18 C
Salta
martes, diciembre 1, 2020

HABLEMOS CLARO: ¿QUIÉN MIERDA ES EL FMI?

(Una guía para principiantes)

 Por Leandro Gamarra

 Un “mundo” taimado y traidor

Cuando yo era chico, mi viejo solía escuchar un tango que inevitablemente, y contra su propia voluntad creo, siempre lo hacía lagrimear.
La letra contaba la tragedia en primera persona de un protagonista que, una vez caído en la miseria, se ve obligado a empeñar un antiguo reloj de cobre, reliquia familiar que atesora con celo y nostalgia:

“Cuatro pesos sucios por esa reliquia, / ¡venganza del mundo taimado y traidor!”

La escena se repetía siempre ante mi consagrado asombro. Toda vez que sonaban los últimos compases y la orquesta hacía sonar el chan-chan final, mi viejo, un hombre duro y de gestos austeros, apagaba el Winco, se quitaba los lentes y apretaba varias veces los párpados acuosos, como quien pretende disimular una flojera. Luego, o se quedaba en silencio, o soltaba para sí un comentario entre dientes del tipo – ¡Qué tangazo!
Sin embargo, una vez cambió su habitual “¡qué tangazo!” por un murmullo que palabras más, palabras menos, alcancé a escucharle por lo bajo: – Pucha, qué injusto es este mundo carajo…
Caramba pensé. ¿Mundo? ¿A qué llamará “mundo”? ¿Qué fuerzas ocultas existen en ese “mundo taimado y traidor” como para arrastrar así porque sí a un ser humano desesperado hasta la fila de una casa de empeños?
Preguntas que me hice durante mucho tiempo, hasta que me topé con algunas respuestas algunos años más tarde.
Digo en el subtítulo que se trata de una guía para principiantes. Por eso no quiero complicarla, pero prometo que trataré que hacerme entender.
Todos hemos leído o escuchado por ahí, de qué manera en las culturas antiguas el ser humano, cuando todavía no contaba con los recursos científico-técnicos suficientes, procuraba explicarse las fuerzas ocultas de la naturaleza, del universo, e incluso el sentido de sí mismo y de las cosas que lo rodean, a través de diversos mitos, leyendas, dioses o semidioses. En la modernidad en cambio, esas fuerzas poderosas han ido adquiriendo las formas de determinados “colectivos invisibles” que presuponen, una manera más accesible de entenderlas: “este mundo”, “este país”, “este gobierno”, etc.
Y aun así, aunque sospeche algo a través de sus vivencias (como el caso del pobre tipo que debe empeñar su antiguo reloj de cobre), el ojo humano no puede ver totalidades. Es decir, no puede ver que en la trama de esa suerte perra que lo lleva de narices a la miseria se  hallan por ejemplo, la división social del trabajo y las relaciones de producción capitalistas.
Es difícil ser comunista, dice el camarada Dalton. Porque digamos la posta, ¿quién vio alguna vez a “las relaciones de producción”?. Percibimos más de lo que vemos evidentemente, porque está claro, esos “colectivos invisibles” no tienen una forma ni se dejan ver de una manera determinada. Pero son tan reales y determinantes que finalmente, a través de esa trama que establecen entre sí, van urdiendo el tejido social por el que incluso, llegan a decidir quién, cómo y cuándo vive y muere en la sociedad donde se desarrollan. (*)

