás de espaldas, junto con otros tres acompañantes, pero que supuestamente igual pudo reconocer con claridad a Villalba.

El propio abogado se encargó de dejar en evidencia que tiene la posesión irregular del inmueble, pues dijo que lo adquirió del Indert, instituto encargado de la reforma agraria en Paraguay.

Así, sin resguardo de las garantías procesales, estos jueces –dos de los tres del tribunal de Curuguaty- condenaron a Rubén Villalba a una sentencia que le aseguró una estancia injusta en Tacumbú.

Proceso.

1) Investigación parcial. (Arts. 268, 16 y 17 Constitución Nacional, art. 54 Código Procesal Penal y art. 310 Código Penal)

La actuación fiscal se sustentó únicamente en la muerte de los 6 policías. Justifica el fiscal Rachid eso en la legítima defensa de los policías.xvii

Más allá de tendenciar la opinión respecto a lo ocurrido en dichas manifestaciones, accionar legitimable en el rol acusatorio que debe tener el fiscal conforme lo prevén las normas de procedimiento, en todo el proceso jamás dicho funcionario investigó las ejecuciones extrajudiciales que ocurrieron en la Masacre, tal el caso de Adolfo Castro, arrestado vivo, posteriormente ejecutado.

Incluso ante la denuncia pública que hiciera la senadora Desiree Masi en el Senado respecto a las ejecuciones y torturas denunciadasxviii, el fiscal manifestó que tal prueba estaba en manos de la fiscalía.xix ¿Por qué no se investigó todo?

2) Falta de resguardo de la prueba y presentación de prueba inocua. (Arts. 246, 248 y 251 Código Penal)

El Fiscal Rachid, además de ocultar prueba como los casquillos de rifles automáticos,xx no resguardó o tomó medidas de resguardo de la prueba, como proteger la integridad y vida de los testigos Vidal Vega, dirigente campesino que iba recolectando prueba entre testigos, el cual fue asesinado en diciembre de 2012; o la misteriosa muerte del piloto del helicóptero que sobrevolara el escenario de la masacre, Marcos del Rosario Agüero, en agosto de 2015, en circunstancias aún no aclaradas.xxi

A punto tal llegó la manipulación fiscal de la prueba que al momento de la audiencia preliminar se presentó como prueba cortauñas, papel higiénico, cigarrillos, perfumes, botellas de gaseosa, un kepis (gorrita) rosado, entre otros elementos inocuos.xxii

3) Denegación del informe PEICC.

La Plataforma de Estudios e Investigación de Conflictos Campesinos (PEICC) a fines del 2012 hizo un estudio paralelo respecto a prueba recolectada entre medios periodísticos y prueba presentada en la carpeta fiscal. El mismo informe (del cual acompaño el link) llegó a una conclusión distinta a la arribada por la fiscalía.

El fiscal Rachid, en vez de tomar el informe como punto de referencia sea para adherir o refutar fundadamente, sólo se atrevió a decir sin fundamentos que el referido informe desvirtuaba la investigación.xxiii

4) Pruebas contradictorias. (Art. 17 inc. 1 Constitución Nacional, Art. 8 y 25 Convención Americana de Derechos Humanos Ley 1/89, Art. 5 Código Procesal Penal)

Respecto a las testimoniales hubo sendas contradicciones entre los testigos de la fiscalía. Asi respecto a la acusación sobre Rubén Villalba, ninguno de los testigos aseveró con total certeza verle a este disparar, ni identificar como iba vestido. Quienes lo hicieron, solo se basaron en contextura física, la cual cambió en 4 años después de varias huelgas de hambre, o en menciones extraoficiales, sin individualizar a quienes efectuaron tales denuncias.

Asimismo, siguiendo el análisis de las testimoniales, de tal prueba no se pudo probar si los policías fueron desarmados o no, si fueron emboscados o no, es decir, arribar a una aproximación cabal de lo que fueron los hechos en las tierras de Marina Kue. Ejemplo de ello son las declaraciones del Comisario Sanabria que fue sometido a careo, atento a contradecirse y admitir finalmente que los policías fueron con sus armas reglamentarias.xxiv

La prueba pericial no se queda atrás en irregularidades. Ejemplo de ello es la contradicción entre las pericias forenses de los Dres. Irala Alvarenga y Lemir. Mientras que el primero, que fue el primer forense en hacer una autopsia a los cuerpos, demostró que los disparos recibidos por la totalidad de los policías fallecidos recibieron impactos de bala de armas de grueso calibre; el segundo manifestó que los muertos fueron por disparos de escopeta, aunque su análisis solo se efectuó en base a una inspección ocular a los cuerpos, no en base a una autopsia y con placas radiográficas efectuadas a los cuerpos, los cuales jamás se agregaron a la causa.xxv

5) Irregularidades Judiciales. (Art. 50 puntos 10 y 13 Código Procesal Penal)

El accionar de los operadores jurídicos durante el proceso nada tiene que envidiarle a los antecedentes antes mencionados.

Como casuística podemos mencionar la preopinión por parte del Juez Zelaya al acelerar el proceso ante la supuesta premura social y mediática de una sentencia.xxvi

Otro caso fue el de la recusación operada contra el juez Silvero, ante una eventual reunión entre la fiscala Alcaraz y el mencionado magistrado, en una serie de movimientos extraños, entre ambos funcionarios, lo cual motivara una recusación denegada, por supuesto, por sus pares.xxvii

6) Alegato político. (Art. 310 Código Penal y Arts. 54 y 55 Código Procesal Penal)

La Fiscalía no buscó llegar a la verdad de los sucesos. Persistió en la investigación parcial, llegando a punto tal de sustentar las acusaciones en elementos extra fácticos como supuestas declaraciones de la fiscala actuante durante el procedimiento que desembocó en la Masacre, la abogada Ninfa Aguilar.

Llegó a tal punto tal parcialidad que en la lectura del alegato final se pidió un minuto de silencio únicamente por los policías asesinados, haciendo una escandalosa omisión de los campesinos asesinados.

El alegato final se sustentó en dos elementos fundamentales: la crítica política y pruebas endebles.

Respecto al primer punto se basó la acusación en la ideologización de los campesinos. Así Rubén Villalba, según la fiscalía, con las referencias ideológicas al Che Guevara, a Vladimir Lenin y al Mariscal López se podría demostrar no solo los vínculos (no probados, cabe aclarar, aunque ya a esta altura nada sorprende) con el EPP, sino la militarización del grupo.xxviii

Militarización que se demostró con las 5 escopetas encontradas y herramientas de trabajo incautadas.

El principal sustento de esta prueba fue una nota dejada por un anónimo quien acusaba a Villalba de tales hechos.xxix

Las demás acusaciones se basan en la sola presencia o fuga de los acusados en el lugar de la balacera, demostrando per se la asociación tendiente a la consecución de actividades delictuales. Para la fiscalía huir de una matanza es agravante de prisión, tales las acusaciones a Arnaldo Quintana y Néstor Castro, quien recibió un disparo en la cara en el momento de la masacre.xxx

Por último, al momento de lectura de la sentencia, se le vió a la fiscala Alcaraz levantar los dedos en “V”, festejando la condena a los campesinos.

7) Sentencia. (Arts. 305 y 310 Código Penal Paraguayo).

Más allá de las críticas de forma que se realizarán a la lectura del fallo condenatorio del 11 de julio de 2016, como la ausencia de Dolores López al momento de lectura de la sentencia o la falta de lectura de la misma en guaraníxxxi, me he de adentrar en la sentencia completa del 18 de julio del mismo año.

1500 policías, francotiradores, la lectura de una sentencia en la calle, los jueces leyendo de cara hacia el histórico lugar de lucha que congregó a miles de personas durante estos cuatro años. Usurpando con una valla de policías el lugar de lucha social histórico de nuestro pueblo. En ese contexto se leyó la sentencia de 2312 páginas.xxxii

No obstante, la mayoría de este fallo ser un breve resumen de las pruebas, me referiré a la parte final de la misma, donde el tribunal fundamenta su decisorio, desde la página 2198 de la sentencia. (Ver texto aquí)

Invasión inmueble ajeno. Pretende demostrar el Tribunal la invasión al inmueble ajeno en base a la supuesta titularidad de las fincas ocupadas por Campos Morombi, empresa del dirigente colorado Blas N. Riquelme. Dicen en la sentencia los judicantes: “Se cuenta igualmente con la copia autenticada de la escritura pública que acredita la propiedad de la Finca Nro. 72 a favor de la Campos Morombí S.A. C y A., como de las colindantes Fincas Nros. 382 y 1352, todas inscriptas en la Dirección General de Registros Públicos, introducidas por su lectura y exhibición, individualizadas como pruebas Nros. 7, 8, 9 y 10 del Auto de Apertura a Juicio. En cuanto a la Finca Nro. 30 con Padrón Nro. 61, se ha dado lectura a la S.D. Nro. 97 de fecha 21 de diciembre del año 2005 y A.I. Nro. 61 de fecha 29 de junio de 2009, emanada del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de Curuguaty, por la cual se hace lugar a la demanda de usucapión a favor de la citada sociedad anónima, que fuera confirmada por el Tribunal de Apelación, la cual a la fecha se halla firme y ejecutoriada.” (Páginas 2206 y 2207 de la sentencia)

No obstante ello, cabe referir y hacer saber que lo referente a la titularidad de Marina Kue no deviene en cosa juzgada, habida cuenta de la tramitación actual de un incidente de nulidad promovido por el INDERT respecto a la titularidad de dichas fincas. A punto tal esta la vigencia de tal tramitación que en mayo de 2014, la Corte Suprema ratificó la legitimidad del Instituto para litigar al respecto.xxxiii

Pese a las intenciones de cierta prensa pro golpista de ratificar tal titularidadxxxiv, basándose en un incidente de nulidad denegado en 2011, es de destacar que el decreto 29.394 de 1967 que firmara el dictador Stroessner, se entregó a la justicia por parte de la Fundación Celestina Pérez de Almada, con posterioridad a dicha sentencia, junto a otros documentos que acreditan la posesión por parte de la Marina de dichas tierras.xxxv

Incluso, la normativa civil en materia de derecho reales dice en el artículo 1993 del Código Civil dice que “las tierras del dominio privado del Estado y de los entes autónomos del Derecho Público no pueden ser adquiridas por usucapión”.

Dicho instituto ha asumido en mayo de 2014 la titularidad estatal de dichas tierras, en base al decreto de aceptación de tales tierras y al referido decreto de la época stronista.xxxvi

Homicidio en grado de tentativa y doloso. Bien destaca el periodista Guido Rodríguez Alcalá en una nota de opinión respecto a la sentenciaxxxvii que tanto a Rubén Villalba como a Néstor Castro los acusan de usar la misma escopeta, al mismo tiempo.

Lo referido ya causa gracia, si mencionamos que la escopeta individualizada, no sólo aparece como no utilizada sino que de la pericia efectuada POR LA MISMA FISCALIA, ninguna de las escopetas incautadas fue disparada durante la Masacre.

Cabe referir, por último, y adhiriendo a los postulados del Sr. Rodríguez Alcalá que el perdigón de una escopeta no puede ser atribuible al disparo de un cartucho, atento a ser imposible su identificación respecto a un arma, sea esta campesina (en el caso de que hubiesen disparado) o de la policía, que utiliza escopetas como arma reglamentaria.

