1917: EL AÑO EN QUE EL MUNDO TEMBLÓ

Por Leonardo Juárezi

El calendario Ruso (llamado de estilo viejo) de aquél entonces se diferenciaban en 13 días del calendario contemporáneo usado en todo el mundo. La revolución estalló el 25 de octubre de 1917 y de aquí su denominación: Revolución de Octubre. En el nuevo calendario (de estilo nuevo) esta fecha corresponde al 7 de noviembre. La fecha explica que la recordemos y recordarlas nos obliga a hacer algunas consideraciones: Sigue leyendo “1917: EL AÑO EN QUE EL MUNDO TEMBLÓ”

LOS USOS POLITICOS DE LA HISTORIA

Por Leonardo Juárez—-

En la larga tradición historiográfica argentina temas como el federalismo, la libre navegación de los ríos, el control de la aduana de Buenos Aires, se constituyeron como centrales y parteaguas en su vida política, la disputa en torno a los mismos, configuro la toma de partido entre “unitarios y federales”, “nacionalista y cipayos”, “caudillos y doctores” etc.

A partir de que la burguesía se hace el poder carga de sentido a la sociedad y construye su hegemonía, es que va contorneando de manera difusa la historia del país, esta ambigüedad que parece inconveniente en el terreno de la historia, se convierte en muy conveniente en el terreno de la política y facilita que en nombre de ideas que se dicen defender se haga todo lo contrario, es decir que en nombre de la patria y la libertad se siga sosteniendo un estatus neocolonial que está en la causa de nuestra subordinación política y nuestro fracaso económico.

Desde la segunda guerra mundial, pero sobre todo desde el decenio de 1960, el papel de las “economías nacionales” ha sido menoscabado o incluso puesto en entredicho por las grandes transformaciones habidas en la división internacional del trabajo, cuyas unidades básicas son empresas transnacionales o multinacionales; y por la correspondiente creación de centros y redes internacionales de transacciones económicas que, a efectos prácticos, quedan fuera del control de los gobiernos estatales.i

Esta tendencia del capitalismo mundial, se expresa en la Argentina desde antes de su constitución como estado moderno y explica la carencia de una burguesía industrial que ha estado en la preocupación de pensadores tan disimiles como Sarmiento, Alberdi o Jauretche.ii

 

De Federalismos y caudillos.

La globalización ha significado entre otras cosas una tendencia cada vez mayor a la concentración económica y por otra parte a la fragmentación social y a una “gelatinización” de los estados nacionales producto de la modificación de su rol.

Esto posibilitó en el terreno económico por ejemplo la “federalización” de los recursos naturales, fundamentalmente los energéticos, sobre los que el Estado nacional argentino tenía control y propiedad. La reforma constitucional del año 1994 permitió sacar de la órbita del monopolio del estado nacional el control de los recursos hidrocarburíferos y transferírselos a las provincias, para que estas por módicas sumas se lo entregaran a las petroleras multinacionales, lo que en otros países el imperialismo logra por medio de guerras, por estas tierras se consiguen a través de “comisiones” a gobernadores e intermediarios devenidos en “jeques autóctonos.”

Menos conocido es que en 1992, se privatiza el sistema portuario. Los puertos en Argentina siempre fueron objeto de deseo de las oligarquías, origen y también pretexto de interminables luchas.

El “odiado” puerto de Buenos Aires generó el aún más odiado gentilicio (porteño). No por Borgesiii, claro.

Menemiv, el caudillo federal, entrega en un acto de justicia peronista a Santa Fe el puerto de Rosario y toda la Hidrovía y como reconocimiento histórico a “la provincia invencible” del Caudillo López.v

Los gobiernos provinciales de Buenos Aires y Santa Fe federalmente los privatizaron y los convirtieron en áreas extraterritoriales.

Las Multinacionales cerealeras eternamente agradecidas. Las bandas narcos también. Se globalizaron rápidamente.

El gobierno de la CABA (ciudad autónoma de Buenos Aires) lo convirtió en Puerto Madero, La Rosadita y sus amigos, también agradecidos.