 Es un monstruo grande y pisa fuerte

Necesitaba decir lo anterior a modo de introducción como para explicar luego, de qué manera las decisiones de un Estado en materia de economía-política se convierten para nosotros en lo que para los griegos era ni más ni menos que el Destino.
Por eso volvamos a nuestro tema central.
Largas páginas le ha dedicado esta revista a la cuestión de la Deuda como para no querer abundar aquí en algo que para nadie ya, debería ser un misterio. En la actualidad de nuestros países atrasados y dependientes no se puede ni empezar a hablar de política sin mencionar que la Deuda ha sido y es todavía, el gran condicionante de nuestro desarrollo individual y de nuestro desarrollo colectivo. Un sistema muy aceitado de saqueo constante. Un monstruo grande que pisa fuerte, cada vez más implacable, cada vez más presente en nuestras vidas.
La canadiense Patricia Adams, quién en calidad de ex CEO del Banco Mundial conoció muy bien los pasillos de las instituciones financieras internacionales, nos revela con precisión algunos datos irrebatibles. (**) Por ejemplo, a fines de la década del 70 el Tercer Mundo le debía USD 8.000 al FMI.
Estas son cifras que conviene anotar aparte, para no marearse:
Si analizamos en particular la situación de la deuda en nuestro país, vemos que hoy, en 2020, sin contar otros países, solamente Argentina le debe al FMI USD 52.000 millones.
Los pagos, según la última planilla publicada por el FMI, indican vencimientos por capital e intereses de USD 1.941 millones para este año; USD 5.908 millones en 2021, USD 20.171 millones en 2022 y USD 23.237 millones en 2023. Es decir, que con suerte, para el 2023 el país habrá desembolsado más de USD 60.000 millones y todavía le seguiremos debiendo plata a estos filibusteros de la modernidad.