Asociación criminal. Otro elemento repudiable de esta sentencia es que para el Tribunal ser miembro de una comisión vecinal es causal de vinculo de una asociación criminal. En la página 2206 del decisorio dice “en cuanto a JUAN CARLOS TILLERÍA Y ALCIDES RAMÓN RAMÍREZ, en base a las evidencias se ha probado la presencia de los mismos en las Fincas Nros. 72 y 30 a través de los cuadernos hallados e incautados del campamento precario el día del procedimiento policial y producido como pruebas en este juicio. Igualmente aparecen en varias hojas de los cuadernos, los aportes económicos, ayuda logística y actividades a realizar como así también con su identidad correcta y sus respectivos números de cedula, como también aparece en la lista de los miembros de la comisión Naranjaty.”

En página 2211 insiste el tribunal “ADALBERTO CASTRO BENITEZ, al igual que OLMEDO, al momento de ser aprehendido tenía el rostro pintado y con tapa boca, existen varios documentos que señalan que formaba parte de la organización. ARNALDO QUINTANA PAREDES, es miembro de la Comisión Vecinal Naranjaty, su nombre figura en los cuadernos incautados en el lugar de los acontecimientos.”

El basamento fáctico de la supuesta asociación criminal, está dado por la pertenencia a la comisión vecinal y por haber sido avistado en dichas circunstancias, por quién sabe qué testigos, sin un basamento previo de revisar la existencia del grupo como sustento necesario para la formulación de los hechos antijurídicos señalados.

Al hacer un análisis doctrinario de dicho tipo penal, es destacable que ha sido motivo de controversia jurídica en la doctrina mundial sobre el derecho penal, por su potencial violador de derechos humanos. El abog. Rodolfo Luis Mongelos, en su libro La Seguridad Ciudadana en el Paraguay critica estos tipos penales diciendo que estos tipos potenciales “transforman el derecho penal garantista en Derecho Penal de Autor, destinado a penalizar o sancionar a “quien es” y no a “quien hace”, haciendo posible el retorno a sistemas penales olvidados por atentar contra los Derechos Fundamentales.

En efecto, si consideramos que estos Estatutos sancionan o promocionan la sanción a aquellos que son miembros del “crimen organizado”. Debemos percatarnos que lo hacen en virtud de que sus componentes forman parte de una organización y no por la comisión de un acto típico, jurídico y reprochable.”xxxviii

El Derecho Penal de Autor es la doctrina penal que se usó como base legal de criminalización de grupos sociales por el sólo hecho de ser, tal como los Nazis con el pueblo judío o los Turcos con el pueblo armenio.

Uso de la prueba dudosa y violación del principio de inocencia. No ha reparado la sentencia el hecho de la existencia de pruebas dudosas. Ha utilizado segmentos de estos informes y testimonios, los cuales hemos demostrado eran contradictorios.

El artículo 5 del Código Procesal Penal dice que “en caso de duda los jueces decidirán siempre lo que sea más favorable para el imputado”. No creo que los montos de condena dados por el colegiado judicial entren en este supuesto. Sin más palabras para decir al respecto.

Epílogo para construir juntos.

Ustedes que ya escucharon la historia que se contó, no sigan allí sentados pensando que ya pasó.

No basta sólo el recuerdo, el canto no bastará. No basta sólo el lamento, miremos la realidad.

Quizás mañana o pasado o bien, en un tiempo más, la historia que han escuchado de nuevo sucederá…

Así inicia la Canción final de la Cantata Santa María de Iquiquexxxix, una de las más grandes obras del cancionero social latinoamericano.

Recuerda esta obra una masacre ante una huelga obrera de 1907 en Iquique, al norte de Chile y la impunidad ante tales sucesos. De esa impunidad histórica se sustentarían las fuerzas de la reacción para llevar a cabo el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 y la realidad que vive el país trasandino desde entonces.

Bien nos recuerda el incansable padre jesuita Francisco de Paula Oliva (el Pa´i Oliva para quienes le tenemos una profunda estima) que otras masacres impunes en nuestro continente generaron un caldo de cultivo para el recrudecimiento de las condiciones de explotación de las clases populares, como el precedente de la masacre campesina de Aguasblancas en México, en 1995, que gracias a que ha quedado impune e impasible a los ojos de la sociedad mexicana, permitió el accionar asesino de las fuerzas públicas en conjunto con el narcopoder, sumiendo al hermano pueblo mexicano a la muerte y desaparición de miles mujeres y hombres trabajadores, campesinos y estudiantes, mientras las tasas de ganancia capitalista se fortalecen en ese caos.

De tales masacres se ha sustentado el poder capitalista en nuestro continente. Paraguay no es sino una demostración más de la voracidad de sangre del sistema capitalista.

Marina Kue fue el elemento necesario para que el Paraguay, histórico núcleo de la reacción en el Cono Sur y favorable a los intereses imperialistas de turno, regrese a ser la pieza de ajedrez en este esquema de gobiernos progresistas y de izquierda que atravesaba América Latina a fines de la década pasada y principios de esta. Sustentó un golpe de estado, un gobierno de un neoliberalismo salvaje jamás visto en Paraguay y la asimilación del narcotráfico al esquema de poder dominante, cuyo voracidad por tierras está sustentada desde el Estado Paraguayo.

Rescatando el desafío del sacerdotexl, coincido que aún estamos a tiempo. La sentencia puede ser anulada en el ámbito de las instancias superiores jurídicas o del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

Ahora bien, debemos ser cautos. Confiar en la institucionalidad es un arma de doble filo.

No olvidemos que ya Karl Marx en el Manifiesto nos decía que “el Poder público viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa.”xli Esto vino a ser la sentencia de la Masacre, la fuerza de la coerción estatal como herramienta de dominación de la clase hegemónica contra los intereses de las clases populares. Una prisión ejemplar para quienes osen con organización y con conciencia hacerse de los frutos de su trabajo, de superar la condena social de ser campesinos sin tierra y luchar por el fruto del trabajo propio.

Confiar ciegamente en ese Estado es volver a cometer errores del pasado, donde confiados en haber llegado al gobierno para el cambio, únicamente se administró el poder burgués, se desarticuló el movimiento social y se permitió el retorno al gobierno de lo más podrido de la politiquería de los partidos tradicionales.

El pueblo organizado paraguayo está aprendiendo de esos errores. La unidad de los distintos sectores populares intentando trazar un camino uniforme, sea desde el Congreso Democrático del Pueblo o desde la articulación por la causa de Curuguaty, está dando programas en clave de confrontación real con los intereses oligárquicos en Paraguay.

La única garantía que pueda buscar justicia verdadera en este estado de cosas es la movilización social, unido con la convicción de amalgamar en un programa único la unidad de los sectores explotados, generando espacios que disputen poder en clave de cambio real en nuestro país.

Es movilizarse ahora, para evitar más muertes, para arrebatar los derechos que nos pertenecen y el cielo si es que fuera necesario, para sembrar futuro y cosechar esperanza.

Con Curuguaty pretendieron derrotarnos y desarticularnos. Para nosotros es un puntapié para profundizar la lucha.

Ellos lo saben y atacan, los compañeros presos lo saben y luchan, nosotros lo sabemos e insistimos y el pueblo cada día más también y se suma.

Unámonos como hermanos que nadie nos vencerá. Si quieren esclavizarnos jamás lo podrán lograr.

* Trabajador jurídico. Estudiante de Derecho UBA. Miembro del Movimiento 138, colectivo de resistencia cultural. Miembro del regional Buenos Aires del Partido Comunista Paraguayo. Militante de la Federación Juvenil Comunista Argentina.

iFuentes y observaciones

http://www.serpajpy.org.py/?p=1237

ii

Acosta, Agustin – Reflexiones políticas desde la cárcel – América Libre – El Colectivo – 1° ed. – Buenos Aires – 2008 – Página 62

iii

No obstante cabe mencionar que el Gral. Andres Rodriguez, presidente paraguayo entre 1989 y 1992 estaba en la lista de la DEA como un fuerte hombre del narcotráfico en nuestro país. Para muestra una nota de Página 12 de 1998: http://www.pagina12.com.ar/1998/98-08/98-08-16/pag26.htm

iv El pyragueato fue la serie de delatores, orgánicos o espontáneos, que permitió la supervivencia del régimen de Stroessner en base a la rápida denuncia de los supuestos opositores a la tiranía y su eliminación posterior.

xxxviii Mongelos, Rodolfo Luis – La Seguridad ciudadana en el Paraguay – Ed. BiJuPa – 1° ed. – Asunción – 2010 – Pp. 165-166

xxxix Letra de Luis Advis, Música de Sergio Ortega, Interpretación del conjunto chileno Quilapayun, 1° Ed 1970

xli

Marx, Karl y Engels, Friedrich – El Manifiesto Comunista – Ediciones Acercándonos – 1° Ed. – Buenos Aires – 2006 – Pág. 35

Arando el porvenir con viejos bueyes

Por Nuria Giniger

El Genocidio (1975-83) inaugura un proceso de disciplinamiento de la clase obrera argentina, con la derrota de los proyectos populares emancipatorios, que desarraiga la premisa cultural que enseñaba que la vida era plausible de ser mejorada por el camino de la lucha y de los proyectos colectivos. Luego la Hiperinflación (1989-1990) y la Desocupación masiva (1997-2003), consolidan un proceso de concentración – centralización global del capital, proletarización de nuevos sujetos sociales y disciplinamiento de inmensas masas de trabajadores y trabajadoras. Este proceso de realización del genocidio con la destrucción de la vida, la subjetividad y el trabajo a través del cierre de fábricas, como plan de reorganización de la división mundial del trabajo, dejó para nuestro país y el Cono Sur el renovado lugar de productores de materias primas. La última reconversión productiva tiene sus particularidades: para el sector agrario, la velocidad en tiempo y su extensión en espacio. La colonización de la soja tiene su origen en la década del 90, en la que desaparecen el 75% de las unidades productivas y se despliega la “sojización”: soja transgénica + glifosato + siembra directa; junto con la desaparición de la regulación estatal de exportaciones (Junta Nacional de Granos y Carnes) y asunción por parte de las transnacionales de este rol (Cargill, Dreyfus, Aceitera General Deheza, Bunge, Molinos Río de la Plata, etc.). Este proceso, además, aumenta exponencialmente el valor de la tierra, transformando la llamada “agricultura familiar” en pequeños y medianos arrendatarios improductivos (con hábitos de las clases medias urbanas: individuación, reducción de descendencia, pluriactividad, profesionalización), que le alquilan sus tierras a pooles de siembra, conformados por grandes empresas transnacionales o vinculadas al capital transnacional, que tienen riesgos mínimos. Asimismo, estos pooles subcontratan la producción: la maquinaria y mínima cantidad de trabajadores (2 horas de trabajo anuales x hectárea de soja).