Más de cincuenta millones de toneladas de granos se exportan solamente por la Hidrovía. En su zona de influencia, estos últimos 25 años sólo creció la miseria, el desamparo, el hambre, y la droga, comandando la vida, también la muerte. Es la muestra más evidente de las contradicciones del sistema capitalista argentino. La privatización absoluta de la comercialización de cereales y sus subproductos con la entrega de los puertos, fue la primera condición y luego la utilización de las nuevas tecnologías, cuadruplicaron en sólo 15 años la producción granaria.

Ningún derrame en la copa. Sólo miseria y oprobio. Santa Fé es la provincia que más sufre esta realidad.

El enemigo principal ¡ES EL IMPERIALISMO!

En la última década el modelo productivo de la lumpen burguesía argentina se transformó. Ahora depende totalmente de la biotecnología, el transporte, los seguros marítimos, y la financiación que son resortes exclusivos de las empresas imperialistas. Las cerealeras multinacionales dominan casi el cien por cien de los procesos que se desarrollan en la moderna producción de alimentos. Nunca en la historia argentina se había llegado a la extranjerización tan extrema de la economía. Si las semilleras multinacionales así lo quieren, la Argentina deja de producir maíz automáticamente de manera moderna.

La extranjerización entra en contradicción con los postulados que ha levantado el peronismo del nacionalismo económico. Por el proceso de pseudo estatización de YPF (yacimientos petrolíferos fiscales) se montó un relato épico. Por esta “empresita”, YPF, se pagó un valor similar al de los granos guardados en las silobolsas de los sojeros argentinos durante 2015. Tenemos que “blanquear” que la estatización de un porcentaje de sus acciones no fue una decisión política de la presidente Fernándezvi, sino la respuesta a la exigencia de las cerealeras. Estas veían peligrar su negocio por la ineptitud de la conducción española. En otras palabras, se estatizó YPF porque ya no había forma de conseguir gasoil en Argentina. Siete mil camiones esperaban en los puertos santafesinos para descargar y el gasoil se convirtió en la limitante principal. Por eso se pagó casi sin discutir con Repsol. La estatización de Aerolíneas está fuera de escala. Es una pequeña línea aérea que estaba manejada por maleantes (hoy presos). La estatizaron porque no había más remedio: aquí también se montó otra epopeya.

La banca nacional casi no existe, excepto en los negocios de corto plazo (tarjetas, consumo, etc.) como reemplazo de los antiguos bancos provinciales. La caída de los precios de las commodities blanqueó lo endeble de los procesos económicos argentinos. Con soja a U$S640 la tonelada todo parecía más fácil. Con soja a U$S 330 la tonelada, se segmenta el país, y la Argentina macrista (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fé) se segrega ya que en esa zona todavía es rentable producir. En el resto, el modelo agrícola granario moderno no va a ser viable (NOA –NEA). vii

Las cerealeras jamás temieron con Cristina Fernández la estatización del comercio exterior de granos. Los bancos jamás pensaron que el proyecto de ley de reforma de entidades financieras sería aprobado. Estos dos CUCOSviii fueron las punta de lanza que utilizó el gobierno saliente para amenazar al imperialismo. Cada vez que necesitó dólares para financiarse, les “rogó” a las cerealeras que fueran lógicas y se los adelantaran al gobierno. Esa era la VERDADERA Junta de Granos que soñó Kicillof,ix mucho más cómoda que la estatal, y “más rápida y eficiente”.

Las cerealeras controlan la liquidación de dólares, las primeras cuatro empresas exportadoras son cerealeras (Cargill, Bunge, AGD, L.Dreyfuss). Lo curioso es que una gran parte del “Progresismo” se preocupa más del “misterio genético” de los transgénicos, que del poder político de estas multinacionales.

El quiebre productivo de la Argentina ni David Ricardo lo hubiera podido predecir. La renta diferencial que las pampas tienen por aptitud agroecológica tiene como límite la cercanía a los puertos de embarque debido al déficit de infraestructura. Los ciento diez millones de toneladas de granos, están asegurados en la Pampa Húmeda.

Pobre Manuel, La Falacia llamada Plan Belgranox

El gobierno de Mauricio Macrixi anuncio entre bombos y platillos la realización de un denominado Plan Belgrano, que vendría a resolver los problemas del NOA y NEA argentino, y pone al frente del mismo al “odontólogo” tucumano José Cano.