¿Pero qué mierda es el FMI? 
Lo que la historia oficial nos cuenta: un día de 1944 Míster John Maynard Keynes se despertó pensando que sería una gran cosa para la humanidad contar con una unión internacional de crédito cuyos socios serían los países y no las personas. Su función principal consistiría en regular los índices de intercambio para prevenir la competencia desleal y asegurar que los acuerdos sean beneficiosos para todas las partes. Y después vino el cazador, mató al lobo, liberó a caperucita y fueron todos felices y bla, bla, bla…
Al cabo de más de 70 años de experiencia histórica, la investigadora Claudia Ferri (UBA) nos canta un tango bien distinto:
Porque en los hechos, – el Fondo Monetario Internacional es un organismo internacional que le permite a las potencias imperialistas controlar y asegurar el funcionamiento de la economía capitalista en todo el mundo.
–   Actualmente tiene 189 países miembros. Argentina lo es desde 1956, bajo el gobierno del militar de Pedro Eugenio Aramburu, cuando obtiene el primer crédito y comienza un ciclo de sometimiento directo de la política económica y los recursos del país a los intereses del capital financiero. Una pesada herencia que ningún gobierno posterior cuestionó.
–   Su verdadera función es evitar que las crisis económicas en los distintos países del mundo pongan en riesgo los negocios de las grandes multinacionales imperialistas, incluso permitiendo el salvataje del capital líquido de los fondos de inversión.
–   Ahora el rol del FMI en Argentina es el de tratar de garantizar que la economía no se hunda, o por lo menos no lo haga hasta que todos los fondos especulativos puedan terminar de salir. El objetivo es sostener la economía hasta que todos los acreedores cobren. En este marco adquiere una injerencia económica que utiliza para impulsar otras medidas estratégicas para los capitalistas como reformas laborales, provisionales, entre otras que afectan al pueblo trabajador.”
Chupate esa mandarina…
Lo de siempre. Cuando cotejamos los hechos con las palabras, siempre aparece detrás de la cáscara, la verdadera esencia del sistema capitalista.
Quisiera agregar que para formar parte de esos 189 miembros, cada país debe abonar una especie de derecho de membresía, es decir, una cuota que se deposita anualmente en la cuenta bancaria del FMI basada en la “riqueza y el desempeño económico” de ese país miembro. El 75 % debe abonarse en la moneda de ese país, y el resto en oro o en cualquiera de las monedas convertibles, como el marco alemán o el dólar.
La cuota actual de la Argentina es de unos 4.789 millones de dólares. Moneditas…
Comentario al paso:
¿A que no saben cuándo se actualizó ese monto? El 10 de mayo de 2013, cuando la Argentina ya venía pagando 3.187 millones de dólares de cuota y el Congreso, con mayoría kirchnerista, aprobó la Ley 26.849, que autorizó el aumento de la cuota de la Argentina en el Fondo Monetario Internacional.
¿Pero cómo? ¿No nos habían contado que en 2005 Néstor arrojó a los emisarios del FMI por la ventana?
Lo cierto es que nunca nos fuimos del Fondo, en el más amplio sentido de la expresión. Todo lo demás es puro relato, épica de pacotilla. Un tango mal cantado.
Porque vamos, con qué fin la Argentina continuó abonando al Fondo esas cantidades de dinero si en febrero de 2005 se le canceló la totalidad de los aproximadamente USD 9.800 millones que se le debía… Lo diremos una y mil veces: el problema no eran esos USD 9.800 millones, sino los USD 167.000 millones restantes, en su mayoría, deuda contraída con los grupos privados de inversión. Por lo que tenemos derecho a sospechar que el gobierno de entonces no quería cerrar por completo la posibilidad de romper el vidrio de emergencia en caso de incendio. Cosa que sí hizo Macri en mayo de 2018 cuando se le prendió fuego el rancho.
Parece un absurdo, (y la verdad que lo es), pero el FMI funciona principalmente para que sus miembros cubran sus deudas internacionales. ¿Contraídas con quién? ¡Con el FMI, por supuesto!.
Según Patricia Adams, “un miembro puede tomar préstamos hasta un valor equivalente al 25 por ciento de su cuota sin que le hagan preguntas. Pero para sobrepasar esa suma, el país debe someterse a las reformas económicas diseñadas por el FMI: llegado este punto, el país en cuestión se ha convertido en un riesgo y el FMI quiere asegurarse la devolución.”
Todo muy bien Patricia, pero aquí mejor nos detenemos para apuntar lo que alguna vez nos señaló el Lic. Héctor Giulano:
“La lógica del usurero no es cobrar lo que le deben, sino que el deudor muestre cierta insolvencia, para de esa manera refinanciarle los intereses ad aeternum. La deuda entonces, se va transformando en una inmensa bola de nieve. Cuando ya ninguna de las partes sabe a ciencia cierta cuál es la deuda real, y el que debe ya no muestra ningún signo vital de capacidad de repago, lo que hace el usurero es avanzar sobre el patrimonio del deudor.”
La carta fundacional del FMI podrá decir cosas muy bonitas, pero en el mientras tanto, pasan los años, pasan los gobiernos, los radicales, los peronistas, pasan veranos, pasan inviernos, y esas “reformas” que siempre “sugiere” el FMI terminan imponiéndose, reproduciendo sus voceros la misma cantilena: reducción del déficit fiscal (o sea, menos dinero destinado a salud y educación), y devaluación de la moneda.
“En teoría (dice P. Adams), los detalles de las reformas, es decir, dónde aplicar el recorte a los gastos públicos y cómo incrementar las exportaciones, quedan librados a la decisión del gobierno que recibe el préstamo.” Pero, de hecho, el FMI controla la boca de la alcancía y a menudo, tras meses de negociaciones y recomendaciones, los gobiernos que reciben los préstamos acaban por comprender muy bien cuáles son las reformas que deben seguir. Un modus operandi a lo Vito Corleone.
Los neoliberales que no se cansan de repetir el latiguillo del “nefasto intervencionismo del Estado”, no tienen ningún problema con el “intervencionismo” del FMI en los presupuestos de las naciones soberanas.
Tan lejos están las palabras de los hechos que el propio organismo ha pasado por encima de sus propios estatutos al prestarle por ejemplo, al gobierno de Macri una suma que constituye el 44 % de todo lo que tiene prestado.