Estos procesos llamados genéricamente “flexibilización laboral”, también se despliegan en el sector industrial: implican transformaciones en la organización del trabajo en base a lo siguiente: 1) la extracción sistemática del saber obrero, con el fin de objetivarla maquínicamente (proceso que por otra parte se acrecienta a partir de la incorporación de la informatización), que se ejecuta en los grupos de mejora, líderes, polivalencia funcional, etc.; y 2) la profundización del control descentralizado, a través del auto-control, el control por grupos y la informatización del control laboral. Este proceso que va desde mediados de la década del 70 consolida la “mejora continua”, que se extiende a toda la sociedad, en tanto el proceso de concentración y centralización capitalista también se profundiza. La monopolización/oligopolización extiende a nivel global las condiciones y formas de organización del trabajo, tanto a las empresas madres como a las subcontratistas. Los procesos de tercerización y subcontratación, como forma de segmentar a la clase obrera, bajar costos productivos y condicionar las ramas industriales. Este proceso tuvo su correlato institucional-legal: además de las leyes laborales promulgadas durante los 90 (desregulación laboral y privatización de la seguridad social) se firmaron convenios colectivos. Entre 1991 y 1999, se homologaron 517 CCT, que estuvieron signados por la flexibilidad contractual (períodos de prueba, etc.) y regulación flexible (jornada laboral, organización del trabajo y modalidad de remuneraciones). Es importante mencionarlos, debido a que ha quedado instalado socialmente que en los 90 no se firmaban CCT ni Actas Acuerdo. Este elemento falaz desresponsabiliza y desdibuja el rol de las conducciones sindicales en la década, permitiéndoles, entre otras cosas, aggiornarse. Asimismo, identificar la participación de los sindicatos –muchos de ellos- en la flexibilización, a través de la negociación de prebendas y negocios propios es central para comprender la tardanza y excesiva prudencia en su aparición que hoy estamos viviendo.

El proceso de segmentación y heterogenización de la clase obrera de todos modos debe ser cuidadosamente analizado: hay un mito que plantea que en los 90 comienza una creciente precarización del trabajo. Esta idea de “trabajo precario” oculta las características reales de la clase obrera. Se interpreta a los y las trabajadores de nuestros países con herramientas europeas (trabajador varón, blanco, fornido, que llega a la fábrica al amanecer y se va a su casa 8 horas después). La clase obrera, producto de la división mundial del trabajo y de las experiencias históricas, es heterogénea. Hay y hubo, desde su aparición histórica, segmentos de la clase obrera más favorecidos y menos favorecidos. Estas características diferenciales en cuanto a condiciones de trabajo, salario y acceso a bienes públicos y privados de forma relativa, fueron variando según las relaciones de fuerzas históricas. En el último proceso histórico, la clase obrera se segmenta tanto según rama de actividad, como inter-rama, como por género, edad, región, etc. (por poner un ejemplo sencillo, las condiciones de trabajo y salario de los trabajadores textiles es muy diferente a las de los aeronáuticos; pero además, dentro de la propia rama textil, se segmenta profundamente entre los hombres cortadores, las mujeres costureras, que están bajo régimen regulado; y aquellos hombres, mujeres y niños que trabajan en talleres clandestinos, incluso bajo el régimen de cama caliente). Sin lugar a dudas, esto además está sesgado por coyunturas de movilización y desmovilización, en las que las condiciones empeoran o mejoran relativamente. De esta forma, cuando interpretamos los despidos que actualmente se están desarrollando y los asociaciamos estrictamente a la “precarización del trabajo” (contratos temporales) estamos desconociendo la situación general de la clase trabajadora, que mayormente es precaria y pobre. Este proceso social de concentración y segmentación de la clase obrera es acompañado con interpretaciones posibilistas acerca de la clase capitalista, que particularizan entre capitales productivos (buenos) y capitales financieros (malos). Desde esta perspectiva, la ofensiva capitalista de los 90 (y hoy en la CEOcracia) fue llevada adelante por los capitostes de los buitres: los bancos, las financieras, los organismos internacionales de crédito. Sin embargo, siguiendo a Marx, la formación del capital siempre tiene esta doble condición productiva y financiera, pero es el trabajo el que crea valor. Aún cuando la especulación y la timba hayan aumentado a nivel mundial es la explotación del trabajo la que reproduce y amplía el capital.

Esta forma de particularizar y caracterizar al capital, además tomó una forma específica en nuestros países, en los cuales el proceso de desestructuración industrial fue tan abrupto. Se configuró un mito: el capital productivo es capital nacional/bueno; y el financiero es internacional, ajeno, destructor, deshumanizado, salvaje, buitre. La igualación de la contradicción capital-trabajo a la contradicción nacional-internacional, es un viejo debate, pero sin embargo, vale recordar que el capitalismo es ajeno, destructor y deshumanizado en cualquiera de sus momentos históricos (y en todos los espacios territoriales que coloniza), porque se acumula a partir de la explotación del trabajo ajeno, el despojo, la desposesión, la destrucción. Pero además, las formas de organizar el trabajo y los procesos de acumulación se articulan de forma orgánica a nivel mundial, así como muchos de los sentidos que fetichizan las relaciones sociales. Por supuesto, lo nacional-internacional encarna una contradicción, con productividad histórica e implica un anclaje territorial-institucional del capitalismo realmente existente. La historia de la lucha de clases tiene su territorialización, su experiencia concreta, que además de estar signada por los condicionamientos internacionales de relaciones entre clases sociales mundiales, están organizados en espacios regionales y nacionales. No hay capitalismo sin Estado y la forma Estado es Nacional. Y como tal, ya se ha dicho muchas veces, el Estado es al mismo tiempo instrumento (de organización y dominación) de las clases dominantes y cristalización de las relaciones de fuerzas sociales. Por último, este proceso de concentración-fragmentación, se reforzó con la impunidad de los crímenes del Terrorismo de Estado, y el aumento del poder de las fuerzas represivas, especialmente de las fuerzas policiales, en detrimento de las FFAA. Ya para fines de la década del 80, Toto Zimerman tuvo que inventar el concepto de “gatillo fácil” para identificar una práctica que se haría cada vez más frecuente y aún por momentos, legitimada socialmente. En Argentina, el incremento de los negocios ilegales (prostitución, drogas, armas, etc) bajo la égida policial no hicieron más que incrementar el dominio territorial de las policías federal y provinciales, cuyo poder se fortaleció subjetivamente con el desprecio a los sectores populares a través de la misoginia, el racismo y el clasismo en general.

Hemos caracterizado como “el fin de los consensos neoliberales”, varias veces el proceso de luchas populares in crescendo, que en nuestro país tuvo su epicentro en las jornadas históricas de diciembre de 2001. En aquel momento, la ausencia de alternativa política revolucionaria impidió ampliar la ruptura de los consensos a niveles más orgánicos y ocupar aquel espacio momentáneo de falta de dirección e incapacidad del bloque dominante de reorganizar sus fuerzas y redireccionar al conjunto de la sociedad. Es decir, la crisis no podía ser caracterizada de proceso revolucionario, fundamentalmente por dos motivos relacionados entre sí: 1) los límites en la ruptura de los consensos, que no cuestionaban mayormente al capitalismo, sino a su forma neoliberal; 2) la ausencia de una fuerza política revolucionaria capaz de dirigir al conjunto de la sociedad, e incluso de profundizar la ruptura ideológico-cultural. En este sentido, la ausencia fue tanto de organizaciones de masas como de frente político. El debilitamiento de las organizaciones de masas tradicionales estaba en su máximo esplendor con la crisis del movimiento sindical y del movimiento estudiantil. En este sentido, vale hacer un balance profundo de las tareas que algunas conducciones sindicales ligadas al PJ cumplieron desde el fin de la Dictadura (cuyos elementos nodales pueden encontrarse en el llamado sindicalismo colaboracionista de Triaca -cuyo hijo, y no por casualidades de la historia, hoy es ministro de trabajo- y Cavalieri, quienes signaron lo que luego sería hegemónico para el movimiento sindical). También es central balancear el rol de las conducciones de los centros y federaciones estudiantiles ligados a la Franja Morada, que también instalaron una forma de ser y de hacer las organizaciones estudiantiles. La experiencia neoliberal con la democracia bipardista (de alternancia entre el PJ y la UCR) estuvo sostenida precisamente en esta reconfiguración de las organizaciones de masas, puestas al servicio de la destrucción de los derechos laborales y de los derechos educativos que se habían conquistado hasta el Terrorismo de Estado. A nivel laboral, implicó la negociación a la baja de convenios y actas de acuerdo, pero además la negociación y acuerdo de las privatizaciones (con la conformación vía el Programa de Propiedad Participada de empresas dirigidas directamente por los sindicatos y/o sindicalistas, como el archi-conocido de Pedraza y las tercerizadas).

En esta dirección, las organizaciones tradicionales se vaciaron, adquirieron una dinámica mercantilizada, se convirtieron o en empresas o en simples proveedores de servicios, y dejaron de ser mayormente herramientas de organización popular. Esto generó intensísimos debates dentro del campo popular entre quienes consideraban que había que reformarlas y quienes planteaban su agotamiento y la necesidad de fundar instituciones nuevas. Esas tensiones, sumadas a la incapacidad de las organizaciones de izquierda de contactar con las grandes mayorías, reforzaron las lecturas acerca de los “nuevos movimientos sociales”, que glorificaban la no – política y la no – organización, en un escenario de gran desconcierto respecto del sujeto popular, la clase obrera y las perspectivas revolucionarias. Los debates en los espacios latinoamericanos, tales como el Foro de San Pablo durante los 90, hoy nos permiten ver con mayor claridad la profundidad de la asimilación del pensamiento reformista y posibilista en las izquierdas latinoamericanas, para quienes el socialismo era algo demodé. Las movilizaciones de diciembre de 2001, entonces, encontraron a un pueblo harto, desesperado, con hambre y con organizaciones pequeñas y atomizadas que no terminaban de resolver un norte común. Sin embargo, la creatividad popular y la iniciativa política y organizativa de grandes masas pudo por momentos salir de la crítica de su situación concreta, corporativista, para pasar a niveles de profundización críticos e incluso organizativos muy interesantes. Muchas de estas experiencias transitadas han quedado en la memoria popular (piquetes y asambleas barriales) y forman parte del acervo combativo de nuestro pueblo. En este contexto, la asunción de Kirchner a la presidencia tuvo en el discurso inaugural las pistas de la nueva etapa. El nuevo presidente postuló que su programa de gobierno consistiría en un capitalismo serio y humano, en la reconstrucción del capitalismo nacional. Es decir, se propone recuperar la legitimidad pivoteando entre dos tipos de capitalismo: el bueno y el malo. Esta antinomia configura la propuesta de reconstrucción hegemónica que el kirchnerismo va a desplegar.