El plan Belgrano promete invertir u$s 20.000000.000(veinte mil millones de dólares)-Fundamentalmente en el NOA

Se desagregan así: u$s 16.000.000.000- en infraestructura y u$s 4.000.000.000- en un Fondo de Reparación Histórica, SIC¡¡¡¡¡( los salteños conocemos los manejos del denominado fondo de reparación histórica para el Departamento General San Martín producto de la entrega de las regalías petroleras hasta el 2023, 220 millones de dólares que nadie sabe donde están.)

LA INFRAESTRUCTURA ES DIRIGIDA FUNDAMENTALMENTE A REINAUGURAR EL ANTIGUO FERROCARRIL BELGRANO, este fue desmantelado y saqueado por la Burguesía Lumpen Argentina y sus socios eternos, el Sindicalismo Cipayo “Nacional y Popular”.

El pueblo argentino tendrá que pagar nuevamente el FERROCARRIL QUE ESTOS DESTROZARON. La pregunta que debemos hacernos es ¿tiene sentido invertir 20.000.000.000 EN UNA REGIÓN QUE SOLO PARTICIPA GENERANDO EL 5% DE PBI??????

Suena a mentira, sólo arreglaran chapuceando el Ramal PICHANAL – AVIA TERAI- SANTA FE- ROSARIO para poder sacar la soja…….QUE LO PAGUE LA BURGUESÍA  ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

ELLOS TOMAN DOLARES AL 10% ANUAL QUIEN PAGARÁ LOS INTERESES Y LOS JUICIOS CUANDO NO CUMPLAN, ¿LOS EMPRESARIOS DEL NOA??? JA…JA 

ESTOS TIENEN UN SOLO NEGOCIO, VIVIR DE LOS ESTADOS PROVINCIALES.

Esto quiere decir si toman créditos internacionales(deuda externa) al 10% de interés anual, hablamos de la bonita suma de 2000 millones de dólares en concepto de interés , que es más de lo que producen los 400 propietarios de la zona( que aplaudieron el desmantelamiento ferroviario de Menem) y que producen mal y poco, producto de la poca rentabilidad de sus suelos, del atraso tecnológico y la falta de inversión; para que se compare, en la zona núcleo la hectárea de soja alcanza rindes de 4.400 kg y en la zona NOA 1.800kg a 2.200Kg, no son rentables por eso no habrá ferrocarril Belgrano, sino que ya le tienen asignados para estos productores, subsidios para fletes en camión.

El negocio aquí no es hacer el ferrocarril, sino programarlo, están destinados 1.000 millones de dólares para trabajos de consultorías previas a los créditos, monto con el que se quedaran los bancos “bendecidos” y estos les darán sus respectivas “comisiones” a los gobernadores de provincias (uno puede imaginar 20 o 30 millones por cabeza, según como se coticen).

Para que quede claro: todo está armado para que los funcionarios nacionales y los gobernadores de la zona se queden con las comisiones; los 400 productores (que incluye empresas como Ledesmaxii) con los subsidios al flete en camiones, los bancos con los 1000 millones de dólares por los trabajos de consultorías, y el pueblo argentino con una deuda externa que recaerá, como siempre en nuestra historia, sobre sus espaldas. El NEA y el NOA van a ser convidados de piedra. Eso no quiere decir que caigamos en la trampa de pedir Planes Belgrano, y reconstrucción de infraestructura, al servicio de terratenientes y cerealeras. No se debe permitir un nuevo endeudamiento para generar la infraestructura que la misma burguesía destrozó.

El Plan Belgrano que lo pague la burguesía!!

La nueva infraestructura de Hidrovía y puertos privados y rutas que exigen las cerealeras….que la pague la burguesía!!!

Basta de mentiras desarrollistas!!!

Todas nuestras fuerzas deberían concentrarse en la discusión para la comprensión del aparato productivo del capitalismo en la Argentina. Las cerealeras manejan no solo los alimentos, también los recursos financieros y por supuesto la política.

La lucha es por una Junta Nacional de Granos en manos del Estado y con control popular!!!

Por ahora en la Batalla por la Vuelta de Obligado ganó Cargill.xiii

 

 

Profesor Leonardo Juarez, Coordinador del grupo Vavilov- Partido Comunista Salta.