Claramente, el FMI, después de mucho desprestigio acumulado, quería volver a la escena política con tutti y Mauricio Macri le dio la oportunidad.
Al mismo tiempo, no hay nada novedoso en todo ello.
“A su tradicional sistema de cuotas, el FMI agregó facilidades “especiales” sobre facilidades “suplementarias” sobre facilidades “extendidas” sobre facilidades “intensivas”, – decía ya Patricia Adams en 1992 -, todas para permitir que los países miembros reciban préstamos de hasta cuatro veces el valor de sus cuotas y se endeuden hasta el caracú. Una vez que entran al redil de la mano de los operadores locales, la mesa está servida para la fuga por un lado, y para la sumisión por el otro, que pone a los pueblos de rodillas frente a una ralea de vampiros marca cañón.
Entonces aquí cabría hacernos la misma pregunta que alguna vez le formulamos a Alejandro Olmos Gaona, especialista en temas de la Deuda que nos contestó tajante:

– ¿Las deudas hay que “honrarlas”?
– Las deudas hay que honrarlas. Las estafas, no.

Clarísimo.
¿Entonces por qué el actual gobierno está tan dispuesto a negociar con estafadores?
Como nos apoyamos en los hechos, no en las palabras, tenemos una posible respuesta: este gobierno es cómplice del anterior.
A más de uno le sorprenderá, pero basta con revisar lo actuado por todo el arco del peronismo, desde el kirchnerismo hasta lo más rancio del PJ, en el preciso momento en el que Macri acude al FMI para constatar dos cuestiones que suelen perderse en todos los acalorados debates que se suscitan por esta cuestión. 1) Que se podría haber obstruido el acuerdo no votándole el presupuesto de 2018 que incluían los pagos de intereses por ese préstamo. 2) Que jamás de los jamases se les “ocurrió” ni a Néstor ni a Cristina durante los 12 años de la “década ganada” enviar un proyecto al Congreso que derogue la Ley de Entidades Financieras Nro. 21.546 promulgada por la dictadura en 1977 que faculta al Poder Ejecutivo a contraer deudas con organismos financieros internacionales sin pasar por el parlamento. Y 3) Que la CGT… Bueh, pa’ qué vamo’ a hablar de la CGT.
¿Por qué no movieron un dedo? Sencillamente porque primero, nunca dejaron cuando fueron gobierno, de pagar la cuota de país miembro; y segundo, porque mientras fue gobierno, el kirchnerismo se financió levantando una gigantesca montaña de papeles, es decir, colocando deuda a través títulos, bonos, letras, cupones, etc, que representó un negocio descomunal para la banca privada y los grupos de especulación. Los políticos de la burguesía saben que en algún momento de la canilla deja de salir agua y el país entra en default, porque es imposible seguir pagando intereses de intereses de intereses. Entonces necesitan abrir otra canilla. Esa fue la bombita que le explotó a Macri en las manos. Y si en lugar de Macri hubiera estado Scioli, le hubiera explotado a Scioli.
La Argentina es un país saqueado literalmente por el capitalismo financiero internacional.
Y cada vez va a ser peor. Aumentará indefectiblemente la pobreza, la brecha entre ricos y pobres, y nuestros hijos quedaran en manos del disciplinamiento social a través de los instrumentos del Estado que ya conocemos: la ideología, las leyes, y si fuera necesario, la represión y el gatillo fácil.
A los que apelan a los clichés de siempre tratando de argumentar que “no es momento de confrontar con el Fondo y los bonistas”, les pregunto cuándo sería ese “momento ideal”.
A los que repiten el relato de “Néstor echó al Fondo”, les pregunto por qué entonces ahora su epígono, Alberto Fernández secundado por su vice, no hacen lo mismo.
A los que nos refriegan en la cara “la correlación de fuerzas” les pregunto, qué fuerzas pueden equilibrarse con el enemigo si la dispersión que generan estas políticas de sumisión es cada vez más evidente.
No hay mucho que discutir. Todas las medidas que está llevando a cabo el actual gobierno tienen el sello del FMI: reducción del gasto público, salarios y jubilaciones a la baja, devaluación constante de la moneda, basta de IFEs y ATPs para bancar la pandemia. La cuestión es clara, vienen otra vez a decirnos: – No sé cómo pero juntá plata, venimos a cobrarte lo que nos debés.
En fin. Está visto que la palabra “mundo” en aquel tango era metáfora de otra cosa. De algo que ordena y desordena la vida de los seres humanos, una fuerza no tan oculta que determina de antemano la suerte de cada individuo en la sociedad, según el lugar que a cada uno le toque ocupar en la división del trabajo, en el entramado de las relaciones de producción. Ese “mundo” está hecho de gobiernos, de bancos, de FMI por supuesto y de grupos de especulación financiera, de instituciones del Estado burgués que arrastran a los individuos de aquí para allá como en el medio de un vendaval invisible hasta asfixiarlos. Incluso como en el tango, llevándolos de las narices a endeudarse y empeñar lo que no tienen, o hasta arrojarlos a la peor de las miserias, incluso a la muerte.