En este proceso abierto, Kirchner tuvo el desafío de suturar la crisis de gobernabilidad, para reorganizar económicamente al país. Para ello, recuperó demandas populares y las resituó en la construcción de una apuesta hegemónica. En este sentido, bajó los cuadros de los genocidas y se puso al frente del reclamo histórico por la anulación de los juicios (luego en 2005 ratificadas por la Corte Suprema). Este elemento que se constituye en el principio del fin de la impunidad, también se asume desde distintos sectores y organizaciones de derechos humanos, como el principio del fin de la etapa comenzada en 1976. Sin lugar a dudas, la apertura de los juicios, la cárcel común a los genocidas y la restitución de la identidad a los militantes desaparecidos y a muchos de sus hijos, rompe el cerco impune que la Argentina transitó por veinte años. Sin embargo, la ruptura de la impunidad tampoco rompió los consensos con el capitalismo: paradójicamente erosionó la legitimidad que aún contaba la Dictadura y el Terrorismo de Estado, desarmó la Teoría de los Dos Demonios, reconstruyó gran parte de la historia reciente, pero no avanzó mucho más allá en el cuestionamiento al orden social. El cuestionamiento judicial a los genocidas, en términos económico-políticos, a lo sumo generó la expectativa de la vuelta a las relaciones sociales anteriores a 1975. Y de alguna forma, se instaló un relato histórico que tiene al peronismo de 1973 como el mejor momento de la historia nacional, como “el” momento de victoria popular. Y más allá de las apreciaciones comparativas al respecto de la distribución del ingreso, lo que habilita esta mirada es correr de lado la definición de que el capitalismo, en cualquiera de sus expresiones, es incapaz de resolver las necesidades y deseos de las mayorías; y sobre todas las cosas, que el socialismo y el comunismo serán las relaciones sociales que nos permitan satisfacernos. Es innegable que frente a años de neoliberalismo y “Estado mínimo”, la propuesta del kirchnerismo fue poner al Estado a intervenir de forma visible en la política económica. La devaluación asimétrica y el nuevo tipo de cambio favorecieron el incremento de las exportaciones (en un contexto favorable al precio de los commodities) y con ellas la transferencia hacia el sector industrial mercado-internista. Este proceso se desplegó a través de obra pública, créditos diversos y medidas de promoción al consumo. Este lugar de privilegio, debido a la entrada de divisas, en el que nos puso nuevamente la división mundial del trabajo, fortaleció las reservas nacionales. El desafío también era disminuir el desempleo, y lenta pero sostenidamente la reactivación industrial –desarrollada en base a capacidad instalada que había quedado ociosa con la crisis– fue reabsorbiendo a las masas de desocupadas y desocupados.

Asimismo, para 2005, se produce la propuesta de reestructuración de la deuda externa, sin revisión de su legalidad ni legitimidad. Este no es un dato menor, debido a que la deuda externa como eje de debate social había sido un mojón de organización y acumulación de todas las vertientes de la izquierda. La invisibilidad de la crítica e incluso la tibieza de los pronunciamientos al respecto, comienzan a mostrar que la estrategia de recomposición hegemónica -basada en construir dos polos, uno de centro-izquierda y otro de centro-derecha, ambos contenidos por el kirchnerismo y sus aliados- daba sus frutos. Kirchner reestructuró la deuda, no la revisó legalmente, y hoy a los ojos de la historia fue una de las iniciativas más festejadas. Pareciera que hace falta recordar que la deuda externa estaba compuesta de la estatización de la deuda privada que Cavallo hizo en el 82 de las empresas genocidas, más los endeudamientos del genocidio económico de Menem y De la Rua. Sin embargo, el 2005 también es el año de No al Alca. Los comandantes Fidel y Chávez incentivaban un acercamiento con Lula y Kirchner, como estrategia para salir del aislamiento y profundizar el proceso de integración popular latinoamericano. Esta alianza estratégica se cristaliza en la Cumbre de Mar del Plata en la cual se le dio la espalda a la estrategia yanqui, por primera vez en la historia de América del Sur, después de la conformación de los Estados Nacionales. Kirchner respondía a una necesidad histórica, producto de años de lucha y combates, de limitar el poderío yanqui en la región. Pero nuevamente, este componente anti-yanqui propio del movimiento popular argentino en todas sus vertientes, no necesariamente derivó en mayores niveles de confrontación anti-imperialista.

En este mismo proceso, sin embargo, la movilización popular había abandonado lentamente su carácter general (incluido el debate de la deuda externa) y con el desempleo en retroceso, se sitúa en la lucha reivindicativa por aumento salarial y condiciones de trabajo. La CTA y la CGT todavía estaban unificadas y cumplieron un rol [contradictorio] en las luchas reivindicativas entre 2005-2007. En este proceso, además, hace su reaparición otra herramienta del movimiento sindical tradicional que son las comisiones internas, que motorizaron la conflictividad en aquel periodo, incluso con la victoria de agrupamientos de izquierda (este proceso, aunque no hegemonizado por él, en parte luego será capitalizado por el trotskismo en la constitución del FIT). Estas tensiones dentro del movimiento sindical comienzan a resquebrajar las unidades hasta allí logradas, que a partir de 2008, con la ruptura de la CGT no cesan de dividirse hasta 2012. La imposibilidad de profundizar la consolidación institucional de un nuevo sindicalismo clasista en Argentina, terminaron de hacer eclosionar un movimiento sindical debilitado, sin autonomía y sin proyecto propio. Cristina Kirchner gana las elecciones en 2007, en una alianza con un sector del radicalismo. El kirchnerismo había logrado, como apuesta hegemónica, dejar sin espacio a la izquierda anti-capitalista, convertir a la centro-izquierda en la frontera y comenzar a consolidar una izquierda sin proyecto real, sin capacidad de disputa seria y muchas veces funcional a la derecha. Al mismo tiempo, y con la victoria de Macri en la CABA, también ayudó a consolidar una “aparente” derecha boba, pero que hoy la historia demostró que de boba e incapaz no tenía nada. El “dejar hacer” del kirchnerismo para con el macrismo es uno de los errores históricos más serios que estamos hoy pagando. Esta construcción de “enemigo”, por parte del kirchnerismo tiene su origen en la Tragedia de Cromañón, en 2004. Con la muerte de 194 jóvenes, se puso en juego la tríada materna del huevo de la serpiente, parida en la dictadura: negocios asociados con corrupción estatal, omnipotencia de las fuerzas represivas (especialmente de la policía), y la política como negocio. Cuando el naciente macrismo establece un acuerdo con Telerman para realizar el juicio político y destituir a Ibarra, el kirchnerismo vio la oportunidad de soltarle la mano a la centro-izquierda, desconfigurar la transversalidad prometida y mantener su juego político dentro del PJ, en alianza con los sectores más de derecha (De la Sota, Insfrán, Gioja, Romero, etc.). La ruptura del cascarón del macrismo yace sobre 194 jóvenes muertos. El gobierno de Cristina, por su parte, tiene tres aspectos importantes para resaltar: 1) una política exterior de dos puntas, hacia América Latina y hacia los yanquis; 2) la crisis del “campo” y la constitución del “enemigo oligarca”; 3) la consolidación de conquistas populares, sin autonomía de masas.

Respecto del primer punto, es importante señalar cómo CFK despliega en un mismo proceso la consolidación de la alianza latinoamericana comenzada en el No al ALCA, en los acuerdos de UNASUR, aún con profundas contradicciones, como la extradición de los seis luchadores paraguayos. Hacia 2010, reemplaza a Taiana por un canciller vinculado con Israel, que tensiona las posibilidades de profundización de la integración popular y tiene como ejemplo más palpable la aprobación de las leyes de la Doctrina Antiterrorista. En cuanto al segundo elemento, el conflicto por la 125 se basó en la necesidad del Estado de ampliar, vía retenciones a la exportación, la recaudación, es decir, que el partido de gobierno disponga de una porción de la renta agraria diferencial para continuar y/o profundizar sus políticas (incluidas las de bienestar). Y aunque estamos hablando de una distribución de la riqueza ínfima respecto a las ganancias extraordinarias de los sectores exportadores (como pocas veces en la historia de nuestro país, gracias al contexto de precios internacionales, pero también a las políticas económicas desde 2003), se consolidó un proceso de construcción de un verdadero “enemigo poderoso frente a un gobierno popular”. Aunque el kirchnerismo favoreció el crecimiento del extractivismo y de la sojización, aparecieron contradicciones con estos sectores que configuraron los años venideros, en un contexto de crisis mundial que desnudó nuevamente la incapacidad del capitalismo de resolver las necesidad humanas. Y es interesante además señalar el carácter profundamente antiperonista de la denominada oligarquía argentina: mientras que el peronismo muchas veces cumplió el rol de reponer la gobernabilidad, suturar las crisis de representatividad e incluso de hegemonía, un sector de la burguesía vinculada especialmente al agro no le perdona sus concesiones y símbolos populares. Este es un elemento importante, también, para caracterizar al Macrismo.

La crisis mundial, 2008-2009, no solo se expresó en los sectores agrarios, sino también en la industria. El gobierno nacional limitó los despidos con aumento de subsidios al sector, especialmente con el RePRO, que consistió en el pago de una porción del salario de los empleos del sector privado industrial por parte del Estado, de forma no remunerativa. No estamos hablando solamente de empresas chicas, sino que el Estado –además de los subsidios a la luz y al gas- le proporcionó una parte del pago de salario a grandes empresas que amenazaron con reducir costos laborales (despidos, en este caso), amparados en la crisis internacional.

Las posiciones respecto al conflicto “del campo”, que nunca llegaron a tocar seriamente los intereses de los grandes grupos concentrados, hicieron un parteaguas en la historia argentina: los “campestres” (mesa de enlace -con la consecuente destrucción virtual de la Federación Agraria-, sectores de izquierda que fueron furgón de cola y terminaron de perder legitimidad, agrupamientos políticos de centro-derecha o de derecha, que se posicionaron explícitamente contra las retenciones) y los que defendieron la política del gobierno y quedaron definitivamente incapacitados en construir una posición autónoma. Esta posición también partió al movimiento popular, entre quienes se encuadraron y quienes no y quedaron relativamente marginales (excepto en las políticas sectoriales). Este conflicto, entonces, profundizó la configuración de dos bloques: el “nacional y popular” y el “oligarca”. Por fuera, la izquierda “boba”. Así estaba planteado por Ernesto Laclau en su asesoramiento a CFK: configurar dos polos discursivos antagónicos. No se trata de otra cosa que de llenar el “significante vacío”, es decir, construir un enemigo discursivo, que permita transitar sin profundidad de intereses la consolidación hegemónica. Este lugar le tocó al campo oligarca y a Clarín, sin importar que muchas veces las políticas económicas los favorecieron. Esta construcción histórica le da cuerpo político-ideológico a la supuesta contradicción entre “capitalismo bueno/humano/serio” y “capitalismo malo/inhumano/buitre”. Se profundiza la idea de que los sectores de la burguesía se disputan entre esos dos proyectos, que en la burguesía tienen existencia real y concreta esos dos sectores, y se retoma un análisis tipológico, positivista y dogmático de la historia.

Además, la antinomia “nacional y popular” vs. “oligarcas” tiene otros dos significantes asociados: el “Estado” vs. el “Libre Mercado”. La constitución de un bloque “nacional y popular” y el conflicto de la 125 dieron empujón a la creación y/o fortalecimiento de organizaciones kirchneristas: La Cámpora, el Movimiento Evita, Miles, etc. Sin embargo, son organizaciones vinculadas al Estado, bajo la justificación de que el Estado completa el sentido del proyecto político que encarnan. La falta de autonomía frente al Estado constituye una forma de militancia muy particular, sumamente subordinada en sus iniciativas a las políticas públicas, financiada desde el Estado, sin proyecto popular autónomo, que más adelante mostrará su incapacidad de conducir (especialmente en el balotaje). Así y todo, este conflicto da lugar a la consolidación de políticas de profunda raigambre popular, conquistas que tensionan no solo los sentidos asignados al “kirchnerismo, lo nacional – popular y el Estado”, sino que transforman sustantivamente la vida del pueblo argentino, como con la Ley de Medios; la AUH y AUE; el Matrimonio Igualitario e Identidad de Género; la Recuperación del ANSES (fin de las AFJP, ampliación exponencial de la cobertura previsional, al 90%); Plan Conectar Igualdad, Fines, Nuevas Universidades y Progresar; acceso popular al consumo cultural (Tecnópolis, CC Kirchner, Casa del Bicentenario, Encuentro, Paka Paka, etc); la reestatización de Aerolíneas Argentinas, Tandanor, Fábrica Militar de Aviones, 51% de YPF; Creación del Ministerio de Ciencia y del de Cultura; Procrear; Fabricaciones Militares, etc. Estas medidas, sin lugar a dudas, son derechos conquistados en años de lucha, pero también son producto de la voluntad política del gobierno. Esto pone en tensión y nos obliga a cuestionarnos acerca de la posibilidad de profundizar, con la conducción de CFK, las contradicciones históricas y otorgarle un sentido de transformación radical, máxime con el comienzo de una etapa de retroceso en el proyecto latinoamericano y un estado complejo del movimiento popular argentino. El 5 de marzo de 2013, muere el Comandante Chávez y el 13 de marzo asume Bergoglio como Papa. Estos dos hechos son un símbolo del comienzo del fin de una etapa signada por contradicciones que asumieron un carácter popular transformador, en algunos países de la región, como Bolivia, Venezuela y Ecuador; y en otros, un progresismo capaz de recomponer la hegemonía, a través de la ampliación de derechos y una distribución del ingreso progresiva. Este proceso de disputa está claramente en marcha, entre la resistencia a pasar a una etapa defensiva y la ofensiva de restauración (que en algunos países como Honduras y Paraguay se desplegó a través del golpe de estado).