 

 

i Eric Hobsbawm, Naciones y Nacionalismo desde 1780

ii Domingo Faustino Sarmiento fue presidente de Argentina entre 1868 y 1874, comparte con Juan Bautista Alberdi y Arturo Jauretche que los tres han sido pensadores, escritores y políticos argentinos, los dos primeros del siglo XIX y el último del XX, que aspiraron vanamente al desarrollo de una burguesía industrial.

iii Jorge Luis Borges fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX

iv Carlos Saúl Menem Ex presidente de Argentina entre 1989 y 1999

v El Brigadier general Estanislao López fue un caudillo y militar federal, gobernador de la provincia de Santa Fe entre 1818 y 1838

vi Cristina Fernández de Kirchner presidenta de Argentina entre 2007 y 2015

vii NOA: noroeste argentino está integrado por las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y la Rioja. NEA: noreste argentino lo constituyen las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones.

viii Cuco: entiéndase como un demonio utilizado para provocar miedo

ix Axel Kicillof ministro de economía en el segundo mandato de la presidenta Cristina Fernández

x Manuel Belgrano considerado uno de los padres de la patria; uno de los principales Héroes de la Argentina

xi Mauricio Macri , presidente en ejercicio de la Argentina

xii Ledesma es un ingenio azucarero ubicado en la provincia de Jujuy con superficie bajo riego más grande del mundo.

xiii La Vuelta de Obligado fue una batalla que se libro sobre el rio Paraná en1845 entre la Confederación Argentina y la flota Anglo Francesa y a servido como “cucarda” histórica a los autodenominados nacionalistas, que usan anteojeras a la hora de reconocer el dogal que nos ato al carro imperial de Inglaterra primero y luego al de Estado Unidos.

El progresismo como aporía del campo popular; los desafíos de la izquierda

Por Leonardo Juárez—-

Con el triunfo del neoliberalismo y el repliegue de la clase obrera, elementos que se conjugaban con mucha fuerza en la posdictadura, las ideas y el compromiso político revolucionario fueron muy castigados, lo que en décadas anteriores era ocupado por militantes que abrevaban en el marxismo, el nacionalismo, el populismo y por activistas eclesiásticos vinculados a la teología de la liberación, pasó a ser ocupado en parte por políticos e ideólogos capitalistas, por tecnócratas. Lo nuevo, lo presentado como realmente inteligente, fue un “no compromiso” que eludiera las definiciones fuertes, las afirmaciones terminantes y los enfrentamientos con los sectores del poder. La “sombra” de la dictadura cívico- militar facilitaba la adaptación a tiempos duros; y económica, política e ideológicamente este primaba como postura práctica frente a la política y a la vida intelectual como un todo. (Se conoció luego como posibilismo)

El horror de la dictadura conmino a “muchos”, otrora marxistas, a entender la democracia, como el único horizonte político, no solo pensable, sino también deseable. El sistema sociocultural dominante ofrece al movimiento popular el “progresismo” como límite de sus aspiraciones y rebeldías (lo llena de significantes vacios, ayer la “democracia” que todo lo resolvía, hoy lo “empodera”, lo invita a una épica vacua, a un antiimperialismo de pacotilla). Se lo pretende moderado y constructivo en sus finalidades, pero sobre todo “parlamentario” en sus métodos: la “ciudadanía” anuladora de diferencias de clase permanece como una categoría central, ineluctable1. La condena al “capitalismo salvaje” y la invitación a un “capitalismo serio” , es una modalidad que permite exculpar por omisión al capitalismo, al conjunto de la dirigencia política y al sistema parlamentario que alberga, que no se vuelve sobre los males congénitos al capitalismo; así como desvía la mirada de las falsedades de la democracia parlamentaria convertida en el non plus ultra de los ordenamientos político-institucionales ,lo que permite aliarse alegremente con algunos de los mentores más eficaces del ajuste modernizante, a los fines de combatir las consecuencias excesivas del mismo una vez realizado. (en esta metamorfosis los ajustadores de anteayer son los populistas de ayer y ajustadores nuevamente de hoy).