Ese mundo señores, lamento decirles, se llama capitalismo.

………………………………………………………………………………………..

(*) Los condicionamientos de la vida de cada uno vienen, en última instancia, de todos los hombres existentes, independientemente del hecho de que estén a la vista. Estos condicionamientos son de lo más variados. Pero solamente hay un tipo de condicionamiento que es absolutamente obligatorio. Ese es el condicionamiento por la división social del trabajo (…) Pero es distinto si se ven tales instituciones en el engranaje de la división social del trabajo. El efecto sobre la división del trabajo recién vincula tales instituciones y la decisión sobre ellas con el problema de la vida y la muerte del hombre. (“La invisibilidad de lo invisible y la invisibilidad de lo visible”, Franz Hinkelammert).

 

(**) “Deudas odiosas”, Patricia Adams, Ed. Planeta Tierra, año 1993.

Últimas noticias

REQUIEM PARA NOSOTROS MISMOS

Por Alejandro Szwarcman Qué difícil. Los compañeros, los amigos, que creen que a uno le brotan así porque sí las palabras, me han pedido que...

UN VIAJE POR LA LIBERTAD DE FACUNDO MOLARES [CRÓNICA]

Por Leonardo Rosales El domingo 9 de noviembre partimos desde Jujuy, rumbo a la Quiaca con el camarada Ignacio Mauriño, para participar del acto que...

REVOLUCIÓN O CLAUDICACIÓN POLÍTICA

Apuntes acerca de la naturaleza del poder. EDITORIAL DE CENTENARIO: NOVIEMBRE 2020 Hace unos días, los revolucionarios de todo el mundo conmemoramos el 103° aniversario de...

HABLEMOS CLARO: ¿QUIÉN MIERDA ES EL FMI?

(Una guía para principiantes)  Por Leandro Gamarra  Un “mundo” taimado y traidor Cuando yo era chico, mi viejo solía escuchar un tango que inevitablemente, y contra su...

Noticias relacionadas

REQUIEM PARA NOSOTROS MISMOS

Por Alejandro Szwarcman Qué difícil. Los compañeros, los amigos, que creen que a uno le brotan así porque sí las palabras, me han pedido que...

UN VIAJE POR LA LIBERTAD DE FACUNDO MOLARES [CRÓNICA]

Por Leonardo Rosales El domingo 9 de noviembre partimos desde Jujuy, rumbo a la Quiaca con el camarada Ignacio Mauriño, para participar del acto que...

REVOLUCIÓN O CLAUDICACIÓN POLÍTICA

Apuntes acerca de la naturaleza del poder. EDITORIAL DE CENTENARIO: NOVIEMBRE 2020 Hace unos días, los revolucionarios de todo el mundo conmemoramos el 103° aniversario de...

HABLEMOS CLARO: ¿QUIÉN MIERDA ES EL FMI?

(Una guía para principiantes)  Por Leandro Gamarra  Un “mundo” taimado y traidor Cuando yo era chico, mi viejo solía escuchar un tango que inevitablemente, y contra su...