El año 2015, estuvo signado por el proceso electoral. La primera contienda que avizoraba el momento actual tuvo lugar en la provincia de Santa Fe, en donde el socialista Lifchitz se enfrentó contra el macrista Del Sel. La victoria del socialismo santafesino fue muy ajustada. Mientras este escenario se desarrollaba, el kirchnerismo entró en una dinámica sostenida por la rosca habitual del PJ, resuelta por CFK, subestimando la capacidad de armado del radicalismo y la imagen positiva de Mauricio Macri. En CABA, el candidato del FPV, Mariano Recalde quedó en tercer lugar y se consolidó un balotaje entre dos fuerzas de centro-derecha (Lousteau, con más proporción de radicales y Rodríguez Larreta), pero que forman parte del mismo espacio que hoy conduce el país. Como hipótesis, pareciera que ese balotaje funcionó como una interna virtual entre el PRO-CAMBIEMOS (radicales), que luego condicionó el armado del gabinete (y cargos) nacional. Otro elemento significativo es la participación en las PASO de la provincia de Buenos Aires del FPV-PJ y cómo la victoria de la fórmula Fernández-Sabatella parte al PJ provincial. Estas elecciones dejaron en evidencia la autonomía relativa que el PJ sostiene dentro del FPV y aún más, la mínima influencia de los agrupamientos (Nuevo Encuentro, Movimiento Evita, La Cámpora, el PC, etc.) no pejotistas en el armado y dirección de la política. Por otro lado, también queda en evidencia cómo opera el macartismo en la construcción del FPV y los límites en las alianzas con el PJ. Las elecciones presidenciales tuvieron dos tiempos, la primera y la segunda vuelta. Esto es porque la decisión de CFK de que fuera Scioli el candidato, bajo una sentido que se fue instalando respecto de que “por derecha se gana”, demostró incapacidad, verticalismo y falta de iniciativa de las fuerzas progresistas y de izquierda del FPV, cuya “respuesta”, incluso con el candidato puesto, fue no salir a hacer campaña “por izquierda”, que demostraron la falta de iniciativa y un sentido del posibilismo arraigado profundamente en las conducciones políticas populares. No hubo siquiera intencionalidad de poner cercos a lo que –eventualmente- sería la presidencia de Scioli. Sin embargo, al candidato “obvio, aglutinador, más convocante” le fue mal en la primera vuelta y en ese estado de desmovilización, tuvimos un balotaje con Mauricio Macri.

Frente esto, un sector mayormente representado por las políticas del gobierno kirchnerista, incluso militantes o adherentes de base a alguno de los agrupamientos progresistas y de izquierda, tomaron la campaña en sus manos, con mucho reflejo popular, llevándola a las calles, a las plazas, a las estaciones de trenes. Frente a la parálisis de las conducciones de las organizaciones, y con la experiencia parida del 2001, muchos compañeros y compañeras recuperaron atributos de debate popular, de crítica, de iniciativa, que estaban adormecidos, en un escenario que se vivió sintomático de la crisis de representatividad y sobre todo de ausencia de conducción clara. La pérdida de autonomía y la ausencia de crítica de las organizaciones populares frente al Estado son el escenario en el cual la ofensiva imperialista toma cuerpo en la región: venciera electoralmente en Argentina, en el referéndum boliviano, avanzara con el golpe en Brasil y diera sus mejores batacazos en Venezuela, que aún resiste. Por primera vez en nuestro país, gana por elecciones un partido de derecha explícito. El 51% votó a sabiendas, porque jamás lo ocultaron, al candidato de la devaluación, la quita de retenciones, la pérdida del poder adquisitivo del salario. Contra la “soberbia” y “las cadenas nacionales” (con mucho de misoginia, porque rompió el estereotipo de la mujer suave, dulce y no confrontativa), votaron contra CFK y al votar contra ella, votaron la revancha clasista, sexista y elitista. A solo cinco meses desde la victoria del Macrismo, la transferencia de riqueza al sector concentrado se desató implacablemente: devaluación, quita de subsidios a la luz y al gas, aumento exorbitante de precios de los alimentos, aumento del precio de los combustibles, apertura de las importaciones, 140 mil despidos entre trabajadores estatales y privados, estigmatización de los trabajadores del Estado, cierre de programas y dependencias públicas vinculados a políticas de bienestar. Pero además, da pasos firmes hacia la criminalización de la protesta: Milagro Salas está detenida; balearon a los chicos de una murga del Bajo Flores, están pidiendo documentos y multiplicando las razzias, han transferido la policía federal al ámbito porteño. Hay signos de que la estrategia de fortalecer el poder policial es indispensable en la aplicación de políticas de ajuste.

Otro elemento significativo para caracterizar al gobierno actual es la presencia de gerentes y presidentes de empresas como ministros y funcionarios de gobierno. Esta característica merece ser analizada, porque ya hace años que la etapa viene siendo caracterizada como “gobierno de las corporaciones internacionales” (según David Harvey, por ejemplo), pero que los CEOs se invistan directamente como funcionarios es algo interesante a tener en cuenta, en tanto la mediación de los políticos en la articulación orgánica Estado-Empresas respecto de los negocios, pareciera estar desestimada por el PRO. Este es –sin lugar a dudas- el gobierno de los monopolios, del poder concentrado. Aquellos civiles de la Dictadura que el Poder Judicial evitó que juzgáramos, hoy nos gobiernan con el mismo libreto que en 1975: disciplinar al campo popular, a través del terror (a los despidos; a que no alcance para alimentarse, vestirse y tener vivienda; a las represalias; a la represión), para destruir lo conquistado y habilitar que la crisis internacional (que impacta especialmente a las economías ligadas a la exportación de materias primas, por la baja en el precio de los commodities) la afronten los sectores populares. Esta derecha recalcitrante inicialmente intentó desplegar un proceso de articulación e incluso cooptación de algunas organizaciones populares. Intentó lavarle la cara al Imperialismo Yanqui con la visita de Obama en el aniversario del 40º del Golpe, pero no pudo convencer al pueblo argentino, que se movilizó masivamente el 24 de marzo. Lo intentó con el sindicalismo cegetista, pero el viernes 29 de abril, en una masiva movilización de todas las centrales sindicales podría haber comenzado la ruptura de esos lazos. Al gobierno de las corporaciones le cuesta mucho que su política de ajuste tenga alguna organización popular que explícitamente salga a plantear acuerdos. Sin embargo, esto no termina de fracturar algunos sentidos que articulan al gobierno con alguna fracción del pueblo desorganizado, e incluso con la tibieza de algunas organizaciones. El movimiento popular tiene al menos tres debilidades hoy:

1) La parsimonia de los dirigentes de asumir un lugar en el nuevo escenario. Pareciera que –más allá de honrosas excepciones -, los dirigentes políticos y sindicales tienen temor a elaborar apreciaciones y caracterizaciones, y aún mucho más intentar mantener al menos hasta donde estaba, el poder adquisitivo del salario, los empleos y las conquistas populares. Esta relación tirante entre dirigentes y dirigidos en el pueblo es una tensión que se sostiene y que tiene que ser resuelta en unidad. La movilización del 29 de abril puede ser una punta de lanza en esta dirección, siempre y cuando las bases continúen empujando a los dirigentes (y cada vez más) y se consoliden espacios genuinamente organizativos por abajo, que permitan marginar la estrategia del PJ de resolución por arriba y habilite la aparición de nuevas direcciones orgánicas a un proyecto de país realmente soberano. Para eso hace falta voluntad, organización y dirección política. 2) La desorganización y la falta de experiencia militante de muchos compañeros y compañeras, sin las arcas del Estado. Esta es una debilidad explícita, debido a que hay mucha militancia, pero sin capacidad de golpear al Estado, sin iniciativa, acostumbrada a resolver política y organizativamente su construcción bajo la égida de las políticas públicas. Esta militancia tiene que aprender a resistir, a confrontar, a exigirles a sus dirigentes políticos que se muevan, que recuperen la crítica en la cabeza y en los pies y que ayuden a construir autonomía popular. 3) La imposibilidad de pensar con cabeza propia, autonomía y proyecto de largo plazo, dejando de lado el macartismo y el sectarismo, fortaleciendo la unidad como bandera y la emancipación humana como proyecto. La consigna “vamos a volver”, que se escucha desde la plaza del 9 de diciembre, en la cual miles y miles de personas fueron a un duelo colectivo, no plantea el desafío de resignificarla en un sentido profundo y con proyección histórica. No es un “vamos a volver” cerrado, no solo indicaría el deseo de una nueva presidencia de CFK en 4 años. Es una oportunidad de evitar que el PJ vuelva a instalar qué hay que hacer, quién lo va a hacer y cómo lo van a hacer, dejando nuevamente a las mayorías sin poder de decisión de nuestro futuro.

Hay un espacio político y cultural abierto, que hay que llenar con iniciativa, con organización, con unidad y con proyecto político. En Comodoro Py, con una multitud bajo la lluvia, CFK planteó la necesidad de la conformación de un Frente. Ella lo caracterizó como Frente Ciudadano y la ciudadanía es el leit motiv del proyecto burgués. Nuestro desafío está en sortear la alternancia entre el “capitalismo bueno” y el “capitalismo malo”; de anclarnos en la urgencia frentista para avanzar más allá de los límites de lo posible, más allá de la ciudadanía, más allá de lo que hoy se hace evidente: dentro del capitalismo las mayorías no pueden resolver sus necesidades básicas, en el largo plazo, ni acá ni en ningún lugar del mundo. Hoy, en plena resistencia al ajuste, hay a fortalecer las organizaciones de masas y construir organización y dirección política allí donde el pueblo está desorganizado. Sobre dos ideas clave, que el capitalismo es incapaz de resolver las necesidades de las mayorías y que la organización popular es capaz que destruir, construir y reconfigurar nuevas relaciones de fuerzas sociales, hay que impulsar la creación de una alternativa popular que venza al macrismo y su CEOcracia, pero que sea capaz de tomar por abajo, por arriba y por los costados el gobierno del Estado para organizarlo a su imagen y semejanza.