Ante esta abrumadora hegemonía política cultural del posibilismo, las izquierdas no lograron superar los debates de salón, las disputas de capillas, y la profesión de fe marxista para asumir desde esas limitaciones evidentes, la defensa de la perspectiva transformadora y socialista. La reticencia a reconocer la magnitud y el alcance de ciertas derrotas,( la de los 70 entendiendo el golpe del 76 como una contrarrevolución preventiva con carácter de genocidio, la desaparición de la URSS, sólo por mencionar dos de las mas significativas) se combinó con cierta pereza para encarar la polémica con los mejores representantes del pensamiento de derecha, así, unas pocas frases hechas condenando el famoso texto de Fukuyama parecían querer liquidar una ofensiva económica, política e intelectual de colosales dimensiones.(queda claro que el breve opúsculo de Fukuyama, alcanzó una repercusión desmesurada, pero este tenía más que una pretensión intelectual, una gran fuerza política, que aspiraba a enclaustrar a las ideas y prácticas políticas anticapitalistas en el parque jurásico, y no fue fácil mantener los principios, el pensamiento crítico y el decoro, ante semejante ofensiva de alcance planetario).

Con la caída de la URSS y la desintegración del campo socialista se constituyeron en el movimiento revolucionario tres campos teóricos políticos: “en uno se agruparon los que creían que todo esfuerzo había sido en vano, que la revolución es una utopía en el sentido vulgar de imposible de alcanzar, pronto contactarían con un sector socialdemócrata que abandonaba el modesto sueño de encontrar un lugar intermedio entre socialismo estatalista y capitalismo para pasar a buscar el punto intermedio entre el capitalismo neoliberal (en pleno despliegue) y el viejo capitalismo con distribución, también conocido como Estado de Bienestar, así se constituyó una corriente de pensamiento y acción política que conquistó la hegemonía del movimiento revolucionario, del movimiento popular y que fue hegemónico en el proceso abierto con el triunfo de Chávez, Lula, Kirchner y Tabaré Vásquez en América Latina. Los ex comunistas que asumieron el proyecto del Frente Grande primero y del kirchnerismo después, expresaron esta posición de una manera muy clara.

El segundo campo agrupó a aquellos que no se enteraron de la derrotas y que atribuyeron todo lo ocurrido a conspiraciones y traiciones. Este campo se dividió a su vez entre un sector mayoritario que, por el camino del dogmatismo, volvió a la cultura del evolucionismo, la lucha contra el enemigo principal y el etapismo que los llevó a las filas del neoprogresismo de tercera vía. El Partido Comunista Congreso Extraordinario puede ser un buen ejemplo de este recorrido. De la resistencia al viraje y la unidad de los revolucionarios al seguidismo más patético y desinhibido.

Y hubo también un intento de renovar el pensamiento revolucionario sin perder la esencialidad. La Carta de los Cinco marcó una perspectiva que podría haber sido un camino de superación de la trampa ideológica en que buscaba encerrar el Imperio al movimiento revolucionario de todo el mundo: claudicar o desaparecer era el chantaje.”2

La marca en el orillo del“progresismo”, tanto la superestructura política e intelectual como su militancia, es que una y otra vez caen en las redes del modelo actuante, y del sistema en su globalidad, volviéndose incapaz incluso de sostener sus propias prerrogativas discursivas. El reclamo de honestidad no es principio válido de articulación política. La acumulación electoral no puede ser la racionalidad básica y fundante de un proyecto transformador. El reclamo de reconstruir la “solidaridad” y los vínculos sociales, se torna reaccionario si no índica los fundamentos de esos quiebres. ( el alfonsinismo, el frente grande y el kirchnerismo son claros ejemplos en este sentido). Este, a la hora de tomar nota de lo político institucional se decanta en perfeccionamiento de lo existente, y cuando aborda lo socio-económico, lo hace como un pedido de piedad para los desamparados, de “redes de asistencia social” que contengan a los que son expulsados del mercado.

Ayer y hoy, los viejos y nuevos profetas de la “adaptación”, forman su propio recambio y en estas condiciones, es difícil encontrar “intelectuales comprometidos” que se piensen como militantes de las transformaciones y no como “funcionarios de la ideología”, como agentes de la “hegemonía”, como “operadores de la superestructura”, en definitiva como meros soportes ortopédicos, a veces erudito, la mayoría de las veces vulgares, del estado burgués.( “El club de cultura socialista” en el alfonsinismo y “carta abierta” en el kirchnerismo terminaron jugando este rol).