La verdadera historia de Patrice Derian y Jane Kirkpatrick, el “destino manifiesto” de los EE.UU. y sus continuadores.

Por José Schulman

Los dichos a favor del Imperio

Con el anuncio de la visita del presidente Obama a la Argentina, una verdadera campaña propagandística se desató desde los medios hegemónicos Clarín y La Nación, con audaz protagonismo del nuevo secretario de derechos humanos (?) Claudio Avruj, conocidos voceros de la ultraderecha y aún conocidos intelectuales y dirigentes del movimiento de derechos humanos, que han pretendido instalar la idea fuerza que Obama no tiene nada que ver con el apoyo del gobierno de los EE.UU., y aún más, que este apoyo fue solo de una fracción del poder norteamericano ya que hubo otra fracción, Clinton, Derian, que no solo no los apoyaron sino que hubieran sido los más importantes apoyos solidarios de la lucha antidictatorial. En algunos casos, el mito Clinton-Derian-mejores-amigos-de-la-democracia-argentina se complementa con groseros ataques a Fidel Castro y la revolución Cubana, a la Unión Soviética y el Partido Comunista Argentino. Al escribir estas notas dejamos constancia que esta maniobra no ha recibido la condigna respuesta de quienes se proclaman la izquierda revolucionaria en la Argentina, ni siquiera de quienes se auto proclaman los mejores amigos o herederos de los estigmatizados con el calificativo de “cómplices” de la dictadura.

Empecemos por repasar algunos de los dichos por uno de los voceros de la Embajada de los EE.UU., el editor de Clarín Ricardo Kirschbaum: “ Hablando de la Guerra Fría, es interesante repasar el papel que EE. UU. y la ex Unión Soviética tuvieron con la dictadura argentina. No hay duda alguna que la Casa Blanca prohijó el golpe de 1976, al que apoyó sin reservas en la primera época. Todavía se recuerdan las palabras de Henry Kissinger al entonces canciller de Videla, César Guzzetti, en Santiago de Chile: “Lo que tengan que hacer, háganlo rápido”. Se refería a la represión salvaje y brutal que se extendió más que la sugerencia de Kissinger. Ocurre que James Carter ganó la Presidencia en EE.UU. y se convirtió en un grave problema para los militares argentinos. El jefe de la Casa Blanca presionó fuertemente en favor de los derechos humanos. Y Patricia Derian, encargada por Carter para esta tarea, se convirtió en uno de los personajes más odiados por la dictadura. Paradójicamente, la relación de la dictadura con la ex URSS -acusada de promover, con Cuba, el terrorismo- fue intensa. El jefe del Ejército rojo visitó en esos años la Argentina, que se negó a plegarse al boicot cerealero contra Moscú que promovía Carter, entre otras acciones como la de abstenerse en votaciones en la ONU sobre violación de derechos humanos en Cuba. En el plano interno, la cúpula del PC sostenía que el ala “pinochetista” de los militares argentinos presionaba de tal manera que se debía darle margen de acción y apoyo a la dupla de los generales Videla-Viola. Estas conductas políticas deben explicarse en el contexto histórico en que se desarrollaron y no pueden ser ignoradas por ignorantes que manipulan la historia para acomodarla a la coyuntura presente.” i

Seguiremos el consejo y mediante la contextualización de las políticas de entonces demostraremos las mentiras del escriba de Magnetto.

Pero sigamos con Clarín, en un articulo de Sergio Bufano destinado a descalificar al dirigente Carlos Pisone por su rechazo a la visita de Obama a la ex Esma estampa lo siguiente: “Veamos: entre 1977 y 1981 fue Estados Unidos el país que insistió en Naciones Unidas, una y otra vez, para que el organismo internacional enviara una comisión que investigara la existencia de campos de exterminio. El presidente en ese entonces era Jimmy Carter, perteneciente al mismo partido que Obama. No lo logró, porque Cuba y la Unión Soviética se opusieron tenazmente a que se investigara a la dictadura de Videla. Un dato más, en todos los discursos que pronunció Fidel durante esos años, jamás hizo alusión a los crímenes que se estaban cometiendo en Argentina. Como no lo lograba en Naciones Unidas, EE.UU. recurrió a la OEA, organismo en el que Cuba no tenía representación. La moción se aprobó, una delegación visitó Argentina y recibió miles de denuncias de familiares de desaparecidos. Esas denuncias recorrieron los medios de todo el mundo, provocando la indignación de las naciones del planeta. Mientras Cuba permanecía en silencio.”ii

Lo de Bufano hubiera llamado mucho la atención a la dictadura que consideraba públicamente que Fidel y la Revolución Cubana habían armado y preparado la “subversión” que ellos combatían, y era exactamente al revés según el Clarinista, cosas veredes diría el Quijote a su amigo Sancho.

Y traigamos al inefable Claudio Avruj, de larga trayectoria como dirigente sionista y del gobierno porteño de Macri (del que jamás se le escuchó decir una palabra sobre el genocidio hasta sus patéticas palabras del primero de marzo donde condenó “la violencia institucional y la violencia política” y no el golpe, el terrorismo de estado y la impunidad de quienes lo gestaron).

En el portal Diario 24.com se puede leer: “A pocos días de la llegada de Barack Obama, la consejera para la Seguridad Nacional de la Casa Blanca anunció que darían respuesta al pedido de los organismos de derechos humanos respecto a la desclasificación de documentos vinculados con la última dictadura. En este marco Claudio Avruj señaló que “podemos llegar a conocer cosas que no sabemos”. En esta línea sostuvo que “Estados Unidos tuvo dos actitudes diferentes en las presidencias de Ford y Carter”. “Por suerte existió un presidente como Carter interesado en descubrir lo ocurrido en la dictadura y empezar a dar luz de lo que estaba sucediendo en la Argentina, colaborando para que den testimonio los responsables de las cúpulas militares argentinas”, detalló. Por su parte remarcó que de esta manera se “ratifica la lucha por los derechos humanos”. “La gestión del gobierno argentino es para ponderar porque escuchó el pedido de Estela de Carlotto”, dijo en diálogo con Bien Temprano, por AM 950 Belgrano y añadió: “Cuando las demandas son justas y razonables el gobierno tiene que escucharlas y actuar en consecuencia”. “El gesto de Obama es fundamental para saber qué nos pasó durante la dictadura”, comentó Avruj y concluyó: “Hay una expectativa muy alta con la visita de Obama y marca una nueva forma de ver la política del gobierno argentino”.”

Y en un comunicado oficial Abuelas coincide con Avruj en el tema de los archivos y la relación Obama Clinton: “Las Abuelas de Plaza de Mayo celebramos que el presidente de Estados Unidos de América, Barack Obama, a través de la consejera para la Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Susan Rice, haya comunicado la decisión de desclasificar los archivos que desde hace décadas venimos solicitando y gestionando a través de los distintos gobiernos argentinos. Es un gesto de gran humanidad que en vísperas de su visita a nuestro país en el marco de los 40 años del último golpe de Estado cívico militar –en el que el Estado norteamericano estuvo tan implicado-  el gobierno estadounidense manifieste la voluntad de dar respuesta a los familiares y víctimas de los crímenes cometidos en aquella dictadura implantada entre 1976 y 1983. De esta forma, el presidente Obama profundiza la primera desclasificación realizada durante el gobierno de Bill Clinton -que brindó importantes pruebas para los juicios de lesa humanidad que se desarrollan en todo el país-; y  recupera la mejor tradición de solidaridad con nuestro pueblo inaugurada por el ex presidente Jimmy Carter”iii

Razones del genocidio argentino

En la negativa del Poder Judicial a calificar los crímenes de la Triple A y las Fuerzas Armadas desde finales de 1973 hasta los finales del gobierno militar de Galtieri (algunos prisioneros de la Esma estuvieron bajo control represivo hasta muy entrado el año 1984) como genocidio hay mucho más que razones jurídicas.

El concepto mismo de Genocidio, concebido por un abogado judeo polaco, Joseph Lemkin, en medio del dominio nazi sobre la Europa ocupada para dar cuenta de un fenómeno nuevo, pretendía señalar que no solo se destruía un grupo nacional, se borraba su identidad sino que se buscaba implantar una nueva, la del dominador. Todo genocidio importa la destrucción de un grupo nacional para reorganizar radicalmente la sociedad preexistente. En sus reflexiones Lemkin comprende que la desaparición del grupo de judíos de Varsovia no solo afecta a los judíos, sino al conjunto de polacos. Polonia no sería la misma sin la participación cultural, científica, política de los judíos así como la Argentina que sobrevivió a la dictadura ya no sería la misma de antes. Digo, la del Cordobazo y la Reforma Universitaria, la del Grito de Alcorta y las huelgas con toma de fábricas de los 60, la de Berni, Cortazar, Urondo y Gelman.

Obama viene a resignificar el 24 de marzo, a reinstalar la idea que fue un exceso en una lucha justa contra el comunismo, que hubo una guerra entre dos contendientes más o menos iguales de perversos, “guerra sucia” dice para decir que no hubo plan de exterminio planificado por los mandos de las Fuerzas Armadas en coordinación con el Comando Sur del Ejercito de los EE.UU., su gobierno y sus agencias de inteligencia. Un plan de exterminio de un grupo nacional integrado por todos los que luchaban por una solución popular y antimperialista de la crisis del modelo capitalista basado en el mercado interno (ya para esos años en crisis por las luchas obreras y populares que ponían en duda la cuota de ganancia media y hasta la misma supervivencia del capitalismo argentino. Y no solo para eliminar el desafío que se había construido en un largo ciclo de luchas que al menos arrancan con las luchas de resistencia al golpe gorila del 55, crecen con el impacto del triunfo de la revolución cubana en el 59 y obligan al propio Perón a regresar al país para frenar el prestigio de la Patria Socialista en las jóvenes generaciones de peronistas y militantes de la izquierda marxista en sus más variadas formas de existencia.

Lejos de la simplificación que ahora se pretende reinstalar el Genocidio argentino tiene tres dimensiones: es el capitulo nacional de una Operación Continental de Contrainsurgencia diseñado y ejecutado por el Imperialismo norteamericano cuyo primer episodio se puede pensar en el golpe contra Jacobo Arbenz en la Guatemala de 1954 en lo que sería un modelo clásico de intervención de la CIA en los procesos latinoamericanos que se repetiría en el Brasil de 1964, la Argentina de 19666, el Pinochetazo de 1973 en Chile, la Bordaberrización del Uruguay en 1974 y el golpe del 24 de marzo de Videla que de algún modo completa el dominio militar sobre casi toda América, quedaría Cuba en su obstinada voluntad de defender su revolución, y alentar las luchas de toda América, mal que le cueste al señor Bufano. Como hemos dicho, también es el modo de eliminar un desafío al poder local y al dominio imperial por parte de un conjunto de fuerzas sociales y políticas, algunas de las cuales habían optado por la lucha armada, aunque eran ampliamente minoritarias en el conjunto de las fuerzas opositorasiv, en este punto solo quiero marcar la diferencia que hay entre el modo de reprimir de los golpes anteriores (1930/1945/1955/1962/1966) y el del 76 que es la distancia que hay entre debilitar y exterminar, entre los miles de preso políticos y torturados de todas las dictaduras y los treinta mil desaparecidos, los miles de presos políticos, exiliados, cesanteados y obligados al exilio interno de la última de Videla. Y last but no least el acto fundacional de lo que sería el modelo neoliberal del capitalismo argentino con los cambios brutales al interior de las clases subalternas (precarización de los trabajadores, perdida de la homogeneidad relativa, empobrecimiento y perdida de derechos sociales históricos, etc.) y de las clases dominantes (predominio y concentración del sector más subordinado al capital internacional y las estrategias imperiales de dominación).