A modo de síntesis podemos concluir que el progresismo en los 70 en la argentina estaba vinculado a la periferia del partido comunista o a la izquierda revolucionaria, en los 80 asociada al alfonsinismo se planteo como único horizonte político la democracia , en los 90 al frente grande y al frepaso asumiendo como propia la tercera vía entre neoliberalismo y socialdemocracia planteándose la lucha contra la corrupción , (pero asumiendo como una verdad económica incuestionable la convertibilidad) y en la actualidad es la periferia del neoliberalismo duro , que se desarrollo a partir del consenso de las comoditties (kirchnerismo).

LOS DESAFIOS DE LA IZQUIERDA

Sería obtuso negar la necesidad de avanzar en un proceso de unidad que posibilite la construcción de una alternativa política, que desarrolle adecuadamente la relación entre Reforma y Revolución, entre Programas y Vías, entre amplitud y profundidad, entre coalición de fuerzas preexistentes y movimiento, entre otros clivajes  que requiere la construcción de dicha fuerza que no ha existido nunca en la Argentina, y aunque parezca una tautología, la unidad se da entre fuerzas diversas. Es necesaria esta unidad para empujar un proceso general que en su propio desarrollo irá expresando diversas tendencias, que a su vez será la expresión hacia el interior del mismo de naturales disputas por hegemonizarlo.

 En definitiva no es  proclamando   una ficticia comunidad de fines (donde nos pondríamos todos de acuerdo y marcharíamos unidos y armoniosamente), como se construye una fuerza política frentista; pero claramente la tarea de los comunista es la de avanzar en este proceso desde nuestra tradición política, es decir desde Marx, Lenin, Gramsci , el CHE y definitivamente lejos de los progresismos claudicantes.

A partir de tener un horizonte programático básico, es legítimo preguntarse acerca de cómo, de cuándo, con qué fuerzas, en qué etapas aquello se puede realizar, tan legítimo como afirmar que esto nos permitirá transitar un camino claro con una propuesta no enigmática ni ambigua y que le ha provocado una gran atonía al movimiento popular.

Construir una Fuerza de Programa puede convertirse en la llave de bóveda para resolver el problema de la Alternativa en la Argentina que es el gran talón de Aquiles de nuestro pueblo, teniendo conciencia de que este camino es una tarea de generaciones y no la puede realizar un solo partido por grande y poderoso que se presuma.

Los comunistas podemos y debemos jugar un rol en esta tarea y para ello, necesitamos más organización, ideas claras, luchas duras, y un liderazgo colectivo capaz de hacer pedagogía, rico en ideas y prestigio, solidario y unido.

La izquierda revolucionaria tiene que superar las tentaciones propias a asumir una marginalización definitiva, a refugiarse en ghettos de supervivientes. La enormidad de las injusticias, los dolores múltiples y cotidianos de marginados, excluidos y precarizados de mil maneras, nos exige alcanzar estatura histórica para enfrentar los viejos y nuevos desafíos.

1 Los argumentos sobre los que se sostienen estos discursos se asientan, en que hablar de clases es reduccionista”, porque las clases se están disolviendo y los principales puntos de partida políticos son culturales y se enraízan en diversas identidades (raza, genero, etnicidad, preferencia sexual). Asimismo se afirma que el Estado es el enemigo de la democracia y la libertad, y es corrupto e ineficiente como distribuidor del bienestar social. En su lugar la “sociedad civil” es la protagonista de la democracia y del mejoramiento social. Con el agravante que la caída del denominado socialismo real habilito la idea, de quelas revoluciones siempre terminan mal o son imposibles y que las transformaciones sociales amenazan provocar reacciones autoritarias y que por lo tanto la alternativa es luchar por consolidar transiciones democráticas para salvaguardar los procesos electorales.

2 José Shullman, trabajo inédito.

CAMBIO DE ÉPOCA: LA GRAN ESTAFA

Por Leonardo Juárez

El inicio del siglo XX estuvo marcado por la revolución de octubre, que abrió paso a la primera revolución socialista de la humanidad sosteniéndose por décadas.

Al calor de aquellos “días que conmovieron al mundo”, la revolución dirigida por Lenin y los bolcheviques demostró a los trabajadores y a los pueblos, mal que le pese a los que aún hoy festejan su derrota, que es posible que la clase obrera y el pueblo conquisten el poder y se lo arrebaten a las clases dominantes; que es posible construir una sociedad distinta a la del capitalismo, una sociedad sin explotación. Este viraje histórico, revolucionario por disruptivo en la política mundial nos permite entender la victoria en la segunda guerra mundial contra las fuerzas más agresivas del imperialismo encabezadas por el nazismo, y el desarrollo del proceso que culminaría con la revolución china y el triunfo vietnamita en el sudeste asiático. Asimismo abrió paso al proceso de descolonización de África y los movimientos liberadores en Asia y en América latina, así como la democratización de Europa.