El genocidio tuvo estas razones y fue perpetrado por un bloque de poder donde confluían los empresarios locales, las agencias gubernamentales y las empresas de los EE.UU. y las cúpulas de la Iglesia, los partido políticos tradicionales y casi toda la industria de la comunicación de entonces.

En un excelente articulo, Néstor Kohan repasa uno a uno los sectores verdaderamente cómplices de la dictadura v: el gobierno de los EE.UU.; los grupos económicos, los dirigentes de los partidos políticos tradicionales, la burocracia sindical, etc.; pero en ningún caso nombra a Fidel, la URSS o el partido Comunista. Refiriéndose al mito de que fue una acción solo militar escribe Néstor: “Fue sólo un golpe militar, de tres generales borrachos y cuatro sargentos violadores”. No señor, no señora. Según un informe que el diario La Nación, vocero orgánico de la dictadura y de todo extremismo de derecha hasta el día de hoy, publica en aquella época nefasta, basado en un estudio de la propia inteligencia militar de la SIDE de 1978, en el cual se informa que los 23 gobernadores militares de la dictadura militar contaban con un 35% de intendentes de la Unión Cívica Radical [UCR] (310 intendentes); 20% del Partido Justicialista [PJ] (169 intendentes); 12% del Partido Demócrata Progresista [PDP] (109 intendentes); 10% del MID – liderado por Frondizi y Frigerio (94 intendentes); 9% Fuerza Federalista Popular – liderado por Manrique (78 intendentes); Partidos Conservadores provinciales 8% (72 intendentes); Neoperonistas 3% (23 intendentes); Demócrata Cristianos [DC, fuerza dirigida por el Vaticano] 2% (16 intendentes); Partido Intransigente de Oscar Alende 0.5% (4 intendentes). [Véase Diario La Nación, 25 de marzo de 1979, sección “Semana política”, titulada “La participación Civil” ]. Si a eso le sumamos la activa participación de la burocracia sindical (todavía hoy con juicios pendientes por complicidad en los secuestros de comisiones internas, como en la empresa Mercedes Benz o Ford) y el apoyo de las altas jerarquías eclesiásticas a la dictadura… el golpe está armado desde una estrategia político-militar, pero acompañada de un apoyo y sustento también financiero, civil, mediático y eclesiástico. Su finalidad fue reordenar de raíz el capitalismo argentino.

Los EE.UU. y la noción del “destino manifiesto”

En 1630 un colono inglés, pastor puritano para más datos, escribía “Ninguna nación tiene el derecho de expulsar a otra, si no es por un designio especial del cielo como el que tuvieron los israelitas, a menos que los nativos obraran injustamente con ella. En este caso tendrán derecho a entablar, legalmente, una guerra con ellos así como a someterlos.” . Era el modo de justificar la ocupación violenta de las tierras y el asesinato a mansalva de los pueblos originarios de América del Norte. Aún cuando en 1776, junto con la independencia de las trece colonias británicas se emitiría una declaración humanitaria que proclamaba la igualdad de los hombres, la nueva nación asumió el legado del destino manifiesto como valor constitutivo de su identidad y de sus políticas de desarrollo. En 1846 se proclamaría la famosa doctrina Monroe “América para los americanos”, o sea para ellos. En 1848 comenzaría la expansión sobre México al que terminarían robando la mitad del territorio. En 1898 avanzarían sobre Cuba, Filipinas y Puerto Rico. En 1902 impondrían la sanción Platt a Cuba para convertirla en una colonia, de nuevo tipo, con apariencia de independencia formal pero sujeta en todo a los EE.UU. hasta la revolución de 1959. En 1915 invaden Haití por vez primera y seguirían con Nicaragua, Guatemala y el resto de Centro América. Pero no podían avanzar sobre el sur de las Américas, como escribía un diplomático norteamericano sobre la declaración de la Independencia del 9 de julio de 1816: El gobierno de estas provincias es demasiado sumiso a Gran Bretaña para merecer el reconocimiento de los Estados Unidos como potencia independiente”. La oportunidad de avanzar recién vendría con el declive del Imperio Británico con el fin de la segunda guerra mundial; y allí comienza la historia del genocidio argentino. Con el golpe de 1954 contra Arbenz se pondría en marcha la seguidilla de golpes y acciones desestabilizadoras (no todas triunfantes, todavía les duele la derrota de Playa Girón en 1961 ante las tropas de la Revolución Cubana comandadas personalmente por Fidel) que desembocarían en nuestro Genocidio.

No fue un exceso de la CIA o un delirio de Kissinger, fue la expresión del “destino manifiesto” en un momento histórico muy concreto, de dura confrontación con las fuerzas revolucionarias del mundo que le habían propinado dos derrotas excepcionales como la Cubana y la Vietnamita y donde los propios analistas del Pentágono ponían en dudas el triunfo de Occidente. Al servicio de tal Operación Continental de Contrainsurgencia el Imperio puso todas sus fuerzas: el gobierno de los EE.UU. con sus fuerzas armadas y sus poderosas agencias de Inteligencia, sus empresas trasnacionales con sus vínculos y relaciones al interior del país en todas las esferas de la vida social, y sus relaciones de poder en las organizaciones internacionales como la ONU, la OEA y otras. Hay un episodio, menor si se quiere, que me contaron los trabajadores de la Ford que sobrevivieron al secuestro y la tortura. En un momento del 77, el directorio de la Ford Argentina le escribe al embajador de los EE.UU. en el país para quejarse porque habían pedido que “desaparecieran” una cantidad de trabajadores y los grupos de tareas de Institutos Militares (con asiento en Campo de Mayo) habían secuestrado el doble. No solo eran los gobernantes o agentes de inteligencia, todo el Imperio Norteamericano, incluyendo sus empresarios, se involucraron de manera directa, personal y decisiva en el Genocidio. Todo lo demás es anécdota menor.

Patrice Derian y Jane Kirkpatrick

En 1977, el presidente Clinton nombró a Patrice Derian como Secretaria para Derechos Humanos y Asuntos Humanitarios quien asumió un rol activo en receptar las denuncias argentinas y potenciarlas. En 1977 viajó a la Argentina y se entrevistó con Massera y otros altos jefes militares. Por su labor el Congreso de los EE.UU. suspendió la venta de armas y restringió algunos acuerdos bilaterales, también aportó que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, viajara al país a pedido de los organismos y fuerzas políticas, entre las que destacaron el partido Comunista y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre de lo cual puedo dar testimonio personal ya que no solo viajé de Rosario a Buenos Aires para dar testimonio sobre mis secuestros sino que trabajé junto a otros compañeros y camaradas en organizar el viaje de decenas de víctimas y familiares a presentar testimonio ante la CIDH a pesar de los aprietes represivos contra la Liga entre los que se contó un allanamiento del local de la calle Corrientes al 1785 y el secuestro de los archivos de la Liga. La labor de Derian finalizó en 1981.

¿Cuáles fueron las razones que llevaron al gobierno de los EE.UU. , que había gestado y perpetrado el ciclo de golpes de estado que ya denunciamos, a crear esta Secretaría y respaldar algunas de estas acciones? Contextualicemos como pedía el escriba de Clarín. Contextualicemos.

En primer lugar, porque los EE.UU. se encuentran en shock por la repulsa popular a la guerra de Vietnam, de la cual salieron derrotados en 1973 y necesitan contener la oleada de reclamos que no cesa en los campus universitarios y el crecimiento del movimiento contra el racismo que ha dado lugar a fenómenos sociales como el surgimiento de una fuerza revolucionarizada de masas como las Panteras Negras.

En segundo lugar porque desde el golpe pinochetista de 1973 y del nuestro de 1976 una oleada de exiliados políticos ha recorrido Europa y los propios EE.UU. alimentando un inédito movimiento de solidaridad con las víctimas de las dictaduras que han ido creando un clima cada vez más hostil hacia el stablishment de los EE.UU. y sus principales figuras como Henry Kissinger o las empresas como ITT que actuaron desfachatadamente en el golpe chileno.

Y en tercer lugar porque los “think tanks” que siguen de cerca los procesos en la Unión Soviética y los países del llamado “campo socialista” apuntan a un punto débil que estos procesos tienen: el poder popular se ha licuado, la democracia socialista se ha estrechado, la guerra fría ha creado un clima de intolerancia que bien puede ser aprovechado por una potencia que desde su “destino manifiesto” no ha dejado de presentarse como el campeón de la democracia y los derechos humanos.

Más allá de las motivaciones personales de Patrice Derian, su labor debe inscribirse en esta triple perspectiva funcional a la estrategia imperialista sin perder de vista que las dictaduras militares se caracterizaron por la creación de toda clase de espacios clandestinos por lo que debe relativizarse la verdadera eficacia de las medidas de suspensión o sanción puesto que lo que se interrumpía por una vía llegaba por otra y lo indiscutible que a las Fuerzas Armadas en Operaciones contrainsurgentes nunca le faltaron ni municiones ni combustible para mover sus vehículos, casualmente yankees en su inmensa mayoría.

Y es llamativo que al resaltar la labor de Derian pocos se acuerden de Jane Kirkpatric, nombrada embajadora de los EE.UU. ante la ONU en 1980, adquiriendo gran influencia en la política exterior del Imperio y autora de lo que se conoció como doctrina Kirkpatrick la que ella misma resumió brutalmente los gobiernos autoritarios tradicionales son menos represivos que las autocracias revolucionarias”. O lo que es lo mismo: sostendremos a todas las dictaduras anticomunistas y combatiremos cualquier gobierno que pretenda el menor nivel de autonomía de nuestro dominio.

Derian también tuvo una estrecha relación con la Argentina y se presume que fue ella la que indujo al General Galtieri a invadir las Islas Malvinas convencido de que los EE.UU. lo apoyarían por su rol en la lucha contra el comunismo, que la dictadura ya había extendido a la guerra contrarrevolucionaria en El Salvador y Nicaragua por medio del Batallón 601, especialista en Inteligencia Militar.

Pretender que la acción de Patrice Derian estaba disociada de la labor general del gobierno de los EE.UU., que siempre se movió bajo el paradigma que conocemos como Doctrina Kirkpatrick, es al menos una ingenuidad. Y en la mayoría de los casos un fraude intelectual de proporciones gigantescas encaminado a resignificar la historia del Genocidio con patrañas contra Fidel, la Unión Soviética y el partido Comunista que no necesitan de la defensa de nadie.

La Revolución Cubana no solo inspiró a la inmensa mayoría de los revolucionarios argentinos de todas las tradiciones, no solo aportó a la formación política y combativa de cientos y miles de ellos sino que su embajador en Buenos Aires fue atacado por la Triple A en 1975 y varios de sus funcionarios cubanos y de sus empleados argentinos, desaparecidos por los grupos de tareas tal como se probó en el juicio por la causa Orletti, el centro clandestinos de Floresta al servicio de la Operación Cóndor.

Es sabido que el Partido Comunista realizó una profunda reflexión sobre el periodo dictatorial del cual yo mismo he escrito un extenso textovi, pero esa discusión siempre fue sobre la falta de eficacia de las políticas desplegadas que impidieron acumular el heroísmo de su militancia, el aporte inmenso de la estructura partidaria a la lucha por los derechos humanos dentro y fuera del país en ese periodo y nunca se pudo comprobar colaboración alguna del Partido Comunista como la que denuncia Kohan sobre casi todos los otros partidos con representación parlamentaria de entonces.

Y sobre la Unión Soviética, se puede discutir si en los organismos internacionales fue más o menos explícita en la condena a la dictadura pero nadie vio jamás a un militar soviético en algún centro clandestino o alguna empresa estatal soviética aprovecharse del Plan Martínez de Hoz, más bien todo lo contrario, el proceso que impulsó la dictadura aumentó la concentración en manos de los grupos económicos norteamericanos, enemigos mortales de la URSS de entonces.

Más allá o más acá de errores, inconsecuencias o limitaciones, no estuvo en la izquierda argentinavii o los gobiernos encabezados por los partidos Comunistas el respaldo, legitimación, financiación y aprovechamiento del golpe genocida sino en el Imperio y sus socios locales subordinados, empresarios, políticos, intelectuales, etc.

Y quienes continúan a Derian y a Kirckpatric?

Si existe una aparente contradicción entre Patrice Derian y Jane Kirkpatrick, sobre la cual se construye todo el discurso justificatorio de la bondad de Obama, supuesto continuador de las políticas de defensa de los derechos humanos de Clinton/Derian, esta se resuelve en la comprensión que ambas, Derian y Kirkpatrick, encarnaban dos formas distintas de cumplir el mandato fundacional del Imperio: expandir por el mundo los valores y concepciones de los padres fundadores de los EE.UU., pues ese es el “destino manifiesto” con que Dios eligió al pueblo del norte.

Y no estamos chicaneando, una larga serie de políticos contemporáneos, comenzando por el republicano Trump, insisten en que sus planteos están inspirados en el mismo Dios, cuestión que incide en la creciente tensión entre el Vaticano y la ultra derecha norteamericana.

Derian creía que era con gestiones, apoyando a las fuerzas amigas del Tercer Mundo para que no cuestionen el capitalismo sino que luchen por mejorarlo (como diría años después el documento estratégico Santa Fe IV al señalar que había dos clases de organismos de derechos humanos, y que, por supuesto, había que apoyar a los que inscribían, e inscriben sus esfuerzos en la mejora del capitalismo) que se lograría expandir los valores de la democracia y los derechos humanos que les son propios.

Kirkpatrick, por el contrario, creía que en un mundo en guerra (no importa si Fría o Caliente) no había lugar para sensiblerías y había que apoyar sin vacilaciones ni cuestionamientos a sus aliados, sean como sean. Tal como había dicho años atrás Franklin Delano Roosevelt (también demócrata con fama de humanitario) “Somoza será un hijo de puta pero es nuestro hijo de puta”.

Obama encarna al mismo tiempo la tradición Kirckpatrick, que derivó en el Acta Patriota del 2001, que borró todo compromiso con la democracia y la idea de la igualdad entre las personas y su consecuencia lógica, la Guerra contra el Terrorismo que los ha llevado a invadir o intervenir de todas las maneras posibles, una y otra vez Libia, Siria, Afganistán, Irak, Irán, Honduras, Paraguay, Colombia, Venezuela para no nombrar el interminable acoso contra Cuba, nada de lo cual interrumpió Obama a pesar de sus promesas electorales, inspiradas cierto en la tradición Clinton Derian, pero solo de palabra.

Para ir concluyendo digamos que la historia es clara, en las políticas reales, los EE.UU. se movieron mucho más en razón de la doctrina Kirkpatrick que por el discurso de Patrice Derian, y eso ha sido probado en sede judicial en los juicios por la Operación Cóndor de la Argentina y otros países, así como por infinitos investigadores de la cual prefiero citar a la compañera Stella Calloni que ha dedicado largos años a rastrear el accionar clandestino y subversivo de las agencias de los EE.UU.

Y de las fundaciones. Dice Stella en un trabajo conjunto con Alcira Argumedo Además del control oligopólico privado de los medios de comunicación masiva -primero agencias de noticias, radio y cine; más tarde la poderosa televisión- otros instrumentos son los planes de acción psicológica.
Para esto Estados Unidos necesitaba obtener análisis de situaciones a partir de investigaciones de carácter socio-político, que eran básicos para implementar las doctrinas de contra-insurgencia. Y a tal fin diseñó un trabajo de cooptación de intelectuales o universitarios progresistas, cuyas investigaciones les permitirían diseñar políticas precisas para legitimar su hegemonía ideológico-cultural. También en los últimos tiempos se conocieron nombres de intelectuales comprometidos en trabajos aparentemente culturales que eran pagados y utilizados por los organismos de inteligencia estadounidenses. Es en este tipo de tareas que una serie de fundaciones filantrópicas cumplen un papel esencial, otorgando becas, subsidios y generosos financiamientos.”viii

Por toda América Latina estas fundaciones han desparramado millones de dólares buscando coptar intelectuales que les provean de los conocimientos que buscan al tiempo que comienzan a modelarlos en lo que se conoce como el “pensamiento becario”, aquel pensamiento que se va adaptando a lo que se espera de él, y comienza a producir una reflexión más y más cercana al pensamiento que el dominador quiere que hasta los dominados reproduzcan. Frank Fannon llegó a decir que no hay día en que el colonizado no sueñe con el lugar del colonizador, y eso no es fruto de la casualidad o de las puras condiciones de vida, sino de una construcción cultural donde estos “pensadores progresistas pero moderados” juegan un papel fundamental.

Cierto es que en la Argentina desde el fin de la dictadura ha sido el Estado el encargado de “financiar” a algunos organismos de derechos humanos con la consabida perdida de autonomía que hemos analizado en otras oportunidades, por ejemplo en la crisis de la Fundación de la Asociación Madresix.

Pero no podemos dejar de señalar que si hay una organización, el Centro de Estudios Legales y Sociales que no ha dejado de percibir cuantiosas donaciones por parte de Fundaciones como la Ford, la National Endowment for Democracy conocida como NED, o la fundación del complejo farmacéutico Merck, uno de los más poderosos del mundo. El monto de lo reconocido por el Cels de las “donaciones” recibidas es asombroso: entre 2003 y 2012 es de casi 10 millones de dólares según consta en el cuadro de su web oficial que reproducimos

  1. 519.190 USD

  2. 531.259 USD

  3. 646.519 USD

  4. 647.104 USD

  5. 813.577 USD

  6. 969.666 USD

  7. 963.223 USD

  8. 1.241.052 USD

  9. 1.692.751 USD

  10. 1.946.864 USD x

Y en la misma pagina se reconoce que en el 2003, el 94% de los ingresos eran de Fundaciones y Organizaciones Internacionales, los aportes y donaciones personales apenas llegaba al 4% de lo ingresado.

La Fundación Ford es bien conocida por su labor articulada con la CIA tal como lo denuncia el biólogo argentino Daniel Goldstein citado en el articulo de Calloni Argumedo que ya señalamos: “la Fundación Ford es (…) un organismo paragubernamental destinado a formular la táctica de contrainsurgencia civil para las dos Américas. La Fundación Ford se ha convertido en realidad en una nueva agencia de inteligencia destinada a los problemas sociales de los pueblos neocoloniales”.

Y basta señalar que la NED fue denunciada por el investigador francés Thierry Meissan como la cara legal de la CIA en un detallado informe que adjuntamos al pie de pagina donde entre otras perlitas informa que el propio Henry Kissinger es el administrador de la NED, entre otras estrellas de la defensa de los derechos humanos: El consejo de administración de la NED no es por lo tanto otra cosa que una correa de transmisión del Consejo de Seguridad Nacional. En aras de salvar las apariencias, se decidió que, de manera general, los agentes o ex agentes de la CIA no podían figurar en el consejo de administración. A pesar de lo anterior, las cosas no pueden estar más claras. La mayoría de los altos funcionarios que han desempeñado un papel central en el Consejo de Seguridad Nacional han sido administradores de la NED. En ese caso se encuentran, por ejemplo, Henry Kissinger, Franck Carlucci, Zbigniew Brzezinski y Paul Wolfowitz, personalidades que la Historia no recordará precisamente como idealistas de la democracia sino como estrategas cínicos de la violencia.”

En las paginas del Cels sobre proyectos ejecutados los primeros tres proyectos de los que se da cuenta fueron financiados por la Fundación Ford y la NED: “Proyecto de fortalecimiento institucional Fundación Ford – Chile Fortalecimiento de organizaciones de derechos humanos: Programa de apoyo a organizaciones sociales National Endowment For Democracy (Ned) – Estados Unidos. Derechos humanos en las provincias argentinas y en la región, a través de la consolidación de sus organizaciones de la sociedad civil National Endowment For Democracy (Ned) –Estados Unidos”xi Y si uno se toma el tiempo de revisar los proyectos y los sponsors se encontrará con sorpresas que la mayoría de los grupos y compañeros que acuden al Cels en procura de ayuda, seguramente ni imagina y que algún día su presidente Horacio Verbitsky, uno de los más enfáticos acusadores de complicidades con la dictadura de los comunistas de Argentina y todo el mundo, debería dar cuenta.

Algunos analistas hablan de palomas y halcones en el Pentágono, en estos días se ha fortalecido el mito de la corriente humanitaria Clinton Derian y la idea que Obama no pudo realizar sus proyectos humanitarios porque el stablishment se lo impidió. Pamplinas. Opiniones de ignorantes como diría el escriba de Clarín que reclamaba contextualizar que pretende ignorar que Obama es el jefe de un imperio tanto como Macri es el heredero de Martínez de Hoz y de Videla.

Por eso tanto amor entre ellos y tanto esfuerzo por disimular su proyecto de sometimiento nacional y de súper explotación social en curso.

Pero una vez más se equivocan porque nos subestiman.

Como subestiman al pueblo cubano al que pretenden comprar con una docena de hamburguesas y celulares con florcitas.

No ignoramos que nuestro pueblo ha sufrido una derrota profunda que ha generado una frustración importante; pero este mismo pueblo supo sobreponerse al terrorismo de estado y reinstalar en la escena nacional las viejas e irresueltas cuestiones de la igualdad, la dignidad y el buen vivir de nuestro pueblo. Más temprano que tarde volveremos a luchar por ellas, y ojala la próxima contemos con las herramientas imprescindibles para dar la pelea en regla: una fuerza política alternativa y una vanguardia que supere el sectarismo y el posibilismo, que se inspire en las mejores tradiciones revolucionarias y se proponga representar en una nueva fuerza todas las banderas y todos los sueños que animaron a tantos miles de revolucionarios desde aquellos años en que se fundó la tradición comunista en la Argentina.

iv un listado minucioso de las organizaciones de todo tipo que el Terrorismo de Estado atacaría se encuentra en el anexo II de Inteligencia del Plan de Operaciones del Ejercito disponible en la pagina 129 del libro Documentos del Estado Terrorista www.jus.gob.ar/media/…/41-anm-documentos_del_estado_terrorista.pdf ,

vii toda la teoría de los dos demonios pretende enrostrar a la izquierda armada la responsabilidad del inicio del conflicto; porque en realidad los Dos Demonios nunca son dos, es la izquierda la culpable de todo, los “represores” fueron forzados al “error”

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