No es posible entender el New Deal de Roosevelt, el estado benefactor, el plan Marshall, sin la revolución rusa y sin la Unión Soviética.

En el siglo XX EE.UU. recibe su gran derrota político-militar directa en Vietnam, más política que militar. Los vietnamitas entran en Saigón, y es probable que los contemporáneos no hayan vivido un momento más emotivo que aquel; cuando se vio por televisión, huir como ratas a los últimos yanquis. Verlos escapar frente a la entrada del Ejército Regular del Vietnam del Norte, que arrasa con la infantería, con las tropas blindadas, con la cohetería, con la fuerza aérea produjo, seguramente, el momento de mayor debilidad del imperio norteamericano en su historia.

La Revolución Rusa cambió y cargó de nuevos significados a la política mundial, su desaparición es la confirmación de que la lucha de clases es el motor de la historia , para adelante o para atrás, o para expresarlo en otros términos que la historia es un devenir nunca un devenido, y que la humanidad más temprano o más tarde deberá aquilatar con más justeza, la importancia de la primera revolución proletaria en el mundo , la revolución que abrió una nueva perspectiva para el sueño secular de libertad e igualdad entre los hombres.i

LA IDEA DEL CAMBIO DE EPOCA

¿Qué expresa la idea de cambio de época? ¿Qué tiene de nuevo? Es una forma de pasar gato por liebre, lo aparente por lo real, en la práctica condensa los viejos debates hijos de las dictaduras militares y de las estrategias norteamericanas para las transiciones democráticas, como el posibilismo, la tercera vía, y el progresismo; verdaderas claudicaciones a los proyectos revolucionarios, la subsunción en las estrategias de dominación imperial, y la extensión de certificados de defunción a la posibilidad de alternativas anticapitalistas.

La caída de la ex Unión Soviética y la desaparición del bloque del este, actúo como una certeza de que nada por fuera de las “democracias occidentales”, se podía construir, ni siquiera pensar, posteriormente la crisis del bipartidismo en América latina les dio la oportunidad de alternar en los gobiernos, sobre esa idea articuladora de que el único horizonte político posible era la democracia, como una categoría absoluta que todo lo podía, pero que no explicaba un orden social más desigual y excluyente.

Así, el progresismo no se remonta nunca a las alturas del poder de quienes realmente lo detentan y se contenta con llenar las funciones de servidor espiritual del capitalismo, profetizando sus supuestas bondades desde distintos pulpitos, apuntándose esto como un mérito de su humildad, y de su realismo político.

El fracaso es de los que buscaban un horizonte humano en el capitalismo; el capitalismo NO es la respuesta a todos los problemas, sino que es la pregunta a los problemas que en su desarrollo él engendra.

LO QUE EN REALIDAD HAY EN AMÉRICA: LA REALIDAD DE AMÉRICA

En la propaganda como en la teología los hechos no tienen importancia, en este sentido advertimos que la afirmación de “cambio de época” había que tomarla con mucha cautela, con muchos matices, evitando considerar como completamente nuevo lo que viene madurando desde hace mucho tiempo, o de tomar como general y consumado, algo que es solamente una tendencia.

Ecuador, Venezuela, Brasil, y hasta hace cuatro años, Paraguay, eran representantes del cambio de signo. Sus gobiernos “de nuevo tipo” eran el paradigma del progresismo.

Ninguno de ellos había nacionalizado ni el petróleo ni otros recursos naturales. Esos procesos, ya habían ocurrido. Algunos en la década del ochenta, y otros en la del noventa. Pero ya habían ocurrido. No fue Chávez el que nacionalizó el petróleo de Venezuela, tampoco Lula inventó Petrobras. Y Correa no impuso el “revolucionario dólar” como moneda en Ecuador.

Sin embargo, todos estos países pretendieron tibiamente, convertirse en modelos de enfrentamiento con el imperio. Pero ¡oh casualidad! solamente Evo Morales levanta consignas precisamente antiimperialistas en lo económico y en lo social.

Venezuela continuó empeorando su casi absoluta dependencia de la exportación petrolera, llegando a ser casi un emirato árabe en su modelo de explotación de los recursos energéticos. Ecuador continuó apoyándose en las exportaciones petroleras bajando su producción agraria. Brasil, Argentina y Paraguay, aumentaron a tasas chinas la producción de commodities agropecuarias y su participación en el mercado internacional. Todo el sistema de producción de commodities de estos tres países es absolutamente dependiente del modelo estadounidense de producción que controla a través de las multinacionales cerealeras la producción en todo el Mercosur.

Sólo Brasil tuvo alguna posibilidad a través de los BRICS, de intentar el comercio internacional de commodities con financiación propia. La caída estrepitosa del petróleo que arrastró también a las commodities agropecuarias, terminó rápidamente con ese sueño.

Paraguay no tiene ninguna veleidad antiimperialista. Y es muy coherente en su discurso pro-yanqui. Quizás sea la banda mafiosa-empresaria más sincera. No muy diferente a la Argentina o Paulista, sólo más sincera. Excepto Brasil, todos los demás dependen del precio internacional de uno o dos commodities en su modelo productivo.

La absoluta incapacidad de estas “burguesías nacionales” latinoamericanas, de precario desarrollo, se visualiza fácilmente en la imposibilidad de generar un Banco Latinoamericano de Comercio, que nunca se hará mientras Estados Unidos controle la región.

En ninguno de los procesos los sindicatos de trabajadores y el pueblo en su conjunto pudo construir direcciones que controlen o propongan controlar los procesos de producción y mucho menos los de distribución.

En el Mercosur no se elaboraron proyectos de soberanía alimentaria que afecten los intereses del capitalismo. A lo sumo se alzaron oraciones a la Pachamama, para que genere y distribuya comida. ¡Patéticas! Las oraciones y los resultados.

Ninguno de los países, desarrolló un programa de reforma y revolución agraria que cambie, no sólo la estructura de tenencia de la tierra, sino que también revolucione sus sistemas productivos. El primer vendaval serio en el precio de las commodities hace temblar todas las economías de la región las muestras endebles y las hace caer casi indefinidamente con la honrosa excepción de Bolivia.

¿Hasta cuándo se puede sostener el relato del cambio de época?

Algunos sectores populares y de izquierda plantearon la idea de que el clivaje en el que se desarrollaban los procesos políticos en cursos era “profundización o restauración”, este se ha mostrado erróneo. El “cambio de época” devino en exégesis del capitalismo rentista, con postergación de la revolución socialista y puestas posibilistas del mito democrático; aunque sin olvidarse de colgar en algunos casos de sus solapas ideológicas la insignia de Marx, para justificar el capitalismo y no para criticarlo, para intentar ocultar desde el punto de vista político ideológico el proceso inflacionario del reformismo oportunista y un proceso recesivo del marxismo.

Los intelectuales, cada vez menos, que siguen sosteniendo este galimatías, se escuchan a sí mismos, sus trayectorias mutaron de un marxismo crítico y a veces sugerente, a convertirse en soportes eruditos del posibilismo oportunista.

Los defensores del “capitalismo humano”, de la tercera vía, de la convivencia democrática, olvidaron que el capitalismo, los traga, los mastica y luego escupe sus huesos y así hay que entender el paseo por los tribunales de dirigentes y ex presidentes que se ubican en este segmento ideológico autodenominados progresistas.

La izquierda impotente, reducida a su papel de comparsa, no tuvo más remedio que contemplar el cambio pasivamente, y algunos hasta levantando banderas keynesianas.

En estas circunstancias el denominado “cambio de época” significo un verdadero caballo de Troya que permitió meter de contrabando, una política de subordinación, de vasallaje neocolonial, instalando un cuadro político ideológico adverso (el progresismo), una especie de fuga, que más o menos disimuladamente, plantean una integración en el sistema.

El marxismo leninismo es hoy más necesario que nunca. Sin la organización del pueblo bajo la conducción de la Clase obrera y su Partido, no hay cambio de época.

i El objeto del artículo no es analizar la Revolución de Octubre, sino solamente mostrar las huellas dejadas por la misma en el escenario político mundial, durante gran parte del siglo 20.

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